Bernard Pullman: «Newton»

Si digo: la electricidad viene de Dios, estoy a la vez en lo cierto y equivocado. Busco una causa en el campo mismo de lo condicionado. Si mi respuesta es ‘Dios’, he dicho demasiado. Él es efectivamente la causa de todo, pero yo quiero descubrir una conexión causal, una relación específica con este fenómeno; la respuesta ‘Dios’ es excesivamente general.
G.W.F.HEGEL

 “Me parece muy probable que al principio Dios crease la materia en forma de partículas sólidas, pesadas, duras, impenetrables, móviles, con determinado grosor, figura y otras propiedades, y en tal número y proporción respecto al espacio como mejor convenía al objetivo que se había propuesto; y por el hecho mismo de que estas partículas primitivas son tan sólidas e incomparablemente más duras que ninguno de los cuerpos compuestos de ellas, tan duras de hecho que no se rompen ni se desgastan jamás, nada –ningún poder ordinario– es capaz de dividir lo que fue originariamente unido por Dios. Mientras estas partículas continúen enteras, podrán formar cuerpos de la misma esencia y contextura. Pero si llegasen a romperse o a desgastarse, la esencia de las cosas, que depende de la estructura primitiva de estas partículas, cambiaría indefectiblemente. Un agua y una tierra compuestas de viejas partículas gastadas o de fragmentos de partículas, ya no serían el agua y la tierra primitivamente compuestas de partículas enteras. Para que el orden de las cosas pueda ser constante, la alteración de los cuerpos no debe, pues, consistir más que en separaciones, nuevas combinaciones y movimientos de estas partículas, pues si los cuerpos se rompen, no es porque lo hagan las partículas sólidas que los forman, que son inalterables, sino porque estas se separan en los lugares de su unión, donde solamente se tocan en unos cuantos puntos.”

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