Campaña comunicacional de la CIA contra Cuba: del sinsonte al grillo

por Raúl Antonio Capote

El 15 de febrero de 1898, a las 21:40 horas, una violenta explosión ocurrida en el USS Maine hundió al buque fondeado en la bahía de La Habana. La prensa sensacionalista norteamericana no demoró en acusar a los españoles del hundimiento.

El 16 de febrero de ese mismo año el diario World de Nueva York, propiedad del magnate Joseph Pulitzer insinuaba: «No está claro si la explosión se produjo dentro o debajo del Maine», al día siguiente otro periódico titulaba: «Destrucción del Maine provocada por el enemigo». Al grito de «¡Recordad el Maine y al infierno con España!», Estados Unidos declaró la guerra a España.

En agosto de 2017, el Departamento de Estado norteamericano publicó una información sobre «incidentes acústicos» en La Habana. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, el 16 de octubre de 2017, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó: «Cuba es responsable» de los ataques sónicos que han sufrido los diplomáticos estadounidenses.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, el 2 de noviembre de 2017 en una rueda de prensa instó al Gobierno de EE. UU. a presentar pruebas. «Es un pretexto para dañar la relación bilateral», dijo. «No ha ocurrido ningún ataque» y todo aquel que afirme lo contrario «miente deliberadamente».

El 21 de diciembre de 2017, como ha reiterado en varias oportunidades el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, afirmó: «Cuba no tuvo ni tiene responsabilidad en los supuestos ataques sónicos».

Un grupo de científicos cubanos notificó el 5 de diciembre que los diplomáticos estadounidenses probablemente sufrieron en La Habana un «trastorno psicogénico colectivo». Stanley Fahn, neurólogo de la Universidad de Columbia, coincidió en que «sin duda podría ser psicogénico».

La agencia AP, tras analizar las grabaciones de los supuestos ataques declaró en octubre de 2017: «No creemos que las grabaciones por sí solas sean peligrosas para quienes las escuchan. El canto de los grillos, tal vez es la descripción más aproximada de cómo suenan los molestos ruidos».

Un estudio, recientemente presentado en la reunión anual de la Sociedad de Biología Integrativa y Comparativa (SICB) muestra que los misteriosos ruidos coinciden con los chirridos de un tipo específico de insecto.

Las grabaciones de sonidos analizadas por un equipo de zoólogos y biólogos, entre los que se encuentran Alexander Stubbs, de la Universidad de Berkeley, en California, y Fernando Montealegre-Zapata, de la Universidad de Lincoln en el Reino Unido, terminan de echar por tierra las absurdas teorías conspirativas que, además, en un giro peligroso de los acontecimientos, culpan a los rusos de ser los autores de la agresión sónica a los diplomáticos estadounidenses.

El Dr. Stubbs, en una entrevista con The New York Times, declaró: «Lo único que puedo decir de manera bastante definitiva es que la grabación publicada por AP es de un grillo, y creemos que sabemos de qué especie es».

LA CIA Y EL VUELO DEL SINSONTE

La CIA creó en 1948 un programa destinado a influir y de ser posible controlar a los medios de comunicación domésticos y foráneos, cuyo jefe de operaciones fue Richard Helms. El programa fue denominado Operación Sinsonte (Mockingbird en inglés).

La Operación Sinsonte fue muy activa durante el derrocamiento del Presidente progresista Jacobo Arbenz Guzmán en Guatemala, del presidente Sukarno en Indonesia, de Salvador Allende en Chile, contra la Revolución Cubana y sobre todo contra los países del campo socialista.

En mayo de 1967, el directivo de la CIA Thomas Braden escribió un artículo en el Saturday Evening Post titulado «Estoy feliz de que la CIA sea inmoral», y revelaría años después:

«Si el director de la CIA en el presente quiere atacar a alguien, usa 50 000 dólares de los que no tiene que dar cuenta a nadie. Simplemente no tiene límites y no hay personas que estén fuera de su alcance en esta guerra, la guerra secreta». 1

Durante el juicio seguido contra los cinco antiterroristas cubanos en Estados Unidos, el Buró de Gobernadores de Transmisiones (BBG) le pagaba en secreto a periodistas de Miami, quienes, al mismo tiempo que el Gobierno hacía su acusación, saturaban los medios de comunicación de la ciudad con reportes altamente lesivos contra los acusados.

Una noticia publicada en Los Ángeles Times, en 2004 indicaba que la CIA secretamente pagaba a la prensa iraquí para publicar historias positivas acerca de los militares y de los «progresos de la guerra». Los pagos fueron hechos a Bagdad Press Club, una organización creada con el fin de ganar apoyo popular.

En el libro Out of the Ashes, escrito por los hermanos Andrew y Patrick Cockburn y publicado en 1999, los autores describen cómo el grupo de Ahmad Chalabi fue financiado por la CIA con grandes sumas de dinero –23 millones de dólares solo en el primer año– para la campaña de propaganda contra Sadam Hussein.

«¡Qué vienen los rusos!». Vuelve a ser ahora, de nuevo, el grito atemorizante. La manipulación llega a tal punto, que incluso se llegó a culpar recientemente a Rusia de las manifestaciones de los chalecos amarillos.
El diario británico The Times ha recabado la opinión de una serie de académicos críticos con Rusia, que aseguran que la popular serie rusa de dibujos animados Masha y el Oso es una herramienta de propaganda del Kremlin para influir en los niños británicos, según un artículo firmado por Mark Bridge. «Es parte de la maquinaria de propaganda del país», opina Anthony Glees, de la Universidad de Buckingham.

La revista Newsweek señaló el pasado mes de noviembre que el exasesor de Seguridad Nacional de Trump, Michael Flynn, tenía conexiones con Rusia, basándose en que el general retirado había participado en una conferencia celebrada en Moscú en diciembre de 2015.

El 14 de mayo de 2018 eldiario.es publicó: «Asomarse a los más de 80 000 posts que los rusos colocaron en la red social para sembrar discordia y echar una mano a Trump es apasionante».
El absurdo y la falta de ética caracterizan esta campaña de miedo que parece sacada de una novela de ciencia ficción o de un folletín de James Bond, y claro que en esta campaña no podían faltar los «ataques sónicos».

El artículo publicado por el reconocido periodista y abogado Glenn Greenwald, en su publicación digital The Intercept, señala el papel de la NBC, la MSNBC y la CIA en la construcción y divulgación de la historia de los supuestos ataques recibidos por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

NBC en septiembre de 2018 publicó, con total falta de responsabilidad, que «Funcionarios de los Estados Unidos sospechan de Rusia en los misteriosos ataques a diplomáticos en Cuba y China», y asegura que esta sospecha está respaldada por señales de inteligencia y comunicaciones interceptadas. El acompañamiento mediático no se hizo esperar.

Armas sónicas, virus, golpes en el cráneo diestramente propinados –quizá por alguna entidad misteriosa–… y ante la avalancha de pruebas que demuestran la falsedad de los ataques, ha ido cambiando la naturaleza de las agresiones.

La columnista del Washington Post, Anne Appelbaum, autora del libro Gulag: Historia de los campos de concentración soviéticos, premio Pulitzer, un terrible libro antisoviético lleno de falsedades, aseguró no hace mucho que la Gulag ha vuelto a Rusia, y que «Moscú puede estar a punto de convertirse, una vez más, en una capital imperial de pleno derecho, absorbiendo y gobernando en múltiples países».

¿Qué objetivos persiguen Estados Unidos y sus aliados? El juego se torna altamente peligroso.

«Que la discordante prensa capitalista hable de liberty resulta tan exagerado como si una ramera jubilada sirviera de ejemplo de pundonor o un ratero realizara sus labores entonando un himno a la decencia». 2

El canto del sinsonte no se ha detenido, la operación Mockingbird que subordinó a la CIA a cientos de medios de prensa de todo el mundo y puso a sueldo de la Agencia a miles de periodistas, continúa con plena vitalidad.

De las arcas insondables de la CIA fluye el dinero que sufraga la mentira, la calumnia y la infamia.



1 Thomas Braden, interview included in the Granada Television Program, World in Action: The Rise and Fall of the CIA. 1975.
2 Rafael San Martín, Biografía del Tío Sam, Ciencias Sociales, La Habana, 2006, T II, p.205.

(Tomado de Granma)