por Jonathan Hinkley
Esta semana, Israel estalló en un «día de paro nacional» después de que Netanyahu anunciara la conquista y ocupación de Gaza, firmando así la sentencia de muerte de los rehenes que aún quedan. Se estima que hasta un millón de israelíes —el 10 % de la población— salieron a las calles, respaldados por una gran parte del establishment: jefes del Mossad, capitalistas y ex primeros ministros. Y están decididos a continuar: las familias de los rehenes han convocado otra huelga para el próximo domingo.