por Héctor Llaitul Carrillanca
Hoy, cuando la denominada “cuestión Mapuche” se presenta en el debate público chileno como un problema de seguridad, violencia rural, terrorismo o insuficiente integración, podemos afirmar que esa formulación tiene una intencionalidad política de fondo, que busca alterar la relación histórica del pueblo mapuche con la institucionalidad estatal y la distorsiona. En el fondo existe una realidad estructural ligada a las tierras, al territorio y al poder político. Su origen se remonta a la ocupación político-militar del Wallmapu y a la expansión de los Estados chileno y argentino sobre un pueblo originario que había conservado durante siglos una autonomía territorial y política efectiva.