por Carlos Decap
Cuando escribas sobre un amigo,
hazlo como si lo estuvieras vengando.
Flaubert
A riesgo de salirme de madre o no dar con el tono, no hablaré de La ciudad más que lateralmente, centrándome más bien en su autor, en mi amigo Gonzalo Millán. Sobre cómo lo conocí en su primer regreso del exilio canadiense, en marzo de 1984, en las cercanías de la Sociedad de Escritores, en el bar Terraza 1, de la Plaza Italia, en Santiago. Allí, presentado por Jaime Quezada, me regaló la bellísima primera edición del libro que ahora Editorial Norma publica en su versión ya definitiva.