Libertad a los presos por luchar

de Organización Comunista Revolucionaria

Llegó octubre, y ni la crisis capitalista, ni la represión y el coronavirus lograron apagar las ansias de nuestra clase trabajadora y el pueblo por terminar con el sistema de injusticias y opresión al cual nos tienen sometidos y sometidas la burguesía y sus lacayos.

En este octubre particular, conmemoramos el primer aniversario del alzamiento popular que, en un proceso de lucha de gran extensión, duración, masividad y radicalidad estremeció la normalidad de la dominación. La rabia, la solidaridad y la combatividad se tomaron las calles y logramos poner entre las cuerdas al gobierno antipopular de Piñera. La represión y la violencia estatal fue la primera respuesta a las exigencias populares, y pese a que la brutal represión fue en ascenso, el pueblo siguió en las calles y en combate.

Así, sin muchas opciones para defender este sistema de hambre y explotación, la decisión del conjunto del bloque en el poder de ofrecer un pacto entre la burguesía y el reformismo para a través un plebiscito y un proceso constitucional, es decir, institucionalizar la lucha del pueblo, sacarlo de las calles y volcarlo a las urnas, buscando de forma estratégica un nuevo consenso para asegurar el patrón de acumulación y permitir la extensión de la dominación y la opresión por parte de los dueños del poder y la riqueza. Este fraude a la esperanza ya lo vivimos cuando el arcoíris concertacionista nubló a nuestro pueblo prometiendo una falsa alegría que a la fecha no ha llegado.

Lo verdaderamente importante, para el camino de acumular fuerzas, organización y construir una alternativa revolucionaria, es que podemos mirar como la clase trabajadora y el pueblo no cesa en su lucha, las jornadas recién pasadas, donde nuevamente vimos la barbarie por parte de los perros asesinos del capital, demostraron como miles aun seguimos en las calles, en las barricadas y en las protestas territoriales.

Estas luchas no han y estarán exentas de costos, un pueblo en lucha amenaza la estabilidad del modelo y no dudarán en matarnos ni encerrarnos como muchos y muchas presas políticas del alzamiento popular. En estos momentos, no dejamos de recordar y gritar que, en las calles faltan cientos de luchadoras y luchadores populares sometidos a procesos y encierro hasta el día de hoy.

Ellas y ellos han ocupado sus puestos en el combate y se han enfrentado con decisión a las fuerzas represivas. Les persiguen por luchar, por ser la primera línea, por estar al servicio del pueblo y sus luchas. Les persiguen por enfrentar al capitalismo. 

La solidaridad de clase se debe expresar sin descanso en la exigencia de libertad inmediata y fin de los procesos judiciales para todas y todos. No les abandonaremos, ni a quienes han sido reprimidos y encarcelados en el marco del alzamiento popular de octubre, como tampoco a los cientos que desde la década del 90 y hasta la fecha han enfrentado al estado y se han rebelado ante la injusticia a la cual nos condena este sistema de miseria que sigue siendo el mismo y peor que aquellos años. Las y los presos políticos de ayer y hoy son respuesta de un sistema que apunta de represión y explotación mantiene sus riquezas para unos pocos. Por esto solidarizamos con lucha y organización, seguimos en las calles y esperamos volver a estar, todas y todos, en la protesta popular para conquistar de una vez por todas el poder para la clase trabajadora.

Las y los queremos libres y luchando junto a su pueblo

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