Rudolf Hess y los privilegiados de Punta Peuco

por Iván Alinov

Se respiraba una aire fresco en la campiña escocesa esa tarde  del 10 de Mayo de 1941. Un campesino caminaba con aire ausente por la verde alfombra, cuando escucha un sonido metálico  en  el cielo que quiebra la perenne paz  de la cual no gozan sus vecinos del sur enfrentados a las incursiones aéreas de los Nazis .

Estupefacto ve caer una nave gris con la cruz gamada en el fuselaje sin piloto en su carlinga y a lo lejos recortarse el característico plisado de un hongo blanco girando en tirabuzón que se pierde bajo un zarzal. Acude al punto y descubre a un hombre enfundado en un traje caqui quien se identifica con un inglés poco inteligible pero con un claro acento extranjero que le solicita contactar a ciertos miembros de la realeza. El campesino aun no recuperado del estupor accede a llevarlo al puesto militar más cercano. El piloto se identifica ante los guardias con un nombre falso, pero posteriormente confiesa ser ni más ni menos que Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler y el segundo en jerarquía en el Reich, jefe del Partido nacional socialista, y redactor de Mein Kampf, la obra cumbre de su mentor,  escrita en la prisión, donde ambos purgaban condena por haber ejecutado un golpe de Estado en Baviera.

Lo que viene después, es una maraña de hipótesis respecto del propósito de su temeraria visita. La explicación más plausible era que quería parlamentar con miembros conocidos  de la realeza, los cuales más adelante negarían todo tipo de relación, y establecer algún tipo de acuerdo con Inglaterra para que se mantuviese neutral y así poder ejecutar los planes del Reich en el continente.

Todo terminaría mal para Hess. Sería confinado de por vida en la cárcel de Spandau y sobreviría a otros jerarcas nazis fallecidos o egresados de ese recinto veinte años antes de su muerte en la cárcel en 1987, supuestamente por estrangulamiento autoinflingido o por acción de terceros. Sus restos en principio inhumados, posteriormente serían incinerados para evitar las continuas visitas de adeptos nazis que habían tomado su tumba como punto de peregrinación. Este antecedente histórico no es menor, considerando que Hess no participó directamente en la solución final con el asesinato de millones de judíos. Con todo, su prisión perpetua fué entendida como ejemplo para cualquier país del mundo de que no se tolerarían crímenes de lesa humanidad. 

Hoy en Chile existen 203 reclusos por crímenes de lesa humanidad repartidos en los penales de Punta Peuco, Colina 1 y el COF. Todos participaron como agentes criminales de Estado en las diversas bandas como la DINA y otras organizaciones de inteligencia. Ninguno de ellos ha cumplido con las condiciones mínimas para acceder a beneficios como  : arrepentimiento debido y colaboración con la verdad. Los partidos de derecha que se cuadran en su mayoría con la dictadura de Pinochet, han solicitado reiteradamente su libertad invocando razones humanitarias para los más enfermos o ancianos, pero han chocado con la hasta ahora insalvable valla de los DDHH y en particular el estatuto de Roma. Recientemente el TC ha fallado 7 contra 3 en contra de esas pretensiones. El dictador Piñera, teniendo la posibilidad de indulto, se ha expresado  en ese sentido,  pero ha esperado solucionar con mano ajena la cuestión para no ver comprometida su imagen oportunista y el recuerdo de su medida de cierre del penal Cordillera en su primera administración.

 Honrando la memoria de  miles de personas que sufrieron las atrocidades de la Dictadura y la instauración de un modelo inhumano, es necesario recordar los nombres de los perpetradores de crímenes de lesa humanidad, para conocimiento de las nuevas generaciones.  En primer lugar Manuel Contreras Sepulveda (ex jefe DINA , fallecido), Marcelo Moren Brito, Miguel Krassnof Martchenko,  Rolf Wenderoth Pozo,  Fernando Laureani Maturana,  Osvaldo Romo ( el guatón Romo), Gerardo Godoy García, Francisco Ferrer Lima, Ricardo Lawrence Mires, Basclay Zapata Reyes, Orlando Manzo Durán, por nombrar los más emblemáticos criminales. Todos ellos y miles de agentes más hoy encubiertos por el anonimato, participaron en numerosos crímenes. Sus nombres se repiten proceso tras proceso.

Pero veamos algunos de que resaltan por su salvajismo. En primer lugar, MANUEL CONTRERAS SEPULVEDA, jefe de la DINA hasta 1977, tiene a su haber casi todas las muertes de este organismo. Formado en la Escuela Militar, como instructor de cadetes, se hizo célebre por torturar a sus alumnos hundiendo su cabeza en inodoros en la técnica llamada el                  “ shampoo” o bien, apuntándoles con una manguera  directo a la cabeza para provocar sordera u otros daños. Instructor de cadetes en Tejas Verdes, Director de la Academia de Guerra, especialista en torturas y protegido de Pinochet, asciende a la jefatura de la DINA con  resistencia de los jefes de inteligencia de las otras ramas , que recelaban del inmenso poder que iba acumulando. Durante su letal administración se llevaron a cabo los asesinatos de Orlando Letelier, ministro del Presidente Allende, el del general Carlos Prats y su esposa en Argentina, y el intento fallido de asesinato del demócrata cristiano Bernardo Leighton y su esposa en Italia. Como agente a sueldo de la CIA y adiestrado por sus mentores de Escuela de las Américas, organismo financiado por EEUU, donde se entrenaba en técnicas de tortura y deshumanización, es responsable de más de 1500 asesinatos, miles de desapariciones y otros incontables tratos crueles y degradantes contra militantes de izquierda y a través a través del Plan Cóndor, de su creación, la internacionalización de sus planes de aniquilación.  Con sentencias ejecutoriadas, que acumulan centenares de años, fallece en el Hospital Militar el año 2005 sin honras fúnebres por parte del Ejército.

El coronel Pedro Espinoza Bravo, segundo al mando de la DINA, es autor intelectual de alguno de los asesinatos mencionados más arriba, además participa junto al general Arellano Stark en la Caravana de la Muerte, con ejecuciones extrasumariales por todo el territorio, además del periodista norteamericano Charles Horman y su amigo Frank Teruggi, caso emblemático que fue llevado al cine en la película Missing.  También es autor de asesinatos de ciudadanos franceses. Persecutor principalmente de militantes del MIR y PS. También fue encargado de Villa Grimaldi, lugar supuestamente de transición de detenidos y que operaba en la práctica como un siniestro lugar de torturas y desapariciones masivas. Actualmente purga condena en Punta Peuco. De reconocido aspecto taciturno, por su mostacho frondoso, pasaría como un inocente abuelito octogenario.

Marcelo Moren Brito, coronel y jefe de Estado Mayor de la 4ª División del Ejército de Chile. Ex DINA.  Participó en operaciones como la Caravana de la Muerte y el asesinato de Miguel Enríquez, estuvo a cargo del centro de torturas Villa Grimaldi y fue jefe de la «Brigada Caupolicán» de la DINA. ​Uno de los criminales más brutales, junto a Basclay Zapata y el guatón Romo fue responsable de las torturas de la militante de izquierda Lumi Videla cuyo cuerpo fue arrojado por Moren y sus compinches por sobre la reja de la Embajada de Italia. Acto seguido se hizo presente la mañana siguiente en es mismo recinto para requerir datos de lo sucedido. Fue autor de la tortura y estrangulamiento de su propio sobrino, militante del MIR. Fallece tranquilamente el 2015 en el Hospital Militar habiendo acumulado condenas  a 300 años de prisión.

 Miguel Krassnoff Martchenko, de origen austriaco, es nieto del General Krasnov, fusilado por los bolcheviques por ejecutar acciones contrarevolucionarias durante la Revolución de Octubre de 1917.  Krasnoff, a quien se le acomodó el apellido a la manera austríaca,  siendo teniente, participa el 11 de septiembre de 1973en el asalto y desvalijamiento de la casa presidencial de Tomás Moro que ocupaba el Presidente Allende. Entre el 7 de Enero y el 8 de febrero de 1974 cursa el ramo de Operativo/Contrainsurgencia Urbana en la Escuela de las Américas de EE.UU. en Panamá. A su regreso se incorpora como tercer hombre en el escalafón de la Brigada de Inteligencia Metropolitana de la DINA, bajo el mando de Marcelo Moren Brito. Según el sitio memoriaviva.com Krasnoff   “ asume como jefe del centro de torturas que funciona en Londres 38  hasta agosto de 1974, pasando luego a comandar la Brigada Caupolicán y las agrupaciones Halcón 1 y 2 en Villa Grimaldi y José Domingo Cañas, centrando su represión en el MIR. En ese período participa, entre muchos otros crímenes, en los asesinatos de Lumi Videla, el sacerdote Antonio Llidó, Carmelo Soria, Alfonso Chanfreau, abuelo de Victor Chanfreau, actual dirigente estudiantil de los secundarios y de Diana Arón, joven periodista que a pesar de su avanzado embarazo fue sacada de una cama hospitalaria, torturada y asesinada con la participación directa de Krassnoff. Además, habría jugado un rol directo en el asesinato del cantautor Víctor Jara en el Estadio Chile y en la muerte de Miguel Enríquez, fundador del MIR, en 1974. Por esta acción recibió una condecoración de manos de Pinochet.” Participa en la Operación Condor en el secuestro de Edgardo Henríquez, hermano de Miguel,  y de otro prisionero confinado en un cubículo en Villa Grimaldi a quién se le inyectó virus rabia y fue torturado hasta la muerte. Autor de la desaparición de los 119 militantes miristas, asesinados en falsos enfrentamientos en países vecinos en la denominada Operación Colombo.

 El General Raúl Iturriaga Neumann, también formado en tácticas de contrainsurgencia en la Escuela de Las Américas, encargado  de las relaciones exteriores de la DINA , es responsable de la muerte del General Prats y su esposa, por delación del agente Michael Townley. Además condenado por la justicia italiana en ausencia, a la pena de 18 años por el fallido intento de asesinato de Bernardo Leighton y señora. Otros casos en los que participo fue en la muerte de sacerdotes españoles como Joan Alsina y Antonio LLidó y del diplomático de la CEPAL Carmelo Soria. Señalado como un sujeto arrogante y narcisista se mantuvo prófugo de la justicia por varias semanas siendo capturado en Viña del Mar y actualmente cumple una larga estadía en Punta Peuco. 

Rolf Wenderoth Pozo, oficial de Ejército, integró la brigada Mulchen de la DINA. Está acusado del asesinato del diplomático español Carmelo Soria. Fue oficial de la DINA en Villa Grimaldi y en el Cuartel General de Calle Belgrano. Además, Subdirector de Inteligencia Interior, pero estaba igualmente informado de lo que se hacía en el exterior. Mencionado en varios casos, entre otros de la desaparición de integrantes del MIR y el PS desde Villa Grimaldi.

Otros criminales de los cuales sería largo enumerar sus prontuarios y que también forman el    “ cuadro de honor” junto a los anteriores mencionados son Fernando Lauriani Maturana, Gerardo Godoy García, Francisco Ferrer Lima, Ricardo Lawrence Mires, Basclay Zapata Reyes, Orlando Manzo Durán.

Es pertinente siempre ir recordando a todos estos agentes criminales de la Dictadura y a sus cómplices ideológicos del actual régimen, principiando por Piñera, que pretenden aprovecharse de la iniciativa de conmutación de penas para los reclusos de las cárceles comunes.  Los privilegios de la casta militar en el penal Punta Peuco son una ofensa al país por el brutal contraste con el hacinamiento de las cárceles comunes que están albergando, además, a más de 2500 presos políticos de la Resistencia al régimen, muchos de ellos en prisión preventiva sin que se sepa cuáles son los cargos que se les imputan. De ello nadie habla hasta ahora.

 El Penal Punta Peuco cuenta con óptimas condiciones para lo que debe ser una cárcel, que sería envidia incluso de los sistemas carcelarios de otras partes del mundo. Dispone de piezas privadas con baño, inodoro, camas de plaza y media, TV satelital, gimnasio, biblioteca, cancha de tenis y facilidades para ingreso de equipos de computación. Resta por saber si los criminales de lesa humanidad salen clandestinamente sin que la opinión pública se entere. 

Por ahora el TC, órgano habitualmente servil a la Derecha, ha fallado inexplicablemente por mayoría absoluta, en contra de las pretensiones de los militares. Por su parte el ex presidente Lagos, socialista de chapa, que entregó las carreteras de Chile al empresariado, y que durante el gobierno de Frei siendo su Ministro de Obras Públicas, se manifestó en contra de la construcción del penal Punta Peuco, ha señalado su apoyo a Piñera argumentando magnanimidad para con los violadores de DDHH. Es la demostración infame de los traidores pseudosocialistas que pretenden con sus acciones reescribir la Historia.  

Si Rudolf Hess purgó hasta su muerte en la cárcel de Spandau, los criminales de lesa humanidad no merecen clemencia, más aún que cuentan con toda la infame comodidad otorgada por el Estado y financiada por todo el pueblo, son beneficiados con generosas pensiones y otras prebendas, contraste brutal con los presos comunes y presos políticos, todos ellos expuestos por hacinamiento a los efectos letales de la pandemia. El pueblo debe recordar esta tragedia a la que nos condujo la Dictadura y la vacilante actitud del reformismo durante el gobierno de Allende que le otorgó espacios a los golpistas para ejecutar el plan orquestado por USA y sus aliados internos. El eco de la Dictadura se mantiene aún vigente. Al lenguaje de las balas habrá que imponerle por ahora el lenguaje de la Justicia. Más adelante, la Revolución dará cuenta del fascismo enquistado en las FFAA y Carabinero, órganos a servicio de la represión y del empresariado.