Contra el ejercicio político testimonial

por Diego Gutiérrez

Ante el levantamiento de la campaña “Constitución virtual”, cabe abrir un sincero cuestionamiento al ejercicio político testimonial, un ejercicio que hace de la intrascendencia su principal característica provocando una expresión reivindicativa de la derrota, porque debemos asumir que el “acuerdo de paz y nueva constitución” se consolidó como una imposición desde el bloque en el poder para disciplinar la ascendente movilización. 

Legitimar las migajas 

Lo que acompaña la iniciativa “Constitución virtual” es la legitimación de la imposición de un acuerdo que no reconoce la principal demanda del campo popular movilizado: la Asamblea Constituyente soberana. Por el contrario, el rimbombante Acuerdo ofrece un proceso Constitucional sumamente resguardado, ambigüo en puntos claves y que en definitiva margina la participación popular dándole ventaja a los cuestionados partidos políticos del orden.  

En otra dimensión, el ejercicio nostálgico que contiene la campaña “Constitución virtual” reafirma el carácter fetichista de la democracia liberal y consuma el instrumento del plebiscito y del fraudulento acuerdo sin capacidad de abrir una reflexión crítica que nos lleve a movilizarnos por instaurar la Asamblea Constituyente soberana, muy por el contrario, establece la obediencia ciega a un deslegitimado Acuerdo. 

La derrota política se caracteriza por una expresión testimonial marcada por la intrascendencia, de forma implícita lo que instaura la desacertada campaña es el rasgo histórico que aún constituye a una parte de la izquierda, el patético llanto de preguntarnos ¿qué hubieses votado el 26 de abril? Al parecer la tan afamada frase “la medida de lo posible” que puede sintetizar la hipocresía política contenida en nuestra historia reciente, tiene también lugar en el sector político que adhiere a esta campaña, que hace posible una imposición ilegítima. 

Invisibilizar nuevos contextos y posibilidades.

La iniciativa parte de una lectura errada ya que está en el marco de un contexto trastocado por la irrupción y propagación de la pandemia Covid-19. En este contexto las medidas tomadas por el gobierno no han hecho más que profundizar los grados de precariedad y encarecimiento de la vida de la clase trabajadora. La centralidad justamente está en responder a esta ofensiva del capital que ha ocupado la disciplinante medida del confinamiento. Para avanzar, los aspectos centrales a denunciar y a agitar son los siguientes:

  • Multiplicar la solidaridad popular en los territorios fortaleciendo las Asambleas territoriales como espacios auténticos de organización popular que se arraigan en la construcción de poder enfrentando la precariedad y el encarecimiento de la vida.
  • Resquebrajar el estado disciplinante del confinamiento llamando a formas de movilización que impliquen asumir responsablemente el despliegue político en los territorios. En este punto podemos citar la reciente movilización que tuvo lugar en Putaendo frente al avance extractivista de la megaminería.
  • Impulsar y posicionar la libertad de lxs compañerxs presos de la rebelión popular. 

La inofensiva e intrascendente campaña evidencia la torpeza de no leer políticamente un contexto que explicita otras centralidades y problemáticas, que el llamado no puede ni debe ser a asumir un miserable Acuerdo, sino convocarnos a fortalecer las organizaciones populares para avanzar en un proceso que asuma la Asamblea Constituyente soberana, en definitiva, el espíritu debe ser que aún tenemos la capacidad política organizativa para avanzar en la destitución de Piñera, eso implica asumirnos desde el campo de la transgresión y no de la sumisión de convocarnos a simular un Plebiscito.

(Tomado de Oktubre)