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España: Sólo la clase obrera puede derrotar a Rajoy y la monarquía.

por Alejandro Valenzuela y Alex Lantier/

Hay numerosos informes no confirmados de tropas siendo enviadas a Cataluña y regiones cercanas ante una posible declaración unilateral de independencia esta semana.

Los grupos de poder españoles están discutiendo abiertamente invocar el Artículo 116 de la Constitución del país, preparando el marco para imponer ley marcial.

Según fuentes militares citadas por el periódico derechista OkDiario, se movilizaron fuerzas a Aragón y Valencia, regiones adyacentes a Cataluña. Explica que el Gobierno español estima necesarias alrededor de 30 000 fuerzas de seguridad para tomar control de la región y “establecer el orden constitucional ante los insurrectos”. El periódico indica que esta es, “una cifra que en este momento no podría alcanzarse con la actual dotación en Cataluña: algo más de 8000 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil”.

Según el artículo, las divisiones siendo desplegadas incluyen la División Castillejos (antigua Fuerza de Acción Rápida), que consiste en tres brigadas (la aerotransportable, paracaidista y la Legión) con un total de tres mil tropas, junto con el Regimiento de Infantería Acorazada Alcázar de Toledo de 300 tropas y 44 tanques. Además, se reporta que Madrid está movilizando los grupos de Operaciones Especiales de la Armada, análogos a los Navy Seal estadounidenses.

El número de tropas que otras fuentes estiman se encuentra entre 12 000 y 16 000.

La Tribuna de Cartagena señaló que el buque Navarra, escoltado por dos buques antiminas estaba en marcha hacia Barcelona completamente equipado y con tropas y llegaría al puerto de Barcelona el 8 de octubre, un día antes de la previamente programada declaración de independencia por el Parlament de Cataluña. Según un comunicado del Ministerio de Defensa, los buques están participando en el Show Internacional de Botes de Barcelona.

Al mismo tiempo, la OTAN ha organizado un ensayo de entrenamiento denominado “Ángel Guardián” con seiscientos policías militares de España y otros nueve Estados miembros de la OTAN. Según el sitio web del ejército español, estos ejercicios buscan entrenar a policías militares en la gestión de los puestos de comando durante operaciones y allanamientos, escoltar y proteger a las autoridades, neutralizar personal armado hostil dentro de las instalaciones militares y control de masas.

El artículo 116 involucra el despliegue de militares y permite la suspensión de varios derechos democráticos, incluyendo los derechos a la libre expresión y a la huelga. Además, permite arrestos preventivos. La suspensión de estos derechos armaría al Estado con poderes policiales vastos que el ejército podría utilizar para aterrorizar a toda la clase obrera, como el régimen franquista lo hizo entre 1939 y 1977.

La Asociación de Militares Españoles (AME) publicó una declaración defendiendo el discurso del rey Felipe VI en la que el monarca denunció el referéndum independentista catalán y demandó que el Estado español tomara control de la región. Este documento describe el discurso como “impecable” porque Felipe VI pudo comunicar “de manera clara, concisa, rotunda cuál es la línea a seguir en estos momentos difíciles y complejos”.

La AME le exige al presidente español del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy “la defensa sin fisuras de la unidad de España, su integridad territorial y su soberanía nacional”.

La Unión Europea ha declarado su apoyo a las severas medidas militares siendo preparadas. Durante el debate el miércoles pasado en el Parlamento Europeo, el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, declaró que es “un deber de todo Gobierno hacer valer el derecho y a veces esto requiere un uso de fuerza proporcional”.

Lo respaldaron dirigentes de tanto partidos conservadores, como socialdemócratas y liberales.

Las implicaciones de tales comentarios fueron destacadas por el comisionado de la Unión Europea de Alemania, Günter Oettinger, quien advirtió el viernes: “Hay una guerra civil imaginable ahora en el medio de Europa”. Sólo después pidió el siguiente deseo, “Uno sólo puede esperar que pronto se pueda ver una línea de conversación entre Madrid y Barcelona”.

La prensa española está desempeñando su parte en allanarle el camino a una intervención militar. Esto lo ha hecho mediante una campaña para deshumanizar a los nacionalistas catalanes y, en algunos casos, a toda la población catalana. No pasa ni un día en el que la prensa no describe los acontecimientos en Cataluña como una “insurrección”, un “golpe de Estado”, una “rebelión” o una “traición” que tiene que ser aplastada.

Los nacionalistas catalanes son acusados de indoctrinar a niños y enviarlos al frente de las protestas para ser atacados por las fuerzas policiales. La Policía Nacional y la Guardia Civil, quienes hirieron a ochocientos manifestantes pacíficos el domingo, están siendo retratados como oficiales indefensos y hostigados por protestantes frente a sus hoteles y residencias temporales. Al mismo tiempo, describen a la policía regional, los Mossos d’Esquadra, como traicioneros y desleales. El partido secesionista Esquerra Republicana de Cataluña y el secesionista pseudoizquierdista Candidatura d’Unitat Popular (CUP) están siendo atacados constantemente, con artículos describiéndolos como el “cáncer para la sociedad catalana” (ABC) y pidiendo su “decapitación… y su arrinconamiento en el basurero de la historia” (El Español).

Un lenguaje de tendencia fascista como tal fue empleado en vísperas de una manifestación instigadora el domingo llamada por el PP y la antisecesionista Sociedad Civil Catalana, una organización con vínculos con la extrema derecha. Respaldados tanto por Ciudadanos como por el Partido Socialista, y promovidos ampliamente por la prensa con sede en Madrid, fueron transportados nacionalistas anticatalanes y ultraderechistas de toda España a Barcelona.

El carácter ultraderechista de la demonstración fue reconocido por sus organizadores.

En una entrevista con El Confidencial, Javier Megino, vicepresidente del movimiento D’Espanya i Catalans, aceptó que iban a haber neofascistas y ultraderechistas presentes, como sucedió en una demonstración contra la independencia de Barcelona hace dos semanas. Cuando se le preguntó si generarían violencia, Megino respondió: “cuando juntas a tantas personas, es imposible controlarlos a todos”.

Esta protesta evidentemente no procura representar a la “mayoría silenciosa” de la población catalana que se opone al independentismo, como lo representa la prensa. En cambio, buscan provocar una confrontación entre fuerzas independentistas catalanas y fascistas que el Gobierno buscará explotar para justificar una represión.

El peligro político grave es que la clase trabajadora en España y alrededor del mundo no está siendo movilizada en contra de las medidas represivas siendo alistadas por Madrid.

En este punto de quiebre, los obreros catalanes y españoles tienen que evaluar las fuerzas políticas que dicen defenderlos.

El primer ministro regional, Carles Puigdemont, continúa llamando al diálogo, una opción rechazada por Rajoy, quien lo ha declarado un criminal. El viceprimer ministro, Oriol Junqueras, está preocupado primordialmente con los anuncios de varios bancos y compañías importantes, como el Banco Sabadell, CaixaBank, el gigante energético Gas Natural, Abertis, la firma de biotecnología Oryzom y la corporación de telecomunicaciones Eurona, de que se están yendo de Cataluña por temor ante lo que depare el impulso independentista en el futuro.

La legisladora de la CUP, Eulàlia Reguant, le comentó al diario catalán Nació Digital que su partido está trabajando en un plan para tomar control del territorio catalán, incluyendo puertos y aeropuertos, mediante la aprobación de un proyecto de ley que haga que los 17 000 Mossos “dejen de ser policía de la justicia española”.

El pseudoizquierdista Podemos insiste en sus llamados de diálogo, mientras crean ilusiones en un Gobierno conjunto con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como alternativa para el PP, incluso cuando el PSOE decidió participar en la protesta ultraderechista del domingo y está colaborando con Rajoy en la preparación de una intervención violenta.

Basándose en una denuncia del Partido Socialista de Cataluña, la sección regional del PSOE, el Tribunal Constitucional de España prohibió la sesión del lunes en el Parlament, en el que se esperaba que los partidos secesionistas declararan la independencia unilateralmente.

Después de un cuarto de siglo de guerra imperialista y austeridad de la UE desde que la burocracia estalinista disolviera la Unión Soviética, la democracia europea está en su punto de ruptura. Una década de profunda austeridad desde el crack de Wall Street de 2008, que llevó el desempleo español al 20 por ciento, ha destrozado la economía española y ha desprestigiado a su élite gobernante. En medio de una crisis profunda del régimen post-franquista en España, y mientras la clase gobernante ataca salvajemente los derechos democráticos en diferentes países de Europa, la burguesía española está usando la crisis catalana para volver a un régimen autoritario.

Hay que oponerse a los planes de Madrid para un derramamiento de sangre en Cataluña. La cuestión crítica es la movilización políticamente independiente, revolucionaria, de la clase trabajadora, no solo en Cataluña sino en toda España y en toda Europa, en una lucha contra la amenaza de guerra civil y de dictadura de Estado policial y por el socialismo.

Para ello es necesario romper conscientemente con Podemos y con los nacionalistas catalanes, que han trabajado durante el período precedente para confundir y desarmar a la oposición de la clase trabajadora, a pesar del descontento social explosivo. Mientras las masas de la juventud y de los trabajadores participaron en la huelga de protesta de un día del martes en Cataluña, CCOO y UGT, cercanas a Podemos y al PSOE respectivamente, tuvieron cuidado de no movilizar en absoluto a los trabajadores españoles de fuera de Cataluña.

La crisis catalana ha expuesto en particular la bancarrota de Podemos. Alentó sin parar ilusiones en el PSOE, que rápidamente está pasando a respaldar la represión en Cataluña desde el discurso del rey, exigiendo al PSOE que forme un gobierno conjunto para desbancar a Rajoy. Ante la capitulación del PSOE a Rajoy, Podemos está ahora estimulando ilusiones en el propio PP —aunque se avecine una sangrienta represión militar, y aunque Rajoy indique que no tiene intenciones de negociar con Barcelona.

En cuanto a los nacionalistas catalanes, que han dirigido una serie de gobiernos austeros en Cataluña que aplastó varias huelgas de trabajadores del transporte y del aeropuerto, sus planes reaccionarios de entablar vínculos con la UE y negociar con Madrid la formación de un Estado capitalista catalán están en ruinas.

Ante la posibilidad de represión militar, se informa que el pánico está cundiendo entre los simpatizantes de Puigdemont. Entre los nacionalistas catalanes de Barcelona, el diario de esa ciudad La Vanguardia escribía, “Una fuerte sensación de vértigo recorre toda la sociedad, perforando los entusiasmos militantes, las visiones revolucionarias, las indignaciones mayúsculas, los ardores patrióticos…”. Añadió que “la severidad y la contundencia” del discurso del Rey “han acentuado esa sensación de vértigo: el temor a que la escalada en curso acabe en catástrofe”.

Incapaces de movilizar una más amplia oposición a la represión de Madrid en la clase trabajadora española, y hostiles a ello, la política pro-capitalista de los nacionalistas catalanes solo sirve para dividir a los trabajadores mientras es inminente un ataque sangriento desde Madrid. Está en la hora del día, la clase obrera catalana, apoyándose en el conjunto de la clase obrera española debe desplegar las banderas de la república y el socialismo, únicas divisas bajo las cuales podrá ser derrotarse la conjura burguesa y fascista que encabezan hoy Rajoy y Felipe VI. Los reformistas proburgueses del PSOE y Podemos han dejado a las claras que su política de “diálogo” sólo persigue ganar tiempo para viabilidad la derrota de la causa independentista y salvar a la burguesía española y por su intermedio a la Unión Europea.

A defender la causa catalana, la república y el socialismo.

 

¿Futuro del Frente Amplio en España?: Podemos se une a una coalición regional con el PSOE

por Paul Mitchell y Alejandro López//

Por primera vez, el partido de pseudoizquierda Podemos se ha unido a un gobierno de coalición regional con el Partido Socialista (PSOE). El acuerdo en Castilla-La Mancha es un modelo para otros acuerdos regionales y el posible precursor de un “gobierno de progreso” nacional que con ambos partidos. Seguir leyendo ¿Futuro del Frente Amplio en España?: Podemos se une a una coalición regional con el PSOE

España: el PSOE, entre el inmovilismo y la alianza con Podemos

por Jaime Pastor//

La crisis del PSOE –de identidad, de proyecto y de liderazgo- sigue abierta. Como ya hemos analizado en otros artículos 1/, tiene rasgos comunes con la que afecta a la socialdemocracia europea, debida principalmente a los límites estructurales de las políticas social-liberales en el marco de la crisis sistémica y de la Unión Europea austeritaria y a la creciente pérdida de apoyos en su base social tradicional. A éstos se suman los que han ido debilitándole como pilar principal de un régimen en crisis, tanto en el plano social como en el nacional-territorial, convirtiéndole en un partido con una base social envejecida y concentrada principalmente en el sur, bajo el control de una nomenclatura que sigue aferrada a los intereses del régimen y el bloque de poder dominante. Un conjunto de factores a los que se añade otro que no se da con tanta fuerza en otros países: el ascenso de una coalición de fuerzas encabezada por Podemos que le sigue amenazando, pese a sus dificultades actuales, con superarle en votos y que ya gobierna con su apoyo en ayuntamientos emblemáticos de grandes ciudades.

Ahora, la convocatoria por el Comité Federal del PSOE de elecciones primarias para elegir Secretario/a General el 21 de mayo y del próximo Congreso los días 16 al 18 de junio marca la conversión en oficial de la mayor confrontación que vamos a ver en este partido desde el famoso Congreso de Suresnes de 1974. En realidad, esa batalla interna está abierta desde las elecciones de junio de 2016 y, sobre todo, desde el 1 de octubre pasado. Fue ése el funesto día en el que se produjo la defenestración programada como “operación de Estado” (en acertada definición de Pérez Tapias) contra Pedro Sánchez como Secretario General de este partido, con el fin de poder garantizar la investidura de Mariano Rajoy como presidente del gobierno mediante la abstención del grupo parlamentario socialista. Desde entonces, la hostilidad entre la nueva Gestora y un amplio sector de la militancia socialista no ha dejado de crecer.

Tres candidaturas, las de Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánchez, van a pugnar ahora por hacerse con el puesto número 1 del PSOE y su primera prueba de fuerzas va a estar en torno a quién consigue mayor número de avales, con la líder andaluza dispuesta ya a imponerse por goleada. Díaz cuenta para ello con el apoyo de la Gestora actual y de la mayoría de quienes han formado parte de la elite de este partido desde al menos 1982, mientras que Sánchez amenaza con el apoyo de la mayoría de la militancia y López con su esperanza en aparecer como el único capaz de recomponer la unidad interna y evitar el “choque de trenes”.

¿Habrá debate político?

Hasta ahora, sin embargo, poco debate de proyectos hemos podido ver, si bien el primero que intentó abrirlo fue Pedro Sánchez con un documento que, elaborado por un equipo en el que han participado desde ex “guerristas” hasta miembros de Izquierda Socialista, fue presentado en febrero con el lema “Por una nueva socialdemocracia”. En el mismo, y en los discursos que ha ido prodigando en mítines que han contado con una asistencia masiva, aparece una voluntad de conectar tímidamente con los nuevos vientos que corren en algunos partidos afines como el británico o el francés con la irrupción de Jeremy Corbyn y Benoit Hamon. Encontramos, por ejemplo, una crítica radical del rumbo que están tomando el capitalismo neoliberal y, con él, el conservadurismo del PP, junto con una apuesta por renovar un proyecto socialdemócrata que incluya principios como igualdad de género, sostenibilidad ecológica y democracia social. También es significativo, por ejemplo, que asuman explícitamente críticas como la del PIB como criterio de riqueza (apuntando, se supone, contra economistas como José Carlos Díez, coautor de la ponencia marco) y un mayor esfuerzo por reformular el concepto de trabajo, incluyendo el de cuidados.

En sus propuestas programáticas destacan algunas novedades como el reparto del trabajo asalariado, un salario mínimo de 1 000 euros, el debate sobre la Renta Básica Universal, o la reforma de la Constitución para blindar derechos y libertades, si bien se limitan a pedir la modificación del artículo 135 “para garantizar la estabilidad presupuestaria y la estabilidad social”. Sin embargo, poco nuevo respecto a la cuestión catalana: reivindicación de la Declaración de Granada de 2013 para avanzar hacia el “perfeccionamiento federal” del Estado autonómico, si bien en alguna entrevista Sánchez se ha atrevido a decir que reconocería a Catalunya como una “nación”. En el plano interno, destaca una defensa de los procesos “de abajo arriba” frente a los procedimientos de la Gestora (y del propio Sánchez en el pasado, cuando destituyó a Tomás Gómez como Secretario General del partido en la Comunidad de Madrid) e incluso una mención explícita a la necesidad de acabar con los aforamientos y las “puertas giratorias”.

¿Qué es lo que en realidad diferencia a este documento y a esta candidatura de las otras? En realidad, es la disposición a no considerar a Podemos como el principal adversario cuando expresa, por ejemplo, su rechazo a “entrar en colisiones frontales y sistémicas con otras formaciones de la izquierda ni mimetizarse con ellas”. La simple referencia implícita a una posible futura alianza con Podemos y las confluencias para llegar al gobierno del Estado echa chispas dentro del aparato del partido y convierte a Sánchez en el enemigo a abatir para quienes forman parte, como se dice en la introducción de este documento, de “una elite profesionalizada del partido”.

Posteriormente, hemos podido conocer el documento presentado por Patxi López (“Con Patxi ganamos tod@s”), prolijo en algunos puntos pero con una tesis muy clara, tal como la ha resumido él mismo: “Entre Hollande y Corbyn nos quedamos con Martin Schulz”, queriendo apuntarse a quien aparece como posible “caballo ganador”, si bien en un contexto muy distinto del español. López aspira así a “atraer a la centralidad política a la izquierda” y recuperar la deseada autonomía frente al PP y a Podemos. Una “tercera vía” que responde más bien a querer mantenerse en la ambigüedad respecto a la política de alianzas futura para poder así agrupar a un amplio espectro del partido que, sin embargo, parece cada vez más polarizado. Pese a ello, en el plano programático ha optado por colaborar en la ponencia marco recientemente aprobada por el Comité Federal este 1 de abril, con lo que difícilmente va a ganar credibilidad como alternativa a Díaz y a Sánchez, más allá de su vocación de ejercer de “casco azul”.

La ponencia marco oficial, pendiente todavía de las enmiendas que se puedan presentar en el Congreso, difícilmente puede ocultar su alineamiento con las tesis defendidas por la coalición de intereses agrupada en torno a Susana Díaz. Basta simplemente observar que comienza con una firme reivindicación del papel jugado a partir del 1 de octubre en “el desbloqueo institucional de nuestra democracia”, o sea, en permitir gobernar al PP de Rajoy. A partir de ahí y de la definición de la ultraderecha y “el populismo” como sus principales adversarios, se desliza una firme voluntad de rechazar “la deslegitimación populista de la Transición” 2/ y una reafirmación de “la democracia representativa como una forma óptima de democracia”, identificada ésta en realidad con el régimen actual, libre, eso sí, de lo que definen como “riesgos de corrupción”…

Será desde la firme defensa de ese régimen, con “ambición reformista” (sic), como el PSOE buscará recuperar a los votantes socialistas que votaron a otros partidos, siempre mediante la búsqueda del consenso y evitando la polarización de la sociedad. O sea, apostando por el deseado e imposible “centro” político. Respecto a la Unión Europea y a la globalización, si bien se reconoce que “el descontento social con la gestión de la crisis alimenta el populismo europeo”, se apunta una crítica moderada de una política económica considerada “errónea” y se incluyen propuestas repetidas muchas veces pero nunca llevadas a la práctica cuando han gobernado, como la Tasa Tobin o la eliminación de los paraísos fiscales. En cambio, su apología del libre comercio internacional les lleva a justificar su apoyo al CETA.

Empero, lo que más parece preocupar a la elite dirigente es la amenaza que supone la “democracia asamblearia” frente a la “representativa” (o sea, la de las “baronías” que ven su oligopolio amenazado por las bases): de ahí que pretendan acotar las consultas a la militancia en el futuro frente a la exigencia de obligatoriedad de consultar a la militancia los acuerdos de gobierno, como propone el documento de Sánchez.

¿”Gran Coalición” o confrontación con el PP y la austeridad neoliberal?

Con todo, más allá de las diferencias, en todos estos documentos es fácil comprobar rasgos comunes: una reivindicación acrítica del legado de la Transición y de los gobiernos socialistas (que lleva incluso a obviar no solo el papel pionero de Felipe González en los inicios de la onda larga neoliberal sino, más recientemente, el giro austeritario de Rodríguez Zapatero en mayo de 2010), junto con la de la tradición de la socialdemocracia europea (la de Bad Godesberg para adelante, claro); un cuestionamiento de algunas de las políticas de la Unión Europea, pero queriendo echar toda la responsabilidad de las mismas en la derecha conservadora y evitando cualquier mención a la crisis griega; un intento de puesta al día programática, haciendo los consiguientes guiños al ecologismo y al feminismo, sin por ello renunciar al fetichismo del “crecimiento económico”; y una defensa común, en fin, de la Declaración de Granada 3/ como respuesta al soberanismo catalán, así como un rechazo compartido a cualquier tentación de abrir un proceso constituyente.

En resumen, es en torno a la disyuntiva entre una u otra forma de “Gran Coalición” con el PP y Ciudadanos, por un lado, y la alianza con Podemos y las “confluencias” para hacer frente común contra el PP y la austeridad neoliberal, por otro, que va a girar el debate interno en los próximos meses. La nostalgia por la hegemonía en la izquierda convencional preside el discurso de una Susana Díaz empeñada en mantener la ilusión de extrapolar su liderazgo andaluz -ya debilitado y condicionado por el apoyo de Ciudadanos- a todo el Estado, mientras que Pedro Sánchez y su equipo dan por cerrada esa etapa y apuestan por mirar a su izquierda, conscientes además de que la dirección de Podemos también ha llegado a la conclusión de la difícil “pasokización” del PSOE.

Siendo conscientes de los límites en que se mueve esta confrontación –en realidad, los de la búsqueda de la mejor táctica para volver a ser “alternancia” del PP en el gobierno, asociados a su lucha por el poder y a su supervivencia respectiva como parte del régimen-, no por ello se puede ser indiferente a su desenlace. Porque, como bien demuestran el PP y la gran mayoría de los medios de comunicación, su apoyo innegable a Susana Díaz deja bien a las claras que lo que está en juego es la resolución en un sentido u otro de la crisis de gobernabilidad que afecta al régimen y, con ella, la posible agravación o no de la misma en los próximos tiempos 4/.

Por eso mismo deberíamos aprovechar este debate para, desde el respeto a la autonomía de este partido, abrir la oportunidad de, como se decía en el documento político de Podemos En Movimiento presentado en la Asamblea de Vistalegre II, “dialogar con toda esa gente que se referencia en el ‘socialismo’ por razones históricas o de identidad. Es fundamental que ese diálogo no se base en tratar de reproducir la socialdemocracia, sino en superarla en un horizonte de ruptura poscapitalista, dándole un cierto sentido de reconocimiento a aquéllos que se sienten socialistas de corazón, a sus esperanzas en un mundo más igualitario, permitiendo hacer balances críticos de manera conjunta”. Tarea, sin duda, inseparable del trabajo en común en los movimientos sociales y en los espacios públicos de lucha en los que podamos encontrarnos en los próximos meses.

Notas:

1/ Por ejemplo: “En la permanente crisis de la socialdemocracia”, Brais Fernández y Jaime Pastor, ctxt, 12/10/2016.

2/ Llama la atención, no obstante, que pese a esa reivindicación de la Transición, se mencione en esta Ponencia que a lo largo de la historia de este régimen ha habido “tres momentos dominados por la desafección” (p. 39), reconociendo que el primero fue el que se produjo a finales de los años 70 del pasado siglo, el “desencanto”, justamente frente a los frutos amargos de esa Transición “modélica”. ¿En qué quedamos?

3/ Para una crítica del contenido de esa Declaración me remito a mi artículo “Ni federalismo plurinacional ni derecho a decidir. A propósito del documento del PSOE”, viento sur, 09/07/2013. Disponible en www.vientosur.info/spip.php?article8144 .

4/ El calendario establecido permite, además, la hipótesis de que los resultados de las primarias puedan entrar en contradicción con el documento político que llegue a ser aprobado en el Congreso, con lo cual el conflicto de legitimidades estaría servido.

¿Qué hay detrás de la “conferencia antifascista” de Podemos en España?

por Alejandro López

 
En medio de las protestas internacionales contra las políticas migratorias del “América primero” de la nueva administración de Trump, y las llamadas de defender Estados Unidos contra “los estragos de otros países”, el partido seudoizquierdista español Podemos está pidiendo una conferencia internacional antifascista .
Detrás de ésta apelación está el intento de bloquear la aparición de un movimiento independiente de la clase obrera y la juventud, y canalizar el sentimiento anti-Trump detrás de las facciones defensoras de la Unión Europea (UE) de la burguesía española. Seguir leyendo ¿Qué hay detrás de la “conferencia antifascista” de Podemos en España?

Del triunfo de Sharp a la encrucijada

por Gustavo Burgos //

La sorpresiva noche del 23 de octubre, en TVN, en medio de la derrota electoral de la Nueva Mayoría, Francisco Vidal, el ex Ministro, analista y operador político de la Concertación, comparaba el triunfo electoral de Jorge Sharp con el “naranjazo” protagonizado por el socialista Oscar Naranjo en la elección complementaria de marzo de 1964, en la circunscripción de Curicó. El hecho es recordado por cuanto el éxito socialista en esa elección contribuyó a anticipar la idea de que la izquierda había crecido por sobre el tercio, lo que obligaba a la Derecha a declinar su propia opción electoral a favor de Eduardo Frei Montalva en las elecciones generales de septiembre de ese año, con la única finalidad impedir el triunfo de las “fuerzas marxistas”. El “naranjazo” fue un anticipo del triunfo de la Unidad Popular en 1970. Seguir leyendo Del triunfo de Sharp a la encrucijada