por Andrés Colmán
-¿Qué carajo haces, leyendo un libro sobre la antigua Sumeria?
La voz seca y estruendosa sobresaltó a Robin. Se encontraba sentado a una mesa, en la cafetería de la Escuela Panamericana de Arte, muy concentrado leyendo un libro titulado La historia empieza en Sumer, mientras esperaba el horario de la clase siguiente, cuando alguien lo interrumpió.
Se fijó en la persona que le había hablado. Ya lo conocía. Uno de sus compañeros le había contado que se llamaba Luis Lucho Olivera, que era un muy buen dibujante correntino, que ya publicaba sus dibujos en la revista Vea y Lea y en las publicaciones de historietas de la Editorial Columba.
A Robin le extrañaba que, siendo ya todo un profesional, asistiera como alumno a la misma escuela de dibujo a la que él se había matriculado para intentar tener un oficio, a pesar de que uno de sus profesores le había dicho que dibujaba horriblemente mal y que mejor debía hacerle un favor al arte, dejando de acudir a clases.