¿Qué es el derecho de izquierda?

por Roberto Gargarella

Cuatro modelos posibles, y el «casillero vacío» del «derecho de izquierda»

Desde sus orígenes, el constitucionalismo moderno ha mostrado muy serios problemas para comprometerse, simultáneamente, con los dos principales ideales. En efecto, el derecho no se ha sabido comprometer, simultáneamente, con los ideales del autogobierno colectivo y la autonomía personal. Adviértase lo siguiente: la historia de Occidente nos ha permitido conocer varias alternativas o «modelos jurídicos» que, de un modo u otro, deshonraron el doble compromiso aquí defendido (afectando a veces a ambos ideales simultáneamente, a veces solo a alguno de ellos en pos de la defensa del otro). Así, hemos conocido (a) sistemas jurídicos fuertemente conservadores, marcados por el elitismo político y el perfeccionismo moral, que han bloqueado por completo el autogobierno colectivo, a la vez que han buscado imponer una forma de pensar oficial (típicamente, una religión de Estado). Hemos tenido la experiencia, también, de (b) sistemas jurídicos liberales, que supieron defender (gloriosamente, a veces) las libertades personales (típicamente, la libertad de pensamiento; la tolerancia religiosa), pero al costo de abrazar una organización del poder fuertemente contramayoritaria o –para decirlo de otro modo– débilmente democrática. Y hemos sabido, además, de (c) sistemas constitucionales mayoritarios o republicanos que, en su irrestricta defensa del ideal del autogobierno, han adoptado un mayoritarismo (que alguna vez llamé populismo moral) capaz de arrasar con ciertas básicas libertades personales (i.e., desde la obligación de «dar la vida por la patria» hasta el establecimiento de un estrecho vínculo entre Iglesia y Estado, dado el carácter mayoritario de una cierta religión). Ocurre, sin embargo, que este breve «cuadro de posiciones», que he presentado y defendido con más detalle en otros escritos, deja en evidencia la existencia de un «casillero vacío»1. Me refiero a una «cuarta casilla» o posición, que es la que vendría a expresar a la izquierda o el igualitarismo radical. Esta es la posición que reivindica, de manera conjunta y simultánea, el autogobierno colectivo y el conjunto básico de nuestras libertades personales. En otros términos, el análisis llevado adelante hasta aquí nos ayuda a reconocer una curiosa ausencia histórica, nos permite «verificar» la «presencia de una ausencia». Me refiero a un sistema constitucional que no acepta pagar el costo de un sistema contramayoritario para asegurar la defensa de ciertas básicas libertades personales; ni acepta el sacrificio de tales libertades básicas, a los efectos de mantener firme su compromiso con el mayoritarismo político. El derecho, todavía, nos debe su mejor versión: la del derecho de izquierda.

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