El italiano Furio Jesi (1941-1980) sigue siendo una figura relativamente desconocida en estas latitudes. Egiptólogo autodidacta desde los quince años, trabajó estrechamente con el filólogo húngaro Karl Kerenyi, aunque hacia 1968 se distanció del maestro; mismo año en que llegó directo desde Italia a la revuelta de mayo/junio en las calles de París. La experiencia del 68/69 le hizo escribir un brillante libro: Spartakus. Simbología de la revuelta, en que a partir del análisis de la fracasada insurrección espartaquista de 1918/9 en Berlín elabora una sutil y compleja teoría de la revuelta como una suspensión del tiempo histórico (diferenciándola de la revolución, que acelera el tiempo histórico).