Lanzamiento del libro «Patrulleros de Neltume»

por Guillermo Correa

En el Parque Cultural, ex cárcel de Valparaíso, se presentó el libro “Patrullerxs de Neltume”, realizado por Jorge Durán Hidalgo, un protagonista directo de los acontecimientos que allí se relatan, junto a su hija Anita, quienes, a través de numerosas conversaciones, interrogantes y reflexiones, fueron dando cuerpo a este importante rescate de memoria histórica de resistencia popular.

En esta ocasión, junto a Jorge Durán, participaron en el panel de presentación del libro Carlos Otazo y Luis Aguirre, compañeros de militancia y de lucha de Jorge, junto a Beatriz Saavedra, de 24 años de edad, creadora audiovisual e integrante del Colectivo ex COMI del cerro Barón de Valparaíso, quien fue la encargada de hacer un análisis y presentación general del contenido de esta obra, manifestando durante su intervención que “este libro, concebido a partir de las profundas conversaciones entre Jorge Durán y su hija Anita Durán Hidalgo, es mucho más que una narración literaria, es un testimonio vivo que indaga y comparte las experiencias vividas, así como los procesos de organización militante que forjaron la resistencia en Neltume. La colaboración entre padre e hija da como resultado esta obra única, extensa en detalles y profundidad, que nos invita a conocer y reflexionar sobre el valor de la lucha y la importancia de preservar la memoria de aquellos que desafiaron y siguen desafiando a las injusticias (…) el libro Patrullerxs de Neltume es un testimonio directo, desde la vivencia personal y militancia política de Jorge Durán Delgado, que nos invita a sumergirnos en la vida de aquellas pobladoras y pobladores que crecieron ejerciendo la lucha de clases mediante la búsqueda y exigencia de una vida digna, mediante 8 capítulos impregnados de memoria de resistencia vivida en las zonas precordilleranas (…) Conocer la historia de nuestro pueblo también es un ejercicio de memoria yresistencia. Dando a conocer los detalles de nuestra historia el autor logra sistematizar en gran parte sus memorias, en distintos apartados que contextualizan, dan forma y sentido a la lucha sindical, organización política y vida en el COFOMAP en Neltume, posicionando niñeces, mujeres y hombres pobladores en el centro de la resistencia mediante sus distintas labores (…) Agradezco la mención a las labores de las mujeres en la resistencia, eso es algo súper importante y lo hago desde mi posición como mujer (…)”

Alrededor de cuarenta personas asistieron al lanzamiento de este libro el día miércoles 6 de diciembre en la Sala de Proyecciones del Parque Cultural ex Cárcel, produciéndose un interesante debate y conversatorio con posterioridad a la exposición de Jorge Durán, intervención que transcribo íntegramente a continuación:

“La idea de escribir Patrullerxs de Neltume nace cuando comencé a escribir una memoria sobre la actividad política que viví junto a mis compañeros y mis compañeras de lucha. Al terminar, me di cuenta que podía profundizar en aquella memoria y junto a mi hija, Anita Durán Hidalgo, comenzamos un proceso de lectura, conversación, interrogantes, que dio vida a Patrullerxs de Neltume.

El nombre de este libro busca dignificar la memoria de las compañeras y compañeros que vivieron parte de su vida política, social y militar en Neltume, o bien, que se vieron relacionados directa o indirectamente con este territorio pionero en lucha política, social y militar.

Yo fui de Neltume, ahora vivo en otro lado, pero nací en la zona, me crie ahí y parte de mi infancia, adolescencia y juventud la viví ahí junto a muchos compañeros. Trabajé en los tiempos de los patrones junto a mi padre, en la montaña, luego en el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, que era una empresa controlada por las y los trabajadores, por nosotros. Por eso sentí la necesidad de contar esta historia.

Durante el tiempo del gran latifundio en la cordillera se vivieron grandes abusos que colocaba a los trabajadores y sus familias como personas potencialmente revolucionarias, porque eran familias que tenían solo su fuerza de trabajo, todo lo material era del patrón, entonces eso generaba, al no tener ninguna ligazón con algo material, encontraban en la lucha social, sindical, mucho que ganar y poco que perder.

Los colonos y latifundistas, a través del Estado recibieron grandes cantidades de tierras que habían sido usurpadas al pueblo mapuche y comenzaron la explotación indiscriminada del bosque nativo, lo que les salía muy rentable pues sacaban la madera que se encontraba en lugares accesibles, con la mínima inversión y la máxima ganancia. Los trabajadores y sus familias llegaban a través de los ‘enganches’ y vendían la fuerza de trabajo en la industria instalada en plena cordillera. Aquí nosotros hacemos la similitud a las salitreras donde a los trabajadores se les pagaba con fichas y en el caso de los fundos cordilleranos eran los vales para las pulperías; además, se reprimía la formación de sindicatos y esto cerraba el círculo de explotación a que eran sometidos los trabajadores en la montaña.

Los obreros que llegaron a la zona habían vivido otras experiencias de lucha sindical y ya el año 68, con la Ley de Sindicalización Campesina, se formaron los primeros sindicatos en Neltume. A eso se suma la llegada de jóvenes miristas a las comunidades mapuche de Trafún, Liquiñe y luego al fundo de Carranco.

Aquí es necesario hacer un alto, en términos de que el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, desde el 65, en su nacimiento, se propuso, al llegar a los 70, un trabajo más abierto para ligarse a los sectores más empobrecidos de la sociedad, que era lo que buscaba representar el MIR en ese tiempo. De esa forma fue que aparecieron en la cordillera los primeros estudiantes que llegaron a la zona, que en un momento fueron de la Universidad de Chile, de la Universidad Católica y posteriormente, dado que el MIR estaba trasladando gente, producto también de la persecución, a lugares de provincia, y ahí llegaron a Valdivia jóvenes estudiantes que se plantearon irse para la montaña y llegar a las primeras comunidades mapuche, cerca de los fundos forestales para posteriormente ir a ligarse con los trabajadores a los fundos.

Como decía, estos compañeros llegaron a los fundos de Trafún y Liquiñe y luego al fundo de Carranco estableciendo una relación amistosa con los trabajadores que dio como resultado, en el tiempo, alrededor de unos meses, el ‘Grito de Carranco’, que no es otra cosa que la primera toma del fundo, durante los primeros meses del gobierno de Allende. El ‘Grito de Carranco’ fue un puntode inflexión importante en la lucha social y política que traía el movimiento sindical, que traía, sobre todo, en los fundos.

Fue un punto de inflexión porque la toma de Carranco significó que estos jóvenes llegaron a aportar una nueva forma de hacer política, que eran las acciones directas. Estas acciones directas, si bien en los fundos a casi nadie se violentó físicamente, pero, en sí, las tomas de fundo eran violentas y no estaban dentro de la institucionalidad. Entonces, esa era una nueva forma y esa nueva forma fue la que los trabajadores la tomaron como algo tan imprescindible para ellos durante todos esos tiempos que se les negaba el accionar y con esos jóvenes lograron llevarlo a la práctica.

Los primeros que llegaron fueron el ‘comandante’ Pepe, la Bernarda Vera, profesora de Puerto Fuy, el ‘chico’ Fausto, que era ingeniero forestal y que fue uno des pioneros en el nacimiento del Complejo Forestal y Maderero Panguipulli.

Entonces, como decía, fue un punto de inflexión, porque el ‘Grito de Carranco’, los compañeros después de haberse tomado la casa patronal, que en este caso era la casa del gerente, ellos se reunieron en la noche y se escribió como un Manifiesto de Principios. No hemos podido rescatar ese Manifiesto, porque con la represión todo eso se perdió. Pero ese era, en líneas generales, por las cuales se guiaba el MIR y que fue bien recibido por los obreros forestales que se tomaron más de veinte fundos en poco tiempo, en la cordillera, marcando una nueva forma de hacer política, para luego dar paso a la formación del COFOMAP, empresa controlada por nosotros los trabajadores, con grandes asambleas donde los sectores políticos como el MIR, con su frente político el FTR, Frente de Trabajadores Revolucionarios, y los partidos de la izquierda tradicional, discutíamos, en el plano de las ideas, el rumbo que debía tomar la empresa, donde el MIR y el FTR, en los momentos más difíciles que atravesó el Complejo, fueron sectores fundamentales en la toma de decisiones, momentos difíciles como fue la propia toma, el aguante de la toma durante casi tres meses, donde se pasó mucha hambre, se terminaron las mercaderías y todo eso; también otros momentos difíciles en el COFOMAP fue para el paro patronal de octubre, el enfrentamiento entre trabajadores, por ejemplo, que se dio en un fundo al sur del Complejo, en Arquilhue, donde funcionarios de la CORA influyeron dentro de los trabajadores para que se produzca un enfrentamiento; también fue una emergencia para nosotros en el Complejo el tancazo, el 29 de julio del 73, que fue un poco la antesala del golpe.

Tras el golpe de Estado el MIR y el FTR protagonizaron una resistencia armada por la defensa de las conquistas ganadas con tanto sacrificio durante los tiempos de la Unidad Popular en la cordillera, a través de la acción directa conocida como ‘El Asalto al Retén de Neltume’, acción fallida que se convirtió en el pretexto para que las Fuerzas Armadas entraran a la zona y aplicaran la doctrina de la contrainsurgencia, que se tradujo en la guerra psicológica, en la represión masiva, la tortura a través de golpizas, el encierro de los prisioneros en la casa del perro policial del retén de Neltume, prácticamente el retén se convirtió en un recinto de tortura. También se produjeron colgamientos desde helicópteros, intentos de lanzamiento al torrente del río Fuy. Esto último fue un atentado psicológico a nuestra identidad, dejarnos huérfanos de esa identidad que representaba el río para nosotros, porque teníamos una estrecha relación con el río y eso provocó que posteriormente poca gente iba al río durante los veranos. También se usaron pinchazos con agujas en los testículos, el ‘submarino’, la violencia político y sexual, y las matanzas de Liquiñe, Chihuio, los compañeros caídos en Molco, la ‘Caravana de la Muerte’.

Muchos sufrimos la cárcel después de la represión. Yo fui exiliado a Canadá. Fue difícil para los que veníamos de Neltume, por las condiciones psicológicas en que nos encontrábamos, además de las barreras socio culturales que uno encontraba en esta otra cultura donde fuimos exiliados, el idioma. Además, nuestros pasaportes tenían una enorme letra ‘L’ de no retorno. La preguntaque nos hacíamos es por qué tenemos que irnos exiliados, por qué el desarraigo. Eso, de una u otra forma, hizo mucho sentido en nosotros, en los compañeros de la zona que volvimos más tarde.

Después de dos años en el exilio fuimos convocados, instruidos militarmente en Cuba, para formar parte del Destacamento Guerrillero Toqui Lautaro, compuesto por 15 guerrilleros y una guerrillera, la compañera Luisa, con el objetivo de preparar las condiciones básicas para la irrupción de la guerrilla. En mi caso, fui el encargado logístico del Destacamento e ingresé a Chile clandestinamente con el compañero ‘Paine’, Jefe del Destacamento, un 15 de agosto de 1980 y estuve en la guerrilla hasta la caída de nuestro jefe guerrillero y la posterior ruptura del cerco militar estratégico.

Tras la derrota de Neltume, junto a otros compañeros y militantes del MIR, compartimos clandestinidad, seguimos en la construcción de fuerza político militar, pero estos nuevos desafíos daban cuenta de que el MIR ya no tenía la misma sinergia como antes, pues ahora se manifestaban nuevas tendencias que entraron en contradicciones con el proyecto revolucionario de guerra popular larga y prolongada que propiciaba el MIR desde su nacimiento y esto generó fraccionamientos al interior del Movimiento de Izquierda Revolucionaria. Inmerso en esa crisis que nos tocó vivir en la clandestinidad, creyendo todavía en el proyecto revolucionario, fuimos a construir a nuevos sectores sociales, pero con las limitantes que ya la clandestinidad, las desconexiones permanentes, esporádicas, nuestra clandestinidad, se hacía muy difícil permanecer en Chile. También se comenzó a producir la deserción paulatina de los militantes del Movimiento. Para ese entonces, como familia pensamos salir de la clandestinidad durante los primeros años de la transición y afrontar la vida en este nuevo sistema neoliberal. De una u otra forma nosotros sabíamos que habíamos sido derrotados y eso duele. Asumir la derrota de la izquierda y de los revolucionarios, porque durante los tiempos de la protesta social, el año 83, hasta el 86-87, nosotros como Movimiento, junto a otros destacamentos destacados del pueblo chileno, como fue el Frente y el Movimiento juvenil Lautaro, fuimos los que estuvimos ahí en la barricada, pero un sector de la derecha y parte también de un sector nuestro, del Movimiento, creyeron que a la dictadura se le derrotaba de otra forma, ya no era derrota sino que ahora solo se trataba de sacar al dictador. Eso permitió un acuerdo inter burgués que dio paso a un nuevo ciclo de la lucha política donde lo hegemónico fue el neoliberalismo, y nuevamente a iniciar otro proceso.”

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