Archivo de la etiqueta: Plebiscito

El exitoso plebiscito de ‘No+AFP’

por Paul Walder//

Hacia finales de la primera semana de octubre, el plebiscito convocado por la Coordinadora de Trabajadores NO+AFP había reunido más de un millón de votos, de los cuales casi el 97 por ciento rechazó el actual sistema privado de pensiones. Un evento de carácter nacional que superó todas las expectativas de participación y puso nuevamente al movimiento que busca desmantelar el sistema de las Administradoras de Fondos de Pensiones en una posición de poder. Tras poco más de un año del inicio de las marchas que lograron congregar a millones de personas durante el invierno de 2016, la Coordinadora hace una lectura que no puede ser más favorable. Un breve proceso de acumulación de fuerzas que con el último evento la instala como representante de una corriente social y laboral con proyección futura.

Al interior de la organización se suman varias lecturas, muy favorables en el corto y mediano plazo. Al éxito de las masivas marchas del año pasado e inicios de 2017, el movimiento ha ingresado un proceso que integra distintas acciones, entre las que el plebiscito es, posiblemente, la mejor demostración de cohesión. Con anterioridad, y con menos exposición mediática, está el llamado a los cotizantes a abandonar los fondos de pensiones más riesgosos, con especial énfasis del Fondo A, y redirigir sus ahorros al Fondo E, que canaliza las inversiones en instrumentos de renta fija. Esta campaña, que lleva más de seis meses, ha logrado que más de 1,3 millones de trabajadores se cambien al fondo E en lo que va del año. Un hecho sin duda destacable al considerar que el total de personas que cotizan regularmente cada mes no supera los cinco millones.

La Coordinadora NO+AFP cuyo vocero es el dirigente bancario Luis Mesina, trabaja en los valiosos datos que permiten, entre otras cosas, tener una mejor visión territorial sobre el comportamiento de sus simpatizantes. Una primera observación, que comparte el economista Patricio Guzmán, miembro de la Coordinadora, es que la participación y el rechazo a las AFP es un fenómeno transversal. Cruza territorios, barrios, regiones, edades, estratos socioeconómicos y género.

Diferentes miembros de NO+AFP destacan el trabajo y la organización en el plebiscito. La actividad, que se extendió durante tres jornadas (29 y 30 de septiembre y 1º de octubre), contó con la participación de unos veinte mil voluntarios miembros de sindicatos medianos y pequeños y de una red de organizaciones del sector público. Una actividad autofinanciada cuyo éxito no sólo se expresó en la capacidad de convocatoria y movilización, sino en la capacidad de trabajo y organización. No es casualidad ni coincidencia que más de un millón de personas votara sólo con la información que circuló a través de los sindicatos, redes sociales y la prensa independiente.

 

SILENCIO DE LA PRENSA HEGEMONICA

Como es habitual en las actividades de NO+AFP, la prensa hegemónica silenció estas actividades. Ni una sola línea en el duopolio de diarios impresos y breves notas en dos o tres canales de la televisión abierta. Una omisión que empalma, o es evidente efecto, con una campaña publicitaria de las AFP en los grandes medios y de la Asociación que las reune para evitar el cambio al Fondo E y la deteriorada, y posiblemente irrecuperable imagen, que tiene el sistema.

Alrededor de tres mil mesas a lo largo del país recogieron la votación del plebiscito. Para atender estos puntos participaron voluntarios, que trabajaron unas once horas por día. Todo ello sin contar el esfuerzo que significó preparar el plebiscito meses antes constituyendo comités en la mayoría de las comunas del país.

La Coordinadora ha trazado una comparación entre el plebiscito, que no ha tenido costos sino esfuerzo, y una elección presidencial. Para las presidenciales, legislativas o comunales se instalan alrededor de 42.400 mesas de votación y participan 127.200 personas entre presidentes y vocales. A cada vocal se le cancela 17.800 pesos, lo que equivale a un gasto de alrededor de 2.264 millones de pesos. Las primarias que instalaron a Sebastián Piñera como el candidato de la derecha costaron eso y Piñera obtuvo 827.347 votos. El plebiscito NO+AFP sin recursos y sin difusión por los medios de comunicación masivos, logró más de un millón.

Cada punto de votación fue implementado por la propia gente, imprimieron votos, actas y registros, construyeron urnas y garantizaron lo necesario para llevar a buen puerto la consulta popular. Cabe destacar también el trabajo colaborativo entre las más disímiles organizaciones sindicales, sociales y políticas tras el objetivo, que no es otro que demostrar el extenso repudio ciudadano al sistema de las AFP.

“Cuando nos propusimos realizar un plebiscito lo hicimos pensando en que era una forma de involucrar y movilizar al pueblo trabajador, ofrecerle practicar el ejercicio de su soberanía más allá de los límites institucionales con rituales electorales donde lo que quiere la mayoría sucumbe ante la política de los consensos. Nos propusimos apostar a la gente y apostar con la gente. Hoy las cifras contundentes nos confirman que fue una buena decisión”, señaló la evaluación de la Coordinadora.

 

ESCANDALO DE AFP CAPITAL

Tras el plebiscito, un video viralizado en las redes sociales registró una fiesta en el Caribe de ejecutivos de la AFP Capital, liderados por su gerente general, Eduardo Vildósola. Se generó un escándalo que desbordó Internet para extenderse desde la televisión abierta a la prensa especializada. El video, filtrado por el candidato a diputado del Frente Amplio y simpatizante de la Coordinadora, Alberto Mayol, que exhibía con detalle comportamientos indecorosos no sólo para funcionarios encargados de administrar las pensiones de los trabajadores sino para un empleado de cualquier sector o actividad, indignó a una ciudadanía que pudo ver en toda su magnitud el uso que las administradoras dan a sus ahorros. Una fiesta y alcohol a destajo a bordo de un yate, cuyo costo ascendió a 80 millones de pesos, contra pensiones de miseria. Vale recordar que el monto promedio de las pensiones de vejez que pagan mensualmente las AFP no alcanza al salario mínimo.

El escándalo llegó al núcleo de las AFP y del sector financiero, que no pudieron ocultar ni negar las evidencias. Páginas completas en la prensa escrita hegemónica, notas en los diarios financieros especializados con variadas disculpas sólo echaron más leña a la hoguera de la indignación ciudadana. Una escena que usó una empoderada Coordinadora NO+AFP para colocar en su justo lugar a las administradoras. No sólo abusan, también son un foco de corrupción.

Tras una funa en las oficinas de AFP Capital, Luis Mesina, vocero de la Coordinadora, dijo que esta fiesta “es la expresión más clara de que estamos frente a una industria que jamás ha guardado relación con la seguridad social, administrada y manejada por sujetos cuya impudicia supera todos los márgenes de imaginación de la gente”. En declaraciones publicadas por El Ciudadano , Mesina agregó: “En el mundo de las finanzas, donde yo trabajo hace 40 años, la mayoría es gente proba, digna, gente que no comete estos excesos, que no tiene doble moral. No estamos haciendo una suerte de cuestionamiento moral respecto de que estaban bailando con travestis o bebiendo alcohol. Nosotros no tenemos un doble discurso. Ellos lo tienen. Ellos son los que se oponen a todos los progresos de la Humanidad”.

La coyuntura permitió al dirigente extender y profundizar las críticas al sistema de pensiones. Ante la justificación que hiciera de la fiesta el presidente de AFP Capital y ex ministro del Trabajo del gobierno de Sebastián Piñera, Juan Carlos Jobet, en cuanto a que la fiesta fue financiada por recursos propios, Mesina calificó a las AFP como “una industria parasitaria. Producen empleos muy precarios, pero además administran con un sentido absolutamente contrario a la seguridad social nuestro ahorro previsional”.

 

REFORMAS SIN CONTINUIDAD NI SOLUCION

El gobierno, como respuesta a las masivas movilizaciones y al traspaso de afiliados al Fondo E, así como la salida de cotizantes de las AFP Cuprum y Provida, en cuanto su comprobada corrupción, envió durante el pasado invierno los proyectos de ley de reforma al sistema. Una maniobra populista, que aun cuando no toca los recursos de los trabajadores administrados por estas corporaciones, agrega dos puntos porcentuales bajo una modalidad de reparto que podrían, eventualmente, elevar los montos de las pensiones. El proyecto, sin embargo, ha sido postergado para que no coincida con las elecciones presidenciales y legislativas, por lo que es probable que su aprobación quede para el próximo gobierno. Una maniobra que Patricio Guzmán califica propia de un gobierno saliente y errático, en cuanto ha sido una operación contra el tiempo destinada a frenar las presiones y movilizaciones del movimiento NO+AFP.

“Simplemente gatopardismo”, señala el economista. Básicamente, todo se mantiene igual, en tanto pregunta qué pasará con los jubilados del IPS que quedan fuera de la reforma, qué pasa con los que no cotizan por la precariedad e informalidad laboral, con los trabajadores a honorarios.

El siguiente paso de la Coordinadora será la acción sobre los actores políticos de cara a las elecciones. Una presión no sólo sobre los presidenciables, sino también, y es lo que más les dolerá dice Guzmán, sobre los candidatos a parlamentarios. Esta campaña se iniciará en las próximas semanas para denunciar a los candidatos que apoyan a las AFP y llamar a no votar por ellos.

Las imbricación de las AFP con el capital industrial y financiero es un punto relevante que sin duda tendrá efectos en las decisiones de los políticos, la mayoría amparada directa o indirectamente por las grandes corporaciones. Los fondos son el alimento de las grandes corporaciones.

Un 60 por ciento de los ahorros de los trabajadores está invertido en instrumentos de diversas entidades nacionales, los que suman más de 106 mil millones de dólares. Aun cuando sólo un 16 por ciento de ese total está invertido en acciones y otros fondos, el resto está canalizado hacia instrumentos de renta fija, la gran mayoría en entidades privadas. Unos 64 mil millones de dólares se destinan a financiar al gran sector privado nacional: a fines del año pasado los fondos de los trabajadores en el mercado nacional estaban en cinco instituciones estatales, en 17 instituciones financieras privadas, en 114 empresas, 92 fondos de inversión, nueve fondos mutuos y un fondo de inversión de capital extranjero.

Como ejemplo, las diez principales inversiones de las AFP, además de algunos instrumentos estatales, apuntan al sector financiero privado. Entre ellos al Banco Santander Chile, el Banco de Chile (grupo Luksic), Itaú, Corpbanca (grupo Saieh), BCI (grupo Yarur), Scotiabank Chile, BBVA y Cencosud (de Horst Paulmann). En este último caso, las AFP Provida, Capital y Hábitat tienen más del seis por ciento de la propiedad accionaria del gigante del retail .

Una red de poder económico financiada por los trabajadores y amparada por el sistema político. Aquí apunta la Coordinadora NO+AFP, “nuestro objetivo está cada día más claro, dice Patricio Guzmán: echar a las AFP”.

Publicado en “Punto Final”, edición Nº 886, 13 de octubre 2017.

Coordinadora Nacional de Trabajadores NO + AFP: Carta Abierta

La Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP, ha elaborado una propuesta que pone término al sistema de AFP. Hemos dado a conocer al país y en especial a los trabajadores, este nuevo sistema de seguridad social sustentado en el reparto solidario, con financiamiento tripartito y un Fondo de Reserva Técnica. La respuesta de los trabajadores ha sido de un claro apoyo a nuestros planteamientos. Pero desde el gobierno y las autoridades no ha habido sino silencio. Las multitudinarias manifestaciones que han enarbolado nuestra consigna No Más AFP han carecido de eco en las autoridades, aún cuando han tenido la virtud en poner en la palestra pública un hecho indubitable: el sistema de AFP no hace sino condenar a los trabajadores a una vida de miseria luego de su ciclo laboral.

Las AFP administran 186 mil millones de dólares, propiedad de los trabajadores, al servicio de los intereses del gran empresariado. Este sistema no fue concebido como un sistema de seguridad social, sino que de ahorro forzoso que hoy paga a más de 350 mil chilenos una pensión promedio de 125 mil pesos. En los próximos años 99 de cada 100 personas recibirán pensiones inferiores al salario mínimo. El sistema de AFP fue impuesto por la Dictadura Cívico Militar al margen de las normas esenciales de un Estado de Derecho Democrático, en concordancia con los principios del neoliberalismo económico y de Estado Subsidiario, cuyos rasgos fundamentales se mantienen en la institucionalidad actual.

Entendemos la seguridad social como un sistema en el cual el Estado reconoce a las personas sus derechos fundamentales, siendo el socorro por enfermedad, invalidez o vejez, contingencias que afectan a quienes no están en condiciones de proveer su propio sustento. No es verdad que los sistemas de reparto, en los que se fundamenta nuestra propuesta, estén quebrados en el mundo moderno. Países como EEUU, Japón y toda Europa, lo tienen incorporado a su sistema de pensiones. Solo un puñado de países tiene un sistema similar al que impera en Chile.

Proponemos que las cotizaciones que paguemos mensualmente sirvan para pagar pensiones y no para especular y financiar a los grandes grupos económicos. Este sistema será financiado con aportes del trabajador, del empleador y del Estado y los dineros que no se destinen a pagar pensiones serán administrados en un Fondo de Reserva Técnica y un Comité Especializado realizará inversiones en el campo de las medianas, pequeñas y micro empresas, contribuyendo al desarrollo del país.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores y Trabajadoras NO+AFP convoca al pueblo de Chile a participar en un Plebiscito que pone a su consideración su propuesta de nuevo sistema de Seguridad Social.

A través de este ejercicio popular, democrático y participativo, reafirmamos nuestro derecho a expresarnos libres y soberanos respecto a un problema que afecta a la gran mayoría de los chilenos. En este ejercicio democrático el voto de la gente sí vale. Este Plebiscito lo consideramos como una forma que adquiere la movilización popular que no solo denuncia un sistema inhumano, sino que propone seriamente una opción distinta.

Llamamos a todos los trabajadores de Chile a sumarse activamente a esta iniciativa los días 29 y 30 de septiembre y 1º de octubre e invitamos a las organizaciones sociales, dirigentes y personalidades del arte, la cultura, el deporte, de centros de pensamiento y reflexión, de entidades morales y religiosas, que quieran ser parte de esta iniciativa a sumarse a este esfuerzo.

Nos asiste el más genuino convencimiento que esta forma de movilización es un aporte a la lucha por cambiar un sistema, que lejos de brindar el bienestar merecido por los trabajadores al final de su vida laboral, lo obliga a penurias indignas.

COORDINADORA NACIONAL DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS NO +AFP

 

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE CHILE

Artículo 5º.- La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su ejercicio. El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los tratados internacionales.

 

 

La propuesta completa se puede obtener en el siguiente link:

http://coordinadoranomasafp.cl/wp/wp-content/uploads/2016/12/PROPUESTA-PREVISIONAL.pdf

Luis Mesina: “Es muy legítimo que los movimientos sociales disputen el escenario político”

El vocero de la Coordinadora NO+AFP conversó con Juan Pablo Cárdenas sobre el plebiscito que convocó el viernes pasado en Casa Central de la Universidad de Chile. La instancia buscará que las personas voten la continuidad del sistema de AFP o el cambio a un sistema de reparto solidario.
El viernes pasado en la Casa Central, la Coordinadora NO+AFP convocó a un plebiscito nacional para decidir qué se hará con el sistema previsional actual, es decir, si continúan las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) o se cambia el modelo por un sistema de reparto solidario. Además, harán un llamado a un cacerolazo masivo el día 24 de julio.

En conversación con Juan Pablo Cárdenas, el vocero de la Coordinadora Luis Mesina, se refirió a este plebiscito y criticó las propuestas presentadas por el Gobierno y los partidos de la Nueva Mayoría, acusando al ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, de respaldar los intereses de los grandes grupos económicos.

Han creado conciencia casi toda la sociedad, pero en un año electoral yo no estoy tan seguro que la clase política esté concientizada con este tema ¿Qué se va a consultar en este plebiscito? ¿Cuál es la intención?

Tiene varios objetivos, pero antes de señalarlos creo que es importante subrayar algunas cuestiones. El ministro de hacienda se ha convertido en un representante, sin ningún pudor, de los grandes grupos económicos de este país. Hay que decir con claridad que las AFP son un instrumento de estos conglomerados, porque ponen nuestro ahorro previsional a su disposición, son la cara visible sobre la cual nos enfrentamos para intentar restituir un derecho fundamental.

Acá los que realmente están manteniendo y usando todo sus recursos -medios de comunicación y funcionarios públicos políticos- para continuar con este sistema son los grandes grupos económicos, como los Luksic, Matte, Agelini, Yarur, entre otros. Ellos se financian con nuestro ahorro a un costo bajísimo y terminan enriqueciendo su patrimonio de manera vergonzosa y escandalosa. Es bueno que la gente lo sepa porque aquí se miente descaradamente y de la mano del Gobierno.

Dicen: “qué importante que el ahorro previsional chileno haya permitido el desarrollo del mercado de capitales”. Ese es su discurso, pero el mercado de capitales es el lugar donde los grandes grupos tienen un capital, compran ese capital y lo venden después. Lo cierto es que han sacado de nuestro ahorro la rentabilidad para expandir su negocio fuera de las fronteras, importándole muy poco lo que pasa en nuestro país. Uno va a Colombia y se da cuenta que un grupo importante del dominio de los centros comerciales lo tienen los chilenos. En Perú Ripley tiene expansiones y lo mismo ocurre con Falabella en otros países.

Recientemente, el Ministro de Hacienda no solo defendió a las AFP en el Chile Day, sino además cometió otra falta gravísima porque censuró toda la manifestación popular. Dijo que era injusto que los chilenos tuvieran un juicio tan crítico de este sistema previsional y eso no ha merecido hasta el momento ningún reparo de la presidenta.

De este modo, hay que decir con la suficiente responsabilidad y fuerza que la presidenta es quien privilegia a las AFP, ella es la responsable de que todo esto se mantenga. Nosotros no tenemos ninguna confianza que desde el Gobierno, desde la Nueva Mayoría, vayan a venir conductas tendientes a modificar este sistema. Nada más alejado de la realidad.

Del Partido Socialista no hablo porque quedó en evidencia que son parte de la política de Soquimich y de toda su corrupción, pero no es posible que el Partido Comunista valide la propuesta que ha hecho el Gobierno.

Los comunistas han planteado una política respecto del sistema previsional, una fórmula híbrida que no tienen ninguna relación con los sistemas de seguridad social. Yo los invito a que lean el informe del Cenda (Centro de Estudios Nacionales de desarrollo Alternativo), donde está Hugo Fazio y Manuel Riesco, dos comunistas, que están una postura totalmente diferente.

Volvamos al tema central, ¿por qué un plebiscito? Primero, no se está convocando dentro de la institucionalidad. El objetivo es tensionar en un año electoral la demanda de un pueblo que se levantó contra este sistema espurio, entonces vamos a exigirles a los candidatos que se pronuncien al respecto.

Queremos restituir la soberanía a la voluntad popular, es decir, que después de tantos años, ese 62 o 64 por ciento de gente que no vota piense y tome conciencia de que acá, en este plebiscito, tiene sentido votar ¿Por qué aquí vale el voto? Porque se pondrán dos alternativas: Sí más AFP, (sistema de capitalización individual) o no más AFP (sistema de reparto solidario). Con esto se ponen en tensión dos principios, el individualismo con el de la solidaridad y los chilenos tendrán que expresarse.

Como Coordinadora eso nos permite que en estos casi tres meses vayamos a las ferias y a los espacios públicos a disputar esta ofensiva comunicacional que tienen las AFP a través de los medios de comunicación, partiendo por TVN, con Ricardo Solari a la cabeza. Vamos a tener que convencer a la gente para que ese viernes, sábado y domingo, se levante a votar. Nosotros creemos que ahí el voto es importante porque significa luchar la restitución de un derecho que ya habíamos ganado los chilenos. Hoy somos el único país que tiene este sistema tan salvaje de capitalización individual.

Es difícil organizar un plebiscito sin el auxilio del Estado, sin una institución como el Servel (Servicio Electoral) que incluso financia a los candidatos actuales ¿Cómo lo hará NO+AFP para que esto prospere?

Ese es el desafío más grande que tenemos como Coordinadora. El plebiscito será desde Magallanes hasta Arica y lo haremos con los sindicatos que forman parte de la organización. Este es un esfuerzo gigantesco como los de la dictadura, pero en una etapa post dictatorial. Queremos cero pesos del Estado porque no confiamos en ellos, son corruptos en general. Tampoco buscamos financiamiento del Servel. Vamos a pedir colaboración, estamos repartiendo 100 mil cartillas y la gente coopera con eso. Por supuesto que también necesitas un trabajo gigantesco, que ya están realizando las distintas comisiones.

La próxima semana tenemos conferencias sobre el plebiscito y esperamos contar con el apoyo de mucha gente. De hecho, el fin de semana pasado participé de la reunión de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile) y muchas federaciones de estudiantes comprometieron su esfuerzo para participar activamente, cooperar y movilizar gente detrás de esta gran demanda. Pretendemos llevar a un millón de personas.

Si asiste esa cantidad por fuera de los organismos estatales, estaremos demostrándole al país que los movimientos sociales tienen mucha potencia y mucho poder de convocatoria. En las primarias, con propaganda electoral y con recursos millonarios apenas lograron mover a un millón 800 mil personas, entonces si nosotros conseguimos mover un millón, quedará claro cuál es la democracia y la importancia de restituir la soberanía a la gente.

Está claro que la clase política ha fracasado y ha defraudado las grandes expectativas que tuvo el pueblo chileno después de la dictadura ¿Ustedes tuvieron alguna confianza que en las últimas primarias podría surgir alguna expresión o un movimiento que se hiciera cargo justamente de estas demandas sociales?

Al comienzo, con el nacimiento de una nueva fuerza política, hubo mucha esperanza en algunos sectores por la posibilidad de que este país pudiese tomar en sus manos programáticamente las banderas del mundo social, la lucha por la previsión, la educación pública, la vivienda digna, la salud, etcétera.

Sin embargo, con el correr del tiempo la gente se fue dando cuenta que esto se iba desvaneciendo porque uno de los grandes problemas de estos movimientos políticos, concretamente el Frente Amplio, es que no ha logrado una cuestión que es fundamental, que tiene que ver con que debe ser montado sobre la base de la movilización de los movimientos sociales. Quien piense que entre cuatro paredes se puede diseñar una estrategia política y de construcción de una nueva fuerza, no solamente se equivoca, sino que no ha entendido absolutamente nada. Ese problema es gravísimo.

Para tener un poco de historia reciente, el año 1983 cuando comenzaron las grandes batallas contra la dictadura en este país, después de 10 años, me tocó participar el 11 de mayo de la convocatoria, porque fui uno de los fundadores del Comando Nacional de Trabajadores (CNT). Recuerdo que fue el movimiento social quien lideró todo esto en su inicio. Los partidos estaban totalmente desarticulados y después, al calor de la lucha del movimiento social, se fueron rearticulando. Quien pretende suplantar ese rol no entiende la historia.

Uno se pregunta, ¿por qué el movimiento social no entra de plano a la política? ¿Por qué no destaca a sus dirigentes sociales como candidatos al parlamento e incluso a La Moneda? ¿Van a seguir esperando que surja alguna expresión política que se haga cargo de las demandas sociales?

Yo creo que es muy legítimo que los movimientos sociales disputen el escenario político. En la lucha por políticas públicas, como es el caso nuestro, está totalmente justificado que el movimiento social pretenda tomarse las instituciones del Estado para dirigirlas con un contenido distinto. El problema surge cuando uno observa que aún los movimientos sociales no han madurado lo suficiente.

Uno de los grandes daños que hizo la dictadura y los gobiernos de la Concertación fue naturalizar esta suerte de apoliticismo en el movimiento social, es la política de Jaime Guzman. Él falleció pero tuvo herederos en la Nueva Mayoría que instalaron el apoliticismo. Cuando Guillier dice que no es político, Guzman triunfa.

Lo que tenemos que desterrar los movimientos sociales es esta idea de que se nos está vedada la participación política y que son otros los profesionales, cuando realmente esta gente no tiene legitimidad.

Es consustancial la ética y la política, para decirlo más claro. Yo creo que al movimiento social le hace falta un pequeño impulso para convencerse que es necesario que tomemos en nuestras manos la decisión de las transformaciones, porque de la mano de ellos no va a venir. Si estos no son capaces de asumir su rol protagónico, político e histórico en un momento de coyuntura cuando les corresponde, pueden terminan desarmando, destruyéndose también.

Claramente el movimiento social tiene que asumir las banderas de la política, no solo para luchar por sus reivindicaciones parciales y sectoriales, sino para que todas las transformaciones se puedan hacer sobre la base de profundizar la democracia. Ha sido muy exitoso lo que ha hecho NO+AFP, pero creo que ha llegado el momento en que usted se proponga entrar de lleno a la política porque, de otra forma, lo que puede pasar es que se frustren estas expectativas de cambiar el sistema previsional.

Una de las tares que nos propusimos como movimiento social es justamente llevar adelante esta acción política del plebiscito, que la consideramos trascendental, porque nos obliga a debatir y discutir mucho con la gente estos temas.

Algunos políticos se han engolosinados con el tema electoral, creen que lo electoral es lo único y yo creo que ahí hay un profundo error.

Nosotros estamos convocando para el 24 de julio a una protesta nacional porque se cumple un año de la prima gran marcha. Vamos a hacer sentir nuestra voz y es un espacio de disputa porque si la Coordinadora NO+AFP no es suficientemente capaz de mover un millón nuevamente para que golpeen la calles, entonces quiere decir que la gente dio un paso en la dirección incorrecta. Nosotros tenemos la opinión que esto no es así porque lo vemos a diario.

Pasado mañana vamos a salir en un acto coordinado a las ferias públicas a disputar espacios y a decirle a la gente que tienen que politizarse, de Arica a Magallanes, de las 11 de la mañana hasta las 14 horas. Esto significa que tienen que asumir la responsabilidad de definir el curso de la historia de sus propios derechos, basta ya que en los sectores populares se vote por la derecha.

La gente tiene que comprender que debemos dejar de ser clientes de nuestros propios derechos fundamentales. Antes nosotros teníamos eso garantizado. Es necesario decirles a las personas más pobre y a los sectores medios, que la salud, la previsión y la educación pública ya la habíamos conquistado. Lo hicieron nuestros abuelos con sacrificio en los años 40, 50 y 60. No es efectivo que estos son bienes de consumo. Lo dijo Piñera, pero casi toda la Concentración también lo cree. Esa es la disputa.

Estamos planteando un programa reformista de restitución de derechos, de la previsión, la salud, la educación, el derecho a la vivienda digna, al transporte público, ese es el espacio que tenemos que salir a debatir. Hay que emplazar a estos políticos que se visten muchas veces con nuestra ropa y tienen un discurso totalmente desprovisto de contenido. Eso es lo que tenemos que desnudar y por eso este nueve partimos y el 24 vamos hacer sentir nuestra voz con un cacerolazo a nivel nacional.

Las AFP están gastando millones de pesos en propaganda para centrar el debate en la rentabilidad de los multifondos, cuando en términos prácticos eso a la gente no le sirve porque las pensiones siguen cayendo y están lejos de mejorar. Las personas no pueden ahorrar, los salarios son muy bajos, está aumentando el empleo informal que no tiene ningún tipo de previsión, en consecuencia, la perspectiva histórica para todos los trabajadores en el corto plazo es más pobreza.

Hay consenso que existe una crisis política y una crisis institucional, pero qué pasa con el movimiento social. NO+AFP, ha demostrado ser una organización convocante con un alto nivel de prestigio, pero uno se pregunta dónde está la CUT, la ANEF u otras instituciones ¿Los van a acompañar en esta jornada de convocatoria a un plebiscito y a las protestas?

Yo no creo que estén de acuerdo con nosotros, por los que no nos van a acompañar. Además, parte importante de su dirigencia ha sido tremendamente obsecuente con el Gobierno de turno, que es el gran problema que tiene el sindicalismo chileno. Extrañamente en este movimiento hay muchos militantes que pertenecen a la ANEF y a la CUT. Muchos de nuestros voceros son dirigentes de la CUT provincial y regional que están luchando. La gente en provincia es mucho más genuina, es mucho más directa. En Santiago está la máquina del aparato del Estado entonces es más fácil la coaptación.

Quizás el mérito más importante de esta Coordinadora es que es una organización de hecho, donde aquí no hay cargo, yo soy un vocero. Acá estamos porque adherimos a una causa no porque vayamos a lograr algún puesto determinado. El único rédito que ha tenido este movimiento es que tiene la confianza del pueblo, por supuesto que hay un cinco por ciento de la población que no está de acuerdo porque les estamos tocando sus intereses y eso lo queremos decir con claridad, sin subterfugios. Buscamos acabar con los privilegios de esa minoría que, además, hace uso de nuestro ahorro provisional para seguir gozando de privilegios. El famoso Ahorro Previsional Voluntario (APV, que tiene granjería tributaria, está hecho para el cinco o diez por ciento de la población chilena. Hay un millón se sujetos que tiene APV y somos diez millones. El 90 por ciento está condenado a pensiones miserables.

También tenemos que mandarles un mensaje a estos jubilados de las Fuerzas Armadas, quienes se jubilan a los 48 o 49 años con privilegios y defienden a las AFP, cuando tienen sistema de reparto. Eso solo ha sido posible porque estos gobiernos no han hecho absolutamente nada por cambiar las cosas. Nosotros no queremos acabar con el sistema de reparto de las Fuerzas Armadas, lo decimos claramente. Lo que queremos es que haya un solo sistema, fundado en uno de los principios de la seguridad social que es la unidad, un solo sistema para todos los trabajadores chilenos.

Razones para el plebiscito no+AFP

por Luis Mesina

Vocero Coordinadora Nacional de Trabajadores/as NO+AFP

 

La primera pregunta que debemos formularnos transcurrido 10 meses desde que el 24 de julio lanzáramos la primera marcha nacional es: ¿Por qué un Plebiscito? ¿Es este acto, un acto de desmovilización? ¿Supone este hecho político, supeditarse a una determinada estrategia electoral? ¿Cuáles serían las ventajas y desventajas de llevar adelante una actividad como esta?

Lo primero, para responder las legítimas interrogantes que surgen desde diversos ángulos, es necesario un pequeño balance, de forma tal de contextualizar el escenario político en el que se lanza este desafío.

A diez meses, en las que hemos efectuado 4 marchas, una protesta y un paro nacional, se han sucedido varios hechos.

Ha permanecido latente en los medios a pesar de los esfuerzos del gobierno, de los empresarios y de los políticos que defienden las AFP, el tema previsional. Millones de recursos económicos, obtenidos de los trabajadores se destinan a campañas de propaganda para atacar nuestro movimiento. El dogma monetarista está presente en todo el “discurso oficial” de los que defienden las AFP, entiéndase: gobierno, políticos profesionales, grandes empresarios, académicos y seudo intelectuales pagados por las grandes corporaciones nacionales y extranjeras. Todos han cerrado filas para atacar los sistemas de reparto solidarios. En eso, han sido coherentes, defienden el “individualismo” por sobre la solidaridad, pues saben que lo único que da identidad y sentido al pueblo trabajador es sentirse protagonista de su presente y futuro. Por tanto, está en pugna como nunca, esta visión irreconciliable de aquellos que sustentan la política del “ráscate por tus propias uñas”, con aquellos que seguimos creyendo en la solidaridad. Ese enfrentamiento conceptual es al mismo tiempo, una disputa material, práctica, concreta.

Nuestra lucha por restablecer un derecho fundamental como la Seguridad Social y rechazar el discurso predominante de quienes se han hecho del poder en estos 43 años, es determinante.

Es y será la disputa que deberemos librar en los próximos años, así de simple: o se restituye para los chilenos un sistema que garantice derechos esenciales que ya habíamos logrado en las décadas pasadas, y que fueron expropiadas por la fuerza bajo la tiranía y consolidadas por los gobiernos seudo democráticos al servicio del gran capital en estos últimos años, o, desarrollamos a partir de esta convicción,  un plan  de concientización, de organización y de lucha, que haga posible acabar con este sistema impuesto.

Estamos frente a un Estado corrupto. Prácticamente no existe institución que no haya sido contaminada por conductas espurias. El gobierno, el Congreso, los partidos políticos, los empresarios, la Iglesia, el Ejército, Carabineros y lo más grave para el mundo del trabajo, la propia Central, la CUT.

Mientras observamos diariamente actos de corrupción, las mayorías, los que viven de un salario precario, los que no tienen empleo y deben sobrevivir en condiciones inhumanas, quedamos indefensos ante un sistema construido y perfeccionado en 43 años para servir los intereses de las minorías. Agrava esta situación, pues el empleo informal aumenta y no contamos con Seguridad Social.

Tomamos nota de que la Educación, a pesar de los miles y miles de estudiantes movilizados exigiendo gratuidad y educación de calidad no son escuchados. El modelo curricular debe responder y satisfacer el diseño social y garantizar la reproducción del mismo al servicio de los intereses vinculados al poder.

La Salud Pública sigue el derrotero que siguen todos los derechos esenciales, la lógica privatizadora no se detiene. Y aunque sean miles los ejemplos de que no es posible continuar así, el Estado desdeña la demanda social, pues se debe aplicar las recomendaciones del Banco Mundial y los organismos internacionales que persisten en atentar contra nuestra soberanía en beneficio del capital trasnacional. La Salud en Chile aumenta su deterioro. Mientras los hospitales públicos carecen de la suficiente infraestructura e instrumental clínico y médico, proliferan fastuosas clínicas privadas, que además, reciben directa e indirectamente trasferencias de recursos públicos.

En el ámbito de otro derecho esencial como es la “vivienda digna”, nuestro país avanza a una velocidad impresionante para convertir en verdaderos ghettos humanos la edificación de viviendas indignas, que vulneran violentamente los derechos humanos de las personas y satisfacen los apetitos ilegítimos de las inmobiliarias, muchas de ellas vinculadas directamente a partidos políticos y financiadas con los ahorros previsionales de los trabajadores.

Otra ironía más de este sistema

Es decir, los derechos fundamentales como la educación, la vivienda digna, la salud y la previsión han sido conculcados y no existe voluntad alguna por detener esta furia empresarial capitalista contra los trabajadores y los sectores más desposeídos.

La guerra está planteada, ellos la declararon. Un estado que niega a su pueblo derechos esenciales, abre el legítimo derecho para que un pueblo tome en sus manos el camino que considere más justo, más adecuado y más posible para impedir la continuación de esta ofensiva contra una mayoría que pide, que exige respeto a cuestiones básicas que ya como sociedad habíamos logrado en décadas anteriores.

En este contexto, de lucha y no de pasividad, que planteamos llevar adelante el Plebiscito. Como un acto de concientización, de movilización, de organización y por sobre todo, como un acto político de restitución de la dignidad humana que no está dispuesto a tolerar pasivamente como asaltan el Estado para satisfacer intereses mezquinos de pequeñas minorías.

 

La complejidad de un plebiscito

La organización de un plebiscito nacional exige una movilización y organización realmente importante, que nos permitiría reforzar las voluntades nucleadas en torno al movimiento NO + AFP.

Un plebiscito serio, exige algunas garantías básicas para asegurar la credibilidad de sus resultados, tales como padrones electorales y observadores nacionales e internacionales independientes. De otra manera, no sería mucho más que la repetición del acto fraudulento de la dictadura de 1980, en el que se aprobó la Constitución que en lo medular todavía está vigente, y por lo mismo sería un desperdicio de energías.

Tampoco puede ser la repetición del Plebiscito del 5 de octubre de 1988 cuyo mandato entregado por el pueblo para terminar con el diseño de la dictadura, fue negociado y traicionado en beneficio de los mismos que destruyeron la democracia.

No es la repetición de la consigna: “la alegría ya viene”, la que nunca llegó

Es la rememoración de una fecha histórica; pero con la distinción que lo haremos desde la base, desde los trabajadores, con sus organizaciones, con los estudiantes, con los pobladores, con los pueblos originarios, con los ecologistas, con las organizaciones representantes de la diversidad sexual, es decir, con toda la comunidad empoderada, ejercitando de forma activa el ejercicio de sus derechos, o sea, ejercitando el poder del pueblo, el poder de las mayorías. Ese es el desafío.

Un  referéndum exitoso en el que uno o dos  millones de votantes se pronuncien en favor de terminar con las AFP y con la capitalización individual  y, se manifiesten  por la Propuesta de Coordinadora Nacional de Trabajadores que propone un sistema de reparto solidario, dejará en el suelo las campañas de los medios masivos de comunicación controlados por el gran empresariado y los aparatos políticos descompuestos a su servicio, que tratan de presentarnos como un grupo irresponsable con una representación minoritaria.

El referéndum tensiona la institucionalidad, pone en juego el poder, o dicho de otro modo, valida la legitimidad de los actos y reconoce a quien o quienes deben y pueden dirigir el Estado. Es la discusión de la soberanía, la discusión del poder. Sí del poder.

Incluso tiene un componente de pacifica subversión. Un plebiscito auto organizado no cabe en la institucionalidad vigente que fue ideada bajo la dictadura y profundizada en los gobiernos civiles posteriores, justamente para negar el ejercicio de la democracia, negar la soberanía al pueblo.

La organización del Plebiscito tiene como condición la participación activa de las principales organizaciones sindicales y sociales, en todas las comunas.

Es la consulta y al mismo tiempo la orden que da el pueblo, la plebes. Es un mandato irrevocable para que se haga la voluntad popular y no otra.

El plebiscito exigirá tener responsables de la agitación, organización y propaganda, y asegurar la realización material de la consulta en todo el país. Por lo mismo, un resultado que no hay que despreciar del trabajo antes y después de la consulta, es el restablecimiento de las confianzas y del tejido social roto en el país.

No se puede exacerbar antes de tiempo los prejuicios sobre esta estrategia. A priori, desechar formas de lucha concretas, supone arrogarse el papel de vanguardia que no somos. Implica caer en las viejas y fracasadas estrategias que suplantas el rol participativo de las mayorías por supuestos liderazgos oscuros que desde las sombras suenan y resuenan levantando solo consignas; pero, que medidos por resultados terminan siendo funcionales al status quo.

Se trata de hacer política real. Apostar a la gente. Apostar con la gente. Ese ha sido, quizá el éxito de esta Coordinadora Nacional, surgida hace cuatro años, con la clara convicción de que la unidad está determinada por la lucha contra las AFP, ese es nuestro fin, nuestra meta y hacia allá debemos colocar nuestras energías.

 

El plebiscito en funcional a nuestra estrategia. No es un fin en sí, es un medio para.

Permite al pueblo trabajador ejercer su soberanía aunque sea limitadamente mediante el ejercicio de la opinión. Se organiza, auto convocado por fuera de las instituciones controladas por las elites, y ese solo ejercicio plebiscitario desnuda la falsedad ideológica sobre la que se funda la institucionalidad actual, que se supone, se afirma en la democracia como expresión de la soberanía nacional y popular, mientras en la práctica niega al pueblo y a  la ciudadanía la posibilidad de ejercitarla, salvo con los rituales electorales para elegir representantes que luego escapan a todo control y posibilidad de remoción por decisión ciudadana, incluso cuando quedan a la luz graves casos de corrupción en favor de grupos empresariales, financiamiento ilegal de campañas por grandes empresas chilenas y multinacionales, con el agravante que han legislado en relación con sus intereses.

El PLES-biscito entendido como una forma de movilización de miles de compatriotas, tras un objetivo que cuestiona el ordenamiento político institucional, es en sí, un acto de soberanía y disputa. Es definitiva una disputa por el poder.

El referéndum legitimará a nuestro movimiento como la representación legitima de las aspiraciones de nuestro pueblo, demostrará una capacidad organizativa e influencia social que no tiene nadie en nuestro país. Una enorme capacidad de realizar cosas, con independencia política de los poderosos, sin subsidios estatales y sin dineros del gran empresariado.

El plebiscito nos permite interactuar con la gente para explicar nuestra crítica al sistema de AFP y al modelo de crecimiento económico concentrador de la riqueza y la propiedad en manos de una pequeña elite, permitiendo dar un paso adelante en los niveles de comprensión y de conciencia de la mayoría de las familias trabajadoras. Entrando con nuestra propuesta, que es la base para la transformación social responsable de nuestra sociedad en el terreno en disputa de la opinión pública.

Durante años la dirección de la CUT ha llamado a paros nacionales, sin preparación efectiva, seguidos de modestas manifestaciones, que en general no han traspasado a sectores de empleados públicos, y no han paralizado el aparato productivo. Este tipo de acciones sirve más bien como una válvula para dejar salir vapor de la caldera social en ebullición, y como justificación para funcionarios sindicales que luego pueden decir que “nosotros intentamos el paro general pero si no se consigue es culpa del pueblo que no responde”.

Por cierto, los niveles de conciencia y compromiso con el movimiento NO + AFP son dispares, en nuestro movimiento y en nuestro pueblo. Cuando algunos recién están dispuestos a participar en las marchas multitudinarias, otros ya se han cansado de los escasos resultados de las marchas, y unos se sienten derrotados y se restan mientras que otros entienden la necesidad de pasar a formas de acción superiores como el paro nacional.

No podemos además minimizar alegremente los efectos del periodo electoral que ya se nos viene encima, y la fuerte campaña en los medios y las redes contra las propuestas de NO + AFP y sus voceros, necesitamos una respuesta político-social que nos permita hacer frente a un periodo que en principio es difícil para los movimientos sociales. El trabajo de organización del referéndum mantendrá a nuestro movimiento con la mística y el entusiasmo necesario para terminar este año fortalecidos, cuando nuestros enemigos esperan que no agotemos, y disminuya nuestra energía como sucedió en su momento al movimiento estudiantil.

Solamente ganando las mentes y los corazones de la gente trabajadora, con una propuesta seria, y con liderazgos honestos, creíbles y capaces, será posible avanzar hacia formas de lucha superiores de desobediencia civil, como la protesta y el paro nacional.

No hay atajos para la tarea permanente y cotidiana, la simple voluntad discursiva no reemplaza la necesidad de ganar para la acción a la mayoría de la población.  Este tipo de acciones, especialmente el paro nacional, hay que prepararlas seriamente y asegurar el resultado, al menos medianamente exitoso, de otra manera existe la amenaza de un retroceso y desmoralización.

La tarea que nos hemos propuesto está a la altura de las grandes movilizaciones que hemos efectuados.

El Plebiscito es una apuesta, que debemos evaluar permanentemente, la concreción del mismo, siempre dependerá de la capacidad de convencer con las armas de la razón a los que no  logran comprender el alcance de este desafío, así como también a  aquellos que  legítimamente no lo vislumbran como parte de un proceso movilizador.

Ese es el desafío.

Chile ya despertó y no podrán detenernos