por Juan García Brun
El melancólico, expresa Robert Burton (La historia de la Melancolía, 1621) preferirá un suelo seco, una región accidentada, salpicada de colinas. Con ello, el especialista aconseja a la aristocracia británica habitar paisajes elevados para combatir el mal.
A la persona que padezca la melancolía se le sugiere vivir en un terreno elevado, desde el cual se domine el extenso horizonte. El misántropo sueña con la colina, el ascenso, la llegada acompañada de un cuerno sonoro que predice cada mañana el comienzo del día.