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Elección presidencial y parlamentaria, un análisis necesario

por Natalio Steinmayer //

En primer lugar tenemos que señalar que existe en nuestro país, región, comuna y nuestra localidad una baja participación, según datos del SERVEL 66%, este hecho nos demuestra que millones de personas no creen o no confían, en este sistema, puede ser un cuestionamiento a los políticos, las medidas económicas y sociales, por la corrupción, las continuas alzas, la falta de atención en salud o falta de trabajo, pensiones miserables o todas ellas juntas.

Quienes idearon este sistema de participación, no buscaban compromiso de la mayoría trabajadora, estudiantes o jubilados, buscaban y buscan, que una elite, sea la que decida por la inmensa mayoría.

Pero existe otro fenómeno, que ellos, los que deciden, han ocultado nuevamente. La elección parlamentaria, fue y ha sido presentada, como “un nuevo sistema, que termina con el sistema binominal”, esto es absolutamente falso. El nuevo sistema electoral, no es proporcional es de arrastre por lista, en otras palabras, podemos decir que es ” sistema binominal 2.0″.

¿Cómo es posible, que este sistema, sea presentado como proporcional y sean electos personas con un porcentaje inferior a otros?

¿Seguirán los derrotados, defendiendo ésta mentira?

En relación a nuestra comuna, Página Digital de Laguna Verde, no fue neutral, como lo debiesen ser todas las organizaciones sociales, creemos firmemente en la organización, la participación activa y la toma de decisiones en la base.

Nuestra candidata, fue la dirigente sindical Mabel Zúñiga Valencia, quien fue en el pacto Frente Amplio, en el cupo de Revolución Democrática, como independiente, ha obtenido sobre los 9000 votos, y no fue electa, desde éstas líneas queremos agradecer la confianza y el apoyo, a quienes entendieron lo que significa una propuesta desde la base y a mantener la organización lograda.

En relación a la segunda vuelta es una discusión que debiese darse en todo ámbito y decidir, tiene una premura, ya que la elección será en un mes más, votar, anular o abstenerse, debe ser una decisión colectiva.

Sobre la elección parlamentaria el Frente Amplio obtuvo el 16% a nivel nacional, en nuestra región obtuvo 1 senador, 2 diputados y una Core. Saludamos su elección, pero esperamos cumplan con su compromiso “escuchar a las organizaciones de base, respetar el medio ambiente y entregar los recursos para el desarrollo de la comunidad y no para los negociantes y depredadores de todo pelaje”.

Desde esta página llamamos a todos y todas a ser parte activa en la defensa de Laguna Verde de la voracidad de las mafias inmobiliarias, que ya han desatado una campaña del terror y desinformación, organizarnos para la planificación territorial y la lucha contra la intención de imponernos una cantera en Laguna Verde.

El viernes 24 de Noviembre está convocada una marcha en Valparaíso, bajo el lema “Ni una menos”, la defensa de la vida y contra el machismo, visto incluso como el candidato empresarial, por televisión, a codazos sacó a su esposa de su lado, esa es una muestra del ninguneo y la utilización de las mujeres, las convocamos a ser parte de esta marcha.

Por otra parte la Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP ha convocado a una manifestación, para el 30 de Noviembre, por un nuevo sistema de pensiones, al cual están todos y todas convocados, porque es posible tener pensiones dignas y terminar con el robo que son las AFP.

 

(periodista del consejo de redacción de Prensa Digital de Laguna Verde).

Turquía: ¿cómo “ganó” Erdoğan el referéndum?

por Hamid Alizadeh

Recep Tayyib Erdogan ganó oficialmente en el referéndum de Turquía con el SÍ. Pero ¿cuál fue el carácter de su victoria y qué significa?

De acuerdo con los resultados oficiales, un 51,3 por ciento de los 48 millones de electores votaron por aceptar la nueva constitución que da extensos poderes más o menos irrestrictos al presidente. La participación, oficialmente del 84 por ciento, fue muy alta y el estado de ánimo en todo el país estuvo extremadamente polarizado.

Lo que estaba en juego, no era meramente un cambio en el sistema de gobierno, sino una votación sobre el presidente Erdogan y el propio régimen del AKP. Ello revela una sociedad que está dividida en dos campos diametralmente opuestos. Tras reconocer el resultado, Erdogan salió inmediatamente de manera ofensiva diciendo: “Tenemos mucho por hacer, estamos en este camino, pero es el momento de cambiar de marcha e ir más rápido… Estamos llevando a cabo la reforma más importante en la historia de nuestra nación”. Más tarde, por la noche llamó a la reintroducción de la pena de muerte. El estado de emergencia se extendió inmediatamente.

Pero mientras que el referéndum se organizó para dar la impresión de un régimen fuerte con un sólido respaldo –una votación democrática a favor de la dictadura como algunos la habían llamado– se reveló exactamente como lo contrario.

 ¿Un voto democrático?

No hubo nada de democrático en la votación. En el período previo tuvo lugar la movilización completa del Estado y de los medios de comunicación para asegurar el voto para el SÍ. Tanto los medios de comunicación privados como de propiedad estatal se centraron casi exclusivamente en la promoción de la campaña del SÍ, dando poco o ningún espacio a la campaña del NO. La campaña llegó a niveles tan ridículos, que produjo una especie de prohibición auto-impuesta para no mencionar a palabra ‘no’ en los medios de comunicación, lo que llevó a la retirada de la propaganda contra el tabaco ¡y que fuera retirada de la exhibición una película llamada “NO”!

El presidente Erdogan equiparó amenazadoramente el NO con “ponerse al lado de los golpistas”. Todo el mundo puede entender lo que significa esta amenaza. Más de 120.000 personas han sido despedidas de sus puestos de trabajo y 40.000 detenidas después de ser acusadas de complicidad con el intento fallido golpe de Estado de julio de 2016. Miles de concejales, diputados, funcionarios y organizadores del partido de la izquierda, basado en la minoría Kurda, el HDP, que hacía campaña por el NO, han sido detenidos bajo cargos falsos.

Por no mencionar el asedio y la guerra abierta en toda la región del sudeste del país, lo que ha llevado a la destrucción total de docenas de pueblos y barrios, dejando miles de muertos y decenas de miles de personas sin hogar. En el período de la campaña del referéndum estas tácticas de intimidación y terror estuvieron completamente sincronizadas con la campaña del HDP, y con toques de queda impuestos en ciudades y pueblos donde éste había planeado eventos. En la última semana solo, se impusieron toques de queda en 14 aldeas de los distritos de Lice, Kocaköy y Hazro, de Diyarbakir. La atmósfera de intimidación y terror fue magnificada el día de la votación, ya que cientos de miles de policías y militares fueron apostados en las calles para “mantener la seguridad”.

Por último, en un acto sin precedentes, el Tribunal Supremo Electoral (YSK) suspendió el requisito de que los sobres y las papeletas estuvieran sellados antes del inicio del proceso de votación. Esto no sólo es ilegal, sino que es muy probable que fuera parte de un plan para manipular el voto. La última vez que se dio un paso tal, fue en 2004. En aquel entonces el número de papeletas no selladas fueron 145. Esta vez la cifra fue de aproximadamente de 2,25 millones (!).

Se ha difundido una multitud de videos que muestran la descarada manipulación del voto en todo el país. La Misión de Observación Internacional del Referéndum de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE IROM) también informó que les fue negado o limitado el acceso a varios centros de votación. Al mismo tiempo, la agencia estatal de noticias Anadolu pareció estar informando de algunos resultados antes incluso de que la junta electoral oficial los hubiera contado. Especialmente en las zonas kurdas rurales, había muchos casos de resultados reportados que eran muy dudosos y poco probables.

En Bitlis por ejemplo, el SI ganó con el 59,35 por ciento de los votos, pero esto es una oscilación brusca respecto al 45,74 por ciento que el AKP/MHP (los dos partidos que defendían el SI) recibió en las elecciones parlamentarias de noviembre, e incluso mayor que el 52,06 por ciento que Erdogan recibió en las elecciones presidenciales de 2014, cuando estaba en la cúspide de su popularidad entre la población kurda. Teniendo en cuenta la violenta opresión de los kurdos que ha estado llevando a cabo desde entonces, los resultados de ayer parecen fantásticos. Del mismo modo, en las cercanías de Van, el SI recibió el 42,72 por ciento de la votación de ayer, mucho mayor que el 20 por ciento que los dos partidos antes mencionados recibieron en las elecciones generales de junio de 2015, y que el 30 por ciento que recibieron en noviembre de 2015. Las cifras parecen sospechosas por decirlo suavemente, y respaldan las muchas acusaciones de fraude electoral que se han expresado en estas áreas.

Los partidos de oposición, CHP y HDP, se han negado a aceptar el resultado y han pedido que las papeletas sin sellar no sean contadas.

La cuenta de Twitter en Inglés del HDP afirma que el partido está estimando una manipulación del 3-4 por ciento de los votos. Grupos de personas también salieron a las calles en todo el país para protestar por la votación.  Estas protestas continuaron hoy en una escala más grande cuando la conciencia de la magnitud de las irregularidades se hizo más evidente. No cabe duda de que, si hubiera habido unas elecciones mínimamente limpias, Erdogan habría perdido la votación muy probablemente.

 Apoyo en declive

A pesar de todo el fraude electoral, el terror, la intimidación y la votación, lo que es más sorprendente es el bajo nivel de votos a favor de la nueva constitución. El resultado final de la votación no estará listo hasta dentro de otros 10-11 días, pero la imagen que emerge de la votación revela una seria disminución en el apoyo al régimen.

En comparación con las elecciones parlamentarias de noviembre de 2015, cuando los votos combinados del AKP y el MHP se situó en el 57,1 por ciento, el voto por el SÍ de ayer se redujo en un 5,8 por ciento, o 4,2 millones de votos.

En las zonas kurdas, donde el Estado estuvo haciendo lo posible, y probablemente tuvo éxito hasta cierto punto, en mantener a los votantes en su casa, 9 de las 10 provincias donde fueron cesados los gobernadores kurdos y sustituidos con administradores designados desde el centro, todas votaron NO.

Lo más importante, casi todas las grandes ciudades han ido contra Erdogan. En Estambul, donde la carrera política de Erdogan despegó después de que él se convirtiera en alcalde, el NO ganó con el 51,41 por ciento a pesar del hecho de que los partidos del campo del SI recibieron el 57,34 por ciento de los votos en las elecciones anteriores. De hecho, el campo del SI recibió menos votos (48,65 por ciento) que los que recibió el AKP en las elecciones anteriores (48,75). En la zona obrera de Fatih, el campo del SI ganó con el 51,35, pero esto sigue siendo menor que el 52,2 por ciento que recibió el AKP en 2015, por no mencionar el 8,1 por ciento que recibió el MHP. En Umraniye, también una zona de clase obrera, la imagen es la misma: el SÍ consiguió el 55,2, frente al 55,5, conseguido por el AKP en 2015 y el 9,3 por ciento del MHP.

El mismo proceso se puede ver en Ankara, donde el AKP/MHP recibió el 63 por ciento de los votos en 2015, pero donde el NO ganó ayer con el 51,15 por ciento. En Esmirna también, el baluarte del opositor CHP, la alianza AKP/MHP experimentó una reducción clara, ya que su voto combinado fue del 42,38 por ciento en 2015 frente al 31,2 conseguido ayer por el SI.

El voto NO ganó en todas las áreas urbanas más importantes, Diyarbakir, Adana, Antalya, de la misma manera. En Antalya, el SÍ recibió 18,8 puntos porcentuales menos que el resultado del AKP/MHP en 2015 y el NO obtuvo una amplia victoria del 59,08 por ciento.

Mientras tanto, lo que empujó el voto por el SI, además de las cifras muy irregulares del sureste del país, fueron en gran medida las zonas rurales. No es por casualidad que el mayor porcentaje de votos por el SI proviniera de zonas no industriales tales como Bayburt, Rize, Aksaray, Gumushane y Erzurum. Sin embargo, incluso aquí la alianza por el SI perdió apoyo masivamente en comparación con las elecciones anteriores: Bayburt por 11,58 puntos, Rize en alrededor de 5,7 puntos, Aksaray por 14,22 puntos, Gumushane por 16,27 puntos y Erzurum por 15,23 puntos.

Lo más importante es que hubo una disminución en el apoyo en los baluartes principales del AKP en las nuevas ciudades industriales del “Tigre anatolio”. El AKP es el partido de la clase capitalista de Anatolia. Sin embargo, su éxito electoral ha estado ligado, en gran medida, a la clase trabajadora joven en estas áreas donde los ingresos medios, junto con el crecimiento local en general, han aumentado 4-5-6 veces, desde que el partido llegó al poder. Sin embargo, el estancamiento de la economía está destinado a aumentar la tensión de clase en estas áreas y a romper los restos de las relaciones paternalistas que han tenido un gran impacto en la vida económica y política. Este referéndum puede habernos permitido ver precisamente las primeras divisiones de clase en la patria local del AKP.

Por supuesto, Erdogan logró ganar en las regiones del Tigre anatolio, pero también vio por primera vez una disminución significativa en su apoyo. En Gazienatep, el corazón de yihadismo turco y una cabeza de puente en la intervención de Turquía en Siria, el SÍ recibió el 62,45 por ciento, 8,79 puntos menos que los dos partidos del SI en 2015. En los distritos urbanos de Gaziantep el SÍ recibió alrededor del 61 por ciento de los votos, mientras que fueron las áreas rurales quienes garantizaron el promedio general.

En Konya, el SI recibió 7,88 puntos menos que lo conseguido sólo por el AKP en 2015 (74,52 por ciento). Aquí el SI recibió 13,04 puntos menos que lo conseguido por los dos partidos del SI en 2015.

En Kayseri, el campo de SÍ retrocedió 16,17 puntos con respecto a 2015. En Denizli, un Tigre anatolio clave, que comenzó su crecimiento económico antes que los demás y por lo tanto tiene una clase obrera más madura, el NO ganó, arrebatándole alrededor de 15 puntos porcentuales al resultado de los partidos del Sí en 2015. Mientras la economía crecía y no había otra alternativa política real, la clase obrera de Anatolia se ubicó detrás del AKP. Pero a medida que los lazos con la vida rural se van alejando en la memoria de los trabajadores, el antagonismo de clase real entre los trabajadores y los patrones se vuelve más y más evidente. Es natural que esta diferenciación de clase también se refleje en el campo político. A medida que la crisis económica se profundiza en Turquía, este proceso se hará más fuerte y una violenta lucha de clases se producirá en Anatolia. Estas elecciones revelan las primeras fases de este proceso.

El proceso del declive en el apoyo a los partidos del SI es visible en todo el país. Es difícil ver de qué partido proviene este declive, pero es probable que provenga de ambos. Incluso si suponemos que el resultado sólo reflejara una disminución en el apoyo al MHP, todavía sería una señal de advertencia para Erdogan, que ha contado con el apoyo de la derecha nacionalista para estabilizar su gobierno durante los últimos dos años. En cualquier caso, si el MHP no hubiera apoyado el referéndum, hubiera sido necesario un fraude electoral mayor para garantizar la victoria de Erdogan.

La falta de una alternativa

Estaba claro que Erdogan no escatimaría medios para realizar su sueño de constituir un moderno sultanato. Además del fraude descarado, su principal táctica era, por un lado, confiar en el legado de una economía en auge durante su gobierno y la histeria nacionalista anti-kurda y el terror por el otro. Él prometía estabilidad frente a la amenaza de la inestabilidad. Está claro que esto tuvo un efecto sobre una cierta capa de la población, sobre todo en las zonas rurales del país. Sin embargo, este efecto fue insignificante.

La razón principal por la que Erdogan no fue derrotado, fue que no hubo una campaña de oposición creíble. El HDP estaba gravemente en desventaja por el estado de ánimo anti-kurdo extremo azotado por la guerra civil, así como por una enorme represión que paralizó efectivamente toda su organización. Al mismo tiempo, el partido no ha logrado salir de su aislamiento político y contrarrestar los ataques diarios en los medios de comunicación que lo retratan como una organización terrorista exclusivamente kurda.

La cuestión kurda está ahora atada completamente con el destino de Erdogan. Si no hubiera sido por la guerra civil contra los kurdos y las divisiones resultantes en la clase obrera en líneas nacionales, él no habría podido permanecer en el poder. Por desgracia, el principal partido de oposición, el CHP, está en manos de Erdogan, adoptando la misma retórica y apoyando una serie de leyes anti-kurdas. De hecho, en su voto protesta por el NO, no mencionó ni una palabra acerca de la guerra que se libra contra los kurdos, que representan una quinta parte de la población, ni la brutal represión contra el HDP, el cuarto partido en el Parlamento.

Más que nada, la actual dirección del CHP se ha destacado por su impotencia. Mientras que Erdogan movilizaba todo el poder del aparato estatal para el referéndum, los líderes del CHP trataban de mantener todo lo posible su condición de estadistas. El enfado con el líder del CHP, Kemal Kiliçdaroglu, ha ido en aumento entre los partidarios del CHP que ven sus acciones como una “oposición leal” para legitimar el régimen Erdogan y de ir en contra de las raíces kemalistas del CHP. Los líderes del CHP tienen mucho más miedo a desencadenar un movimiento de masas incontrolable en las calles que a las perspectivas de un neo-Sultanato de Erdogan. Incluso Erdogan no toma la oposición CHP en serio. Al llamamiento de Kılıçdaroğlu de declarar sin efecto la votación, él respondió fríamente: “No deberían intentarlo, será en vano. Ya es demasiado tarde”.

¿Una dictadura?

Erdogan estaba levantando públicamente las esperanzas de conseguir el apoyo de hasta un 60 por ciento en el referéndum, sin embargo, ahora está claro que apenas raspó el 50 por ciento. Este no es un signo de un régimen fuerte y vibrante. Por el contrario, refleja un régimen debilitado que está arremetiendo para sobrevivir. Lo que la dirección del CHP y la gran burguesía kemalista tradicional temen más que nada no son los amplios poderes de Erogan, sino que al alejarse de la democracia burguesa formal, también está eliminando las “válvulas de escape” del capitalismo turco. Cuanto más bonapartista se vuelva su gobierno, menos ocasión habrá de garantizar una transición “ordenada” -no revolucionaria- una vez que su apoyo se haya vuelto demasiado bajo para mantener su régimen.

Erdogan, inicialmente llegó al poder en una ola de apoyo y de ambiente anti-establishment y contra el ejército en Turquía, así como contra todos los partidos del sistema. Su popularidad fue sostenida por el más largo auge económico de la historia turca. Desde 2013, sin embargo, cuando el crecimiento comenzó a apagarse, estallaron las protestas del Parque Gezi y después Turquía comenzó a intervenir en la guerra civil de Siria, él ha ido perdiendo apoyo gradualmente. Mientras que este referéndum parece ser una victoria para su régimen, sólo revela la continuación de este proceso.

Erdogan sólo ha evitado muchas crisis mediante la creación de otras nuevas. La guerra en Siria, la guerra contra los kurdos y los enormes burbujas en los mercados de crédito y de propiedad, son todos problemas que no van a desaparecer. Al mismo tiempo, mientras que se ha enfrentado al movimiento kurdo y a diferentes facciones del aparato del Estado y de la clase dominante, no se ha enfrentado a la clase obrera turca, una clase que ha crecido enormemente en los últimos 20 años y que no ha sufrido una derrota importante desde 1980. Con el fin de establecer una dictadura firme de Erdogan, primero tendría que aplastar a esta clase, pero cualquier intento de hacerlo podría terminar con su propia caída. Mientras tanto, con la falta de una alternativa política, el régimen continuará por el mismo camino, cada vez más débil con cada crisis.

 

Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit

Vicenç Navarro


Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

 

No hay pleno conocimiento y conciencia en las estructuras de poder político y mediático (que en terminología anglosajona se llama el establishment político-mediático) que gobiernan las instituciones de la Unión Europea, así como las que gobiernan en la mayoría de países que constituyen tal Unión, de lo que ha estado ocurriendo en la UE y las consecuencias que las políticas propuestas e impuestas por tales establishments han estado teniendo en las clases populares de los países miembros. Durante estos años, después del establecimiento de la Unión, se ha ido germinando un descontento entre estas clases populares (es decir, entre las clases trabajadoras y las clases medias de renta media y baja) que aparece constantemente y que amenaza la viabilidad de la UE.

 

El rechazo de las clases populares a la UE

Indicadores de tal descontento han aparecido ya en muchas ocasiones. Una de las primeras fue el resultado del referéndum que se realizó en varios países de la UE que, por mandato constitucional, tenían que hacer para poder aprobar la Constitución europea. En todos los países donde se realizó el referéndum, la clase trabajadora votó en contra. Los datos son claros y contundentes. En Francia, votaron en contra el 79% de trabajadores manuales, el 67% de los trabajadores en servicios y el 98% de los trabajadores sindicalizados; en Holanda, el 68% de los trabajadores; y en Luxemburgo, el 69%. Incluso en los países en los que no hubo referéndum, las encuestas señalaban que, por ejemplo en Alemania, el 68% de los trabajadores manuales y el 57% de los trabajadores en servicios hubieran votado en contra. Unos porcentajes parecidos se dieron también en Suecia, donde el 74% de los trabajadores manuales y el 54% de los trabajadores en servicios también hubieran votado en contra. Y lo mismo ocurrió en Dinamarca, donde el 72% de los trabajadores manuales hubieran también votado en contra.

 

El rechazo a la UE por parte de la clase trabajadora ha ido aumentando

Otro dato que muestra tal rechazo fue el surgimiento de partidos que explícitamente rechazaron la Unión Europea, partidos cuya base electoral fue precisamente la clase obrera y otros segmentos de las clases populares que antes, históricamente, habían votado a partidos de izquierdas, siendo el caso más conocido (pero no el único) el del partido liderado por Le Pen y que, según las encuestas, podría ganar las próximas elecciones en Francia. En realidad, la identificación de los partidos de izquierda tradicionales con la Unión Europea (y con las políticas neoliberales promovidas por el establishment de tal Unión) ha sido una de las mayores causas del enorme bajón electoral de estos partidos en la UE (y, muy en particular, entre las bases electorales que les habían sido más fieles, es decir, entre las clases trabajadoras). Para que baste un ejemplo, en Francia, si la mitad de los votos (predominantemente de la clase trabajadora) que habían apoyado al partido de Le Pen hubieran sido para la candidata socialista Ségolène Royal, ésta hubiera sido elegida Presidenta de Francia. En paralelo con la pérdida de apoyo electoral, los partidos socialdemócratas en la UE perdieron también gran número de sus militantes. El caso más dramático fue el del Partido socialdemócrata alemán que, junto con la pérdida de apoyo electoral, perdió casi la mitad de sus militantes, de 400.000 en 1997 a 280.000 miembros en 2008.

 

La evidencia es pues abrumadora que la identificación de tales partidos de izquierda (la mayoría de los cuales han sido partidos gobernantes socialdemócratas que han jugado un papel clave en el desarrollo de las políticas públicas promovidas por la UE) con la Unión ha sido una de las principales causas de su enorme deterioro electoral y de la pérdida de su militancia.

 

El rechazo a la UE ha ido aumentando más y más entre las clases populares, a la vez que ha ido aumentado el apoyo entre las clases más pudientes

Por desgracia, las encuestas creíbles y fiables sobre la UE (que son la minoría, pues la gran mayoría están realizadas o financiadas por organismos de la UE o financiadas por instituciones próximas) no recogen los datos de la opinión popular sobre la UE según la clase social. Sí que los recogen por país, y lo que aparece claramente en estas encuestas es que la popularidad de la UE está bajando en picado. Según la encuesta de la Pew Research Center, las personas que tienen una visión favorable de la UE ha bajado en la gran mayoría de los 10 mayores países de la UE (excepto en Polonia). Este descenso, desde 2004 a 2016, ha sido menor en Alemania (de un 58% a un 50%) pero mayor en Francia (de un 78% a un 38%), en España (de un 80% a un 47%). Grecia es el país que tiene un porcentaje menor de opiniones favorables a la UE (un 27%).

Ahora bien, aunque raramente se recoge información por clase social, sí que se ha recogido el distinto grado de popularidad que la UE tiene según el nivel de renta familiar. Y, allí, los datos muestran que hay un gradiente, de manera que a mayor renda familiar, mayor es el apoyo a la UE. Es razonable, pues, suponer que la parte de la población que tiene una visión más desfavorable de la UE es la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares.

 

Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renda media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor.

 

Este rechazo a la UE existe también entre la clase trabajadora del Reino Unido

Es en este contexto descrito en la sección anterior, que debe entenderse el rechazo de las clases populares del Reino Unido, rechazo que ha ido claramente acentuándose en los barrios obreros de aquel país, y muy en especial en Inglaterra y el País de Gales. El voto de rechazo a la permanencia en la UE procede en su mayoría de las clases populares. Y ha sido un voto no solo anti-UE pero también (y sobre todo) un voto anti-establishment británico y, muy en particular, anti-establishment inglés, siendo este último el centro del establishment británico, pues concentra los mayores centros financieros y económicos del país. El establishment británico y el establishment de la UE habían movilizado todo tipo de presiones (por tierra, mar y aire) a fin de que el referéndum fuera favorable a la pertenencia. De esta manera, es un claro signo de afirmación y poder que las clases populares se opusieran y ganaran al establishment. Por otra parte, los datos mostraban que lo que ha ocurrido, iba a ocurrir. La popularidad de la UE en el Reino Unido pasó de ser un 54% (ya uno de los más bajos de la UE) en 2004 a un 44% en 2016 (según Pew). En realidad, el Reino Unido es el país donde el porcentaje de población opuesta a dar mayor poder a la UE es mayor (65%) después de Grecia (68%) Y, según otras encuestas, el sector menos entusiasta con la UE eran las clases populares, que gradualmente han ido transfiriendo su apoyo electoral del Partido Laborista al partido UKIP (el partido anti EU).

 

La supuesta excepcionalidad de España

Es un dicho común en los mayores medios de comunicación que España es uno de los países más pro-EU, lo cual es cierto, pero solo en parte (lo mismo era cierto con Grecia). Es lógico que Europa, percibida durante muchos años como el continente punto de referencia para las fuerzas democráticas, por su condición democrática y su sensibilidad social, se convirtiera en el “modelo” a seguir por países como España, Portugal y Grecia, que sufrieron durante muchos años dictaduras de la ultraderecha, seriamente represivas y con escasísima conciencia social. Para los que luchamos contra la dictadura, Europa Occidental era un sueño a alcanzar.

 

Pero, debido al control o excesiva influencia del pensamiento neoliberal en el establishment político mediático de la UE (muy próximo al capital financiero y al capital exportador alemán, que ha estado configurando las políticas públicas neoliberales que los establishment político-mediáticos de cada país de la UE han hecho suyas), este sueño se ha convertido en una pesadilla para las clases populares, particularmente dañadas por tales políticas neoliberales. Las reformas laborales que han dañado el estándar de vida de estas clases y los recortes de gasto público, con el  debilitamiento de la protección social y del estado del bienestar, así como la desregulación en la movilidad del capital y del trabajo, han sido un ataque frontal a la democracia y al bienestar de las clases trabajadoras, realidad muy bien documentada (ver mi libro Ataque a la democracia y al bienestar. Crítica al pensamiento económico dominante, Anagrama, 2015). La pérdida de soberanía nacional que conlleva la UE ha significado la pérdida de soberanía popular, causa del deterioro de su bienestar. La evidencia de que ello es así es contundente, clara y convincente. Es más que obvio que esta Europa no es la Europa de los pueblos, sino la Europa de las empresas financieras y de los grandes conglomerados económicos.

 

¡No es chauvinismo lo que causa el rechazo a la UE!

Ante esta situación, el establishment político-mediático europeo quiere presentar este rechazo como consecuencia de un retraso cultural de las clases populares, todavía estancadas en un nacionalismo retrógrado, que incluye un chauvinismo anti-inmigrante que merece ser denunciado. John Carlin, en el El País, 24.06.16, define este rechazo (Brexit) como resultado “de la mezquindad, ignorancia, carácter retrógrado, xenofobia y tribal” de los que votaron en contra de la permanencia. Y así se está interpretando, por parte de la mayoría de los medios de comunicación europeos, el voto de rechazo a la UE por parte de las clases populares británicas. Este mensaje intenta ocultar las causas reales de tal rechazo, causas que he descrito en este artículo. Olvidan que, si bien todos los xenófobos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la UE, no todos los que así votaron eran xenófobos.

 

En esta manipulación están participando poderes de la socialdemocracia europea que no han entendido todavía lo que está ocurriendo entre lo que solían ser sus bases. No quieren entender que el rechazo que está ocurriendo es hacia esta Europa que la socialdemocracia ha contribuido a crear, una Europa que carece de vocación democrática y sensibilidad social. El maridaje de los aparatos dirigentes de las socialdemocracias con los intereses financieros y económicos dominantes en la UE (y en cada país miembro) ha sido la causa de su gran declive, que todavía no entienden porque no quieren entenderlo. Lo que pasa en Francia, dónde hay un gobierno socialdemócrata que está intentando destruir a los sindicatos (como la señora Thatcher hizo en el Reino Unido), o en España, dónde el PSOE fue el que inició las políticas de austeridad, son indicadores de esta falta de comprensión de lo que está ocurriendo en la UE, y que es el fracaso de las izquierdas para atender a las necesidades de las clases populares. De ahí la transferencia de lealtades que están ocurriendo, en lo que refiere a los partidos.

 

Es lógico y predecible que las políticas neoliberales y los partidos que las aplican sean rechazados por las clases populares, pues son éstas las que sufren más cada una de estas políticas, incluyendo la desregulación de la movilidad de capitales y del trabajo. Regiones enteras en el Reino Unido han sido devastadas, siendo sus industrias trasladadas al este de Europa, creando un gran desempleo en las regiones. Y la desregulación del mundo del trabajo, acompañada de la dilución, cuando no destrucción, de la protección social, ha creado una gran inestabilidad  y falta de seguridad laboral. En realidad, fueron las políticas del gobierno Blair y del gobierno Brown (1997-2010) las que sentaron las bases para este rechazo generalizado hacia la UE. Tales gobiernos de la Tercera Vía facilitaron la llegada de inmigrantes a los que los empresarios contrataron con salarios más bajos. Y así se inició el desapego con la Unión Europea (ver “Don’t blame Corbyn if Brexit wins”, Denis McShane).

 

En España, frente al descrédito del partido socialdemócrata (PSOE) debido, entre otras razones a su participación en la construcción de esta Europa, han aparecido una serie de fuerzas políticas, tanto en la periferia como en el centro (Unidos Podemos y confluencias), que están canalizando este desencanto popular acentuando, con razón, que esta no es tampoco nuestra Europa, y que se requieren cambios profundos para recuperar la Europa democrática y social a la que aspiramos y que debe construirse. Así de claro

 

(Fotografía, Bertrand Bigo)

El ojo izquierdo (II)

Por Patricio Quiroga

Izquierda Socialista

I

Evidentemente, el tema coyuntural sigue siendo el de las recientes elecciones municipales y la reacción en cadena que ha suscitado.

El inédito 66% de abstención marcó la pauta, constituyéndose en el hecho central del análisis. En ese contexto el comportamiento electoral ha desatado una diversidad de opiniones que, tanto desde el análisis cualitativo como desde el cuantitativo, muestran decepción y alarma. Por eso, es necesaria la ponderación. Según el analista P. Altamirano, no obstante la pérdida de votación hay luces en el camino. Aunque, no puede perderse de vista que los votos válidos en la presidencial del año 2012 (5.542.069) bajaron en 2016 (4.753.747). Esto quiere decir que en cuatro años se perdió un 27% (788.322 votos). Ahora bien, pese a la fuga de votación se produjo un crecimiento de las posturas de izquierda, un decrecimiento de la derecha y de la centro-izquierda, y un decrecimiento extraordinario del centro.

Las conclusiones también son variadas: para El Mercurio la instalación de S. Piñera está a la vuelta de la esquina. La Tercera da por terminado el gobierno. La DC reaccionó de la manera tradicional: golpeó la mesa para capear el temporal y aumentar la posibilidad de levantar una candidatura presidencial. Los radicales vieron llegada su hora con un discurso de campaña presidencial. Por doquier aparecieron las aspiraciones personales con vista a la próxima elección parlamentaria, incluso ministros en ejercicio comienzan a demarcar circunscripciones. La inmensa mayoría pareciera condolerse con el descalabro de la Presidenta que intenta superar los traspiés con el cambio de autoridades de aquí al 19 de noviembre (Subsecretarios, Gobernadores y Ministros), Mientras tanto, variados sectores, miran con expectación la emergencia de una izquierda política ligada con movimientos sociales en Valparaíso.

En un contexto delicado que debería constituir un estímulo para la reflexión política, se han visto propuestas ramplonas e incluso delirantes, en circunstancias que está en juego la calidad de la democracia y de la representación. En ese sentido, la actitud de la derecha no puede extrañar por su tendencia histórica al recorte de la democracia, pero, ¿por qué se da la misma superficialidad en el reformismo liberal-socialdemócrata?

La explicación está en visualizar la línea de tiempo. Al abandonar la visión crítica de la sociedad las elites de la Concertación olvidaron que en 1989 la derecha logró casi el 50% de la votación. Esa adhesión reflejó la existencia de una cultura autoritaria que había que superar; pero, progresivamente la inserción sistémica fue relegando al olvido lo que significa la ideología transformada en modelo cultural, compitiendo solo por el voto ciudadano desprovisto de una estrategia de profundización democrática. La línea de trayectoria sería reforzada por la pertinaz mantención del modelo económico caracterizado por la concentración de la riqueza, bajos salarios e inequidades en la educación, salud, vivienda y jubilación, peligrosa conjunción que terminó por minar la captación de apoyo ciudadano. En otras palabras, no bastó la democracia restringida ni las políticas públicas neoliberales de carácter subsidiario. Agréguese, la aparición de nepotismo, la adopción de actitudes-comportamientos procedentes del modo-de-ser dominante, y se comprenderá la pérdida progresiva de votación en 2009, 2010, 2012, 2013 y 2016.

Por otra parte, el resultado electoral tiene explicación en la campaña del “fuego amigo”, estrategia que liquidó la figura presidencial desde la misma Nueva Mayoría. Al respecto debe tomarse en cuenta que, cuando desde la Revista QUE PASA se denunció el Caso CAVAL, aprovechando la ocasión, desde la derecha se inició una campaña para debilitar la figura presidencial. En el otro extremo político, en un principio, las críticas se interpretaron como una molestia de los sectores conservadores de la Democracia Cristiana por la participación comunista en el gobierno, otros analistas centraron la atención en el disgusto de los sectores y figuras socialistas desplazados, incluso el silencio del PPD fue interpretado como consecuencia de sus divisiones internas. Pero, finalmente, quedó claro que los objetivos eran la paralización de las reformas en que se había comprometido Bachelet, y poner en marcha el cálculo electoral de grupos de poder desafectos de la Nueva Mayoría y nostálgicos de la Concertación. Aunque, también ronda la sospecha que otro objetivo era precipitar la renuncia de la Presidenta.

En suma, la campaña del “fuego amigo” paralizó los cambios, afectó al gobierno, y posibilitó que la candidatura de R. Lagos iniciara su marcha. Dicho en otras palabras, los dirigentes de la transición no perdonaron el intento de Michelle Bachelet de gobernar con el apoyo de una fuerza externa al sistema de partidos, prestándose para ello el Caso CAVAL y los desaciertos políticos de la propia mandataria.

Finalmente, múltiples torpezas de última hora afirmaron la tendencia. Las desavenencias personales, la constatación de apetitos de poder, tráfico de influencias y la aceptación de dineros políticos proveniente del pinochetismo, pusieron en jaque al gobierno, a sus partidos y a sus representantes. Por otra parte, la poca idoneidad política de ministros claves fue determinante; allí están el caso de la reforma educacional, el sinsentido de la reforma laboral y la tragedia del SENAME. En otros términos, no se escuchó la demanda de la mayoría y se optó por la estrategia del silencio para esconder los conflictos. En efecto, la Concertación al renunciar desde el inicio de la transición a poseer medios de comunicación, no solo hizo una concesión estratégica al autoritarismo, también ocultó la crítica, introduciendo el perverso juego del olvido-del-reclamo por el paso-del-tiempo.

 

II

El resultado electoral pareciera cobrar vida propia en circunstancias que es expresión de un proceso que desde 2011 (a lo menos) está haciendo visible el Chile profundo. Las manifestaciones estudiantiles al copar la calle sacaron el conflicto político de los límites del parlamento mostrando la existencia de diferencias sociales.  Ahora bien, en las actuales condiciones, mientras los partidos políticos se enfrascaban en la reproducción de sus cuotas de poder, los movimientos sociales, los simples ciudadanos, las organizaciones político-culturales y las emergentes fuerzas políticas, detectaban las anomalías estructurales del país; aún más, descubrieron que la coyuntura era un muestrario de estas acompañadas de numerosas decisiones lesivas a los intereses de la mayoría.

Entonces, ¿cómo pedir el voto al estudiante universitario si había evidencias de la existencia de pugnas al interior del gobierno, porque mientras la mayoría de los chilenos claman por dar solución al tema del CAE, otros estaban por reducir la entrega de créditos?, ¿cómo pedir el voto al profesor universitario si aún no hay un diagnóstico de la reforma educacional?, ¿cómo pedir el voto a la mayoría femenina si un sector del PDC está enfrascado contra la despenalización del aborto?, ¿cómo pedir el voto si el feminismo burocrático-partidario sigue protegiendo a un congresista castigador?, ¿cómo pedir el voto para rescatar nuestro cobre si la Ley Reservada está congelada?, ¿cómo pedir el voto al viejo explotado en su vejez si el clamor de NO + AFP había sido desechado por el propio Ministro de Hacienda?, ¿cómo pedir el voto a los trabajadores manuales e intelectuales si el gobierno negaba un reajuste en concordancia con el alza del costo de la vida?

La derrota no es porque faltara trabajo “puerta a puerta” como concluyó el PC. El tema es, ¿cómo pedir el voto para un gobierno que paralizó las reformas quedando sin coherencia y rumbo?, ¿cómo pedir el voto para candidatos/candidatas que trasgredieron la ética popular? En conclusión, ¿cómo pedir el voto si se paralizaron o deformaron las reformas contenidas por 25 años?

El militante, despojado de su opinión y sujeto a las decisiones de las oligarquías partidarias, transformado en funcionario público y degradado a la calidad de cortesano gubernamental (sin opinión), también fue horadado por la duda, cundiendo una molestia aún mayor cuando sabía que, a pesar de sus esfuerzos, se perdería en numerosas localidades a causa de los errores cometidos por las cúpulas partidarias (Santiago, La Reina, Calama, Punta Arenas). Ahora bien, lo novedoso es que la molestia se expresó en el momento de la votación; de hecho, la Nueva Mayoría perdió 630.000 votos; de ellos: ¿cuantos militantes no votaron?, ¿cuántos endosaron sus votos a otras propuestas?, ¿cuantos anularon o votaron en blanco? Esto es muy grave, en el caso del PS, bajó en la votación en términos absolutos pasando de 547.102 votos en 2012 a 380.298 en 2016, es decir una baja de un 30% lo que implica preguntarse ¿cuantos parlamentarios podrían perderse en 2017 sin readecuaciones políticas? Pero, estas no se ven, por el contrario, lo que percibe la opinión pública es la lucha por el posicionamiento por los cupos parlamentarios. Y la autocrítica de los partidos y de los encargados electorales brilla por su ausencia.

Ahora bien, el análisis debe ser ponderado, tanto Chile Vamos como la Nueva Mayoría perdieron votos (221. 474 y 630.000 respectivamente), para la derecha el desastre no fue mayor por la votación de Evopolis (261.275) y Amplitud (51.365). El PDC perdió 225.224 votos, el PS 167.242, el PPD 126.962, el PC 57.750. La IC, el MAS y el PR suben a 118.380 votos. El PRO pierde 62.106.  Los independientes lograron 330.083 votos desglosados de la siguiente manera: Pacto Poder Ecologista 86.407, Partido Revolución Democrática 62.413, Pueblo Unido 58.292, Alternativa Democrática 108.538, Pacto Justicia y Transparencia, 14.433. Esto da un 8,54% lo que permite establecer tres conclusiones, a lo menos; i) el sistema binominal cedió su rol de contención, ii) si se reproduce la unidad que llevó a Sharp a la alcaldía, la izquierda emergente podría aspirar a lo menos a cinco o seis diputados y un senador (hay cálculos que hablan de 19 y 3), y iii) podría levantarse un presidenciable alternativo.

La molestia ciudadana se acrecienta también con el desate de las pasiones en la pugna presidencial.  Al respecto, solamente dos hechos puntuales. Primero, ¿qué sentirá en su fuero interno ese militante que vio abandonada a su Presidenta en la derrota? Recuérdese que, en el momento en que la mandataria iba a pronunciar el tradicional discurso, donde se da cuenta de los resultados, estaba sola, los partidos la habían dejado. Aún más, un grupo de dirigentes responsabilizó ipso facto al gobierno de los traspiés. Segundo, la ocasión dio lugar a un sinnúmero de propuestas simplemente ramplonas como las de los presidentes de ambas cámaras y delirantes como las del PDC. Proposiciones y actitudes inentendibles para quienes dejaron el alma en la campaña, escenario en que se renovó el intento de R. Lagos para asegurar su candidatura.

 

III

En efecto, actuando como eventual abanderado el ex presidente fue rostro visible de numerosos candidatos, luego el día mismo de la derrota, señaló que había que “rectificar” la actitud del gobierno y remató sus afanes pidiendo a I. Allende que bajara su candidatura con el propósito obvio de ser ungido por la alianza PS/PPD; grueso error de cálculo político que abrió las puertas al debate al interior del socialismo, aflorando ahora, desde múltiples instancias, la exigencia militante del respeto a los acuerdos del último Congreso que estipuló la realización de primarias abiertas para la elección de candidatos. En suma, no hubo proclamación, el socialismo alzó tímidamente la voz por el trato a su Presidenta, y se alzaron las candidaturas, de Insulza y Atria. Aún más, de acuerdo a ley de partidos políticos, las aspiraciones de R. Lagos deberían pasar por la prueba de elecciones internas. Difíciles circunstancias a las que debe agregarse una nueva baja en las encuestas poselectorales que dejaron reducidos sus sueños a un 5% ante el 16% con que irrumpe el senador A. Guillier.

En esta perspectiva, la responsabilidad del PS es enorme, durante las próximas semanas hasta el Pleno del Comité Central (26 de noviembre), los ojos ciudadanos estarán puestos en la limpieza de los procedimientos internos. El dilema, entonces, será el contrapunto entre elecciones abiertas con participación universal o definición cupular, aunque también es probable que la indefinición se prolongue hasta marzo.

Lagos es un hombre inteligente y tenaz, advertido de esta situación, se reposicionará (primero) denunciando la supuesta descalificación de que es objeto su persona, para (luego) volver a la maniobra política. Aunque, tiene un poderoso elemento a su favor, a diferencia de los otros (posibles) candidatos, posee Programa. Por eso, deberá entenderse que la crítica no es personal, sino a una propuesta-país que opera desde hace un cuarto de siglo. En ese sentido, ningún intento de explicación del proyecto del ex Presidente puede obviar el complejo problema de la transición y el rol de la elite dirigente por tanto tiempo.

Es hora de iniciar el balance.

Desde septiembre de 1973 la apuesta de la vieja izquierda fue la reconstrucción democrática; pero, el fracaso de la línea de Frente Antifascista, la irrupción de la “renovación”, la derrota de 1986 y la imposición de la estrategia PDC+ Renovación Socialista (a la que posteriormente se integró la ortodoxia, previo abandono de su antiguo ideario), permitió la aparición de una nueva tipología transicional. La concepción de los sectores adherentes a la teoría crítica, relacionada con la subversión del orden establecido, en vistas a la recuperación de una democracia sustantiva (sin recortes), dio lugar a una nueva concepción que basada en el funcionalismo sociológico viró hacia la transición negociada-institucional. Bajo estas condiciones esa izquierda renunció progresivamente (con o sin razón) al leninismo, al marxismo y, finalmente, al allendismo, cobijándose bajo el nuevo manto de una socialdemocracia que se acercaba al liberalismo político, operación que la diezmada izquierda no pudo contener.

Acto seguido, la transición se entendió como un cambio de régimen militar por uno civil, paso acompañado por un proceso de democratización de los enclaves autoritarios.

La llegada de P. Aylwin al gobierno fue el inicio de la construcción del Estado pos dictatorial (1990), un nuevo Estado que puso fin a los arbitrios del Estado de excepción. Pero, como el carácter de ese Estado no estaba fijado de antemano su construcción constituía todo un desafío; por eso, fue tan importante el abandono de lo que se denominaría como el Programa Abandonado, decisión que condujo al reemplazo de la movilización social por la democracia de los consensos, a la tesis de la importancia de los cambios incrementales, fundamento de la concepción del crecimiento con equidad y del abandono de las teorías del desarrollo o del cambio profundo, punto de partida de las políticas neoliberales que finalmente se impusieron y que condujeron, entre otros, a la apertura comercial, al Estatuto de la inversión extranjera (D.L. 600), a la exención tributaria del IVA y al abandono de la reforma fiscal. Esa línea, continuada por E. Frei, se manifestó en la transición de una agenda política a una socioeconómica orientada, entre otros aspectos, a la apertura de la inversión internacional (encuentro con el NAFTA y la Unión Europea), rebajas arancelarias y nuevas privatizaciones (agua, electricidad).

Lagos continúo con lo que ahora se denominó como la “modernización económica”, logrando alianzas con el empresariado a raíz del impacto de una de las crisis que periódicamente asolan a la economía mundial. De esa manera se pospuso nuevamente la reforma tributaria y se impuso la regla del superávit estructural, prodigándose la firma de nuevos TLC. Por otra parte, para retomar el crecimiento inició la “segunda fase exportadora” que terminó transformando el país en una plataforma para las empresas transnacionales, acentuándose la explotación de los recursos naturales, consolidándose el modelo económico de libre mercado sin medidas reactivadoras sobre la base de la precarización laboral y la mantención de una baja cuota de sindicalización. En otras palabras, el rumbo trazado al inicio de los noventa continúo sin alteraciones, aunque ahora asomaron aspectos que iniciaron la molestia ciudadana; entre otros, el caso MOP-Gate, la aplicación de la Ley Antiterrorista, el cambio (formal) de la Constitución de 1980, etc.

Finalmente, debe señalarse que en un país afectado por la industrialización trunca, ahora el 10% más rico de la población captó el 42,3% del ingreso nacional, mientras que el 10% más pobre captó solo el 1,1%, medidas que en nombre de la modernización del Estado terminaron recortando su rol, premisa básica del neoliberalismo.

Luego vino una gran advertencia ciudadana. M. Bachelet debió pasar a segunda vuelta en la carrera presidencial.

La Presidenta, que contaba con mayoría en ambas cámaras, iniciando su primera gestión se pronunció por un gobierno ciudadano. Pero, no pudo abandonar la camisa de fuerza de los lineamientos anteriores en los precisos momentos en que comenzó a expresarse el descontento de los movimientos sociales. En otros términos, el intento de aplicar reformas fue resistido, lo que le obligó a paralizar la consulta ciudadana, al mismo tiempo, por consejo de sus asesores, acentuaba los aspectos asistenciales de su gobierno, afortunadamente el ciclo virtuoso del cobre generaba espacio para políticas de bonanza. Pero, los asesores no lograban advertir que algunas decisiones, heredadas del gobierno de Lagos, estaban causando tenciones (CAE, LEGE, Transantiago) y que el tema mapuche había pasado a mayores. Finalmente, la Presidenta logró remontar la baja en las encuestas a costa de paralizar las reformas, quedando latente la tensión entre su proyecto de reformar el Estado neoliberal y los puntos de vista de los sectores que se habían deslizado desde posiciones social cristianas y socialdemócratas al neoliberalismo corregido.

Entonces, el tema no es “recuperar la convicción”, como señala el ex mandatario en su nuevo libro, En vez del pesimismo.

¿Recuperar la convicción…para seguir con el neoliberalismo corregido?, porque en realidad el llamado a recuperar, las diez convicciones, es una propuesta que se sustenta en la teoría del crecimiento económico. O sea, más de lo mismo.

Pero, este no el único tema controversial.  Vivimos en un sistema mundial, afectado entre otros aspectos, por la triple crisis (agua, petróleo, alimentos), guerras, desplazamientos humanos, sobrecalentamiento global y una crisis económica que no logra remontarse desde 2008. Pero, este no ha sido tema para las elites gobernantes. No obstante vivir en la globalización vivimos en medio de una reflexión casi autárquica sobre la historia del tiempo reciente. En circunstancias que, para muchos autores estaría estallando una crisis mundial del capitalismo, para otros -como la canciller alemana- no es el capitalismo el que está en crisis, sino una variable de este, el modelo neoliberal. En ese contexto, el mérito de Bachelet fue haber intentado reformar un neoliberalismo de rasgos autoritarios, pero el resultado fue la ruptura del consenso establecido entre las elites de la Concertación y la derecha; además, atentó contra el sistema de partidos, agravando su situación cuando cundió la sospecha de haber recibido dineros ilegales para su campaña.

En ese mundo conflictuado operan poderes de enorme magnitud que van siguiendo la trayectoria de nuestros países, entre ellas una socialdemocracia derechizada que está atravesando gravísimos problemas. En efecto, la socialdemocracia está atravesando por una crisis histórica, dado que, está desapareciendo de la escena por el cambio mundial de los últimos cuarenta años, caracterizado por el retroceso de la sociedad industrial y la aparición de una nueva estructura social cuyos anhelos no tienen congruencia con la oferta socialdemócrata del pasado, ni mucho menos con la del actual maridaje con el neoliberalismo. Ahora bien, sin duda alguna, las tendencias chilenas deben ser examinadas atentamente por el rol que el país  viene jugando desde 1990 al promover la expansión de las ideas neoliberales a nivel continental, perspectiva en la que nuevamente juega un rol importante el sector liderado por R. Lagos, como lo demuestra la concurrencia, junto a F. González, a un seminario organizado por El Mercurio, tribuna en la que quedó diáfanamente expuesta la idea de que las crisis políticas se pueden convertir rápidamente en crisis sistémica (28 de septiembre).               .

En fin, es la enseñanza de anteriores crisis que terminaron con la explosión del PASOK, el partido de la socialdemocracia griega. Es el temor a los sucesos de Inglaterra. Es el temor a la revolución bolivariana y la lejanía con el PT brasileño. Es la explicación del cisma del PSOE que terminó con la caída de P. Sánchez en España, dando paso a M. Rajoy, para evitar la “crisis sistémica”. Se trata, entonces de detener una posible crisis sistémica, pero lo que está en juego en Chile no es una crisis del sistema sino reformas al capitalismo. Error de apreciación que explica el conservadurismo con que la vieja elite sigue apreciando nuestro país.

 

IV

Bajo las condiciones anteriormente enunciadas no es de extrañar que la convocatoria de las agrupaciones NO + AFP se trasformaran en una Jornada de Protesta Nacional (5 de noviembre). La confusa propuesta presidencial que convocaba a un acuerdo nacional para examinar el tema se diluyó por la resistencia empresarial y por las discrepancias al interior del gobierno. Los afectados, al constatar que durante dos meses no había respuesta a sus exigencias, nuevamente protestaron a través de todo el país exigiendo el fin del sistema. Ahora bien, objetivamente, en la jornada se articularon diversas formas de protestas (legales, semiilegales e ilegales), lo que exige estudios sociológicos muy precisos porque lo que está en juego es la presencia de nuevas formas de enfrentamiento de la violencia cotidiana. Lo otro, es deslizar la crítica para descalificar el movimiento con el consiguiente reposicionamiento de los dueños del capital.

Ahora bien, este tipo de errores se ha vuelto a repetir con la negativa del Ministro de Hacienda para otorgar un alza salarial, de acuerdo con el alza del costo de la vida a los trabajadores del sector público, denegación que ha terminado con la fuerza gubernamental dividida, con una declaración de todos los Frentes Sindicales de los partidos de gobierno que repudian tanto la actuación del ministro del ramo como la del Presidente de la cámara de diputados. No es todo, también se observa el desate de la represión, y el copamiento de la calle por más de dos semanas, con la consiguiente preocupación de poderes fácticos que han recordado que la exclusión de PC era parte del trato con que se inició la transición, razón de fondo de la ofensiva contra el comunismo chileno.

En cuentas resumidas: todo pareciera indicar que la confluencia de la crisis de representación con exigencias múltiples del movimiento social (NO + AFP, ANEF, Pescadores Artesanales, Estudiantes, etc.) está abriendo una brecha por donde pudiera irrumpir la reivindicación de cambios. Los últimos sucesos demuestran un alto grado de participación en la calle, politización de los movilizados, aparición de diversas formas de intervención y un reclamo generalizado por mayor participación en el producto y en la ampliación de la democracia. La ciudadanía está descontenta y tiene claro que para los actores del sistema político basta con la participación de un 34 % de la población para instalar un Presidente. Pero, también saben que esta posibilidad es antidemocrática porque restringe conscientemente la participación en beneficio del partido trasversal del orden, pero esto es jugar con fuego porque atiza el malestar que conduce a la diversidad de acciones que se ha observado recientemente. Por otro lado, poner trabas a la ampliación democrática y a la reforma, es facilitar la campaña de la derecha contra el rol de la política, es allanar el camino a la irrupción autoritaria por la vía de una participación electoral restringida a un tercio del electorado.

En ese sentido, el partido transversal del orden deberá enfrentar oposición. Los sectores pro reformas de la alianza de gobierno, a partir del reconocimiento de la gravedad de la situación, están obligados a exigir rectificaciones en el modelo económico a partir de la reforma estructural (bien hecha, por supuesto), revisar el tema de la participación, y considerar una nueva óptica en los fundamentos de la actual cultura de mercado, sacándola del rol de los gestores culturales. Esto es una vuelta al humanismo en el capitalismo. Por otra parte, no puede dejar de considerarse la aparición incipiente de una nueva fuerza en proceso de constitución. Allí está el ejemplo de Valparaíso, el “Naranjazo” actual. Pero, insistimos, este es un fenómeno incipiente.  Ahora bien, en tanto, no se constituya una tercera fuerza (dentro y fuera de la Nueva Mayoría,) las aguas pueden volver a su caudal. En ese sentido, la irrupción de nuevas categorías sociales, la consolidación de movimientos sociales, el triunfo de la izquierda emergente en la FECH, el de la NAU en la UC, y la reaparición del grito callejero “Dignidad”, un viejo lema de los humillados por el capital, podrían ser pasos promisorios para la construcción de una fuerza transversal de cambio (¿Frente Amplio?).En estos procesos de reacomodos y rearticulaciones políticas será significativo lo que suceda en el Partido Socialista para las posibilidades de transformación y fortalecimiento de la izquierda, proyecto que desde su interior vienen desarrollando fuerzas emergentes como Izquierda Socialista (IS).

En esta dimensión también hay que ser cuidadoso porque las izquierdas muestran una histórica tendencia a la fragmentación. En Valparaíso en 2012 los votos válidos fueron 87.449 y en 2016 alcanzaron 86.219, por lo tanto, la baja fue de 1.230 votos, es decir un 1%. Entonces, la candidatura alternativa paró la fuga de votos, la derecha bajó de 40.264 a 19.443, y la Nueva Mayoría perdió el 37% de su votación respecto a 2012 pasando de 30.766 a 19.316 votos. Esto significa que el candidato triunfante absorbió al centro, y gano votos en la derecha y la izquierda con un proyecto nuevo que los deja en una posición expectante para las futuras elecciones, siempre y cuando remonten la tendencia a la división.

Pero, ni el reformismo limitado, ni la aspiración del cambio tienen el futuro asegurado.

El inicio de la recomposición mundial del capitalismo (1974) precipitó con el paso del tiempo cambios profundos; entre otros, variaciones en el desarrollo del capitalismo mundial, en la forma de  la acumulación, modificaciones en las relaciones sociales, cambios en los modos de vida, alteraciones en el Estado, globalización y aparición de un mundo multipolar, etc. Por casi cuarenta años la hegemonía del capital financiero se impuso, pero la crisis de 2008 resquebrajó la economía mundial, afectando sucesivamente al centro, la periferia y la semiperiferia, al mismo tiempo que aparecían nuevos conflictos universales. Inmersos ahora (2016) en una crisis planetaria la salida está siendo con más neoliberalismo, con el recurso a la violencia y con racismo, como lo demuestran los casos de Turquía, Filipinas, Colombia y el reciente triunfo de D. Trump en Estados Unidos.

Una de estas transformaciones fue la ruptura del principio de la solidaridad humana, reemplazada por el más extremo individualismo. Lo que era una tendencia, luego se transformó en insularidad, soledad en compañía, pasos para la transformación del sujeto histórico en sujeto de consumo. Dicho de otra manera, la fábrica de consumo neoliberal término afectando la subjetividad por vía de la seducción a que conduce la realización individual que produce la acumulación de bienes materiales. La otra vía se logró a través de la combinación de la desinformación, la desorganización, el miedo y la imposición del tiempo-efímero La desinformación fue vital porque impidió comprender los vaivenes de la sociedad, de allí la irresponsabilidad de renunciar a medios de comunicación al inicio de la transición. Ahora queda claro que la falta de información iba de la mano con la des-organización de los afectados por el capital, así se comprende porqué languidece la organización de los partidos y de los movimientos sociales. Por otra parte, el miedo es un viejo conocido de la humanidad porque paraliza la acción. La Inquisición paralizó por miedo al oponente. Ante la pestilencia medieval la población huía. Entonces, ¿cómo comprender el sistema mundial actual si además el tiempo-efímero nos llena de imágenes que se desvanecen instantáneamente ante nuestros ojos (memes, chat, Facebook, fotos), impidiendo la comprensión de los fenómenos sociales?

Pero, el peso de los factores objetivos está mostrando el Chile profundo. Es imposible no visualizarlo, no obstante, el intento de ocultarlo por parte de una casta periodística que se ha dejado atrapar entre la seducción sistémica y la exigencia del patrón (habidas excepciones). En fin, sociedades complejas como la nuestra, donde coexiste el conflicto social y la lucha de clases, el contrapunto étnico, la descalificación racial, y el desdén de políticos que piensan por “la gente”. Existen condiciones objetivas a superar (exclusiones, pensiones, explotación) que están esperando por décadas ser resueltas, existiendo también entre los subalternos una memoria histórica que sabe que con información, organización y decisión política se logran romper los cerrojos subjetivos, que es lo que pareciera estar sucediendo, por lo que es posible que se esté iniciando un nuevo ciclo en nuestra historia política.

Noviembre, 2016.