por Luis Mesina
El “Escudo de las Américas” se ha articulado públicamente bajo la narrativa de un acuerdo multilateral destinado a la cooperación en seguridad y el combate al crimen organizado transnacional; sin embargo, un examen riguroso de los documentos oficiales revela implicancias que contradicen dicho propósito inicial. Lejos de constituir un tratado de asistencia policial estándar, la iniciativa supone un alineamiento doctrinal con la administración de Donald Trump y una concesión de soberanía nacional inédita en la historia reciente, que compromete el dominio y control estratégico sobre recursos críticos como el cobre, el litio y las denominadas “tierras raras”.