El debate sobre la inflación es lucha de clases: ¿volver a bajas tasas de inflación o luchar por los intereses de la clase obrera?

por Ayoze Alfageme

“Es bien sabido que en una economía capitalista dominada por monopolios es posible que la inflación surja sin necesidad de un aumento generalizado de la demanda por encima de la capacidad de oferta productiva. Basta con que la demanda se incremente con fuerza en uno o varios sectores importantes de la economía para que las corporaciones monopolistas en esos sectores incrementen los precios y cosechen grandes beneficios”

(Sweezy y Magdoff, The Dynamics of US Capitalism, 1972, p. 167).

“El incremento en el coste de la vida puede prevenirse controlando los precios”

(Kalecki, Economic Implications of the Beveridge Plan, 1943, p. 3)

“[En tiempos de inflación, [o]tro fenómeno que se muestra es el empobrecimiento de los rentistas”

(Kalecki, A model of Hyperinflation, 1962)

En las últimas semanas ha habido cierto debate entre algunos economistas y comentaristas de centro y de izquierdas sobre si realmente estamos viviendo un periodo de inflación y sobre si se debe actuar políticamente ante ello. En Sin Permiso reprodujimos uno de esos artículos, escrito por Doug Henwood que respondía a este otro de Adam Tooze y que a su vez era una respuesta a este artículo inicial del primer autor. Adelanto las conclusiones de esta nota que trata de esclarecer alguna conclusión perdida en el camino del debate: es probable que lo que hayamos vivido es un alza de precios y no un sostenido incremento de los precios, es decir, no hemos vivido un periodo de inflación. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya que actuar para paliar ese alza de precios, en especial, para revertir la pérdida de poder adquisitivo de la clase trabajadora. Las subidas del tipo de interés no ayudarán en ningún término a rebajar los precios, las ayudas públicas -en cualquier caso, menos, quizá, en EEUU- están limitadas por el déficit fiscal que impondrá costes a la deuda pública cada vez más altos. La solución pasa por controlar el poder de los capitalistas para determinar el nivel de precios y sus beneficios. Además, hay que cuestionar la vuelta a la normalidad de la inflación baja (2%) de las últimas décadas.

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