por Juan Pedro García
Si toda filosofía se afirma como una determinada manera de mirar el mundo y de intervenir en él, la de Spinoza lo hace de manera plenamente consciente. Hasta el último momento: antes de morir había dejado previsto el modo en que sus escritos debían hacerse llegar a manos de Jan Rieuwertsz para su publicación, y antes de finalizar el año estaba ya publicada su Opera posthuma. Desde que viera la luz, no ha dejado de producir escándalo… y, también, en sentido contrario, de generar alegría.