por Andrea Kottow
Una de las tantas preguntas que surge al lector al enfrentarse a esta saga de poco más de 3.900 páginas, dice relación con su título. Uno que, por lo bajo, juega con cierta incorrección política. ¿Acaso se trata de un homenaje a aquel libro maldito, vergonzoso, prohibido en muchos países del mundo? ¿En qué podría asemejarse la lucha de Karl Ove Knausgård a la de Adolf Hitler, quien se ha convertido en uno de los emblemas indiscutidos del mal de todos los tiempos? ¿Dónde se encuentra, si es que existe, el gesto paródico con relación al Mein Kampf original?