por Javier Lafuente
Philippe Sands había leído sobre Walther Rauff cuando era estudiante. En su libro En la Patagonia, la que Roberto Bolaño consideraba como un emblema del realismo mágico sudamericano, Bruce Chatwin escribía: “Va en coche a una planta industrial que huele a mar. Por todas partes lo rodean cangrejos de color escarlata que se arrastran, y después son hervidos. Oye cómo se quiebran los caparazones y se rompen las pinzas. Es un hombre eficiente, con alguna experiencia anterior en la línea de producción. ¿Recuerda aquel otro olor a quemado? ¿Y aquel otro sonido de voces que cantan por lo bajo? Se atribuye a Herman (Walther) Rauff la invención y aplicación del horno de gas móvil”.