Karl Ove Knausgård y el fin de su lucha

por Andrea Kottow

En Fin, el más ensayístico de los libros que componen su portentoso proyecto literario, el narrador noruego dedica cientos de páginas a la vida de Hitler, para señalar que su excepcionalidad –esa encarnación absoluta del mal– solo sirve para distanciarnos y postular que lo abyecto está siempre fuera de nosotros. Pero acá, en este y los cinco libros anteriores de la saga Mi lucha, todo se expone, sobre todo esas cosas que quisiéramos no ver, no escuchar, no saber, no recordar. Acá no hay vergüenza. Knausgård es obsceno, pues pone aquello que muchas veces quisiéramos ver fuera de escena, en el escenario mismo de su escritura.

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