El Chile que construiremos tras la pandemia

por Cynthia Burgos

Desde el mismo 11 de marzo de 2018, día que asume el gobierno por segunda vez Sebastián Piñera, hemos venido viendo como se desmorona este país. Pero no podemos iniciar un análisis de estos oscuros 2 años, sin tener en cuenta que Piñera fue elegido gracias al 51% de los votantes no fueron a sufragar, gran masa inconsciente  que no recuerda cuanto nos tomó y costó llegar a esta democracia, que aunque imperfecta, nos permite al menos, participar de las elecciones de nuestros gobernantes; fueron 17 de años de represión, torturas, desaparecidos, asesinados, y resistencia; después de tanta sangre derramada de compañeros y compañeras para que volvamos a ser un país libre, hoy la gente prefiere no votar, de manera irresponsable señalan que “da lo mismo quien gobierne, que igual hay que trabajar”, y Piñera alcanza el poder con apenas el 26 % de los sufragantes. 

Chile no ha aprendido nada y estamos sufriendo las mas serias consecuencias. Por lo tanto, cuesta analizar la desastrosa realidad que vive Chile, el “Jaguar de América”, el “oasis de Piñera”, sin pensar en aquella conocida cita que dice: “cada pueblo tiene el gobernante que se merece”.

Entonces ineludiblemente debemos analizar el por qué hemos llegado a este estado de injusticia social, grandes desigualdades y segregación, cesantía, hambre y el país con mayor nivel de contagios por COVID 19 en el mundo. Cómo fue posible que por segunda vez se eligiera a Sebastián Piñera, si sabíamos que no traería nada bueno para la clase trabajadora, ni para los pueblos originarios, ni para las minorías sexuales, ni menos para las mujeres, los niños, los adultos mayores. 

Sabíamos bien quien era Piñera, capaz de robar un banco, de coludirse y evadir impuestos; pero nuestra imperfecta democracia, sumado a la desidia del 51% de los votantes, el agotamiento de los gobiernos y lideres de la ex Concertación y ex Nueva Mayoría, se confabularon para que hoy día estemos sufriendo uno de los momentos mas difíciles de nuestra historia en el plano económico y social. 

Pero es comprensible también la falta de credibilidad que existe hacia la clase gobernante, llámese presidentes, parlamentarios, partidos políticos y empresarios, hoy en día nadie cree en nadie, todas las estructuras sociales están desacreditadas, empezando por la Iglesia, las Fuerzas Armadas, Carabineros, dirigentes sindicales, etc., no se cree en nadie y Chile se cansó de un permanente cuento de bonanza y desarrollo que solo llega a quienes mas tienen, una minoría de oligarcas empresariales que no superan el 10 % de nuestra población, que han hecho sus fortunas, que los hace poderosos, mediante la mano de obra barata, trabajo precario, información privilegiada, tráfico de influencias, colusiones y evasiones de impuestos, en total impunidad. Estos gobiernos y lideres políticos, durante 30 años, se dedicaron a hacer leyes a su medida, que les favorecen solo a ellos, la elite, la misma oligarquía que existe desde que se fundó Chile, son los dueños de Chile y lo hemos permitido.

Los gobiernos post dictadura no cambiaron un ápice del sistema económico, político y social que instauró el tirano dictador a punta de fusil y Chile se convirtió en el país neoliberal mas radical del mundo, con consecuencias sociales desastrosas que vemos cada día, como se muere la gente sin recursos esperando ser atendidas en hospitales, como la gran masa de las familias chilenas no pueden costear una educación de calidad para sus hijos, por ende, no pueden romper el circulo de la pobreza y se mantienen segregados en barrios marginales  sumidos en la pobreza, sin acceso al progresos y desarrollo del que tanto se vanagloria Chile en el extranjero. Por esto es comprensible y explicable, que la gente esté cansada y ya no creemos en ningún político, y este escenario es ideal para la derecha, ha sido demostrado.

Los gobiernos de la supuesta democracia pactaron con el tirano, éste no fue enjuiciado, no se hizo justicia con nuestros caídos y desaparecidos, y se mantiene el mismo sistema económico, político y social instaurado en dictadura.  Gracias a esto, hoy todos los derechos sociales básicos, como la salud, educación, vivienda, recreo solo es para quienes pueden pagarlos, con un medio ambiente colapsado, pensiones de miseria, un Código del trabajo que solo favorece al empresario que se adueñaron de todos los recursos naturales, incluso el agua; nada fue cambiado en democracia. Chile tiene una gran deuda y por eso tenemos este gobierno nefasto, que ya ha asesinado a miles de nuestros compatriotas con sus malas políticas en el manejo de la pandemia y la represión a los movimientos sociales. 

También hay que reconocer que este gobierno, que tuvo la más baja aprobación en la historia de Chile, se sostiene hoy día solo gracias a que no existe una oposición que realmente actué como tal, es decir, gobierno y oposición son la misma cosa y se han coludido para sacar leyes express para reprimir la expresión de un pueblo cansado de tantas injusticias y miserias. Estamos solos. 

Pero entre todas estas penurias que está sufriendo el pueblo, la clase trabajadora, el proletariado, siempre, siempre somos las mujeres las más vulnerables entre los vulnerables, en donde recae con mayor peso toda la carga de la miseria e injusticia de este sistema y de esta pandemia, ha quedado demostrado con la negativa que ha tenido el gobierno para aprobar el postnatal de emergencia. 

Al gobierno de Sebastián Piñera no le importa la vida de las personas, una vez más lucra con las necesidades de la gente. La ley de “protección al empleo” y la incierta ley que permitiría el post natal de emergencia, obligan al trabajador y la trabajadora a solventar con su seguro de cesantía la crisis de esta pandemia, sumado a los miles de trabajadores y trabajadoras que han sido despedidos, quedando cesantes y en la miseria, ya que no se han suspendido los pagos de deudas, ni de educación, ni de servicios básicos, como se hizo en otros países. 

Como gran ayuda, el gobierno con mucha dificultad aprobó un bono de 50 mil pesos al 60 % de las familias mas vulnerables, por una sola vez, y ahora unas pequeñas cajas con tallarines y arroz, un insulto, eso vale el pueblo para este gobierno, que no se sonroja al lucrar con desconocidas “casas de residencia”, donde supuestamente se albergan los enfermos de COVID, pagando millonarias sumas de dineros a grandes empresarios hoteleros, sin que estos sitios sean ocupados. 

Frente a esto no podemos, sino reflexionar y sacar una lección, aprender de nuestros errores como sociedad, y como izquierda, salir de nuestro estado de conformidad y apostar por la lucha sin tregua por un país mas próspero para la clase trabajadora, quienes hacemos la riqueza, nosotros, el pueblo. Hoy mas que nunca cobra trascendencia y vida la frase de Marx: proletarios del mundo uníos, nada tenemos que perder excepto nuestras cadenas.

A derribar este sistema capitalista, abajo el gobierno de Piñera, y la derecha nunca mas; debemos forjar un gobierno de trabajadores, ese ese el norte, no hay otro.

Este tiempo de pandemia, que nos obliga a estar encerrados y aislados, es un momento preciso para reflexionar sobre la nueva realidad que nos espera cuando termine esta momento histórico que nos ha tocado vivir; no podemos volver al mismo estado de antes, debemos tomar conciencia del poder que tenemos como pueblo, como masa, debemos tener la capacidad y trabajar para organizarnos y articularnos, para lograr nuevamente un país socialista, donde todas y todos podamos desarrollarnos y prosperar según nuestros esfuerzos y nuestras cualidades; hoy día solo nos tenemos a nosotros, el pueblo, el pueblo unido en un solo objetivo: “Abrir las grandes alamedas por donde pase el hombre y la mujer libre”, como dijo el compañero Presidente Allende. 

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