Integrantes del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, fabrican mascarillas solidarias

por Guillermo Correa

Ante la emergencia sanitaria provocada por el virus COVID-19 en nuestro país, los sectores populares han actuado con mucha mayor celeridad que  las autoridades y las instituciones gubernamentales,  realizando acciones directas y organizándose, en la medida de las limitadas posibilidades que la cuarentena permite, ya que consideran que el auto cuidado y  la solidaridad son pilares fundamentales para enfrentar este complejo momento. Esto es posible constatarlo a través de las redes sociales y los medios alternativos de comunicación, en donde se dan a conocer testimonios y registros audiovisuales de lo que está sucediendo a nivel sectorial y territorial.

Para quienes realizamos crónicas participando en medio de las actividades y movilizaciones populares, debido a la situación especial que estamos viviendo, no nos es posible estar en terreno verificando lo que está sucediendo, para poder  así observar en forma directa cómo el pueblo está enfrentando esta coyuntura. Por esta razón he decidido hacer uso de las redes y comunicaciones que los medios virtuales permiten para, a través de conversaciones a distancia, registrar algunos relatos y testimonios , como la entrevista realizada a la compañera Angélica Navarrete, Presidenta del Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume, que reproduzco a continuación.     

¿Cómo ha cambiado la vida en Neltume con el coronavirus?

Estamos con la tranquilidad que no tenemos todavía ningún contagiado por el virus. Ni Panguipulli, Choshuenco, Neltume, Coñaripe, nada, ningún contagiado hasta el minuto. Hay gente que todavía no le toma el peso a esta situación y como no hay contagiados no hay que tener tantos resguardos, pero la cosa no es así, porque igual hay que tomar resguardos para prevenir.

¿Qué acciones preventivas han realizado como comunidad?

Desde el primer día, desde que se declaró esto en el país, acá en Neltume se hizo inmediatamente una Barrera Sanitaria. Primero se cortó el camino solamente, porque se entendió que mucha gente de la capital, turistas, iban venirse para acá porque tienen casas de veraneo. Se supone que la cuarentena tienes que realizara en tu lugar de residencia, no en las casas de veraneo. Por eso la Comunidad se organizó y se planificaron turnos para cortar el camino al principio y dejar ingresar solo a la gente de la localidad y proveedores de alimentos. A medida que fue avanzando esta situación vimos que en Temuco entró muy fuerte el virus, entonces la Barrera se empezó a poner más estricta. Por ejemplo van camiones de acá a buscar fruta y verduras a Temuco. También ahora último se puso una restricción más y es que si viene más de una persona de alguna localidad hacia Neltume, o de Neltume van hacia otro lugar, solo se deja entrar a una persona para que haga los trámites o lo que viene a hacer. Eso es para evitar que la gente vaya a pasear a otros lugares.

¿Cómo se organizaron para definir realizar las Barreras Sanitarias?

La Presidenta de la Junta de Vecinos citó a reunión y allí se organizaron los turnos. Participó toda la gente de la Comunidad. Se solicitó que participaran en los turnos un representante por familia. El primer turno parte desde las 5 de la mañana hasta la una de la tarde. Hay otro turno que entra a la una y sale a las cinco de la tarde y el último turno entra a la cinco de la tarde y termina a las diez de la noche, como a esa hora empieza el toque de queda. La gente igual está cansada, porque van muchos días y los turnos son largos, pero para ellos es súper importante hacer esto, porque así se cuida a la localidad. Ahora último el Alcalde de Panguipulli también se ha preocupado y contrató un vehículo con un líquido especial para fumigar las calles y hoy en la noche lo harán acá en Neltume. Hay una preocupación de parte de la autoridad local de que esta situación se frene.

¿Ésta iniciativa de la autoridad comunal partió desde las instituciones?

No, esto partió por la presión que empezaron a realizar las Localidades. Lo primero que hicieron las Localidades fue empezar a citar al Alcalde para exigir acciones concretas. El Alcalde hizo una carta una carta al Presidente solicitando la autorización para cerrar la Comuna, pero como nunca recibió respuesta, las Localidades pasaron la acción directa e hicieron tomas de las carreteras no más. Incluso vinieron los milicos, pero no se levantaron las Barreras. Les dijimos que hicieran ellos entonces las  Barreras, pero nos dijeron que estaban escasos de personal, entonces las Barreras la están haciendo la población civil. Se entendió perfectamente que aquí el pueblo cuida al pueblo. De las autoridades no estamos esperando mucho, porque lamentablemente ya nos dimos cuenta de que el gobierno no está preocupado de estas situaciones, y si el pueblo no se organiza no vamos a salir de esto.

¿Ustedes como Centro Cultural Museo y Memoria de Neltume cómo están participando?

Primero empezamos a participar como miembros de la Comunidad de Neltume, luego empezamos a participar como Centro Cultural. Nos coordinarnos con los Bomberos y se les solicitó el uso de un compresor para fumigar los vehículos. Esto se hace con cloro. Por ejemplo si tú vas a Panguipulli y vuelves, se le da un baño con cloro en la entrada al vehículo. Hay una persona equipada con mascarilla, guantes y una vestimenta especial para realizar ese trabajo. Nosotros como Centro Cultural colaboramos con cloro para la fumigación y también  decidimos hacer mascarillas, porque hay algunas Comunidades mapuche que están muy desprotegidas.

Fotografía enviada por Angélica Navarrete

¿Podrías profundizar lo de las mascarillas y las Comunidades?

En Punahue viven  personas que pertenecen al Museo y así nos enteramos que la Comunidad de Punahue está muy desabastecida, no hay mascarillas, tampoco tienen conciencia de la gravedad de la situación. Entonces los chiquillos están desarrollando un intenso trabajo para tratar de ayudar en esto, dándole orientación a la gente, explicando lo que está pasando, la gravedad que tiene este virus, que se trata de un problema mundial y se transformaron como Monitores Sanitarios. 

Nosotras tomamos la decisión de hacer mascarillas para esa Comunidad y también hicimos mascarillas para la gente que está en la Barrera de Neltume, porque ya se acabaron las mascarillas que había en el pueblo y ya no hay dónde comprar. Estamos trabajando en nuestras propias casas.

 Mi casa se ha transformado en un  Taller de Mascarillas. Trabajamos no más de dos personas por vez. Las compañeras del Museo me han estado ayudando, porque igual es harto trabajo. Hay que marcar, cortar, coser. Nosotros decidimos hacer estas mascarillas y donarlas a la Comunidad de Punahue, porque es una comunidad muy pobre y la mayoría de las personas que viven allí son muy adultas. Vamos a donar unas 100 mascarillas. Sabemos que con eso no vamos a solucionar el problema, pero será un apoyo solidario. Ahora nos apura terminar 30 que vamos a mandar mañana, para que las puedan usar la gente que va al pago de su jubilación y así puedan salir con su protección, con su mascarilla, que al ser de género es reutilizable, ya que solo hay que lavarla con agua con jabón. Además usamos tela “tnt” que es adecuada para hacer mascarillas.

¿Es decir que cómo Centro Cultural siguen funcionando?

Sí, claro. El Museo se tuvo que cerrar, pero se está trabajando a través de las redes sociales. Ahora se creó un concurso en donde les pedimos que escriban su experiencia en cuarentena. Por ahora es solo escritura, de una página, un cuento, una historia una anécdota. También vamos a ampliarlo a fotografía, dibujo y temas musicales. Esto es más que nada para mantener a la gente con la mente ocupada en otra cosa y no tan pendiente de todo esto que nos está ocurriendo, porque es estresante estar dentro de la casa y estar pendientes todo el día de algo que provoca temor. Esto está orientado más que nada para los jóvenes. 

También estamos trabajando con los profesores del colegio para desarrollar algunos talleres con los niños. Gloria está haciendo funcionar la biblioteca de la misma manera, está enviando cuentacuentos a través de la red. 

Los chiquillos que trabajan como guías en el Museo han estado fotografiando las salas, entonces suben las fotos de las salas con una reseña histórica de cada espacio y esto ha sido bien bonito, porque ha habido harta interacción con el público. Por ejemplo hay gente que se ha reconocido en las fotos, o ha reconocido a familiares. Eso se sube a la página del Museo y se va haciendo un museo virtual.