En 1907, en París se celebró una gran exposición colonial en Jardín de Agricultura Tropical del Bois de Vincennes. Allí se recrearon cinco poblados diferentes donde, además de construcciones y paisajes típicos, había personas de carne y hueso pertenecientes a la cultura representada. Casi dos millones de visitantes pasaron por aquel zoológico humano en seis meses, algunos observando boquiabiertos lo que consideraban un exotismo más; otros tomando notas que asentarían las bases del racismo científico.