por Sophie Cauré
Desde los años 1970, sucesivas generaciones han descubierto y redescubierto en Occidente a la revolucionaria rusa, la marxista, la ministra feminista, la «mujer sexualmente emancipada», reconociendo en ella a la pionera de sus propias luchas. Ahora bien, tanto en la Unión Soviética como en la Rusia contemporánea, se destacó siempre a la primera mujer diplomática, que trabajó 30 años al servicio de su patria.