Un descubrimiento inquietante en el Ártico

por Robert Hunziker

Una destacable llamada telefónica por satélite del científico sueco Örjan Gustafsson (de la Universidad de Estocolmo) a sus colegas, a finales de octubre,describió sucintamente un descubrimiento inquietante. A bordo del buque de investigación R/V Akademik Keldysh, un buque ruso de investigación científica de 6.240 toneladas equipado con 17 laboratorios y una biblioteca, alejado de la costa de Rusia, el Dr. Gustafsson informó: “Este sistema de hidratos de metanocongelados en pendiente de Siberia Oriental ha sido perturbado y el proceso continuará”. (Fuente: Los gigantes depósitos de metano durmientes en el Ártico comienzan a emanar, según los hallazgos de los científicos, The Guardian, 27 de octubre de 2020)

Esa llamada satelital hacía referencia a un gigante durmiente que tiene suficiente potencia en carbono como para impactar negativamente el sistema climático global. La expedición descubrió metano (CH4) que se había congelado de forma segura en aguas de permafrost submarinas poco profundas desde tiempos inmemoriales, «mezclándose». Coloquialmente, «El Monstruo del Norte se ha despertado». (Aunque, para ser exactos, el ESAS ha sido perturbado y ha ido emitiendo y filtrándose en la atmósfera desde hace tiempo … sin embargo, ahora es mucho peor, y lo que es aterrador, es más perceptible para las expediciones de científicos con capacidad para discernirlo).

Después de todo, hay científicos que creen que la placa ártica de Siberia Oriental y las placas marítimas cercanas a la Rusia continental contienen suficiente metano en hidratos congelados como para cambiar la historia humana para siempre, y desafortunadamente, no para mejor. 

La placa ártica de Siberia oriental, así como otros mares árticos frente a la costa norte de Rusia, han sido objeto de opiniones discrepantes en la comunidad científica.

A lo largo de los años, la ciencia mainstream ha “quitado importancia al riesgo”de una fuga masiva de metano en las aguas del Ártico que podría iniciar un círculo vicioso de calentamiento global descontrolado que sería devastador en varios frentes para las sociedades civilizadas, y también incivilizadas.

Tres años atrás, el Instituto Geológico de EE. UU. calificó a los hidratos del Ártico como uno de los cuatro eventos más graves potencialmente causantes de un cambio climático abrupto. Sin embargo, según la geofísica del USGS Carolyn Ruppel, que supervisa el Proyecto de Hidratos de Gas del USGS: “Después de tantos años determinando dónde se descomponen los hidratos de gas y midiendo el flujo de metano en la interconexión entra mar y aire, sugerimos que no hay evidencia concluyente en relación a la emisión de hidratos a la atmósfera”. (Es poco probable que la descomposición de hidratos de gas cause una emisión masiva de gases de efecto invernadero, Instituto Geológico de EE. UU., 9 de febrero de 2017)

Según cálculos del USGS, los sedimentos del Ártico contienen una gran cantidad de metano congelado y otros gases conocidos como hidratos. En ese sentido, es importante señalar que el metano (CH4) tiene un efecto invernadero 80 veces más potente que el dióxido de carbono durante sus primeros 20 años. Lo que significa que el CH4 tiene un impacto más virulento y rápido en el calentamiento global que el CO2.

Esa posición del USGS (“no hay evidencia concluyente”) sobre el riesgo de emisión de metano tiene ahora tres años. Por lo tanto, este nuevo descubrimiento genera una pregunta lógica: ¿Ha proporcionado evidencia concluyente de un cambio la expedición actual? Es decir, ¿cuál es la probabilidad de un cambio abrupto en el sistema climático del planeta como resultado del nuevo descubrimiento?

Suponiendo que una emisión importante de CH4, o un gran eructo, sucediera,¿es posible que esta provocara un trastorno global? En conformidad, el equipo de la expedición informó: “Ahora mismo, es poco probable que haya un impacto importante en el calentamiento global, pero la cuestión es que este proceso ya se ha activado” (Gustafsson).

Ahí radica el problema: “Se ha activado”

En ese sentido, basta citar un proverbio: “guerra avisada no mata soldado”. Y claramente, los resultados de la expedición Akademik Keldysh computan como “aviso”, no cabe duda de ello.

Todo esto nos lleva a una pregunta importante: ¿Cómo responderán los países de todo el mundo a este riesgo para los sistemas climático, recientemente descubierto, y a su potencial para dañar la agricultura y las ciudades costeras hasta que estas no sean reconocibles?

En ese sentido, y dado que las naciones del mundo no se adhirieron a los compromisos voluntarios del acuerdo climático de París 2015 para reducir las emisiones de carbono, que de hecho aumentan (Ups) año tras año, la respuesta es: “No es alentador, de ningún modo”. De hecho, es cuestionable que cualquier nación / estado en cualquier lugar realmente se anteponga “a la guerra” como resultado de este nuevo informe, que entre otras cosas señala: “El sistema de hidratos de metano congelados en pendientes de Siberia Oriental ha sido perturbado”.

Además, ¿cómo se prepara uno para “la guerra”? Siendo realistas, ¿cómo se prepara un país para un asalto total a la agricultura y las costas por parte de un sistema climático fuera de control? ¡Ahí lo llevan!

Mientras tanto, según el informe inicial del equipo de 60 miembros a bordo de la expedición Akademik Keldysh, los hallazgos son solo «preliminares». La verdadera escala del descubrimiento se confirmará cuando la totalidad de losdatos se analicen y se publiquen, revisados por pares, en una revista científica.

De manera significativa y reveladora, el descubrimiento incluye seis puntos de monitoreo sobre un área inclinada de 150 km (93 millas) por 10 km (6 millas) con “nubes de burbujas emitidas desde los sedimentos”. Cabe señalar que las “nubes de burbujas”, obviamente, implican una enorme cantidad de metano en erupción desde el fondo marino. De hecho, algunas mediciones registraron “concentraciones de metano 400 veces más altas de lo que debería registrarse si el mar y la atmósfera estuvieran en equilibrio” (Gustafsson).

Si lo comparamos con las distancias planetarias, “400 veces más que el nivel de equilibrio” es un viaje a Plutón.

(Tomado de Counter Punch)

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