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¡Ni migajas, ni reaajustes miserables, 6% ahora!

Nuevamente las trabajadoras y trabajadores del sector público, como año tras año, nos movilizamos exigiendo un reajuste digno, que sea acorde al aumento del costo de la vida, y un bono de término de conflicto que ayude a sobrevivir al endeudamiento y la precariedad.

Las cúpulas dirigenciales entreguistas –que a espaladas de las y los trabajadores negocian con el gobierno reajustes miserables en un guarismo que no supera el 0.5%, por sobre el IPC– ocultan las verdaderas demandas del sector público, como la lucha por una carrera funcionaria real, el fin a la precariedad y, finalmente, el contrato único en el Estado. Estos no son parte de los temas puestos en la mesa de “negociación” entre el Gobierno de Bachelet y las dirigencias sindicales que militan en la misma Nueva Mayoría.

Por su parte la CUT y la Mesa del Sector Público (MSP) han jugado un rol de contención cuando las y los trabajadores han querido movilizarse para exigir sus derechos, ellos agendan reunión tras reunión oxigenando al gobierno y ganando tiempo para desgastar a las bases y apurar una negociación miserable que sólo nos traerá migajas.

Hoy las y los trabajadores clasistas debemos no sólo develar el rol que cumplen las dirigencias burócratas y conciliadoras de la CUT y de las organizaciones sindicales nacionales que integran la MSP, sino que también debemos en las calles desbordar la conducción entreguista e impulsar la lucha por exigir un reajuste de un 6%, además de colocar en la agenda el contrato único, para terminar definitivamente con la precariedad laboral de la contrata y el trabajo a honorario.

 

¡Fin a los honorarios y contratas, por un contrato único del estado!

¡Reajuste de un 6% para todas y todos los trabajadores públicos!

¡Carrera funcionaria… ahora!

Asociación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores Clasistas, AIT

Noviembre, 2017

Las tareas pendientes de los Trabajadores Públicos

Por Dionisio Escobar

Partido Socialista de los Trabajadores

Los trabajadores fiscales son el sector más organizado de la clase trabajadora chilena, más del 80% se encuentra afiliado a sus gremios, en comparación al exiguo 10% que lo está en el sector privado. Además los trabajadores públicos negocian todos juntos a lo largo del país, constituyéndose en la única negociación ramal en Chile, la cual, paradojalmente es ilegal. Mientras en el sector privado cada sindicato negocia en forma individual –por empresa- aunque formen parte de un mismo holding, incluso en una sola empresa pueden coexistir varios sindicatos, los que negocian por separado, para beneficio, por supuesto, de los empresarios. Pese a lo anterior el gobierno de Bachelet, el más débil e impopular de los últimos 26 años, cruzado por múltiples escándalos de corrupción, logro derrotar a los trabajadores públicos. La pregunta que surge es ¿Cómo pudo suceder esto en un contexto de ascenso de las luchas sociales y con el conglomerado Nueva Mayoría dividido en fracciones?

 

La respuesta no es simple, surge de una serie de elementos desigualmente desarrollados que se combinan de un modo particular. En primer lugar, el gobierno proimperialista de Bachelet, pese a su creciente debilidad, tiene una orientación estratégica clara, servir fielmente a los intereses del imperialismo y de la gran burguesía nacional. Y está dispuesto a sacrificarlo todo en función de cumplir su objetivo. Y con esto queremos señalar que está dispuesto a seguir bajando en las encuestas de opinión, a perder las elecciones parlamentarias y presidenciales del próximo año, a destrozar su conglomerado, a profundizar aún más el abismo que lo separa de los trabajadores y las masas que dice representar. Para ello utilizó toda la artillería legal de la que disponía, para servir fielmente los intereses de sus verdaderos representados la gran burguesía chilena.

Es importante señalar que la lucha por el reajuste fiscal, ritual que se repite anualmente en los meses de octubre y noviembre, es un referente para las negociaciones de reajuste salarial en el sector privado. Los empresarios usan este reajuste para fijar el techo del reajuste a los trabajadores del sector privado. Por ello presiona al gobierno por diversas vías para disminuirlo al máximo. Ahora los grupos económicos pueden respirar tranquilos, porque su gobierno cumplió con sus expectativas.

Pero hay otro factor que incide negativamente en el curso de la lucha que dieron los trabajadores públicos. Su dirigencia. Es público y notorio que la casi totalidad de los dirigentes de la ANEF y de la Mesa del Sector Publico son conspicuos militantes de los partidos que conforman la Nueva Mayoría. Y que aunque vociferen por la traición del gobierno y ejecuten un verdadero show en las graderías del Congreso, están cooptados por los partidos políticos que administran el Estado neoliberal. y, el dato no es menor, estos dirigentes deben su cargo al apoyo de sus aparatos políticos, por lo que su conducta está, a lo menos influida por estos. Y reciben una serie de prebendas por el hecho de ser dirigentes nacionales, el caso emblemático es el del ex tesorero nacional de la ANEF, Pedro Hernández (DC), quien fue denunciado por Gendarmería por recibir sobre-sueldos, y por marginar a su organización (Anfup) de una movilización de funcionarios en octubre del 2015. Quien, finalmente por presión de la base debió renunciar.

Si analizamos lo obrado por estos dirigentes, hay múltiples cuestionamientos. La negociación se llevó a cabo en el segundo semestre, cuando la movilización ya estaba encuadrada por la ley de reajuste, donde los márgenes de acción eran mínimos, en vez de negociar en una fecha en que efectivamente se pueda influir en el presupuesto de la nación. Así llevaron por segundo año consecutivo a los trabajadores públicos a un fracaso, al repetir la misma estrategia de comenzar a movilizar a los trabajadores en forma tardía.

Estos dirigentes generaron un petitorio a espaldas de sus propias organizaciones gremiales de bases, sin realizar ni la más mínima consulta con los trabajadores mostrando una conducta burocrática y cupular; inicialmente se planteó un 7,5% de reajuste, el que termino reduciéndose a un 3,5. En el origen de esos guarismos no hay ningún proceso de discusión y consulta con las bases implicadas. Lo que sí hay, y en abundancia, son reuniones a puerta cerrada con representantes de los partidos de la nueva mayoría y con el gobierno, antes y durante el conflicto. Esto explica que el gobierno durante todo el proceso, conozca con antelación cuáles serán los movimientos de los trabajadores. Es decir los dirigentes no representan a los trabajadores sino a sus partidos, y al gobierno los que de conjunto e individualmente han demostrado hasta la saciedad que defienden el modelo neoliberal imperante, y al sistema capitalista.

Los trabajadores sabe­mos que tratando de lograr me­joras a nuestro nivel de vida, chocamos contra la legislación y los planes económicos del gobierno, diseñados por el FMI para garantizar las ganan­cias de los patrones. Con la or­ganización y la movilización podemos enfrentar con éxito es­tos obstáculos. Esta gran ver­dad es la que ha llevado histó­ricamente a los trabajado­res a organizarse para combatir a los patrones y sus leyes. Pero una organización sólo es eficaz si es democráti­ca e independiente del gobierno de turno, y la dirección de la ANEF no lo es: ningún trabajador de base decidió en la elaboración del plan para enfrentar al gobierno,  ni tuvo participación en la definición de la cifra propuesta de reajuste, ni  mucho menos en su modificación.

Es tarea de los mismos trabajadores públicos limpiar nuestras organizaciones de esos dirigentes, como desde hace unos años lo ha hecho el movimiento estudiantil, ellos son parte fundamental de esta derrota porque contienen la capacidad de lucha de los trabajadores e impiden el desarrollo de su organizaciones, pues en definitiva, solo obedecen las ordenes de sus respectivos partidos políticos, entregados al poder económico. La imposición del 3,2% en el reajuste de salarios del sector público, es el mejor ejemplo de la profundización de las políticas neoliberales y con ello, de la desigualdad social durante el gobierno de la Nueva Mayoría.

La ANEF y las organizaciones de la Mesa del Sector Publico son una conquista colosal de la clase trabajadora y es necesario arrancar­la de las manos de los burócra­tas de la Nueva Mayoría. Hoy, luego de la derrota, en la que tienen directa responsabilidad los dirigentes de la Nueva mayoría enquistados en las directivas de la MSP, se hace indispensable sacudirnos de los hombros a todos los dirigentes que no cumplen con uno de los principios esenciales del sindicalismo de clase, ser independientes del gobierno. Es el único camino para cum­plir con su rol de de­fender los intereses de los tra­bajadores. Los dirigentes que, elegidos por las bases, conducen las luchas de los trabajadores, son los in­dicados para ocupar la direc­ción de la organización de los trabajadores chilenos.

Aliada a la Derecha Bachelet derrotó a los trabajadores públicos

Finalmente Bachelet logro su objetivo, en una tensa jornada, tras múltiples carreras por los pasillos del congreso, donde se presionó al máximo a los parlamentarios oficialistas, mientras más de 1.500 trabajadores apostados en los alrededores del congreso coreaban sus demandas, logro imponer el 3,2% de reajuste. Sin embargo el triunfo no fue total, un porcentaje importante de los diputados de la nueva mayoría rechazaron nuevamente el proyecto, por lo que el gobierno debió recurrir en ambas cámaras al apoyo de la derecha.

Por Osvaldo Costa

Partido Socialista de los Trabajadores

 

El gobierno hizo gala de una extrema intransigencia ante los trabajadores, manteniendo durante todas las negociaciones el 3,2% de reajuste. Resulta notable esta intransigencia, tomando en cuenta que cuando se negoció el proyecto de reforma de la educación, la reforma laboral o la reforma tributaria, mostró una flexibilidad extrema. La diferencia, claro, se encuentra en que en un caso se negociaba con el empresariado, y en esta última negociación se trataba de los trabajadores.

Aunque Esteban Maturana dirigente de la CONFUSAM afirmo “… Bachelet ha traicionado los principios del socialismo… lo que constituye una clara traición a los trabajadores de chile” En la realidad Bachelet hace bastante tiempo que se ha distanciado de cualquier veleidad socialista, su figura, que viene cayendo en picada desde el destape de el escandalo Caval, ha quedado completamente desacreditada, aunque ha realizado el esfuerzo de ocultarse tras el Ministro de Hacienda.

Como planteó el diputado Macaya (UDI) “Se llega a la conclusión que la Nueva Mayoría se acabó como coalición política… tuvo que ser la oposición la que diera sus votos favorables para que el gobierno pudiera sacar su posición”. El conglomerado oficialista, luego de la lucha de los estatales profundiza su crisis, queda definitivamente fracturado, y el gobierno es incapaz de dirigirlo. De aquí en adelante deberá transar con la derecha cualquier iniciativa.

Por otra parte, la principal carta de recambio de la NM en la próxima contienda presidencial, Guillier, mostró cuan progresista es, disciplinándose con el gobierno… y con la derecha, votando contra los trabajadores estatales, dándonos un anticipo de lo que sería un gobierno suyo.

El principal damnificado en esta contienda fue, qué duda cabe, el PC, quien primero tuvo un desliz izquierdista, rechazando el proyecto en la histórica jornada del 97 a 0 contra el proyecto. Pero luego de ser duramente reprendido por la DC opto por volver a sus carriles habituales. Guillermo Tellier haciendo uso de la dialéctica explicó que primero votaron en bloque a favor del proyecto, porque no estaban de acuerdo ni con el porcentaje de reajuste, ni con los bonos propuestos, y luego cuando se votó el proyecto en particular se abstuvieron, porque es igual abstenerse que rechazar. Así que queda claro es que para el PC cuando hay que optar entre los trabajadores en lucha y un gobierno pro patronal, se abstiene.

El saldo de la jornada de lucha

Un triunfo pírrico del gobierno de Bachelet, para sacar su proyecto contra los trabajadores, debió aliarse a la derecha, cosa que por otra parte no parece molestarle mucho.

Las fracturas de la Nueva Mayoría se mantienen y profundizan, la incapacidad del gobierno para dirigir a sus huestes está reducida a casi cero, a menos que se trate de alguna ley dictada y financiada por los empresarios, donde el acuerdo es total.

Se profundiza el deterioro de la imagen del gobierno, que queda marcado como un gobierno contra los trabajadores. Lo que sin duda se reflejara en las votaciones a presidente y senatoriales del próximo año.

Un nuevo triunfo de la derecha, que desde las elecciones viene cosechando éxitos, gracias al gobierno de la NM.

La movilización de los Trabajadores Fiscales

Por Osvaldo Costa

Partido Socialista de los trabajadores

El miércoles 26 la Mesa del Sector Publico MSP llamo a un paro de 72 horas a todos sus gremios, a raíz del quiebre de la mesa de diálogo con el Gobierno. La decisión se tomó luego de que el Gobierno sólo agrego un 0,2% al 3% del presupuesto inicial, un monto muy lejano al 6%, bono de 73 mil pesos y bono de fin de conflicto de hasta $107 mil, que esperaban los trabajadores. Un dato relevante es que el IPC proyectado por el banco central para el año 2016 será de 3,1 lo que significa que el aumento propuesto por el gobierno de la Nueva Mayoría es de 0,1 real.

En este proceso de negociación, que se da dentro de la estrategia del gobierno de Bachelet de hacer caer todo el peso de la crisis económica sobre los trabajadores, la táctica es clásica, primero realizar una serie de negociaciones dilatando el desenlace todo lo posible, con dos objetivos; la primera, debilitar la posición de los trabajadores, a través de la prensa y la labor de los operadores políticos al interior de los gremios, evitando que estos se movilicen, y la segunda, que se desarrolla en paralelo, es lograr la mayoría en las bancadas de parlamentarios para su propuesta. Cuando se percibe que los trabajadores no cederán, se pasa a la segunda fase, donde se trata de aprobar su proyecto en el congreso a través de una tramitación rápida. Por ahora los dos objetivos han fracasado.

Los gremios movilizados son el Colegio de Profesores, la ANEF, la ASEMUCH, la CONFENATS, LA FENTESS, LA CONFUSAM, AJUNJI, FENPRUSS, FENFUSSAP, CONFEMUCH, FENAFUCH, FENAFUECH, ANTUE, FENATS Unitaria y FENATS Nacional. Levantaron una plataforma que tiene por centro un reajuste salarial “digno”, estabilidad y buenas prácticas laborales y el fin del sistema de AFP.

La táctica del gobierno se vio alterada luego de que en una reunión llevada a cabo el lunes 24, la ANEF no llegara a un acuerdo con el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. El encuentro se frustró luego de que frente a la demanda de los gremios del sector público de un incremento salarial del 7,5%, el Ejecutivo mantuviera su 2,9% ofrecido. A partir de esto se llamó a un paro de 72 horas desde el miércoles 26.

El balance de los tres días de movilizaciones es muy positivo, por dos motivos, por una parte la participación masiva de los trabajadores en el paro y en las movilizaciones, y en segundo lugar en la fragmentación que se ha conseguido en las filas del conglomerado de gobierno. Así la cámara de Diputados aprobó por 59 votos a favor, 3 en contra y 37 abstenciones, pero sin ponerse de acuerdo en la cifra del incremento. Mientras el senado aprobó en general y particular el proyecto con 12 votos a favor, 3 en contra y 6 abstenciones. Además del guarismo, se aprobó un bono de término de conflicto de 100 pesos para los salarios inferiores a 550 mil, y de 77 mil para los que superan esa cifra. Además, se congeló el alza para los sueldos que sobrepasan los 4.8 millones. Así, el proyecto pasará a tercer trámite constitucional y todo presagia una comisión mixta.

Lo particular de este proceso es que la cámara de diputados está constituida por 120 miembros, de los cuales 67 son de la Nueva Mayoría. Mientras es senado está compuesto por 38 miembros, de los cuales 20 son de la NM, por lo que los resultados muestran claramente la fractura del conglomerado golpeado no solo por la movilización sino también por los resultados de las elecciones municipales.

El mensaje entregado al Gobierno es que las organizaciones sindicales del Sector Público no cederán ante un intento de imponer una Reajuste General insuficiente e indigno. En consecuencia, las 15 organizaciones integrantes de la MSP han ratificado la continuidad del Paro Nacional, el próximo el miércoles 02 de noviembre. Focalizado una acción central en Valparaíso a partir de las 10.00 horas.

Desde estas páginas llamamos a todos los trabajadores a acudir a las movilizaciones, solo la unidad y la lucha permitirán conseguir nuestros objetivos.