por Ricardo Martins
En el centro de la disputa que llevó al colapso de la coalición gobernante está Christian Lindner, el Ministro de Finanzas despedido por el Canciller Olaf Scholz por negarse a aceptar un nuevo presupuesto que incluía gasto adicional para Ucrania.
Mientras Alemania lucha contra una crisis política y económica sin precedentes, su compromiso de apoyar a Ucrania sigue bajo intenso escrutinio público. La economía estancada, que lleva a una reducción de la recaudación de ingresos, se ve agravada por un freno constitucional a la deuda. La infraestructura y las inversiones sociales son las principales áreas afectadas por la tensión económica; ellos son los más afectados, además de 37 mil millones de euros en ayuda a Ucrania.