Dos magníficos Diablos y una Diablesa no menos espléndida subieron la noche pasada por esa misteriosa escalera que usa el infierno para asaltar la debilidad del hombre dormido y que comunica con éste en secreto. Se plantaron majestuosamente ante mí sobre un estrado. Emanaba de estos personajes un resplandor sulfuroso que les hacía recortarse sobre el fondo opaco de la noche. Tenían un aspecto tan orgulloso y tan potente que al principio los confundí con tres verdaderos dioses.
Charles Baudelaire
Poema de Charles Baudelaire: «Embriáguense»
Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Poema de Charles Baudelaire: «La muerte de los artistas»
¿Cuánto mis cascabeles tendré que sacudir
y besarte la frente, triste caricatura?
Para dar en el blanco, de mística virtud,
mi carcaj, ¿cuántas flechas habrá de malgastar?