por Marcelo Garay
Benjamín Haebig eliminó en 1959 a un anticuario y a su mozo homosexual y los enterró en patio de Dardignac 81. El monstruo que convirtió su casa en un «cementerio indígena» El «Gringo» intentó despistar a la policía y en 1961 denunció que en su vivienda había restos de aborígenes. Con eso firmó su sentencia. «Al primero lo maté por ladrón y al Milo por inmoral», dijo el asesino.