por Oscar-René Vargas
Después de 43 meses de crisis, el pacto Ortega-Murillo con el gran capital se mantiene y por extensión su subordinación política a la dictadura, lo que constituyó una puñalada trapera a la rebelión de Abril-2018; a la concreta el régimen mantiene vigentes todos los beneficios que permite las ganancias extraordinarias de las elites empresariales y financieras.