por Mauricio Becerra
En plena campaña presidencial de Hernán Büchi de 1989, cuando la derecha chilena veía sombríamente que perdería el poder, el candidato que gustaba subir a las montañas planteó a algunos ex-ministros de Pinochet la necesidad de generar una instancia para defender y, en lo posible, proyectar las radicales transformaciones a la economía chilena efectuadas en los últimos 17 años. “Tenemos que dar la batalla de las ideas”, espetó Büchi a sus correligionarios.