Frente a la convocatoria por una «Internacional Progresista»: una postura socialista revolucionaria

por Fernando Gustavo Armas

APORTE PARA UNA POSTURA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA ANTE LA CONVOCATORIA DE LA “INTERNACIONAL PROGRESISTA”

El pasado lunes 11 de mayo de 2020, con el lanzamiento de su sitio web, progressive.international, se lanzó a nivel mundial la Internacional Progresista (IP), entidad que tiene como objetivo la creación de un frente a nivel mundial para “fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales ante el avance del autoritarismo”.

 Según se establece en la página oficial de la IP, la organización tiene como norte el establecimiento de un mundo “más democrático, descolonizado, justo, igualitario, solidario, sustentable, ecológico, pacífico, poscapitalista, próspero y pluralista.”

La novel organización se financiará exclusivamente con aportes individuales de sus miembros –cualquiera que lo desee puede inscribirse en el sitio web de la entidad– y donaciones. Integran el consejo, entre otros,el Instituto Sanders, fundado en 2017 por Jane Sanders, esposa del senador demócrata Bernie Sanders;  el lingüista estadounidense Noam Chomsky; la periodista canadiense Naomi Klein; el ex candidato presidencial brasileño por el Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad; el ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa; el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera; el ex canciller brasileño Celso Amorim; la diplomática argentina Alicia Castro; el turco Ertugrul Kürkçü, presidente honorario del Partido Democrático de los Pueblos; la actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina, Elizabeth Gómez Alcorta; el actor mexicano Gael García Bernal; el filósofo croata Srećko Horvat; el político y activista chileno Giorgio Jackson; el ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis y la primera ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir.

Precisamente la ciudad de Reikiavik, la capital islandesa, será la sede del primer congreso de este espacio, que será organizado por el partido de Jakobsdóttir, el Movimiento Verde de Izquierda, y que se llevará a cabo -si las medidas sanitarias lo permiten-, en septiembre. En dicha instancia, se trazará toda la actividad para el año que viene.

EL ATRACTIVO NOVEDOSO DE ESTA CONVOCATORIA Y EL PELIGRO DE UNA POSTURA “SECTARIA TROTSKA”

Al enterarme por mi hijo Ricardo de esta iniciativa (coincidió que habíamos tenido una conversación el día anterior acerca del “antes y después de la pandemia”, y especialmente, de que sólo una respuesta internacionalista podía abrir un horizonte a la humanidad), simplemente postée en mi muro de facebook una breve nota del Diario español “El País”, precedida por un breve interrogante mío: ¿Cómo abordar desde el socialismo revolucionario esta propuesta de «INTERNACIONAL PROGRESISTA»?

Casi inmediatamente me encuentro con el siguiente posteo, de alguien a quien no conozco, ni tengo la menor idea de si pertenece a alguna organización política:

Peter Alfonso Después de entregar al movimiento obrero y la Juventud rebelde de EE. UU. A los piratas de Wall Street del partido DEMOCRATA…después de destrozar al proletariado griego con el sinvergüenza de Varoufakys….ahora que estalla Maastricht imperialista ….vienen a salvarlo con su plan B ….por democracia Real con los obreros atacados en todas sus conquistas…

MISERABLES…DEJARON A CATALUNYA, A LOS TRABAJADORES INMIGRANTES, A LOS OBREROS FRANCESES SOMETIDOS AL LÁTIGO DEL CAPITAL….

Peter Alfonso La internacional de los MISERABLES

Para este compañero, es evidente que quienes confluyen en la “Internacional Progresista” son una banda de traidores y miserables, cuya función es el salvataje del sistema capitalista, ante el “estallido” del equilibrio político anterior (supongo que a eso se refiere con “Maastricht imperialista”, el acuerdo de la unidad europea, firmado el 1 de noviembre de 1993 en MaastrichtPaíses Bajos).

Existen en esta caracterización dos presupuestos, a mi modo de ver, incorrectos: 

  1. Suponer la existencia de un auge revolucionario de las luchas de los explotados.
  2. Un visión conspirativa según la cual los fundadores de esta nueva Internacional han jugado (cada cual a su manera) un papel consciente contrarrevolucionario para aplastar ese auge. 

Para quienes, como yo, tenemos un largo recorrido en la militancia marx-leninista-trotskysta, este tipo de caracterizaciones forzadas no son una novedad.  El catastrofismo (según el cual cada crisis del capitalismo es su muerte) y el exitismo de pensar que la revolución está a la vuelta de la esquina, exageran las posibilidades revolucionarias, idolatran a las masas y al proletariado, canonizan sus luchas, y a partir de esto, colocan en el campo contrarrevolucionario a todo aquel que no comparta esta visión distorsionada de la realidad. 

Es posible que otras variantes trotskas más orgánicas (PTS, MST, PO, IS, etc.) no tengan la brutalidad de las definiciones de Peter Alfonso (me comprometo a estudiar sus análisis y posiciones), pero me permito anticipar que, en lo esencial, van a coincidir: es un reagrupamiento burgués, hay que combatirlo, no tiene nada de “progresista”, no hay canal de diálogo posible con sus adherentes, hay que reconstruir/refundar la IVª Internacional. 

Desde la ortodoxia sectaria, estas definiciones son impecables. Pero a mí me resulta más útil y productivo tratar de comprender por qué, referentes típicos del reformismo en cada uno de sus países y/o regiones, más valiosos intelectuales y artistas de fuste, dan el paso de conformar una “INTERNACIONAL PROGRESISTA”, sin que este espacio les sume más poder en sus ámbitos de actuación política en lo nacional. Más bien por el contrario, en algunos casos -como a los argentinos que se sumaron, o al propio Sanders-, más bien les puede generar problemas en sus relaciones vernáculas.

Uno de los aspectos que explica este surgimiento es que la vieja IIª Internacional, la socialdemocracia, ha dejado claramente un espacio vacío. La integración de la misma a sus respectivos Estados Imperialistas, le ha hecho perder todo carácter “obrero”. Es decir: ha transformado los partidos socialdemócratas tradicionales en partidos burgueses, administradores de los negocios del capitalismo en cada país. Este giro a la derecha de esos partidos (Laborismo inglés, PSOE español, el PS en la provincia de Santa Fe –Argentina-, la socialdemocracia alemana, etc.), los ha “pegado” al llamado neoliberalismo o capitalismo salvaje. Recordemos que la UCR argentina, en la época de Alfonsín, fue miembro activo de esa Internacional “socialista”. Hoy el grueso de la UCR está en Cambiemos con el PRO.

Se han desarrollado fenómenos nacionales y regionales que anticiparon, de alguna manera, la lógica de formación de esta “INTERNACIONAL PROGRESISTA”: Siryza en Grecia, Podemos en España, Ciudad Futura ó el Frente Patria Grande en Argentina, el Frente Amplio chileno, etc. 

La novedad atractiva es que los mismos, que limitaron su horizonte a lo nacional, o incluso a lo municipal, hoy tengan que aceptar en la práctica que la globalización ha impuesto la necesidad de una respuesta organizada MUNDIAL, INTERNACIONAL. ¿Logro “inconsciente” de la pandemia COVID-19?

De alguna manera, el ya caduco Foro Social Mundial de San Pablo fue un precedente, pero la diferencia novedosa es que esta “INTERNACIONAL PROGRESISTA” se coloca como alternativa política: como un frente a nivel mundial para “fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales ante el avance del autoritarismo”.

Es decir, convoca e ilusiona desde el compromiso con la lucha. No abrir la posibilidad del diálogo, cerrarse a participar de acciones concretas a las que esta Internacional convoque, es no comprender que, en el actual período no revolucionario, de gran confusión ideológica del activismo y de las masas, se hace imprescindible llevar a la práctica el reiterado concepto de la “unidad en la diversidad”, que en los tiempos de la Internacional Comunista fue llamada táctica de Frente Único. Esta apertura habilita, por cierto, a discutir fraternalmente el PROGRAMA de la “Internacional Progresista”. 

LA TAREA DE RECUPERAR EL DEBATE IDEOLÓGICO Y PROGRAMÁTICO ANTE LA AMBIGÜEDAD DE LAS “IDEAS FUERZA” EXPUESTAS

Según se establece en la página oficial de la IP, https://progressive.international, la organización tiene como norte el establecimiento de un mundo más democrático, descolonizado, justo, igualitario, solidario, sustentable, ecológico, pacífico, poscapitalista, próspero y pluralista.

Esto es lo más aproximado a un “programa” que se puede encontrar. Voy a hacer el ejercicio de desarrollar cada palabra como un concepto, desde mi mirada marxista, socialista revolucionaria: 

Democrático

En tanto uno de los ejes fundacionales de la IP es combatir el “autoritarismo”, es obvio que lo “democrático” está colocado como un principio de defensa de las libertades individuales, del régimen republicano de gobierno basado en el sufragio universal, en fin: de la Carta internacional de los Derechos Humanos, consagrada por las propias Naciones Unidas. Ante el avance de corrientes neofascistas en Europa, y las victorias electorales de Trump y Bolsonaro, pero también de regímenes represivos como Rusia, la República islámica de Irán, la Turquía de Erdogan, las monarquías petroleras árabes, el sionismo en Medio Oriente o, también, en nombre de un supuesto “socialismo del siglo XXI y/o comunismo”, en China, Corea del Norte, Cuba o Venezuela, levantar la bandera de las libertades democráticas es un buen punto de partida.

Para los marxistas, no obstante; la “democracia” tiene un carácter de clase: puede ser el parlamentarismo burgués, que legitimó ayer a Hitler, y hoy a Trump y Bolsonaro; puede ser también la democracia obrera, la asamblea de fábrica, de hospital, de escuela, que desarrolla la conciencia y la potencia organizada de los trabajadores. Intervenir con nuestras banderas en las elecciones democrático-burguesas está al servicio de visibilizar esas banderas, para desarrollar nuestra propaganda socialista, para potenciar la otra democracia, basada en la acción directa de las masas. 

Descolonizado

Los marxistas estamos en contra de toda forma de opresión. Incluso la opresión nacional, la que ejerce en términos de sometimiento una nación sobre otra. Por ejemplo, el Estado de Israel sobre el pueblo palestino, el imperialismo norteamericano, con su bloqueo a Cuba y a Venezuela, o el Imperialismo ruso sobre Ucrania y otras naciones de la ex URSS.

La globalización del capitalismo nos ha obligado a replantearnos la categoría del Imperialismo, como fase superior del capitalismo. 

Las viejas fórmulas nacionalistas de los años 60/70, como “Patria sí, colonia no”, han perdido vigencia, no porque el mundo esté “descolonizado”, sino porque está globalizado, lo cual hace que la contradicción fundamental CAPITAL/TRABAJO ASALARIADO resulte completamente universal: en África y en Europa; en Japón y en China; en EEUU y en América Latina. Si bien subsiste el desigual desarrollo del capitalismo en cada región del planeta, la globalización ha hecho que el capital se valga incluso de esas desigualdades para incrementar su extracción de plusvalía y acumulación de capital. Eso explica el crecimiento económico de China o de la India, por ejemplo. La “Internacional Progresista” debiera precisar, en el mundo actual, quiénes encarnan al Imperio y quiénes son colonias. Para nosotros, más que nunca, “proletarios del mundo, uníos”, porque la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos. 

Justo

Partiendo de lo dicho en el punto anterior, para los socialistas revolucionarios, no puede haber un mundo “justo” mientras una minoría acapare la casi totalidad de la riqueza producida por la inmensa mayoría de la humanidad. Es la expropiación que hace la burguesía de la plusvalía generada por los trabajadores lo que explica la acumulación del capital, y las propias crisis de sobreproducción del capitalismo, que contrastan con la miseria y el hambre de miles de millones de seres humanos. 

Conceptos como la “justicia social”, es decir, cierta redistribución de la riqueza mediante asistencialismo, o incluso alguna mejora salarial, se sostienen como paliativos durante un tiempo. Pero se agotan especialmente cuando se produce una crisis, como la que ha agudizado esta pandemia. 

Se pueden lograr victorias parciales que nos permitan sobrevivir. Pero el eje estratégico de un “mundo justo” es EXPROPIAR A LOS EXPROPIADORES.

Me vienen a la memoria los primeros versos de aquel verdadero himno de Los Olimareños, memorable grupo uruguayo:

Cielito, cielo que sí,

Cielo del 69,

Con el arriba nervioso

Y el abajo que se mueve.

Que vengan o que no vengan;

Al pueblo nadie lo asfixia.

Que acabe la caridad

Y que empiece la justicia.

Igualitario

Esta es una idea-fuerza fundamental, más como denuncia de la creciente y fenomenal DESIGUALDAD que reina en el mundo, que como un fin en sí mismo, practicable en el corto plazo.

La pandemia ha dejado en claro esta desigualdad: en un reportaje reciente, el filósofo coreano Byung-Chul Han, contesta lo siguiente ante una pregunta referida al COVID-19 y la vulnerabilidad humana:

“Está mostrando que la vulnerabilidad o mortalidad humanas no son democráticas, sino que dependen del estatus social. La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. La pandemia, en particular, pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad. Piense por ejemplo en Estados Unidos. Por la Covid-19 están muriendo sobre todo afroamericanos. La situación es similar en Francia. Como consecuencia del confinamiento, los trenes suburbanos que conectan París con los suburbios están abarrotados. Con la Covid-19 enferman y mueren los trabajadores pobres de origen inmigrante en las zonas periféricas de las grandes ciudades. Tienen que trabajar. El teletrabajo no se lo pueden permitir los cuidadores, los trabajadores de las fábricas, los que limpian, las vendedoras o los que recogen la basura. Los ricos, por su parte, se mudan a sus casas en el campo.”

Como se sabe, el concepto de “IGUALDAD” ha cambiado a lo largo de la historia de la humanidad:

Bajo el esclavismo, estaba naturalizado que los “iguales” eran los amos, y los esclavos eran equiparados a los animales. El concepto de “igualdad del hombre ante Dios” subvirtió esa “desigualdad”.

La revolución francesa (y las revoluciones burguesas en general) acuñaron la idea de que todos los hombres son iguales ante la Ley. Otro paso de subversión de la desigualdad. Todos sabemos que los pobres son menos iguales que los ricos, aunque las constituciones y las leyes proclamen lo contrario.

La revolución rusa (y también los procesos siguientes durante el siglo XX) demostraron que la igualdad ante la ley consagra la propiedad privada de los medios de producción, y a partir de esto, legitima la desigualdad económica y social, y la explotación del hombre por el hombre.

Para los socialistas revolucionarios es ésta la desigualdad que hay que atacar en este tiempo histórico. 

Solidario

Existe una “solidaridad humana” elemental. Los veganos, con mucho fundamento, extienden ese concepto y esa práctica a todo el “reino animal”. 

Todas las religiones se proclaman solidarias. 

Hasta Ayn Rand, la “virgen atea”, la escritora de “La virtud del egoísmo”, explica tanto en sus tratados filosóficos como en sus novelas, que el “bien común” sólo es posible a partir de llevar al extremo el liberalismo, el individualismo. Que el “altruismo” no es “solidario”, ya que se basa en la explotación de los que trabajan, de “los productores”, por un mundo de parásitos. 

Para los marxistas la solidaridad que hay que construir hoy es DE CLASE, es decir, aquella que fortalezca los lazos organizativos de los trabajadores, de los explotados, más allá de la forma que puedan asumir. 

Nuestro punto de vista de la solidaridad de clase no parte de un principio ético abstracto, o de un “odio a la burguesía”, sino de priorizar una NECESIDAD: ayudar a la construcción de la conciencia de clase, a la confianza en las propias fuerzas, a preparar la lucha, a potenciar las posibilidades de victoria.

Nuestro concepto de solidaridad prioriza el diagnóstico de que rige la lucha de clases, más allá de la conciencia que tengan los trabajadores de esa realidad. 

Sustentable

Hace ya más de un mes, cuando la pandemia crecía en el hemisferio norte y recién llegaba a nuestras pampas, escribí una ponencia ante un Encuentro Internacional Virtual sobre el tema, desde mi limitada mirada de médico de barrio militante.

Releyendo esa ponencia, me parece que uno de los conceptos más importantes es el que denuncia la incapacidad del sistema capitalista para PREVER. 

Y peor aún: tampoco hay capacidad para APRENDER, si tenemos en cuenta que años atrás hubo mutaciones de variantes de coronavirus que produjeron epidemias importantes, aunque con alcances geográficos más limitados. 

Es decir, la sed insaciable de ganancias es INCOMPATIBLE con la planificación sustentable en beneficio de la humanidad en su conjunto. 

Basta ver la sorpresa, falta de control e incertidumbre que todos los gobiernos burgueses tienen sobre el desarrollo de la pandemia (más allá de las diversas posturas que han asumido, y a las cuales ya me he referido en la citada ponencia), para corroborar lo que Marx explica en El Capital, acerca de que el Mercado y la lógica de la competencia está en absoluta contradicción con la posibilidad de planificar armónicamente la producción y su relación con el consumo.

Pienso que sólo una planificación socialista mundial puede habilitar la posibilidad de un mundo sustentable.

Ecológico

Este objetivo de la IP está íntimamente ligado al punto anterior. Un mundo “sustentable” sólo puede ser “ecológico”. 

Abundan los datos científicos y comprobaciones empíricas del grado de destrucción del planeta y del ecosistema que los humanos, desorganizados por el sistema capitalista, venimos haciendo crecientemente. El desarrollo de las fuerzas productivas bajo este modo de producción es destructivo de la naturaleza, y por ende, también de la civilización humana.

De hecho, el origen de la actual pandemia COVID-19 debemos buscarlo, en última instancia, en una violación sistemática del ecosistema. 

El visionario Federico Engels ya lo había advertido hace casi un siglo y medio en “Dialéctica de la Naturaleza”.

Por eso, pienso que una revolución socialista no implica solamente expropiar los medios de producción y colectivizarlos, sino replantearnos qué y cómo producir, para que el consumo no sea de “mercancías”, sino de bienes y servicios beneficiosos para la humanidad, en armonía con la naturaleza. 

Pacífico

Este ideal de mundo que concibe la IP me remite a la maravillosa canción/himno de John Lennon, “Imagine”:

Imagina a todo el mundo

viviendo el día a día.

Imagina que no hay países,

no es difícil hacerlo

nada por lo que matar o morir,

ni tampoco religión.

Imagina a todo el mundo 

viviendo la vida en paz…

Indudablemente, el genio beatle asesinado, si hoy viviera (tendría 79 años), formaría parte de la fundación de la IP.

La pregunta que hay que responder es cuáles son las CAUSAS de las guerras y de la violencia, para poder combatirlas, derrotarlas, erradicarlas, para construir la PAZ. 

Para el marxismo, la respuesta es obvia: “LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD ES LA HISTORIA DE LA LUCHA DE CLASES”. Por lo tanto, ante cada guerra o situación de violencia, es fundamental clarificar quién es el opresor y quién, el oprimido. 

Hasta no hace tanto tiempo, la que hoy es considerada “VIOLENCIA DE GÉNERO”, era jurídicamente conceptuada como “violencia familiar”. El opresor, que encarnaba al patriarcado, era diluido en los llamados “crímenes pasionales”, y se inducía a la mujer a ser “pacífica”.

Las dos guerras mundiales fueron el resultado de las leyes OBJETIVAS del desarrollo capitalista, en su fase imperialista. Las múltiples guerras posteriores a 1945 estuvieron regidas, esencialmente, por las disputas de poder entre los opresores, más allá de las luchas de las masas por su propia liberación, que también se expresaron violentamente. 

Es decir: los marxistas no somos “pacifistas” en un sentido moral o abstracto, justamente porque reivindicamos el derecho a la violencia de los oprimidos contra sus opresores. Ese es el único camino, real y concreto, para lograr la paz. 

Poscapitalista

Esta definición es, indudablemente, la más curiosa e inédita de esta flamante Internacional. 

No queda claro si se da por sentado que el capitalismo “ya fue”, y por lo tanto tenemos que discutir qué sistema aplicamos a partir de ahora. 

O bien que el capitalismo, producto de su propia crisis, “se va a caer”, y entonces veremos cómo reemplazarlo. 

En cualquiera de las dos suposiciones, es notable que la IP no se defina como ANTICAPITALISTA, aún cuando pueda colocar en debate cuál debiera ser la sociedad superadora. 

En el ya citado reportaje, el coreano Byung-Chul Han nos dice: 

“P: Libertad versus Seguridad. ¿Cuál va a ser el precio que vamos a pagar por el control de la pandemia?

R: Con la pandemia nos dirigimos hacia un régimen de vigilancia biopolítica. No solo nuestras comunicaciones, sino incluso nuestro cuerpo, nuestro estado de salud se convierten en objetos de vigilancia digital. Según Naomi Klein, el shock es un momento favorable para la instalación de un nuevo sistema de reglas. El choque pandémico hará que la biopolítica digital se consolide a nivel mundial, que con su control y su sistema de vigilancia se apodere de nuestro cuerpo, dará lugar a una sociedad disciplinaria biopolítica en la que también se monitorizará constantemente nuestro estado de salud. Occidente se verá obligado a abandonar sus principios liberales; y luego está la amenaza de una sociedad en cuarentena biopolítica en Occidente en la que quedaría limitada permanentemente nuestra libertad.

P:¿Qué consecuencias van a tener el miedo y la incertidumbre en la vida de las personas?

R: El virus es un espejo, muestra en qué sociedad vivimos. Y vivimos en una sociedad de supervivencia que se basa en última instancia en el miedo a la muerte. Ahora sobrevivir se convertirá en algo absoluto, como si estuviéramos en un estado de guerra permanente. Todas las fuerzas vitales se emplearán para prolongar la vida. En una sociedad de la supervivencia se pierde todo sentido de la buena vida. El placer también se sacrificará al propósito más elevado de la propia salud.”

Este pronóstico absoluto del filósofo coreano, que naufraga en el mar del escepticismo, es por cierto una posibilidad, con signos inconfundibles de MÁS BARBARIE.

Pero esta posibilidad no implica otra relación de producción a la vigente: capital/trabajo asalariado. Más bien sería una de las formas para asegurar el ciclo del capital, para salir de su crisis. 

El único “poscapitalismo progresista” es la perspectiva comunista de la humanidad. SOCIALISMO o BARBARIE.

Desde luego, en ese camino estratégico, es posible y necesario lograr conquistas parciales que mejoren las condiciones de vida del pueblo trabajador. Pero en cualquier caso, será necesaria una lucha anticapitalista para lograrlo. 

Próspero

La humanidad, el trabajo en su conjunto, tiene una capacidad productiva de bienes y servicios para alimentar, vestir, cobijar, y dar salud, educación y esparcimiento a todos los millones de seres humanos. 

Pero existiendo esa “prosperidad”, producto del fenomenal desarrollo de las fuerzas productivas, es una minoría la que tiene acceso a estas cuestiones básicas. Y literalmente, cientos de millones mueren de hambre, de enfermedades evitables, o de pandemias sistémicas, como por ejemplo, los siniestros viales-.

Volviendo a citar a Engels, la transformación del mono en hombre permitió, a través del TRABAJO, avanzar en el dominio de la naturaleza y ponerla al servicio de la humanidad. Pero la “prosperidad antropocentrista” que desarrolló el género humano a lo largo de milenios hasta nuestros días se hizo a costa de la destrucción del equilibrio ecológico del planeta, y en definitiva, poniendo en riesgo la propia continuidad de la civilización. 

Sería redundante, desde nuestra mirada, expresar cuál es el mundo “próspero” que pretendemos.

Pluralista

Esta idea-fuerza está relacionada con la idea de lo “democrático”, y en buena parte ya me he referido a la cuestión. Pero cabe consignar que lo “plural” existe ya en el mundo actual, si vemos la diversidad de etnias, religiones, costumbres, formas de gobierno, etc. Lo que no existe es el respeto y la posibilidad de convivencia en esa diversidad. 

Aunque, notablemente, la globalización capitalista sí ha unificado este modo de producción, independientemente de la “pluralidad” de tradiciones. Así, reiteramos, la relación capital/trabajo asalariado monopoliza el planeta, ya barridas completamente todas las formas pre-capitalistas de producción.

A manera de interrogante, y dado que es el último punto “programático” que abordamos, preguntamos si la “Internacional Progresista”, aceptará la “pluralidad” en su propio seno, en su propia construcción. Por ejemplo, si quienes pensamos aproximadamente como lo que expresa este texto, podríamos conformar una tendencia marxista. 

BREVE SEMBLANZA DE LOS PRINCIPALES REFERENTES DE LA “INTERNACIONAL PROGRESISTA” 

A falta de programa, de base ideológica homogénea, la “INTERNACIONAL PROGRESISTA” integra en su equipo fundacional a referentes atractivos por sus posturas y trayectorias, tanto en el plano político, como en la especificidad de sus profesiones. El sentido de colocar esta suerte de apéndice es ilustrar al lector (de hecho, así me he ilustrado yo), ante personalidades sobre las que todos tenemos un conocimiento desigual. Aclaro que el listado es incompleto, pero me parece que es una buena síntesis de un colectivo más amplio.

Traté de ser lo más “objetivo” posible en la semblanza, a conciencia de que, en la selección de datos, está puesta también mi propia subjetividad. Veamos en apretada síntesis el plantel: 

  1. El Instituto Sanders, fundado en 2017 por Jane Sanders, esposa del senador demócrata Bernie Sanders:

Expresan el “ala izquierda” del Partido Demócrata, alimentando importantes ilusiones en sectores de masas a partir de sus buenas perfomances electorales en los últimos años. Tan es así, que sectores norteamericanos que se reivindican del marxismo militan en este espacio, o bien, desde afuera de él, llaman a Sanders a romper con el Partido Demócrata, para formar un Partido de Trabajadores. 

  1. El lingüista estadounidense Noam Chomsky:

Universalmente reconocido en esa especialidad, también es conocido por su activismo político y por sus críticas a la política exterior de Estados Unidos y de otros países, como Israel. Chomsky, que desvincula completamente su actividad científica de su activismo político, se describe a sí mismo como simpatizante del anarcosindicalismo (es miembro del sindicato IWW). Chomsky es considerado una figura influyente en su país de origen y en el mundo.

  1. Naomi Klein:

Es una periodista, escritora y activista canadiense, conocida por su crítica a la globalización y el capitalismo. Es autora de las obras No Logo, Vallas y ventanas, La doctrina del shock, Esto lo cambia todo y Decir no no basta, además de un gran número de artículos periodísticos y políticos.

  1. El ex candidato presidencial brasileño por el Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, derrotado por el neofascista Jair Bolsonaro:

De larga trayectoria académica y política, expresa el “ala intelectual pequeñoburguesa” dentro del PT, muy influyente para que este partido fuera perdiendo su origen de partido obrero independiente. 

  1. El ex mandatario ecuatoriano Rafael Correa:

Luego de muchos años en el poder, intentando construir un proyecto nacionalista burgués a la manera del peronismo argentino, Correa fue desplazado por la fracción de su propio partido liderada por Lenin Moreno (actual Presidente). Fue sometido a causas penales por corrupción: El 7 de abril de 2020, el Tribunal condenó a ocho años de cárcel al ex presidente Rafael Correa, al ex vicepresidente Jorge Glas y a 16 personas más investigadas por cohecho pasivo, en un juicio bastante controvertido y ampliamente calificado de parcial. Actualmente se auto asiló en Bélgica, manteniendo sus críticas “por izquierda” al reaccionario gobierno de Alianza País, partido fundado por él mismo.

Con total justicia, es criticado por sectores de izquierda y por el feminismo.

Hace algunos años, la legisladora oficialista Paola Pabón retiró la propuesta para despenalizar el aborto, después de que el entonces presidente ecuatoriano, Rafael Correa, amenazara con renunciar si se aprobaba esa iniciativa. Recordemos la propuesta de Paola Pabón y las declaraciones del entonces mandatario quien, junto a su movimiento político de Gobierno, Alianza País solicitó fuertes sanciones y posible separación del cargo para asambleístas que intentaron despenalizar el aborto.

«Vaya a ver si el aborto o el matrimonio gay eran cosas del PAÍS. ¡No! Todas esas cosas eran de ella, un anticlericalismo absurdo» Rafael Correa, 2011, desacreditando a una ex-congresista feminista de su partido.

“Agendas abortistas [respecto a despenalizar en caso de violación],matrimonio gay, feminismo extremo esos no sonlos valores del pueblo ecuatoriano

  1. El ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera:

Verdadero ideólogo del MAS liderado por Evo Morales, sorprende con novedosas y eclécticas definiciones ideológicas sobre su proyecto económico social: “capitalismo andino-amazónico” “marxismo comunal”.

Lo cierto es que Bolivia tuvo un importante desarrollo de las fuerzas productivas con eje en la minería extractivista anti-ecológica durante los períodos de Gobierno de Morales/García Linera, en una típica asociación de corte desarrollista, entre el Estado y empresas extranjeras.

Hoy, junto con Evo, sufre la persecución política emergente del reciente golpe de estado en el país del Altiplano.

  1. El ex canciller brasileño Celso Amorim:

Es un diplomático de carrera que ha servido como Ministro de Asuntos Exteriores de Brasil en dos oportunidades y como ministro de Defensa. En 2009, fue indicado por la revista estadounidense ForeignPolicy como «el mejor Ministro de Asuntos Exteriores del mundo».

  1. La diplomática argentina Alicia Castro:

Alicia Amalia Castro es una sindicalista, política y diplomática argentina. Ex embajadora ante la República Bolivariana de Venezuela entre 2006 y 2011 y ex embajadora ante el Reino Unido, entre 2012 y 2015, como así también representante permanente ante la Organización Marítima Internacional. En diciembre de 2019 fue designada embajadora en la Federación de Rusia, opinando que su función será «revitalizar la relación estratégica», entre Buenos Aires y Moscú, luego de un vínculo «prácticamente congelado» durante los cuatro años de Mauricio Macri en el poder y puso como uno de sus objetivos centrales la incorporación de Argentina en el bloque de los Brics, integrado por Brasil, India, China, Sudáfrica y Rusia.

  1. Ertugrul Kürkçü:

Es un político turco, activista socialista y el actual Presidente Honorario de los Partido Democrático de los Pueblos. Kürkçü nació en Bursay era un activista del movimiento estudiantil durante la «Generación ’68» junto a Mahir Çayan y DenizGezmiş. En octubre de 1970, entonces el líder de la Asociación de Socialistas de la Universidad Técnica del Medio Oriente, era elegido como el Presidente de la Federación de Juventud Revolucionaria turca (DEV-GENÇ). En 1972, Kürkçü se unió a la resistencia armada contra la junta militar y participó en una operación planeada por Mahir Çayan. Ellos secuestraron tres técnicos de la OTAN en el distrito de Ünye para demandar la liberación de DenizGezmiş y otros activistas condenados a muerte. El 30 de marzo de 1972 las autoridades turcas reprimieron a los revolucionarios y a todos los activistas, que fueron asesinados. Kürkçü fue procesado bajo la Ley Marcial y sentenciado a muerte, pero después de una amnistía general en 1974, su condena fue convertida a 30 años. Fue liberado en 1986 después de que pasó 14 años en prisión. En ella, Kürkçü tradujo varios libros al turco, incluyendo la biografía de Karl Marx.

  1. La actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de Argentina, Elizabeth Gómez Alcorta.

Es miembro de la comisión directiva del CELS y docente en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En 2017 comenzó a participar de la política partidaria, como precandidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires en la lista Ahora Buenos Aires, dentro del frente Unidad Porteña. Es militante del colectivo feminista MALA JUNTA. En 2018, formó parte del lanzamiento del Frente Patria Grande, junto a Juan Grabois e Itaí Hagman, entre otros. 

  1. El actor mexicano Gael García Bernal:

Gael García Bernal es un actor, productor y director mexicano, ganador del Globo de Oro por su actuación en la serie Mozart in the Jungle. Ha protagonizado películas en México, Estados Unidos, Argentina, España, Chile, Bolivia, Francia y Brasil. Seis en el total de su carrera, llegaron a ser nominadas al Premio Óscar. No creo que esté en este espacio sólo por haber encarnado al Che Guevara en “Diarios de motocicleta”.

  1. El filósofo croata Srećko Horvat: 

Se suele relacionar con el filósofo esloveno Slavoj Žižek, con quien incluso ha escrito varios libros en colaboración. En 2016 fundó junto a Yanis Varoufakis DiEM25, un movimiento político que pide la democratización deEuropa. Ha escrito extensamente sobre el movimiento Occupy Wall Street, formando parte de lo que denomina «la Tercera Vía» (entendiendo las otras dos como la globalización dirigida por las élites económicas o la vuelta a los estados-nación de corte populista-fascista).

  1. El político y activista chileno Giorgio Jackson:

Actualmente ejerce como diputado de la República. Es fundador y primer parlamentario del partido político Revolución Democrática (RD), y colaboró en la creación del Frente Amplio (FA) chileno y en la construcción de la candidatura presidencial de Beatriz Sánchez.

  1. El ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis:

En 2015 fue elegido diputado del Consejo de los Helenos en las elecciones parlamentarias por la Coalición de la Izquierda (SYRIZA) y luego nombrado ministro de Finanzas de Grecia. Con este cargo, fue miembro del primer gabinete del gobierno de Alexis Tsipras, desde el 27 de enero, hasta su dimisión, el 6 de julio de 2015, por diferencias con la posición del gobierno griego frente a la troika europea en el marco de la Crisis de la zona euro.

  1. La primera ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir:

En febrero de2009, luego de que el gobierno de centroderecha dirigido por Geir H. Haarde dimitiera a causa de las protestas por el negativo impacto de la crisis financiera en Islandia, Katrín pasó a formar parte de un gobierno provisional integrado por su partido en coalición con la Alianza Socialdemócrata, en el que asumió el cargo de ministra de Educación, Ciencia y Cultura. El 26 de abril de 2009, luego de una contundente victoria electoral de la coalición de socialdemócratas e izquierdas y verdes, fue confirmada en su ministerio.

Como ministra, Katrín llevó adelante una novedosa política de promoción de la industria creativa como medio para remontar los efectos de la crisis económica financiera. Dejó su cargo después de que las elecciones de 27 de abril de 2013 dieran la victoria a la oposición de centroderecha. Ese mismo año, fue elegida presidenta del Movimiento de Izquierda-Verde.

El 30 de noviembre de 2017 asumió como primera ministra de Islandia, luego de acordada una coalición entre el Movimiento de Izquierda-Verde, el Partido de la Independencia y el Partido Progresista, que juntos sumaron 35 de los 63 escaños del Althing. Apoya el ingreso de Islandia a la Unión Europea y el establecimiento del euro como moneda.

CONCLUSIONES Y TAREAS POSIBLES

El COVID-19 ha puesto en términos de “pandemia” la caducidad de lo “nacional” como horizonte y como proyecto. 

La pandemia está siendo la expresión concentrada, en términos de contagiados y de muertos, de la globalización capitalista.

Así mismo, ha potenciado, en una magnitud aún difícil de evaluar, las tendencias a una crisis mundial del sistema. 

Las tareas posibles de los socialistas revolucionarios tienen dos andariveles, que a la larga, debieran confluir: 

  1. Defender como se pueda las condiciones de vida y los derechos del pueblo trabajador, estableciendo las alianzas de frente único que potencien las luchas parciales y las posibilidades de victoria.
  2. Construir una organización política internacional que recoja las mejores tradiciones de todas las internacionales obreras, y que sea capaz de recrear el marxismo a la realidad de nuestro tiempo. Estos apuntes a manera de “aporte al debate” con los fundadores de la Internacional Progresista están al servicio de esa tarea. 

el autor es militante de Socialismo Revolucionario en Argentina y colaborador de El Porteño