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Es hora que Construyamos una Fuerza de Trabajadores, nuestra propia representación político social

por Patricio Guzmán//

La casta política, y la élite empresarial están profundamente desprestigiadas. Las instituciones están deslegitimadas, eso es lo que explica los ejercicios desde el gobierno de pirotecnia constitucional no convocante, el “proceso constituyente”, al tiempo que se asegura que no habría una Asamblea Constituyente, pero también explica el fracaso que cosechó con muy baja participación ciudadana. El 40% de abstención electoral y las dificultades de los grandes aparatos políticos – a lo que no les faltan los recursos – para cumplir con la ley de refichaje que ellos mismos aprobaron en el congreso nos hablan de una desafección profunda de la gente. Seguir leyendo Es hora que Construyamos una Fuerza de Trabajadores, nuestra propia representación político social

A Marchar Este Domingo

Por Equipo el Porteño

 

En medio de la crisis palaciega producida por la defenestración (según la Real Academia: Arrojar a alguien por una ventana) del ministro Rodrigo Valdés, hay un llamado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores No + AFP a marchar este domingo 3. Desde el porteño llamamos a participar de esta movilización. Reproducimos el llamado oficial. Seguir leyendo A Marchar Este Domingo

Paro nacional de la CONFUSAM de 48 horas el 25 y 26 de abril

Por Osvaldo Costa

El domingo 9 de abril la Confederación Nacional de la Salud Municipal convoco a un paro de 48 horas el 25 y 26 de abril.

Al asumir la actual ministra de salud Carmen Castillo firmo un protocolo con la CONFUSAM, el cual trataba diversas materias, algunas de las cuales han avanzado, el incentivo al retiro, aprobado el 2016 y la posibilidad de personal administrativo a pasar a la condición de Técnico de nivel superior. Sin embargo aún quedan temas relevantes que permanecen pendientes, entre ellos el problema de la salud rural donde los funcionarios a cargo deben permanecer atendiendo 24 horas diarias y los 7 días de la semana. También está el problema de seguridad de los funcionarios que atienden las unidades de urgencia municipal, que no tienen las condiciones de resguardo y seguridad, ni los beneficios que tiene el personal de urgencia hospitalario. Pero el problema central que motiva el paro es el tema del financiamiento municipal.

El ministerio de salud reconoció el año 2015 que el per cápita, el valor basal con el que se financia la atención primaria municipal, debía estar en $6.050, y hoy se funciona con un presupuesto en el que el valor del per cápita está apenas en $5.274 pesos.

La CONFUSAM ha intentado en múltiples ocasiones el conversar estos temas con el ministerio sin embargo no han tenido respuesta. No se ha podido realizar una entrevista con la Ministra de salud ni con la subsecretaria de salud, de modo que se ha forzado la manifestación de fuerza.

Según Esteban Maturana presidente de la CONFUSAM “nosotros llamamos a paro nacional a todo lo que es consultorios, CESFAM, postas y estaciones médicas rurales, CECOF (…) los servicios de atención de urgencia nosotros no los tocamos (…) porque por supuesto que tenemos clara la importancia de mantener funcionando los servicios de urgencia.

Además se realizaran turnos éticos en los consultorios “porque para nosotros es una condición ineludible, es una exigencia que nos hacemos nosotros mismos que nuestros paros no son contra la gente”.

Posteriormente al anuncio la subsecretaria general de gobierno Paula Narváez “esperemos que siempre sea el diálogo lo que prime, la posibilidad de ponerse de acuerdo y en la mesa conversar cuáles son las situaciones y las demandas que están planteando los funcionarios de la salud”. “Esperemos que esa conversación permita llegar a acuerdos para evitar un paro, que siempre lo que termina haciendo es perjudicando a los usuarios del sistema”, puntualizó.

Lo que está claro es que la movilización de la atención primaria de salud es el único camino de los trabajadores para conseguir solucionar los problemas del sector, y es tarea de todos los trabajadores es solidarizar con sus luchas.

La Guerra en Siria

Por Dionisio Escobar

Luego de seis años de guerra, Siria está en ruinas. Es el conflicto más cruento del proceso conocido como la “primavera árabe”. De hecho si el conflicto no termina pronto, este podría ser el fin de Siria tal como la conocemos. En este artículo intentaremos precisar sintéticamente el proceso de la guerra en Siria.

 

Las protestas

En diciembre del 2010 un joven Tunecino se inmola luego de que la policía le incauta su puesto de vendedor ambulante. El hecho desata una ola de protestas por todo el país. Tras Tunez, las rebeliones se extienden por toda la región, Egipto, Libia, Jordania y Yemen. En marzo del 2011 las protestas estallan contra el presidente sirio, Bashar el Asad, cabeza del régimen del partido Baaz, en la ciudad de Deraa (sur). Se iniciaron tras el arresto y tortura de unos adolescentes que pintaron en la pared de su escuela: “Es tu turno, Doctor”, en referencia a Asad, que es oftalmólogo.

Las fuerzas de seguridad sirias mataron a manifestantes en las primeras protestas y éstas se extendieron por todo el país. En el verano del 2011, cientos de miles de sirios pedían en las calles la dimisión de Asad, reformas políticas y el fin de la brutalidad policial. Inicialmente se creyó, dentro y fuera de Siria que Asad duraría pocos meses, ya que la tónica en el proceso en la región fue la caída de los regímenes enemigos del imperialismo norteamericano.

 

La Guerra Civil

Se formaron grupos opositores armados y empezaron las deserciones de militares sirios que se unían a los rebeldes, aglutinados en el Ejercito Sirio Libre (ESL). El país se sumió en la guerra, los bombardeos de las fuerzas sirias se multiplicaron y en el 2012, los combates llegaron a Damasco, la capital, y a la segunda ciudad del país, Alepo.

Hasta el 2012, el final del régimen parecía cercano, pero entonces Asad consiguió ayuda de sus aliados. Primero de Irán y del movimiento chií libanés Hizbolá, que envió a su milicia a luchar con Asad y le aportó avances que lo salvaron y le dieron mucha motivación.

Irán movilizó a las milicias (chiís) de Paquistán, Afganistán, Irak y a la Guardia Revolucionaria iraní, que entrenó y apoyó a las fuerzas del régimen y lo salvó casi de hundirse en ese momento. Los rebeldes fueron creciendo y obteniendo armas. Una parte de los rebeldes constituidos por grupos islamistas, fueron financiados y organizados por Arabia Saudita y Catar.

 

Los Yihadistas Entran en Escena

Los yihadistas aumentaron y las fuerzas seculares del ESL perdieron terreno. Aparecieron grupos como el Frente al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria, y el Estado Islámico (EI), que lanzó una fuerte ofensiva en Irak en junio del 2014, y luego en la zona de Siria cercana a la frontera iraquí. El EI proclamó un califato en el área que controla en Irak y Siria cuya capital de facto es la ciudad siria de Raqqa.

Integrado por miles de extranjeros, es decir mercenarios, el EI lucha contra todos los bandos: las fuerzas gubernamentales, los rebeldes no islamicos, el Frente al Nusra -con el que se ha aliado en algunas ocasiones- y las fuerzas kurdas, también opuestas a Asad y contra las que arremete Turquía. Es vox populi en la región que tanto EI como la mayoría de las fuerzas opositoras, con la excepción de los Kurdos, son aparatos militares que reciben apoyo del imperialismo Norteamericano.

 

Comienza la Intervención Imperialista

En septiembre del 2014, una coalición internacional liderada por EEUU, con Jordania, Baréin, Catar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) empezó a bombardear al EI. Francia inició los ataques en septiembre del 2015 y el Reino Unido, en diciembre.

Rusia comenzó en septiembre atacando a “los terroristas del EI”. Pero además, ha bombardeado a grupos rebeldes y consiguió que el régimen de Asad, que estaba al borde del colapso, recuperara terreno en zonas clave como Alepo (norte). La intervención rusa es fundamental, cambiando el curso de la guerra a favor de Asad.

 

El escenario Actual

El mapa de quien controla cada zona de Siria actualmente está lleno de divisiones. El régimen de Asad -Ejército y milicias afines- tiene una gran parte del oeste del país, Damasco, Latakia, Tartús, casi toda la frontera con Líbano, Alepo, otra en el centro del país y en Deir Ezzor. Tras perder Alepo, en el norte, los rebeldes tienen una zona amplia de la provincia de Idlib, fronteriza con Turquía, un área cercana a Damasco y otra en Homs.

La franja norte, a lo largo de la frontera con Turquía y una parte de la iraquí, está en manos de las fuerzas kurdas, a excepción de unos tramos que controlan los rebeldes y el EI. Los yihadistas tienen una parte del este de Siria fronterizo con Irak, y zonas del norte, en Alepo, Al Raqa, As Shaddadah, áreas centrales y pequeñas partes en el sur.

La caída de Alepo en manos del régimen de Bashar Al Asad deja un orden de cosas difícil de revertir: aunque el final del conflicto no parece próximo, está claro que Asad ya no va a perder la guerra. Frente a unas victoriosas tropas del régimen, el bando rebelde, desmoralizado, se bate en retirada. La batalla por esta ciudad, que ha terminado cuando la guerra entra en su sexto año, consolida al presidente sirio y a sus dos grandes aliados, Rusia e Irán, como los grandes ganadores del conflicto. Y a los rebeldes, Turquía, Arabia Saudí y EEUU, como los perdedores.

 

El Ataque Químico y la Reacción del Imperialismo Norteamericano

Tras 6 años de guerra e intervención del imperialismo, la situación en Siria parecía estabilizarse dejando un saldo claro, triunfo para el dictador y sus aliados Rusia e Irán, y una derrota previsible para EEUU, Turquía, Arabia Saudita y … el Estado Islámico.

Así las cosas, el 4 de abril del 2017, una explosión de armas químicas en la localidad siria de Jan Sheijun, en la provincia de Idleb (noroeste de Siria) causó al menos 86 muertos. EEUU y otros países acusaron al régimen de Damasco del ataque, pero las autoridades sirias negaron haberlo perpetrado. Rusia alegó que se había bombardeado un almacén donde los rebeldes que controlan Jan Sheijun guardaban armas químicas.

La noche del 6 al 7 de abril, Washington bombardeó con 59 misiles Tomahawk la base militar siria de Al Shayrat, en la provincia de Homs, en represalia por el supuesto ataque químico de Jan Sheijun. Según el Pentágono, el bombardeo -el primero de EEUU contra el régimen de Asad- destruyó “el 20% de la aviación siria”. Poco despues del ataque, Al-Nusra inicio una ofensiva sobre el ejercito Sirio, ¿Coincidencia o Coordinacion con el ataque?

El ataque estadounidense provocó la condena de los aliados de Damasco: Rusia, Irán y Hizbulá. Moscú, bajo una gran presión internacional que lo acusa indirectamente del bombardeo químico y le exige que se distancie de Asad, advirtió junto a Teherán de que responderá con fuerza a “cualquier agresión”. Las grandes potencias podrían acabar sumidas en una confrontación abierta en el tablero de Siria.

 

Algunas Conclusiones

Para entender quién está detrás de lo sucedido, con la limitada información disponible hay que responder dos preguntas básicas ¿Cuál es la situación actual en Siria? Y ¿a quién le sirve esto?

En los últimos meses las organizaciones armadas opositoras a Al-Assad han ido perdiendo sistemáticamente cada vez más terreno. El área en donde se produjo la masacre estaba bajo el control del Al-Nusra (rama de Al Qaeda que Naciones Unidas y EEUU habían calificado como terrorista). La contra-ofensiva del ejército sirio había liberado el 85% de los territorios perdidos y avanzaba hacia las bases de Al-Nusra. Poco antes de que ocurrieran los hechos Damasco había informado a las Naciones Unidas que un convoy de doce camiones llegados de Turquía había encaminado sustancias tóxicas hacia Idlib, pero la ONU no lo ha investigado.

La pregunta de quién se beneficia en este caso tiene una clara respuesta: Un ataque con gas letal solo beneficia a los grupos opositores armados y sus aliados en Occidente, a la vez que perjudica al gobierno sirio. Entonces, ¿Cuál sería el motivo? El dictador Al-Assad no es tan estúpido, porque de serlo ya habría sido derrocado hace años.

Hay más elementos que permiten hipotetizar que el régimen de Al-Assad no disparo armas químicas. En el 2013 el gobierno sirio firmó su adhesión a la Convención para la Prohibición de Armas Químicas (OPAC) y tres años más tarde el país fue declarado territorio libre de armas químicas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En 2003, las “armas de destrucción masiva” sirvieron como pretexto a George Bush para iniciar la guerra de Irak. Ahora todo el mundo reconoce que fue una mentira del imperialismo, pero para los iraquíes, es demasiado tarde.

En 2013, ya se acusó a Damasco de un ataque con armas químicas. Pero la investigación oficial de las Naciones Unidas (que estuvo muy infiltrada por EEUU) concluyó con la imposibilidad de designar el campo responsable. Por otra parte, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EE.UU.) atribuyó el ataque a los rebeldes. Luego de este fracaso la administración Obama inicio el camino de intentar una intervención a través de la OTAN.

Con el cambio a la administración Trump, que durante la precampaña planteo sistemáticamente que había que abandonar la guerra en Siria, la agresión militar norteamericana pego un brusco salto. Trump decidió tomar la iniciativa sabiendo que generaría un amplio apoyo político en EEUU, luego de semanas de hallarse a la defensiva y de sufrir serios reveses políticos en sus intentos de restringir el ingreso de viajeros a EEUU y de anular el Obamacare, el seguro médico de 25 millones de estadounidenses. Luego del ataque norteamericano el gobierno de Trump planteo que “está en el interés nacional vital prevenir el uso y difusión de armas químicas” y que su objetivo fue “enviar un mensaje”.

Lo que sí es claro es que los ataques fueron una clara violación de la ley internacional y de la cláusula sobre poderes de guerra en la Constitución. Más allá de la retórica oficial sobre Siria, el ataque es una continuación de una estrategia consistente en prolongar la guerra siria lo más posible, con el propósito de debilitar a todos los bandos -incluyendo Rusia e Irán, en la región.

Putin por su parte ha jugado sus cartas, no respondió la agresión por el evidente riesgo de que el conflicto escalara a un conflicto entre potencias nucleares, e intenta ganar tiempo, mientras en el terreno mediático, pese a la intensa arremetida comunicacional del gobierno de Trump, va ganando terreno la idea de que el ataque con armamento químico a la localidad de Jan Seijun fue un clásico atentado con bandera falsa. Destinado a crear el ambiente para un ataque en profundidad hacia el régimen de Al-Assad a fin de derrocarlo.

Este objetivo resulta imposible mientras persista el apoyo ruso, esta es la otra arista del ataque, chantajear a Putin con la idea de que apoya a un gobierno que usa armas químicas. La verdad es que al gobierno ruso, como a otros gobiernos imperialistas, les tiene sin cuidado las características políticas y morales de un determinado gobierno para considerarlo aliado, las razones del apoyo de Putin a Al-Assad se basa en consideraciones geoestratégicas, en siria se encuentra la base militar rusa de Tartus, la que le abre las puertas al mediterráneo y de ahí al atlántico norte a su flota del mar negro, anclada en Sebastopol. Además tiene una poderosa base aérea en Latakia. Hay que considerar que actualmente frente a toda la frontera occidental de Rusia, esta estacionado el más grande de los despliegues militares de toda la historia de la OTAN. Así de caer el régimen de Al-Assad, Rusia quedaría bloqueada por tierra y por mar, situación que claramente el régimen Ruso no está dispuesto a tolerar.

En realidad hasta ahora el ataque no está dando los frutos esperados. En el frente interno, consolida el apoyo de los sectores más duros y guerreristas del partido republicano, y ha logrado el apoyo del ala derechista del partido demócrata –Hillary aplaudió el ataque norteamericano- sin embargo este apoyo es circunstancial, mientras que le resta el apoyo de su base electoral, que no quiere más guerras, sino que se solucionen los graves problemas domésticos del imperialismo norteamericano. En el ámbito internacional, aparte de sus corifeos habituales; Alemania, Francia, Inglaterra, Japón, Italia, Bélgica, Holanda, España y otros. Gran parte de la comunidad internacional comienza a mirar con desconfianza la política exterior de Trump. La estabilidad del régimen dictatorial de Al-Assad ha salido indemne del ataque, y la posición rusa en Siria se mantiene.

En síntesis los 59 misiles Tomahawk (a un costo de casi900 mil dólares por misil) le está significando al régimen de Trump una sangrienta y costosa victoria militar y, hasta ahora una derrota política de grandes proporciones.

Rusia: Las manifestaciones y el mito de la “mayoría putiniana”

por  Ilya Boudraïtskis//
El pasado 26 de marzo tuvieron lugar manifestaciones en casi todas las grandes ciudades de Rusia, y, en numerosas ocasiones, fueron severamente reprimidas por la policía.

Estas acciones han sido las más importantes que la oposición haya realizado desde 2011-2012 (tras los fraudes que ensuciaron las elecciones legislativas). Sin embargo, el proceso actual difiere mucho de los acontecimientos de hace cinco años, tanto en el terreno de las reivindicaciones políticas como en el de la composición de la gente participante. Esta vez, lo central no son ya las libertades democráticas o las elecciones libres, sino la cólera ante la corrupción en el seno del gobierno y las escandalosas desigualdades sociales. Ha sido la película producida por el grupo del populista liberal Alexei Navalny lo que ha estado en el origen de las manifestaciones. El vídeo, que trata sobre la inmensa fortuna ganada de forma deshonesta por el Primer Ministro Dmitri Medvedev, ha recogido no menos de trece millones de visitas en Youtube en algunos días, sin que las autoridades lo juzguen digno de ningún comentario. Navalny ha llamado a cualquier persona que desee oír explicaciones a salir a la calle.

Aumento del descontento

En la mayor parte de las ciudades, las autoridades se han negado a autorizar las concentraciones advirtiendo que estaban dispuestas a dispersarlas por la fuerza. En consecuencia, las acciones han acabado en brutales palizas y detenciones (por ejemplo, el 26 de marzo solo en Moscú fueron detenidas más de 1000 personas). El propio Navalny deberá pasar las dos próximas semanas en prisión con algunos de sus asociados.

El gran número de participantes, jóvenes a menudo en edad escolar, es la primera particularidad de los acontecimientos. Este dato ha sido objeto de especulaciones en los medios progubernamentales sobre una supuesta “rebelión de los jóvenes” y a una “implicación criminal de los muy jóvenes en la política”. Sin embargo, sería erróneo describir los acontecimientos como manifestaciones de jóvenes: de hecho, todas las generaciones estaban representadas. El segundo nuevo factor es la politización de las regiones del interior del país, antes consideradas como caldo de cultivo de las orientaciones conservadoras y progubernamentales. Miles de personas se han organizado para tomar la calle en ciudades en las que ninguna manifestación había tenido lugar anteriormente. Si en el pasado Moscú y San Petersburgo contrastaban por su actividad política con el resto del país, hoy la situación ha cambiado.

Las razones de la cólera

Estas manifestaciones contra la corrupción tienen lugar con el trasfondo de una crisis económica que se agrava, de un descontento creciente frente al deterioro del nivel de vida y de los recortes en los presupuestos sociales. La política antisocial realizada por las autoridades estos dos últimos años va acompañada de una retórica “victimista”: todo el mundo debe apretarse el cinturón por patriotismo, mientras la Rusia dirigida por Putin lucha por su grandeza internacional contra la hegemonía de Occidente. Toda crítica hacia el poder es percibida como producto de un complot extranjero cuyo objetivo sería desarrollar un “guión Maidan ukraniano/primavera árabe” en Rusia…

Esta propaganda que mezcla patriotismo y teoría el complot va acompañada de una política drástica de austeridad. La mayoría de la población constituye su principal víctima mientras que el delgado círculo de multimillonarios cercanos a Putin continúa enriqueciéndose, principalmente a través de los suministros públicos y de la asistencia a los bancos. Hace poco, la grandes compañías que se encuentran bajo el efecto de las sanciones occidentales han sido en parte exoneradas de impuestos.

La introducción de tasas de autopistas para los chóferes de los camiones pesados ha provocado también descontento. El dinero, pagado con el dinero de los propios chóferes, es transferido indirectamente al presupuesto vía un operador privado (cuyo propietario resulta ser el amigo de infancia de Putin, Arkadi Rotenbert). El 27 de marzo, el sindicato de los camioneros lanzó una huelga nacional que se prolonga hasta hoy. En todo el país, miles de vehículos bloquean la autopistas sin que se difunda ninguna información sobre ello en los informativos de los principales medios, todos controlados por el gobierno.

El mito se desmorona…

La intensificación de la cólera social y política se hace sentir a un año de las elecciones presidenciales que tendrán lugar en marzo de 2018. Según el plan del Kremlin, estas elecciones debían convertirse en un plebiscito para Putin, el gran líder nacional al que no existe ninguna alternativa.

El resto de los candidatos, en particular el grupo pre-designado de payasos políticos que han acabado por cansar a todo el mundo desde hace mucho -del tipo Vladimir Jirinovski-, no suscita ninguna confianza. Sin embargo, hoy es evidente que no será sencillo que se lleve a cabo el guión preparado por el Kremlin. Éste deberá o bien permitir presentarse a candidatos realmente de oposición (en primer lugar Navalny), o bien implicarse en una vía aún más dura. En cualquier caso, lo que las manifestaciones del 26 de marzo han demostrado es que el “consenso patriótico” que reuniría a la mayoría de la sociedad rusa alrededor de Putin y de su régimen es un mito que no tardará mucho a formar parte del pasado.

Hebdo L’Anticapitaliste – 378 (06/04/2017)

https://npa2009.org/actualite/international/russie-les-manifestations-et-le-mythe-de-la-majorite-poutinienne

– See more at: http://vientosur.info/spip.php?article12447#sthash.lQAVRKAJ.dpuf

El ojo izquierdo (II)

Por Patricio Quiroga

Izquierda Socialista

I

Evidentemente, el tema coyuntural sigue siendo el de las recientes elecciones municipales y la reacción en cadena que ha suscitado.

El inédito 66% de abstención marcó la pauta, constituyéndose en el hecho central del análisis. En ese contexto el comportamiento electoral ha desatado una diversidad de opiniones que, tanto desde el análisis cualitativo como desde el cuantitativo, muestran decepción y alarma. Por eso, es necesaria la ponderación. Según el analista P. Altamirano, no obstante la pérdida de votación hay luces en el camino. Aunque, no puede perderse de vista que los votos válidos en la presidencial del año 2012 (5.542.069) bajaron en 2016 (4.753.747). Esto quiere decir que en cuatro años se perdió un 27% (788.322 votos). Ahora bien, pese a la fuga de votación se produjo un crecimiento de las posturas de izquierda, un decrecimiento de la derecha y de la centro-izquierda, y un decrecimiento extraordinario del centro.

Las conclusiones también son variadas: para El Mercurio la instalación de S. Piñera está a la vuelta de la esquina. La Tercera da por terminado el gobierno. La DC reaccionó de la manera tradicional: golpeó la mesa para capear el temporal y aumentar la posibilidad de levantar una candidatura presidencial. Los radicales vieron llegada su hora con un discurso de campaña presidencial. Por doquier aparecieron las aspiraciones personales con vista a la próxima elección parlamentaria, incluso ministros en ejercicio comienzan a demarcar circunscripciones. La inmensa mayoría pareciera condolerse con el descalabro de la Presidenta que intenta superar los traspiés con el cambio de autoridades de aquí al 19 de noviembre (Subsecretarios, Gobernadores y Ministros), Mientras tanto, variados sectores, miran con expectación la emergencia de una izquierda política ligada con movimientos sociales en Valparaíso.

En un contexto delicado que debería constituir un estímulo para la reflexión política, se han visto propuestas ramplonas e incluso delirantes, en circunstancias que está en juego la calidad de la democracia y de la representación. En ese sentido, la actitud de la derecha no puede extrañar por su tendencia histórica al recorte de la democracia, pero, ¿por qué se da la misma superficialidad en el reformismo liberal-socialdemócrata?

La explicación está en visualizar la línea de tiempo. Al abandonar la visión crítica de la sociedad las elites de la Concertación olvidaron que en 1989 la derecha logró casi el 50% de la votación. Esa adhesión reflejó la existencia de una cultura autoritaria que había que superar; pero, progresivamente la inserción sistémica fue relegando al olvido lo que significa la ideología transformada en modelo cultural, compitiendo solo por el voto ciudadano desprovisto de una estrategia de profundización democrática. La línea de trayectoria sería reforzada por la pertinaz mantención del modelo económico caracterizado por la concentración de la riqueza, bajos salarios e inequidades en la educación, salud, vivienda y jubilación, peligrosa conjunción que terminó por minar la captación de apoyo ciudadano. En otras palabras, no bastó la democracia restringida ni las políticas públicas neoliberales de carácter subsidiario. Agréguese, la aparición de nepotismo, la adopción de actitudes-comportamientos procedentes del modo-de-ser dominante, y se comprenderá la pérdida progresiva de votación en 2009, 2010, 2012, 2013 y 2016.

Por otra parte, el resultado electoral tiene explicación en la campaña del “fuego amigo”, estrategia que liquidó la figura presidencial desde la misma Nueva Mayoría. Al respecto debe tomarse en cuenta que, cuando desde la Revista QUE PASA se denunció el Caso CAVAL, aprovechando la ocasión, desde la derecha se inició una campaña para debilitar la figura presidencial. En el otro extremo político, en un principio, las críticas se interpretaron como una molestia de los sectores conservadores de la Democracia Cristiana por la participación comunista en el gobierno, otros analistas centraron la atención en el disgusto de los sectores y figuras socialistas desplazados, incluso el silencio del PPD fue interpretado como consecuencia de sus divisiones internas. Pero, finalmente, quedó claro que los objetivos eran la paralización de las reformas en que se había comprometido Bachelet, y poner en marcha el cálculo electoral de grupos de poder desafectos de la Nueva Mayoría y nostálgicos de la Concertación. Aunque, también ronda la sospecha que otro objetivo era precipitar la renuncia de la Presidenta.

En suma, la campaña del “fuego amigo” paralizó los cambios, afectó al gobierno, y posibilitó que la candidatura de R. Lagos iniciara su marcha. Dicho en otras palabras, los dirigentes de la transición no perdonaron el intento de Michelle Bachelet de gobernar con el apoyo de una fuerza externa al sistema de partidos, prestándose para ello el Caso CAVAL y los desaciertos políticos de la propia mandataria.

Finalmente, múltiples torpezas de última hora afirmaron la tendencia. Las desavenencias personales, la constatación de apetitos de poder, tráfico de influencias y la aceptación de dineros políticos proveniente del pinochetismo, pusieron en jaque al gobierno, a sus partidos y a sus representantes. Por otra parte, la poca idoneidad política de ministros claves fue determinante; allí están el caso de la reforma educacional, el sinsentido de la reforma laboral y la tragedia del SENAME. En otros términos, no se escuchó la demanda de la mayoría y se optó por la estrategia del silencio para esconder los conflictos. En efecto, la Concertación al renunciar desde el inicio de la transición a poseer medios de comunicación, no solo hizo una concesión estratégica al autoritarismo, también ocultó la crítica, introduciendo el perverso juego del olvido-del-reclamo por el paso-del-tiempo.

 

II

El resultado electoral pareciera cobrar vida propia en circunstancias que es expresión de un proceso que desde 2011 (a lo menos) está haciendo visible el Chile profundo. Las manifestaciones estudiantiles al copar la calle sacaron el conflicto político de los límites del parlamento mostrando la existencia de diferencias sociales.  Ahora bien, en las actuales condiciones, mientras los partidos políticos se enfrascaban en la reproducción de sus cuotas de poder, los movimientos sociales, los simples ciudadanos, las organizaciones político-culturales y las emergentes fuerzas políticas, detectaban las anomalías estructurales del país; aún más, descubrieron que la coyuntura era un muestrario de estas acompañadas de numerosas decisiones lesivas a los intereses de la mayoría.

Entonces, ¿cómo pedir el voto al estudiante universitario si había evidencias de la existencia de pugnas al interior del gobierno, porque mientras la mayoría de los chilenos claman por dar solución al tema del CAE, otros estaban por reducir la entrega de créditos?, ¿cómo pedir el voto al profesor universitario si aún no hay un diagnóstico de la reforma educacional?, ¿cómo pedir el voto a la mayoría femenina si un sector del PDC está enfrascado contra la despenalización del aborto?, ¿cómo pedir el voto si el feminismo burocrático-partidario sigue protegiendo a un congresista castigador?, ¿cómo pedir el voto para rescatar nuestro cobre si la Ley Reservada está congelada?, ¿cómo pedir el voto al viejo explotado en su vejez si el clamor de NO + AFP había sido desechado por el propio Ministro de Hacienda?, ¿cómo pedir el voto a los trabajadores manuales e intelectuales si el gobierno negaba un reajuste en concordancia con el alza del costo de la vida?

La derrota no es porque faltara trabajo “puerta a puerta” como concluyó el PC. El tema es, ¿cómo pedir el voto para un gobierno que paralizó las reformas quedando sin coherencia y rumbo?, ¿cómo pedir el voto para candidatos/candidatas que trasgredieron la ética popular? En conclusión, ¿cómo pedir el voto si se paralizaron o deformaron las reformas contenidas por 25 años?

El militante, despojado de su opinión y sujeto a las decisiones de las oligarquías partidarias, transformado en funcionario público y degradado a la calidad de cortesano gubernamental (sin opinión), también fue horadado por la duda, cundiendo una molestia aún mayor cuando sabía que, a pesar de sus esfuerzos, se perdería en numerosas localidades a causa de los errores cometidos por las cúpulas partidarias (Santiago, La Reina, Calama, Punta Arenas). Ahora bien, lo novedoso es que la molestia se expresó en el momento de la votación; de hecho, la Nueva Mayoría perdió 630.000 votos; de ellos: ¿cuantos militantes no votaron?, ¿cuántos endosaron sus votos a otras propuestas?, ¿cuantos anularon o votaron en blanco? Esto es muy grave, en el caso del PS, bajó en la votación en términos absolutos pasando de 547.102 votos en 2012 a 380.298 en 2016, es decir una baja de un 30% lo que implica preguntarse ¿cuantos parlamentarios podrían perderse en 2017 sin readecuaciones políticas? Pero, estas no se ven, por el contrario, lo que percibe la opinión pública es la lucha por el posicionamiento por los cupos parlamentarios. Y la autocrítica de los partidos y de los encargados electorales brilla por su ausencia.

Ahora bien, el análisis debe ser ponderado, tanto Chile Vamos como la Nueva Mayoría perdieron votos (221. 474 y 630.000 respectivamente), para la derecha el desastre no fue mayor por la votación de Evopolis (261.275) y Amplitud (51.365). El PDC perdió 225.224 votos, el PS 167.242, el PPD 126.962, el PC 57.750. La IC, el MAS y el PR suben a 118.380 votos. El PRO pierde 62.106.  Los independientes lograron 330.083 votos desglosados de la siguiente manera: Pacto Poder Ecologista 86.407, Partido Revolución Democrática 62.413, Pueblo Unido 58.292, Alternativa Democrática 108.538, Pacto Justicia y Transparencia, 14.433. Esto da un 8,54% lo que permite establecer tres conclusiones, a lo menos; i) el sistema binominal cedió su rol de contención, ii) si se reproduce la unidad que llevó a Sharp a la alcaldía, la izquierda emergente podría aspirar a lo menos a cinco o seis diputados y un senador (hay cálculos que hablan de 19 y 3), y iii) podría levantarse un presidenciable alternativo.

La molestia ciudadana se acrecienta también con el desate de las pasiones en la pugna presidencial.  Al respecto, solamente dos hechos puntuales. Primero, ¿qué sentirá en su fuero interno ese militante que vio abandonada a su Presidenta en la derrota? Recuérdese que, en el momento en que la mandataria iba a pronunciar el tradicional discurso, donde se da cuenta de los resultados, estaba sola, los partidos la habían dejado. Aún más, un grupo de dirigentes responsabilizó ipso facto al gobierno de los traspiés. Segundo, la ocasión dio lugar a un sinnúmero de propuestas simplemente ramplonas como las de los presidentes de ambas cámaras y delirantes como las del PDC. Proposiciones y actitudes inentendibles para quienes dejaron el alma en la campaña, escenario en que se renovó el intento de R. Lagos para asegurar su candidatura.

 

III

En efecto, actuando como eventual abanderado el ex presidente fue rostro visible de numerosos candidatos, luego el día mismo de la derrota, señaló que había que “rectificar” la actitud del gobierno y remató sus afanes pidiendo a I. Allende que bajara su candidatura con el propósito obvio de ser ungido por la alianza PS/PPD; grueso error de cálculo político que abrió las puertas al debate al interior del socialismo, aflorando ahora, desde múltiples instancias, la exigencia militante del respeto a los acuerdos del último Congreso que estipuló la realización de primarias abiertas para la elección de candidatos. En suma, no hubo proclamación, el socialismo alzó tímidamente la voz por el trato a su Presidenta, y se alzaron las candidaturas, de Insulza y Atria. Aún más, de acuerdo a ley de partidos políticos, las aspiraciones de R. Lagos deberían pasar por la prueba de elecciones internas. Difíciles circunstancias a las que debe agregarse una nueva baja en las encuestas poselectorales que dejaron reducidos sus sueños a un 5% ante el 16% con que irrumpe el senador A. Guillier.

En esta perspectiva, la responsabilidad del PS es enorme, durante las próximas semanas hasta el Pleno del Comité Central (26 de noviembre), los ojos ciudadanos estarán puestos en la limpieza de los procedimientos internos. El dilema, entonces, será el contrapunto entre elecciones abiertas con participación universal o definición cupular, aunque también es probable que la indefinición se prolongue hasta marzo.

Lagos es un hombre inteligente y tenaz, advertido de esta situación, se reposicionará (primero) denunciando la supuesta descalificación de que es objeto su persona, para (luego) volver a la maniobra política. Aunque, tiene un poderoso elemento a su favor, a diferencia de los otros (posibles) candidatos, posee Programa. Por eso, deberá entenderse que la crítica no es personal, sino a una propuesta-país que opera desde hace un cuarto de siglo. En ese sentido, ningún intento de explicación del proyecto del ex Presidente puede obviar el complejo problema de la transición y el rol de la elite dirigente por tanto tiempo.

Es hora de iniciar el balance.

Desde septiembre de 1973 la apuesta de la vieja izquierda fue la reconstrucción democrática; pero, el fracaso de la línea de Frente Antifascista, la irrupción de la “renovación”, la derrota de 1986 y la imposición de la estrategia PDC+ Renovación Socialista (a la que posteriormente se integró la ortodoxia, previo abandono de su antiguo ideario), permitió la aparición de una nueva tipología transicional. La concepción de los sectores adherentes a la teoría crítica, relacionada con la subversión del orden establecido, en vistas a la recuperación de una democracia sustantiva (sin recortes), dio lugar a una nueva concepción que basada en el funcionalismo sociológico viró hacia la transición negociada-institucional. Bajo estas condiciones esa izquierda renunció progresivamente (con o sin razón) al leninismo, al marxismo y, finalmente, al allendismo, cobijándose bajo el nuevo manto de una socialdemocracia que se acercaba al liberalismo político, operación que la diezmada izquierda no pudo contener.

Acto seguido, la transición se entendió como un cambio de régimen militar por uno civil, paso acompañado por un proceso de democratización de los enclaves autoritarios.

La llegada de P. Aylwin al gobierno fue el inicio de la construcción del Estado pos dictatorial (1990), un nuevo Estado que puso fin a los arbitrios del Estado de excepción. Pero, como el carácter de ese Estado no estaba fijado de antemano su construcción constituía todo un desafío; por eso, fue tan importante el abandono de lo que se denominaría como el Programa Abandonado, decisión que condujo al reemplazo de la movilización social por la democracia de los consensos, a la tesis de la importancia de los cambios incrementales, fundamento de la concepción del crecimiento con equidad y del abandono de las teorías del desarrollo o del cambio profundo, punto de partida de las políticas neoliberales que finalmente se impusieron y que condujeron, entre otros, a la apertura comercial, al Estatuto de la inversión extranjera (D.L. 600), a la exención tributaria del IVA y al abandono de la reforma fiscal. Esa línea, continuada por E. Frei, se manifestó en la transición de una agenda política a una socioeconómica orientada, entre otros aspectos, a la apertura de la inversión internacional (encuentro con el NAFTA y la Unión Europea), rebajas arancelarias y nuevas privatizaciones (agua, electricidad).

Lagos continúo con lo que ahora se denominó como la “modernización económica”, logrando alianzas con el empresariado a raíz del impacto de una de las crisis que periódicamente asolan a la economía mundial. De esa manera se pospuso nuevamente la reforma tributaria y se impuso la regla del superávit estructural, prodigándose la firma de nuevos TLC. Por otra parte, para retomar el crecimiento inició la “segunda fase exportadora” que terminó transformando el país en una plataforma para las empresas transnacionales, acentuándose la explotación de los recursos naturales, consolidándose el modelo económico de libre mercado sin medidas reactivadoras sobre la base de la precarización laboral y la mantención de una baja cuota de sindicalización. En otras palabras, el rumbo trazado al inicio de los noventa continúo sin alteraciones, aunque ahora asomaron aspectos que iniciaron la molestia ciudadana; entre otros, el caso MOP-Gate, la aplicación de la Ley Antiterrorista, el cambio (formal) de la Constitución de 1980, etc.

Finalmente, debe señalarse que en un país afectado por la industrialización trunca, ahora el 10% más rico de la población captó el 42,3% del ingreso nacional, mientras que el 10% más pobre captó solo el 1,1%, medidas que en nombre de la modernización del Estado terminaron recortando su rol, premisa básica del neoliberalismo.

Luego vino una gran advertencia ciudadana. M. Bachelet debió pasar a segunda vuelta en la carrera presidencial.

La Presidenta, que contaba con mayoría en ambas cámaras, iniciando su primera gestión se pronunció por un gobierno ciudadano. Pero, no pudo abandonar la camisa de fuerza de los lineamientos anteriores en los precisos momentos en que comenzó a expresarse el descontento de los movimientos sociales. En otros términos, el intento de aplicar reformas fue resistido, lo que le obligó a paralizar la consulta ciudadana, al mismo tiempo, por consejo de sus asesores, acentuaba los aspectos asistenciales de su gobierno, afortunadamente el ciclo virtuoso del cobre generaba espacio para políticas de bonanza. Pero, los asesores no lograban advertir que algunas decisiones, heredadas del gobierno de Lagos, estaban causando tenciones (CAE, LEGE, Transantiago) y que el tema mapuche había pasado a mayores. Finalmente, la Presidenta logró remontar la baja en las encuestas a costa de paralizar las reformas, quedando latente la tensión entre su proyecto de reformar el Estado neoliberal y los puntos de vista de los sectores que se habían deslizado desde posiciones social cristianas y socialdemócratas al neoliberalismo corregido.

Entonces, el tema no es “recuperar la convicción”, como señala el ex mandatario en su nuevo libro, En vez del pesimismo.

¿Recuperar la convicción…para seguir con el neoliberalismo corregido?, porque en realidad el llamado a recuperar, las diez convicciones, es una propuesta que se sustenta en la teoría del crecimiento económico. O sea, más de lo mismo.

Pero, este no el único tema controversial.  Vivimos en un sistema mundial, afectado entre otros aspectos, por la triple crisis (agua, petróleo, alimentos), guerras, desplazamientos humanos, sobrecalentamiento global y una crisis económica que no logra remontarse desde 2008. Pero, este no ha sido tema para las elites gobernantes. No obstante vivir en la globalización vivimos en medio de una reflexión casi autárquica sobre la historia del tiempo reciente. En circunstancias que, para muchos autores estaría estallando una crisis mundial del capitalismo, para otros -como la canciller alemana- no es el capitalismo el que está en crisis, sino una variable de este, el modelo neoliberal. En ese contexto, el mérito de Bachelet fue haber intentado reformar un neoliberalismo de rasgos autoritarios, pero el resultado fue la ruptura del consenso establecido entre las elites de la Concertación y la derecha; además, atentó contra el sistema de partidos, agravando su situación cuando cundió la sospecha de haber recibido dineros ilegales para su campaña.

En ese mundo conflictuado operan poderes de enorme magnitud que van siguiendo la trayectoria de nuestros países, entre ellas una socialdemocracia derechizada que está atravesando gravísimos problemas. En efecto, la socialdemocracia está atravesando por una crisis histórica, dado que, está desapareciendo de la escena por el cambio mundial de los últimos cuarenta años, caracterizado por el retroceso de la sociedad industrial y la aparición de una nueva estructura social cuyos anhelos no tienen congruencia con la oferta socialdemócrata del pasado, ni mucho menos con la del actual maridaje con el neoliberalismo. Ahora bien, sin duda alguna, las tendencias chilenas deben ser examinadas atentamente por el rol que el país  viene jugando desde 1990 al promover la expansión de las ideas neoliberales a nivel continental, perspectiva en la que nuevamente juega un rol importante el sector liderado por R. Lagos, como lo demuestra la concurrencia, junto a F. González, a un seminario organizado por El Mercurio, tribuna en la que quedó diáfanamente expuesta la idea de que las crisis políticas se pueden convertir rápidamente en crisis sistémica (28 de septiembre).               .

En fin, es la enseñanza de anteriores crisis que terminaron con la explosión del PASOK, el partido de la socialdemocracia griega. Es el temor a los sucesos de Inglaterra. Es el temor a la revolución bolivariana y la lejanía con el PT brasileño. Es la explicación del cisma del PSOE que terminó con la caída de P. Sánchez en España, dando paso a M. Rajoy, para evitar la “crisis sistémica”. Se trata, entonces de detener una posible crisis sistémica, pero lo que está en juego en Chile no es una crisis del sistema sino reformas al capitalismo. Error de apreciación que explica el conservadurismo con que la vieja elite sigue apreciando nuestro país.

 

IV

Bajo las condiciones anteriormente enunciadas no es de extrañar que la convocatoria de las agrupaciones NO + AFP se trasformaran en una Jornada de Protesta Nacional (5 de noviembre). La confusa propuesta presidencial que convocaba a un acuerdo nacional para examinar el tema se diluyó por la resistencia empresarial y por las discrepancias al interior del gobierno. Los afectados, al constatar que durante dos meses no había respuesta a sus exigencias, nuevamente protestaron a través de todo el país exigiendo el fin del sistema. Ahora bien, objetivamente, en la jornada se articularon diversas formas de protestas (legales, semiilegales e ilegales), lo que exige estudios sociológicos muy precisos porque lo que está en juego es la presencia de nuevas formas de enfrentamiento de la violencia cotidiana. Lo otro, es deslizar la crítica para descalificar el movimiento con el consiguiente reposicionamiento de los dueños del capital.

Ahora bien, este tipo de errores se ha vuelto a repetir con la negativa del Ministro de Hacienda para otorgar un alza salarial, de acuerdo con el alza del costo de la vida a los trabajadores del sector público, denegación que ha terminado con la fuerza gubernamental dividida, con una declaración de todos los Frentes Sindicales de los partidos de gobierno que repudian tanto la actuación del ministro del ramo como la del Presidente de la cámara de diputados. No es todo, también se observa el desate de la represión, y el copamiento de la calle por más de dos semanas, con la consiguiente preocupación de poderes fácticos que han recordado que la exclusión de PC era parte del trato con que se inició la transición, razón de fondo de la ofensiva contra el comunismo chileno.

En cuentas resumidas: todo pareciera indicar que la confluencia de la crisis de representación con exigencias múltiples del movimiento social (NO + AFP, ANEF, Pescadores Artesanales, Estudiantes, etc.) está abriendo una brecha por donde pudiera irrumpir la reivindicación de cambios. Los últimos sucesos demuestran un alto grado de participación en la calle, politización de los movilizados, aparición de diversas formas de intervención y un reclamo generalizado por mayor participación en el producto y en la ampliación de la democracia. La ciudadanía está descontenta y tiene claro que para los actores del sistema político basta con la participación de un 34 % de la población para instalar un Presidente. Pero, también saben que esta posibilidad es antidemocrática porque restringe conscientemente la participación en beneficio del partido trasversal del orden, pero esto es jugar con fuego porque atiza el malestar que conduce a la diversidad de acciones que se ha observado recientemente. Por otro lado, poner trabas a la ampliación democrática y a la reforma, es facilitar la campaña de la derecha contra el rol de la política, es allanar el camino a la irrupción autoritaria por la vía de una participación electoral restringida a un tercio del electorado.

En ese sentido, el partido transversal del orden deberá enfrentar oposición. Los sectores pro reformas de la alianza de gobierno, a partir del reconocimiento de la gravedad de la situación, están obligados a exigir rectificaciones en el modelo económico a partir de la reforma estructural (bien hecha, por supuesto), revisar el tema de la participación, y considerar una nueva óptica en los fundamentos de la actual cultura de mercado, sacándola del rol de los gestores culturales. Esto es una vuelta al humanismo en el capitalismo. Por otra parte, no puede dejar de considerarse la aparición incipiente de una nueva fuerza en proceso de constitución. Allí está el ejemplo de Valparaíso, el “Naranjazo” actual. Pero, insistimos, este es un fenómeno incipiente.  Ahora bien, en tanto, no se constituya una tercera fuerza (dentro y fuera de la Nueva Mayoría,) las aguas pueden volver a su caudal. En ese sentido, la irrupción de nuevas categorías sociales, la consolidación de movimientos sociales, el triunfo de la izquierda emergente en la FECH, el de la NAU en la UC, y la reaparición del grito callejero “Dignidad”, un viejo lema de los humillados por el capital, podrían ser pasos promisorios para la construcción de una fuerza transversal de cambio (¿Frente Amplio?).En estos procesos de reacomodos y rearticulaciones políticas será significativo lo que suceda en el Partido Socialista para las posibilidades de transformación y fortalecimiento de la izquierda, proyecto que desde su interior vienen desarrollando fuerzas emergentes como Izquierda Socialista (IS).

En esta dimensión también hay que ser cuidadoso porque las izquierdas muestran una histórica tendencia a la fragmentación. En Valparaíso en 2012 los votos válidos fueron 87.449 y en 2016 alcanzaron 86.219, por lo tanto, la baja fue de 1.230 votos, es decir un 1%. Entonces, la candidatura alternativa paró la fuga de votos, la derecha bajó de 40.264 a 19.443, y la Nueva Mayoría perdió el 37% de su votación respecto a 2012 pasando de 30.766 a 19.316 votos. Esto significa que el candidato triunfante absorbió al centro, y gano votos en la derecha y la izquierda con un proyecto nuevo que los deja en una posición expectante para las futuras elecciones, siempre y cuando remonten la tendencia a la división.

Pero, ni el reformismo limitado, ni la aspiración del cambio tienen el futuro asegurado.

El inicio de la recomposición mundial del capitalismo (1974) precipitó con el paso del tiempo cambios profundos; entre otros, variaciones en el desarrollo del capitalismo mundial, en la forma de  la acumulación, modificaciones en las relaciones sociales, cambios en los modos de vida, alteraciones en el Estado, globalización y aparición de un mundo multipolar, etc. Por casi cuarenta años la hegemonía del capital financiero se impuso, pero la crisis de 2008 resquebrajó la economía mundial, afectando sucesivamente al centro, la periferia y la semiperiferia, al mismo tiempo que aparecían nuevos conflictos universales. Inmersos ahora (2016) en una crisis planetaria la salida está siendo con más neoliberalismo, con el recurso a la violencia y con racismo, como lo demuestran los casos de Turquía, Filipinas, Colombia y el reciente triunfo de D. Trump en Estados Unidos.

Una de estas transformaciones fue la ruptura del principio de la solidaridad humana, reemplazada por el más extremo individualismo. Lo que era una tendencia, luego se transformó en insularidad, soledad en compañía, pasos para la transformación del sujeto histórico en sujeto de consumo. Dicho de otra manera, la fábrica de consumo neoliberal término afectando la subjetividad por vía de la seducción a que conduce la realización individual que produce la acumulación de bienes materiales. La otra vía se logró a través de la combinación de la desinformación, la desorganización, el miedo y la imposición del tiempo-efímero La desinformación fue vital porque impidió comprender los vaivenes de la sociedad, de allí la irresponsabilidad de renunciar a medios de comunicación al inicio de la transición. Ahora queda claro que la falta de información iba de la mano con la des-organización de los afectados por el capital, así se comprende porqué languidece la organización de los partidos y de los movimientos sociales. Por otra parte, el miedo es un viejo conocido de la humanidad porque paraliza la acción. La Inquisición paralizó por miedo al oponente. Ante la pestilencia medieval la población huía. Entonces, ¿cómo comprender el sistema mundial actual si además el tiempo-efímero nos llena de imágenes que se desvanecen instantáneamente ante nuestros ojos (memes, chat, Facebook, fotos), impidiendo la comprensión de los fenómenos sociales?

Pero, el peso de los factores objetivos está mostrando el Chile profundo. Es imposible no visualizarlo, no obstante, el intento de ocultarlo por parte de una casta periodística que se ha dejado atrapar entre la seducción sistémica y la exigencia del patrón (habidas excepciones). En fin, sociedades complejas como la nuestra, donde coexiste el conflicto social y la lucha de clases, el contrapunto étnico, la descalificación racial, y el desdén de políticos que piensan por “la gente”. Existen condiciones objetivas a superar (exclusiones, pensiones, explotación) que están esperando por décadas ser resueltas, existiendo también entre los subalternos una memoria histórica que sabe que con información, organización y decisión política se logran romper los cerrojos subjetivos, que es lo que pareciera estar sucediendo, por lo que es posible que se esté iniciando un nuevo ciclo en nuestra historia política.

Noviembre, 2016.

Libertad para Jorge Díaz y Álvaro León, luchadores de Puertas Negras

 

A las 10:30 de hoy un grupo de pobladores de la quebrada adyacente a Puertas Negras, Playa Ancha, Valparaíso, cortaron la ruta de acceso al puerto. Llevan 10 días desde el incendio y las autoridades les han comunicado que ellos no recibirán apoyo del Gobierno, porque la suya es zona de emergencia y no de catástrofe. Han perdido sus viviendas, están viviendo en carpas en lo que fueron sus sitios y las autoridades les tratan con indolencia. El Gobierno central niega el problema y el Alcalde Sharp señala tener las manos atadas frente al problema.

Lo concreto es que en la refriega con la policía los compañeros Jorge Díaz y Álvaro León fueron apresados por Carabineros y actualmente se encentran detenidos, esperando pasar a control de detención en el Juzgado de Garantía de Valparaíso. Jorge es imputado por maltrato de obra a Carabineros y Álvaro por homicidio frustrado, el Ministerio Público de seguro va a instar por la prisión preventiva como una forma de criminalizar la protesta.

Es importante estar mañana en el Juzgado de Garantía e ir a la audiencia a hacer efectivo el apoyo a la lucha de los pobladores exigiendo inmeadiata libertad y solución a sus demandas. Esperamos que el Alcalde Sharp, en ejercicio de su mandato ciudadano tome partido por los pobladores e inste por su defensa. Esto no es un problema criminal, es la miseria de los cerros que reclama solución.

EP

Movilización de los trabajadores públicos, el gobierno se saca la careta

Pese a haber recibido una serie de derrotas en la arena electoral (el peor desempeño de la concertación en una elección municipal), en el Congreso (votación histórica contra una propuesta gubernamental 97 en contra 0 a favor) y una derrota en las calles con las movilizaciones más masivas que se han visto en los últimos años. El gobierno de la “socialista” Michelle Bachelet, continúa empeñado en una lucha a muerte con los trabajadores públicos. Siguiendo con su política de que sean los trabajadores quienes carguen con todo el peso del ajuste económico producto de la gestión del modelo neoliberal. Finalmente es el presidente de la Cámara, el también socialista Osvaldo Andrade quien determinó reprimir a los dirigentes de los trabajadores que protestaban por la contumacia del gobierno.

Por Dionisio Escobar

Partido Socialista de los Trabajadores

Cuando el gobierno atraviesa uno de sus peores momentos, en un contexto de derrota electoral, con la Nueva Mayoría (NM) fragilizada y escindida de sus parlamentarios, con la DC chantajeando descaradamente al gobierno y bajo la presión de la maciza movilización de los trabajadores del sector público, y del movimiento No + AFP. La socialista Bachelet muestra sus cartas, está dispuesta a sacrificarlo todo en aras de preservar los intereses de sus representados, la gran burguesía nacional.

El itinerario de la movilización de los trabajadores del sector público, era auspicioso. El gobierno se encontraba debilitado luego de la derrota electoral de las municipales, la Nueva Mayoría estaba fracturada con la DC congelando su relación con el gobierno, los diputados oficialistas mostraban su distanciamiento rechazando con una votación histórica de 0 votos a favor, 97 en contra, la propuesta de reajuste del ejecutivo.

Hasta ahí parecía que se abría la puerta del triunfo para los trabajadores, pero el gobierno empeñado en su política de que sean los trabajadores quienes carguen con todo el peso del ajuste económico producto de la gestión del modelo neoliberal, se resiste a perder la partida, y usando el poder del veto, repone el proyecto rechazado, agregándole un artículo donde se propone un cambio en los bonos, pero manteniendo el controvertido 3,2% de reajuste. Como era previsible, el gobierno recibió un nuevo rechazo. Pero el resultado es negativo para los trabajadores, se vuelve al proyecto original que fue despachado por la cámara con 0% de reajuste.

Esta orientación desesperada, pero enteramente en línea con lo que ha sido la política neoliberal del gobierno de Bachelet, es posible porque dado que el gobierno tiene una aprobación de un 15%, es impermeable a la presión de las masas, ya no tiene prácticamente nada que perder.

Los costos políticos de esta maniobra destinada a derrotar a los trabajadores impacta directamente a la Nueva Mayoría. Primero significa perder un caudal electoral significativo, porque aunque la memoria de las masas es frágil, resultará difícil para los trabajadores estatales y su entorno social, olvidar quién fue el que les congeló el salario. En segundo lugar se profundiza la grieta en el conglomerado oficialista, las diferencias tácticas entre el PC y la DC comienzan a ser incompatibles. Mientras el PS debe cumplir el papel de gendarme del modelo, así, el presidente de la cámara –el socialista Andrade- es quien ordena reprimir a los dirigentes de los trabajadores.

En este contexto, la movilización de los trabajadores estatales continúa, es el comienzo de una lucha que será ardua, porque ahora el gobierno ha tirado su careta de “progresista” y comienza a mostrar su verdadero rostro, el de un gobierno que está dispuesto a sacrificarlo todo para mantener aplastados a los trabajadores y defender su modelo.

Las cartas están echadas, solo la movilización puede empujar al gobierno retroceder. La única vía viable es avanzar a un paro nacional efectivo que afecte al funcionamiento económico de la nación. Está por verse si los dirigentes están a la altura de las necesidades de los trabajadores.

Una conclusión comienza a hacerse patente para el conjunto de los explotados, los partidos agrupados bajo las banderas de la Nueva Mayoría, no son sus representantes, representan al gran capital. Se requiere con verdadera urgencia una orgánica genuinamente democrática, que represente los intereses de los trabajadores, el embrión de dirección política de los trabajadores puede ser el Frente Amplio conformado entre otros por el Movimiento Autonomista, pero para que esto sea así, el FA debe ponerse decididamente al frente de las movilizaciones de los trabajadores.