por Juan García Brun
La aparición de Task en el catálogo de HBO, bajo la batuta de Brad Ingelsby, confirma una línea profunda y apenas tematizada del cine y la literatura contemporánea: la tragedia de la herida masculina en tiempos de posfeminismo. No se trata del viejo lamento reaccionario por la pérdida de un orden patriarcal, sino de un examen implacable —y acaso involuntario— de la subjetividad del hombre desfondado, solo, viudo, abandonado, reducido a una figura que solo consigue justificar su existencia a través del deber, la violencia ritual o el saqueo autoinmolatorio.