Jadue se perfila como presidenciable y se cuadra con el discurso «anti violencia» del Gobierno

por El Porteño

El alcalde de Recoleta y principal figura presidenciable de la oposición, el comunista Daniel Jadue, utilizó sus redes sociales para realizar una condena a la violencia tras el ataque a un vehículo de Carabineros en medio de manifestaciones el día viernes. El hecho, según versiones de la prensa oficialista, habría dejado una veintena de Carabineros heridos y el robo de una pistola institucional.

Ante los hechos ocurridos en el Barrio Bellavista, el precandidato presidencial cuadrándose ciegamente con el discurso policial, fue enfático en rechazar la violencia como medida de movilización social. «Condeno este y cualquier acto de violencia. No podemos ser como ellos que utilizan la violencia para reprimir las justas movilizaciones sociales. Nosotros respetamos la vida y luchamos por la democracia para transformar Chile. Aquí no puede haber dobles lecturas!», dijo Jadue a través de su cuenta de Twitter.

En sintonía con este discurso, desde el Gobierno el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, condenó este ataque por parte de un «grupo minoritario de violentistas», e hizo un llamado a hacerse responsables por incitar este tipo de situaciones, añadiendo que «quienes llaman a quemar todo deben hacerse responsables de los efectos que tienen sus palabras, por ejemplo, en los vecinos de Plaza Italia, en los que viven y quieres desarrollar sus vidas en nuestro país y no asociado a la violencia», dijo el subsecretario. «Debemos condenar la violencia sin excusas, sin ambigüedades, sin indultos a quienes queman carros policiales y hieren a Carabineros», agregó.

Supuestamente, el ataque al vehículo de Carabineros en el Barrio Bellavista se habría producido tras una emboscada en la cual mediante el uso de «miguelitos» se inhabilitó el carro policial, para posteriormente ser incendiado por manifestantes que además atacaron a miembros de la policía uniformada.

No nos corresponde hacer un pronunciamento sobre la autoría ni efectividad de los hechos que rodearon la quema del blindado policial, porque no es no es función de los revolucionarios hacer de aguateros de la función represiva del Estado burgués.

Por el contrario, lo que corresponde es caracterizar este hecho en el marco de la lucha popular que levanta la reivindicación democrática de la disolución de la corrupta y asesina institución de Carabineros. Una institución responsable de masivas y sistemáticas violaciones a los DDHH y de una incontable lista de asesinados como el weichafe Camilo Catrillanca, hace unos días del malabarista Francisco Martínez, de la mutilación ocular de centenares, de abusos sexuales sobre detenidos y la aplicación de métodos represivos brutales sobre millones que nos hemos alzado en contra del Gobierno de Piñera.

Pretender jugar al empate, condenar la violencia «venga de dónde venga» y comprar la teoría de los «dos demonios» como hace Jadue hoy día en concreto es trabajar para Piñera y su contrarrevolución. Con esta posición el alcalde le hace el juego a la Derecha y apuesta a la división del movimiento popular, del momento que impúdicamente pone en un mismo plano la violencia patronal contrarrevolucionaria, con la violencia revolucionaria de los trabajadores y el pueblo. No nos extenderemos sobre este punto, pero baste decir que con esto Jadue no hace más que ratificar la histórica política estalinista de sumisión y defensa de la institucionalidad patronal, que ellos llaman «democracia».

Pero esta discusión no la damos en abstracto. La actitud policial de Jadue forma parte de una acción mayor del régimen tendiente a legitimar la represión y a estigmatizar cualquier forma de resistencia al régimen calificándola de «violencia». Los capitalistas con su coro de sirvientes que encabezan Piñera y los partidos del Acuerdo por la Paz, persiguen adormecer las organizaciones populares y hacer desparecer las movilizaciones, con el discurso de la democracia y la participación.

Cuando Jadue dice que «no podemos ser como ellos que utilizan la violencia para reprimir las justas movilizaciones sociales» lo que está diciendo es que el movimiento revolucionario abierto el 18 de Octubre debe desaparecer, del momento que el mismo se expresó desde el primer momento como violencia de los explotados. Condenar la violencia de los explotados es condenar —en la práctica— toda forma de movilización que apunte a quebrar la institucionalidad patronal. Condenar la violencia de los explotados y defender la institucionalidad patronal es garantizar la impunidad para que sigan asesinando a nuestro pueblo diariamente.

Finalmente, debemos decir con claridad que la quema del vehículo policial, lejos de ser condenada, plantea —al conjunto del movimiento de los trabajadores, del pueblo y de la izquierda que se reclama de la revolución abierta en Octubre— la necesidad de retomar las calles y escalar en mayores acciones de movilización. En este sentido nos sumamos completamente a la convocatoria, que ya circula entre las organizaciones populares, para la realización de una Jornada de Protesta popular y Huelga General para el próximo 5 de marzo.

La preparación de esta huelga y protesta debe ponerse al centro del debate político en todos los frentes. Una convocatoria contra Piñera y su Gobierno de explotadores y asesinos, por el juicio y castigo a los represores, la inmediata e incondicional libertad a los presos políticos, una auténtica Asamblea Constituyente desde las bases y un Gobierno de Trabajadores.

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