6 de agosto 1960: Fidel anuncia la nacionalización de las empresas imperialistas

por Jorge Martín

El 6 de agosto de 1960, en un discurso multitudinario en el cierre del 1er congreso latinomaericano de juventudes, Fidel Castro anuncia la nacionalización de todas las empresas estadounidenses en Cuba. La Resolución número 1 de la Ley Nº 851 de Defensa de la Economía Nacional fue publicada al día siguiente. En el discurso Fidel leyó las lista de las 26 empresas nacionalizadas (de petroleo, electricidad, telecomunicaciones e ingenios azucareros), que jugaban un papel decisivo en la economía del país caribeño:

1—Compañía Cubana de Electricidad. 2—Cuban Telephone Company (Compañía Cubana de Teléfonos). 3—Esso Standard Oil, S. A. División de Cuba. 4—Texas Co. West lndies (Ltd). 5—Sinclair Cuba Oil Co., S. A.6—Central Cunagua, S. A.7—Compañía Azucarera Atlántica del Golfo, S. A.8—Compañía Central Altagracia, S.A.9—Miranda Sugar States.10—Compañía Cubana, S. A.11—The Cuban American Sugar Milis.12—Cuban Trading Company.13—The New Tuinicú Sugar Co. Inc.14—The Francisco Sugar Company.15—Compañía Azucarera Céspedes.16—Manatí Sugar Company.17—Punta Alegre Sugar Sales Company.18—Baraguá Industrial Corporation of New York.19—Florida Industrial Corporation of New York.20—Macareño Industrial Corporation of New York.21—General Sugar States.22—Compañía Azucarera Vertientes Camagüey de Cuba.23—Guantánamo Sugar Company.24—United Fruit Sugar Company.25—Compañía Azucarera Soledad, S. A.26—Central Ermita, S.A.

La decisión, tomada como respuesta soberana al recorte de la cuota azucarera por parte de EEUU y la negativa de las empresas estadounidenses a refinar petróleo de la URSS, asestaba un duro golpe al capitalismo en la isla. La Resolución No. 2 del 17 de septiembre decreta la nacionalización de tres bancos (First National Citv Bank of New York, el First National Bank of Boston y el Chase Manhattan Bank) y la Resolución No. 3 del 24 de octubre, que dispuso la nacionalización de las 166 empresas estadounidenses restantes. El proceso de nacionalizaciones se completó en 1962. El capitalismo había quedado abolido en Cuba, la primera vez que eso sucedía en el hemisferio occidental y la base material de todas las conquistas y avances de la revolución cubana, hasta el día de hoy.

La respuesta de los trabajadores y el pueblo cubano fue entusiasta:»Desde horas tempranas el 7 de agosto de 1960, numerosas personas se concentraron ante el edificio de la Cuban Telephone Company, en la capitalina calle Dragones. Auxiliándose de una escalera, un obrero retiraba todo letrero alusivo a la transnacional.

Otros trabajadores despojaban de las paredes los afiches de Tonito Rin Rin, logo utilizado para la publicidad por esa firma. En la calle, los ciudadanos portaban carteles que transmitían el júbilo del pueblo cubano por las recientes nacionalizaciones de las empresas yanquis.»A esa misma hora, en el edificio principal de la Cuba Electric Company (Cubaneleco), ubicado en la calle Carlos III, funcionarios del gobierno revolucionario hacían efectiva la nacionalización. 

Desde las puertas de vidrio que custodiaban la entrada, el logo de esta trasnacional (un bombillo risueño y con casco llamado K- Listo Kilowatt) permanecía a la entrada. «Ante el Palacio de los Trabajadores (actual sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), se congregaron muchas personas que representaban los intereses de las masas populares. Varios ataúdes, que representaban a diversos monopolios expropiados, a los que seguían actores y actrices disfrazados de llorosas viudas, fueron cargados en hombros». 

La muchedumbre se dirigió hacia las calles Carlos III, continuó por Reina y luego por Prado.»En el Capitolio Nacional aguardaba otra multitud, hasta el Malecón habanero, los cuales exclamaban: «Hay Fidel para rato (…)». Allí se mencionaban cada una de las compañías yanquis expropiadas (ESSO, United Fruit Company, Texaco, Manatí Sugar Company y otras) y un coro gigantesco replicaba al unísono: «Se llamaba».» (Olga Miranda Bravo, Cuba–USA-Nacionalizaciones y Bloqueo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996)

Esta historia es conocida. Lo que no es tan conocido es el hecho de que el Partido Socialista Popular (estalinista) estaba en contra de estas expropiaciones ya que las consideraba una provocación al imperialismo de Estados Unidos. Incluso después de haberse producido, las calificó como «anti-imperialistas» como si el anti-imperialismo fuese una etapa separada de la revolución, separada de otra etapa socialista en un lejano futuro. De hecho, en la misma fecha del congreso de juventudes, se celebraba el congreso del PSP en el que se aprobó la consigna para Cuba de un gobierno de coalición «anti-oligarquico y anti-imperialista», es decir, no socialista, no anticapitalista. 

El compañero Juan Ferrera, veterano trotskysta cubano y veterano del ejército rebelde (dónde tuvo el grado de sargento) me contó esta anécdota: Cuando los estalinistas en el congreso de juventudes trataron de impedir a la delegación trotskysta repartir un proyecto de tesis en el que llamaban, entre otras cosas, a la expropiación de todas las propiedades estadounidenses, él mismo, en su uniforme verde olivo se encargó de repartir un ejemplar a cada uno de los delegados asistentes. Claro, los estalinistas, que solo se habían unido a la guerra revolucionaria tarde, no tuvieron el valor de impedirselo.

 Irónicamente, el periódico del PSP «HOY» denunció a los trotskystas como provocadores, agentes del FBI, etc. por exigir la expropiación de las propiedades de EEUU … pero precisamente en el cierre del congreso, ¡el propio Fidel anunció esa medida!

[NOTA: claro, eso no quiere decir que la decisión de Fidel anunciada en el cierre del congreso tuviera nada que ver con la intervención de los trotskystas en el mismo, y también hay que señalar que aquellos, cubanos y de otros países, pertenecían al Secretariado Latino Americano dirigido por J. Posadas. Lo significativo es el contraste entre la política de los estalinistas y las acciones de la revolución cubana]

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