Tres balas

por Artidoro Sotomayor

Una joven entra a la sala. Se presenta en recepción, buscar un lugar y toma asiento. Su mirada va siguiendo los cuadros que decoran las paredes y se detiene en uno que especialmente acapara su atención. Es el rostro del ahora cónsul boliviano Roberto Quintanilla, la persona a la que viene a buscar. Son las 9:40 de la mañana del 1º de abril de 1971 y se acababa de presentar como una mujer australiana que, días atrás, había solicitado una entrevista. Tras unos minutos de espera, la puerta se abre. Ella sonríe amablemente, acomoda su falda y se pone de pie.

Leer más