Roma pide la extradición de los asesinos del Juan Montiglio, GAP de Salvador Allende

por Elena Basso

Salvador Allende tiene una escolta especial: se llama GAP, es el grupo de amigos del presidente. Son personas sin uniforme, pero dispuestas a morir por sus ideales. Es 1973 y en Sudamérica tener ciertos valores es peligroso. Allende logró ser elegido presidente y fue el primer candidato marxista nominado democráticamente en el continente. Una verdadera revolución, los ojos de todo el mundo están enfocados en ese país que tiene la cordillera de los Andes a sus espaldas y el infinito mar salvaje frente a él. El 11 de septiembre de 1973, aviones y bombas golpearon la Moneda, el edificio del gobierno chileno, y Santiago se convirtió en un infierno: los militares, encabezados por el general Augusto Pinochet, querían sacar a Allende del camino.

Ese día dentro de la Moneda hay unos setenta hombres del GAP. El presidente Allende usa un casco, junto a él su guardia privado dispara ametralladoras contra aviones que arrojan bombas desde el cielo. Detrás del presidente, un hombre de solo 24 años tiene una mirada seria y preocupada. A pesar de la verdadera guerra que libran los militares, los hombres de la escolta y el presidente Allende son elegantes: visten chaqueta y corbata. Incluso ese joven de mirada preocupada detrás de Allende parece listo para una cena elegante, si no fuera por esa ametralladora que tiene en las manos. Su nombre de guerra es Anibal, tiene 24 años, es de Piamonte y en el Registro Civil se llama Juan Montiglio.

El 11 de septiembre cambia la historia para siempre: el presidente muere y Chile comienza a vivir bajo el terror. Anibal y todos los miembros de Gap que sobrevivieron al ataque son capturados, torturados y asesinados. Su cuerpo, luego de dos días de tortura y un tiroteo sumario, fue arrojado a una fosa común de 18 metros de profundidad sobre la que los militares arrojaron una granada: solo quedan dos fragmentos de huesos de ese combatiente de 24 años. Ahora, 48 años después del asesinato de Aníbal, se emitió desde Italia la orden de arresto y extradición de sus abusadores.

La ministra de Justicia, Marta Cartabia, firmó ayer la solicitud de detención provisional y extradición de tres militares chilenos, Rafael Francisco Ahumada Valderrama, Manuel Vásquez Chahuan y Orlando Moreno Básquez, quienes fueron condenados a cadena perpetua el pasado 1 de julio. De hecho, se encuentran entre los 17 imputados del maxi juicio de Cóndor. El proceso judicial se inició en Roma en 2015 en relación con las víctimas de origen italiano del Plan Cóndor, el pacto secreto suscrito entre ocho dictaduras sudamericanas en 1975 para capturar y matar a disidentes políticos que se refugiaron en otros países. Los tres soldados chilenos pertenecieron todos al ejército durante los años de la dictadura de Pinochet. La solicitud de extradición, firmada por el ministro, fue enviada a través de la embajada de Italia en Santiago de Chile y el delito del que fueron declarados culpables los tres es homicidio múltiple.

(En la fotografía de portada, el hombre de bigote y anteojos de la escolta de Allende es Juan Montiglio)

(Tomado de Il Manifesto)

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