por Agustín Santos
Cuando iniciamos las conmemoraciones del 90 aniversario de su fundación, comenzamos también a reflexionar sobre el legado del POUM. Hay que reconocer que hemos apoyado las actividades del 90 aniversario sobre una narrativa muy concreta: una versión en la que se interpreta al POUM desde la visión neobolchevique que adoptó. El POUM, que participa a través de Izquierda Comunista y del BOC en las jornadas del 34, en la revolución de Asturias, pero también en Cataluña y en Madrid, saca unas lecciones, resumidas básicamente en dos libros: el de Manuel Grossi, La insurrección de Asturias, que escribe Julián Gorkin en parte, y Hacia la segunda revolución española de Joaquín Maurín. A estos dos se puede añadir un tercer libro, más referenciado en Madrid: Jalones de Derrota, Promesas de Victoria, de Grandizo Munis. Y esas tesis de unos y de otros crean una narrativa neobolchevique. Es decir, de forma muy resumida, en España en 1935 se está en una situación en la que la revolución democrática no puede ser concluida por la izquierda republicana, por la burguesía democrática republicana, solamente la clase obrera es capaz de llevar hasta el final las tareas de la revolución democrática. Y para hacer la revolución democrática deberá hacer la revolución proletaria.