Rolando Astarita

Tiempo de trabajo, dialéctica de la calidad/cantidad

por Rolando Astarita

Un tema que subyace a la polémica en torno a la teoría del valor de Marx es acerca de qué debe entenderse por tiempo de trabajo social promedio. ¿Entra en ese promedio cualquier tiempo de trabajo, por más que varíe con respecto al tiempo de trabajo de los productores modales? ¿Existen límites para ese tipo de divergencias, que afectan la determinación del valor?

A fin de presentar el problema de manera simple: supongamos que en una rama 10 productores producen X en 10 horas de trabajo. Supongamos ahora que surge un 11º productor, que produce X en 30 horas. La pregunta es: ¿cuentan estas 30 horas para determinar el valor de X? Si cuentan (o sea, si se promedian), el valor de X habrá pasado a 11,8 horas. Es lo que afirman los que sostienen que, no importa qué tecnología haya empleado el 11º productor, genera una cantidad de valor igual a las horas de trabajo que empleó para producir X. Para sostener esta idea afirman que Marx definió el tiempo de trabajo socialmente necesario (TTSN) como el promedio de todas las horas empleadas en producir X. Por lo tanto, concluyen, todo tiempo de trabajo individual cuenta en la determinación del TTSN.

Magnitud de las variaciones, promedio y TTSN

Mi respuesta a ese argumento es que los trabajos privados cuentan como formadores del promedio social (esto es, como determinantes del TTSN), en tanto las divergencias cuantitativas se mantengan dentro de ciertos límites. Una cuestión que está planteada por Marx en El Capital. Lo cito con alguna extensión.

En primer lugar, repite que “El trabajo objetivado en el valor es trabajo de cualidad social media, y por ende la manifestación de una fuerza de trabajo media”. Luego: “Pero una magnitud media existe únicamente como promedio de muchas y diversas magnitudes individuales de la misma índole. En todo ramo industrial el obrero individual, Juan o Pedro, diverge en mayor o menor grado del obrero medio. Estas divergencias individuales, denominadas ‘errores’ en matemática, se compensan y esfuman no bien se concentra una cantidad relativamente grande de obreros” (p. 392, t. 1; énfasis añadido).

Enfatizo: los “errores” constituyen variaciones más o menos acotadas, más o menos estandarizadas, que “se compensan y esfuman”. Por lo tanto, no podrían alterar “el centro de gravitación”, el precio que expresa el valor. Pero el asunto no termina aquí. Es que si la variación cuantitativa es significativa, ya no se trata de variaciones que se compensan y esfuman. Escribe Marx: “Si en la producción de una mercancía un obrero consumiera mucho más tiempo del socialmente requerido, si el tiempo de trabajo individualmente necesario para él divergiera considerablemente del socialmente necesario o del tiempo de trabajo medio, su trabajo no contaría como trabajo medio ni su fuerza de trabajo como fuerza de trabajo media” (p. 393; énfasis agregado).

O sea, la magnitud de la divergencia importa, ya que solo el TTSN (admitiendo variaciones menores que se compensan) determina el valor. Lo vuelve a decir Marx en este otro pasaje: “Si bajo las condiciones de producción normales, esto es, bajo condiciones de producción sociales medias, es necesario convertir a libras de algodón en b libras de hilado durante una hora de trabajo, solo se considerará como jornada laboral de 12 horas aquella durante la cual 12 × a libras de algodón se transformen en 12 × b libras de hilado. Solo el tiempo de trabajo socialmente necesario, en efecto, cuenta como formador de valor” (p. 230, énfasis añadido).

Cantidad y cualidad 

Lo planteado más arriba se relaciona con la dialéctica de cantidad y cualidad. Es que, como hemos explicado en una entrada anterior (aquí), existen cambios cuantitativos que terminan generando cambios cualitativos, pero también hay cambios cuantitativos que, al ocurrir dentro de ciertos márgenes, no afectan a la cualidad de la cosa bajo estudio. 

Esta variación cuantitativa que no cambia la cualidad es lo que Hegel llama la medida que especifica: ocurre cuando el ser tiene alguna independencia con respecto al cuanto (véase Carlson, p. 18). Por eso Hegel escribe en la Lógica: “… el lado según el cual el cuanto es un término indiferente donde se puede ir adelante y atrás sin cambiar la cualidad es distinto de su otro lado, según el cual el cuanto es cualitativo y específico” (pp. 293-4; citado por Carlson).

Subrayo: si bien la cantidad es la fuente de todo cambio cualitativo puede, sin embargo, ser variada, hasta cierto punto, sin que afecte a la cualidad. Por ejemplo, dentro del rango más 0º a menos 100º la temperatura del agua puede ser variada sin que se altere su cualidad líquida. De la misma manera, el tornero sabe que dentro de cierto rango la medida del torneado varía, sin que se altere la cualidad del producto. En nuestro ejemplo, las 10 horas de trabajo empleadas en producir X varían minutos más o menos, sin que ello afecte la cualidad del trabajo empleado en tanto generador de valor.  

Sin embargo, cuando la variación cuantitativa es elevada, se produce un cambio cualitativo. En el caso del agua, a los 100º se produce un salto cualitativo, de estado líquido a gaseoso. En el ejemplo del tornero, superado cierto margen de error el producto pasa de ser útil a inútil (y no tiene valor). En nuestro ejemplo, si el productor 11º emplea 30 horas de trabajo para producir lo que en el resto de las empresas insume 10 horas de trabajo, sus 20 horas de trabajo excedente no cuentan como generadoras de valor. Ahora la cantidad afectó la cualidad. 

Lo cual tiene coherencia. Es que, al margen de lo que escribió Marx, es absurdo pensar que cuanto más se prolongue un trabajo, con respecto al tiempo de trabajo de los productores modales, se está generando más valor. Al autor de El Capital jamás se le ocurrió semejante cosa (al pasar, me he encontrado con críticas a la teoría del valor trabajo de economistas austriacos, como Rothbard, que atribuyen a Marx esa tontería). 

En conclusión, la magnitud de la divergencia entre los tiempos de trabajo individuales y los tiempos de trabajo prevalecientes en el mercado no puede ser pasada por alto al momento de determinar el valor. Y no hay forma de eludir esta cuestión en los debates sobre trabajo potenciado, plusvalías extraordinarias, intercambio desigual y renta diferencial.

Textos citados:

Carlson, D. (2003): “Hegel’s Theory of Measure”, Benjamin N. Cardozo School of Law, New York, Working Paper Nº 66.

Hegel, G. W. F. (1968): Ciencia de la lógica, Buenos Aires, Solar/Hachette.

Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

(Tomado del Blog de Rolando Astarita)

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