Crónica de Juan García Brun: «Una foto en Osaka»

Fernando Miyaraki Soto (1950), es uno de los personajes más enigmáticos de la crónica roja nacional. Natural de Traiguén, se integra a Carabineros en 1969, institución en la que se desempeñaría principalmente en el área de abastecimiento.

En 1972 fue dado de baja por conducta homosexual y después del Golpe de 1973 —debido a su militancia en Patria y Libertad— se incorpora a los aparatos de seguridad de Pinochet, donde habría prestado funciones como fotógrafo, chofer y asistente de Moren Brito, con cuyo hijo mayor lo unió una amistad no exenta de escándalos.

En efecto, el 20 de agosto de 1982 la prensa consignó un nutrido enfrentamiento a balazos en la intersección de las calles Tobalaba y Américo Vespucio, entre agentes policiales y un grupo operativo de la CNI. La gresca —que habría estado motivada por un asunto de drogas— culminó con la detención de Miyaraki (chapa «El Yoko») y Marcelo Moren (chapa «Junior»).

Moren Brito pacta con la Dictadura que su hijo pueda salir del país, rumbo a Paraguay a terminar sus estudios secundarios. Miyaraki por su parte se radica en Japón valiéndose de su doble nacionalidad. En este punto la historia de Miyaraki comienza a cubrirse por la niebla de mito.

Patricia Verdugo narra en «Los zarpazos del Puma» que Miyaraki, ya establecido en Japón, habría entrado en contacto con la Yakuza y el Nuevo Kempeitai en una trama que lo conecta con la continuidad del funcionamiento del temible Escuadrón 731 del Ejército japonés, célebre por sus experimentos con humanos en el desarrollo de armas biológicas y prácticas de programación mental del tipo MK Ultra.

En los 90 Miyaraki regresa a Chile en varias oportunidades a ver a su madre, doña Estela Soto Barrientos, quien siempre creyó que su hijo se había limitado a seguir el oficio de fotógrafo de su padre. En esos viajes estableció una relación amorosa con una empleada de la oficina de correos de la localidad de Tomé, de ese vínculo nació un hijo.

El hijo de Miyaraki, una criatura de 4 años —José Fernando Miyaraki Órdenes— viajó en 1995 a EEUU con su padre desde donde se le perdió el rastro. Salió en un vuelo directo a la ciudad de Houston. La madre del niño Jessica Órdenes, golpeó todas las puertas denunciando el secuestro de su pequeño hijo ante el impasible desinterés de las autoridades.

La única imagen de Miyaraki —que acompaña esta nota— corresponde a un folleto de un casino en la ciudad de Osaka, que lo muestra como fotógrafo bajo el nombre de Jumpei Miyaraki. Interrogado por la policía en diciembre del año pasado el sujeto en cuestión negó conocer a ningún Fernando Miyaraki, aún cuando reconoció haber viajado a Chile en los años 90. «Fui de cacería» señaló en perfecto castellano.

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