Narración de Juan Villoro: «Un texto que nos parece escrito por otro»

Raras veces un escritor acepta el resultado sin más. En su crónica memoriosa Joseph Anton, Salman Rushdie cuenta cómo Harold Pinter, ya encumbrado como el mayor dramaturgo vivo en Inglaterra, mandaba textos por fax a sus amigos y esperaba con ansias una respuesta aprobatoria. Esa inseguridad no es superable; pertenece a la vocación. El autor se pone en tela de juicio en cada uno de sus textos y carece de un método incontrovertible para juzgarlos.

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