por Alessandro Volpi
Actualmente, Estados Unidos es, estructuralmente, una entidad agresiva que no puede sobrevivir sin una política imperial. En otras palabras, ya no puede evitar una crisis devastadora a menos que se transforme efectivamente en un imperio, incluso trascendiendo su fase imperialista. Este fenómeno puede describirse desde diversas perspectivas: desde la absolutización del poder federal, conferido al presidente, hasta el monopolio centralizado y violento del orden público, pasando por la supresión de las libertades civiles, la creación de auténticas relaciones coloniales con antiguos aliados y el conflicto constante con los enemigos, hasta la defensa armada de la moneda y la economía.