por Matt McMannus
Uno de los clichés más peligrosos sobre la extrema derecha es que solo atrae a gente estúpida. Pero la verdad es mucho más inquietante. En The Anatomy of Fascism (La anatomía del fascismo), el historiador Robert Paxton describe el fascismo como poco más que un conjunto de «pasiones movilizadoras» que, en todo caso, solo atraían a los intelectuales en sus primeras etapas. Paxton insiste en que el fascismo era «una cuestión más de instinto que de cerebro», una caracterización con la que es fácil simpatizar cuando se piensa en la frecuencia con la que los fascistas hablan sin saber. Incluso cuando la extrema derecha intenta expresarse con elocuencia, muchos consideran que los resultados son decepcionantes. El sociólogo Michael Mann se burló una vez diciendo que la ideología fascista era, en el mejor de los casos, el parque infantil de la «intelectualidad inferior».