La pandemia social y la cuarentena política

por Ibán de Rementería

Después de los fallidos intentos del Presidente Piñera de instalar tanto la nueva normalidad como la nueva seguridadpara pretender gestionar  la pandemia sanitaria causada por el covid 19, previendo los sucesos sociales de esta semana, el pasada domingo anunció una nueva amenaza contra la nación: la pandemia social.  El equipo del Gobierno no ha sido capaz de elaborar soluciones sanitarias y sociales para tratar esta sobreviniente  crisis de la salud pública, pero ha sido prolífico en la producción político conceptual  para intentar explicar tanto los aconteceres  que aparecen como las incapacidades para hacerse cargo de ellos, en esto  el Ministro Mañalich, de salud, ha sido proverbial.

La anunciación presidencial se hizo efectiva, desde el lunes los pobladores de El Bosque, Estación Central, San Bernardo, Recoleta, Peñalolen, Santiago Centro, Quilicura y otros, (re)iniciaron  el levantamiento de barricadas, la interrupción del tránsito vehicular, lanzamiento de piedras y bombas molotov contra Carabineros, daños a equipamiento públicos, algunos saqueos, etc., los discurso dominantes de las demandas son  la cesantía y el hambre, –respaldados por un gigantesco aviso  luminosa en la torre de la Telefónica, en las inmediaciones de la Plaza de la Dignidad-, por la noche los cacerolazos se sintieron por toda la ciudad; el activismo, la agitación, los liderazgos locales y las vocerías son predominantemente femeninas y juveniles, ellas arrancan organizando ollas comunes y conversaciones sobre lo que pasa y les pasa, que son el origen  de los cabildos autoconvocados.

Las soluciones sociales propuestas por  el Gobierno van desde algunos créditos blandos para las pymes, pasando por bonos –el ingreso familiar de emergencia, con unos  cuatro y medio millones de beneficiarios-  para quienes no tienen vínculo laboral alguno y son  principalmente comerciantes callejeros y trabajadores informales, para terminar  anunciando que se repartirán canastas o cajas de alimentos a los dos y medios millones de los hogares más pobres del país, en sus mismas viviendas,  por un valor de 30 mil pesos cada, unos 20 kilos, lo cual no alcanzará para una semana en una familia de cuatro personas.  Nadie sabe, ni siquiera los alcaldes, cómo se hará la provisión, distribución y entrega de todo esto. 

Finalmente, se ha inventado una nueva categoría de culpable sanitario: los casos probables  de covit 19, algo así como aquellos que se sometieron a la prueba PCR  y salieron negativos, pero que por alguno de sus síntomas deberían haber salido positivos, también son sospechosos sanitarios aquellos han tenido contactos estrechos con personas contaminadas, todos quienes al igual que los declarados  efectivamente contaminados deberán someterse a cuarentena; de lo que se trata es de “cuarentenar”, más aún de confinar , a “Raimundo y todo el mundo”, pues ciudadana o  ciudadano confinado no se moviliza ni protesta.

Por el lado de los discursos políticos el Ministro de Interior atribuyo la responsabilidad por esos hechos al Partido Comunista  y al Frente Amplio –lo primero es bastante retro y en lo segundo a decir verdad se dice que: “algunos no más”-, discurso nada de novedoso al cual ha recurrido reiteradamente  tanto los partidos de Chile Vamos como algunos sectores de la ex Nueva Mayoría para explicar las movilizaciones sociales que se iniciaron el 18 de octubre pasado y los delitos contra las cosas que los suelen acompañar –saqueos, robos, incendios, etc.

Para “contribuir a la confusión general”  política que padece el país, uno de los máximos liderazgos del FA, la otra y nueva izquierda, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp enfrentando al Ministro Blumel pide que: “la política guardémosla un rato, dejémosla en cuarentena” –(Radio Duna, 19.05.2020; La Tercera, 20.05.2020), lo cual es sorprendente pues eso es lo que propone la UDI, en general los partidos del Chile Vamos, también el documento con junto del Diputado Desbordes (RN) y el Senador  Insunza (PS), que en su búsqueda acuciante del extremo centro, convocaron más desánimos que adhesiones.  Lo claro es que aquello no es lo que piensan y actúan las y los pobladores de esas comunas que ahora vuelven al estado de nación insurrecta.  Al igual que el Alcalde Sadi Melo, de El Bosque, que por su parte pidió a sus vecinos  cesar las movilizaciones,  el alcalde Sharp propone la cuarentena política y, deducimos, que eso implica el confinamiento de las movilizaciones sociales.

Lo que estamos aprendiendo aquí y en el mundo es que se quiere convertir a la pandemia del  covid 19 en La Peste para ejercer el control político, social, cultural y económico total, que evite la pandemia social al decir del Presidente Piñera. Hoy, cuando precisamente necesitamos más política y más movilizaciones para derrotar a La Peste con la cual el gobierno y el estado  quieren  aplicar la cuarentena al movimiento social y a la política, para así confinar a sus liderazgos colectivos y personales.  ¿Dónde está la nueva política, entonces?