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Cómo la Revolución Bolchevique salvó el arte vanguardista

por Paul Mitchell // 

La exposición “Rusia Radical” en Norwich es un asunto pequeño en comparación con algunos shows exitosos que marcan el centenario de la Revolución de octubre de 1917 que se han organizado en Londres y mundialmente. Pero eso no debería desalentar a nadie que quiera ir.

Los curadores, el profesor de historia rusa Peter Waldron, asistido por Jamie Freeman y Ryan Hale, seleccionaron objetos cuidadosamente para reflejar los diferentes campos del arte de vanguardia—proporcionando una narrativa histórica seria y bienvenida sobre su desarrollo antes y después de la Revolución Bolchevique.

Un valor añadido es la exposición paralela en el Centro Sainsbury, “Royal Fabergé”, que contrasta la opulencia y exclusividad de la Rusia zarista con las aspiraciones más amplias y democráticas alimentadas por la revolución.

A diferencia de otras exhibiciones de este año, “Rusia Radical” no trata la Revolución de Octubre como algún tipo de error histórico o un desvío del desarrollo natural de Rusia, ni retrata a los artistas como ilusos engañados por la máquina de propaganda bolchevique.

Natalia Gonchorova (1881-1960), Los evangelistas, 1911, Museo Rusa del Estado, San Petersburgo

Documenta metódicamente la desintegración del régimen de 300 años de la dinastía Romanov confrontado por la rápida desindustrialización, la urbanización, la sociedad “en todos los niveles… en un estado inestable” y el impacto inmenso de la Primera Guerra Mundial.

San Petersburgo, la capital imperial que se convertiría en el centro de influencia y apoyo bolchevique, “encapsuló las tensiones que atravesaron al imperio”.

El catalogo de la exposición explica cómo los Romanov intentaron hacer cumplir una política de ortodoxia religiosa, autocracia y nacionalidad de “Rusia sagrada”, “rechazando la participación popular en el gobierno nacional hasta que la amenaza de colapso económico y político obligó al gobierno a hacer concesiones” luego de la Revolución de 1905. Señala cómo “Nicolás II y sus consejeros trataron al nuevo parlamento con desdén y trataron de cubrir su poder con tantas restricciones como fueran posibles”.

Natalia Gonchorova (1881-1960), Retrato de Diaghilev, 1919, UEA, Centro de Artes Visuales Sainsbury

“Cuando estalló la guerra en 1914 casi cada sección de la sociedad rusa se sintió traicionada por la autocracia, en particular los campesinos y el creciente número de trabajadores urbanos. Los campesinos se ofendieron cada vez más al ser explotados por la nobleza y la élite gobernante, las reformas tuvieron poco o ningún efecto en la vida cotidiana del campesinado. Aunque la guerra exacerbó estos problemas sociales, incluso antes de 1914 una revolución era inevitable”, concluye el catalogo.

En la esfera artística, el catalogo explica cómo “el opresivo estado zarista, con su feroz sistema de censura, dificultó la participación de los rusos en una discusión abierta sobre cuestiones sociales y políticas, y entonces los pintores usaron el arte para formular argumentos profundos sobre las condiciones del día”.

La mayoría de los pintores, aunque se consideraban a sí mismos como parte de un movimiento artístico internacional, expresaron su “rebelión” dentro de los confines de las imágenes religiosas y nacionalistas rusas, incluyendo muchos artistas de vanguardia que más tarde apoyarían la revolución. Uno tiene la impresión de que el arte y los artistas de vanguardia habían llegado a un punto muerto y solo la revolución podía salvarlos.

Malévich, Cuadrado Negro (1915)—y otras obras de la “Última Exposición Futurista de Pintura 0,10 [Cero-diez]”

Por ejemplo, el contenido religioso de Los evangelistas de Natalia Goncharova, de 1911, es evidente. Sin embargo, fue considerado blasfemo por el Santo Sínodo junto con 22 pinturas que la iglesia intentó prohibir en su exposición de San Petersburgo en 1914. Después de la revolución, Gonchorova se convirtió en una pionera del nuevo arte, que está representado por el retrato simple y vibrante del empresario de ballet Sergei Diaghilev(1919), en exhibición.

Al mismo tiempo que Kazimir Malévich pintaba su famoso y suprematista Cuadrado Negro (1915)—una fotografía muestra cómo se exhibió en la esquina superior de la “Última Exposición Futurista de Pintura 0.10 [Cero-diez]”, donde tradicionalmente se colgaría un ícono religioso—también producía postales patrióticas a favor de la guerra como “El austríaco iba a dárselas de Radziwill y la campesina lo ensartó con su horca”.

La exposición explica cómo los artistas antes de la revolución estaban a disposición del capricho de los patrones ricos. Savva Mamontov, magnate del ferrocarril, cultivó el trabajo de Mijaíl Vrubel, un artista recordado por sus pinturas de demonios torturados y “que rechazó explícitamente el concepto de que el arte debería tener un propósito social”.

Kazimir Malevich (1878-1935), El austríaco iba a dárselas de Radziwill y la campesina lo ensartó con su horca, 1914, Biblioteca Nacional de Rusia, San Petersburgo

Nikolai Riabushinky, comerciante próspero de Moscú, apoyó al grupo de arte simbolista La Rosa Azul, “muchos de los cuales querían utilizar el arte como un escape de la realidad y representar, en cambio, un mundo ideal y a veces fantástico”.

“La Revolución de Octubre cambió radicalmente la cultura rusa”, insiste el catalogo. “Después de más de tres años de guerra, la Revolución de Octubre desató una ola de entusiasmo por un nuevo orden y muchos artistas acudieron a la causa bolchevique, incluso teniendo una experiencia limitada de compromiso político”.

“De forma completamente inesperada, los hombres y mujeres subversivos y, en ocasiones, escandalosos, que desarrollaron un enfoque modernista excepcionalmente ruso respecto al arte se encontraron en la posición de promover sus ideas radicales en todo el nuevo estado bolchevique”.

El Lissitzky (1890-1941), Cuatro Formas Fundamentales de Aritmética, 1928, Colección Van Abbemuseum, Eindhoven

“Los artistas radicales de Rusia experimentaron una década de creatividad y energía extraordinaria después de la revolución. Fueron capaces de aprovechar el entusiasmo de los bolcheviques para extender la revolución a todos los aspectos de la vida rusa, y la nueva libertad social y cultural de los años 1920 en el estado soviético implicó que la vanguardia podía experimentar y conseguir audiencias masivas para su trabajo”.

Este análisis es una refutación a aquellos que afirman que los bolcheviques tenían poco apoyo de los artistas y que intentaron aplastar el movimiento de vanguardia.

En 1918 el constructivista Vladímir Tatlin, famoso por proponer el “Monumento a la Tercera Internacional”, del cual se exhibe un modelo afuera del Centro Sainsbury, fue nombrado jefe del departamento de arte del Comisariado de la Ilustración (Narkomprós). Malevich se le unió. Marc Chagall creó una Escuela de Arte Popular en Vítebsk en la actual Bielorrusia, atrayendo a El Lisitski, cuya asombrosa herramienta educativa “Cuatro Formas Fundamentales de Aritmética” forma parte de la exposición.

Natalia Danko (1898-1942), Rojos y Blancos, 1922-1925, El Museo de arte de Letonia, Riga

Entre 1918 y 1921, mientras la guerra civil causaba estragos, Narkomprós instaló 36 museos nuevos, que eran empresas educativas integradas por artistas involucrados en discusiones intensas sobre la dirección que deberían tomar y cómo desarrollar nuevas imágenes. Muchos se involucraron en diseños para el programa de construcción rápida de viviendas y la producción de objetos cotidianos.

Serge Chekhonin, por ejemplo, quien estuvo involucrado en la creación del símbolo del martillo y la hoz, se convirtió en el director artístico de la Fábrica Imperial de Porcelana, y contrató a diseñadores de gran talento, incluyendo a Natalia Danko, de quien se exhibe su juego de ajedrez “Rojos y Blancos”. Está compuesto por peones rojos de mujeres campesinas respaldadas por trabajadores industriales y piezas de soldados que se oponen a peones blancos ligados por cadenas negras supervisados por un rey blanco esquelético.

La hermana de Danko comentó, “Cualquiera que recuerde el Petrogrado de esos años—el desierto escarpado de sus avenidas y sus casas desiertas sumergidas en la oscuridad y el frío, sus ventanas marcadas por las huellas de balas recientes—recordará la ventana de exhibición de porcelana china… Los transeúntes se detenían en la ventana y se quedaban mirando la porcelana. Esta porcelana era el mensaje de un futuro hermoso”.

Cortejo fúnebre de Kazimir Malevich, Leningrad, 1935, Colección de Vladmir Tsarenkov

En su haber, la exposición de Rusia Radical se aleja de la falsificación “el leninismo condujo inevitablemente al estalinismo”, predominante en otros lugares. Señala los motivos materiales de la degeneración de la revolución y las amargas disputas sobre “el socialismo en un país”, la colectivización forzada y la industrialización a medida que Stalin ascendió al poder. A diferencia de otras exposiciones, se menciona a Trotsky y la Oposición de Izquierda respecto a la lucha contra el estalinismo.

Con el surgimiento del estalinismo, se cerraron las escuelas de arte, se cancelaron las exhibiciones, y las celebraciones escenificadas “perdieron la novedad y espontaneidad de los primeros años del poder bolchevique”.

En su lugar se hizo cumplir el realismo socialista. Como resultado, los artistas emigraron, cometieron suicidio, fueron ejecutados o forzados a la oscuridad. El catalogo termina con una fotografía conmovedora de la escasamente concurrida procesión fúnebre de Malévich en 1935, su ataúd en diseño suprematista en la parte trasera de un camión con una réplica de su Cuadrado Negro fijada al capó.

España: la clase obrera catalana y española deben salir al combate

por Paul Mitchell y Chris Marsden//

Los partidos nacionalistas catalanes están trabajando abiertamente con el Gobierno del Partido Popular (PP) en Madrid a cambio de concesiones que anticipaban de la Unión Europea. El resultado de sus esfuerzos es permitir que el régimen español establezca un peligroso precedente de poder imponer su voluntad mediante órdenes policiales-militares, con el pleno respaldo de la oposición del Partido Socialista (PSOE).

El viernes pasado, el Parlament regional de Cataluña votó a favor de declarar la independencia de España e iniciar un “proceso constituyente” para redactar la nueva constitución de una República Catalana. De los 135 diputados en el Parlament, 70 votaron a favor, incluyendo miembros del Parti Demòcrata Europeu Català (PDeCat), la Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la pseudoizquierdista Candidatura d’Unitat Popular (CUP).

Los políticos nacionalistas catalanes se comprometieron a montar una resistencia contra la amenaza de. Presidente Mariano Rajoy del PP de invocar el artículo 155 de la Constitución española, derrocar al presidente catalán Carles Puigdemont y a sus ministros regionales, disolver el Parlament catalán y organizar elecciones regionales anticipadas.

En cambio, los nacionalistas han aceptado participar en las elecciones anticipadas convocadas para el 21 de diciembre, una medida que colocará un sello de legitimidad sobre la suspensión de la autonomía catalana por decreto.

Puigdemont y los consellers del Govern catalán expulsados huyeron a Bélgica, ostensiblemente para escapar de un eventual enjuiciamiento. Estando allí, Puigdemont repitió sus llamamientos a la UE para que intervenga en la crisis secesionista mediando un acuerdo entre Madrid y su gabinete depuesto. Como un quid pro quo, accedió a la convocación de elecciones prontas por parte de Rajoy, describiéndolas como un “plebiscito democrático”.

Según un periodista de Radio Catalunya, Ernest Marcià, en declaraciones a la BBC, el respaldo de Puigdemont a las elecciones es una señal de que ya se están llevando a cabo conversaciones secretas entre Puigdemont y Rajoy, mediadas por la UE. “En mi opinión”, dijo Marcià, “está sucediendo algo que nadie sabe que está sucediendo, y probablemente Europa esté interviniendo … No públicamente, no reconocerán nada”. Pero España ha hecho algo que no dijeron hace unas semanas y Cataluña está aceptando la autoridad de España, lo que también es muy extraño desde el punto de vista secesionista”.

No hay nada extraño en las acciones de Puigdemont. El objetivo de los nacionalistas catalanes desde el primer día era impulsar el apoyo popular al separatismo, en parte explotando los agravios legítimos hacia Madrid y el descontento social generado por la austeridad. Pero esto se centró principalmente en un llamado a las capas de la clase media con base en las demandas de que la relativamente próspera Cataluña dejara de subsidiar a las regiones más pobres de España.

Cataluña es la región más rica de España, representando una quinta parte del producto interno bruto del país. El objetivo de los partidos separatistas es crear un nuevo mini-Estado, o al menos acumular el grado necesario de independencia para establecer relaciones directas con los bancos mundiales, las empresas transnacionales y la UE. El objetivo es consolidar a Cataluña como un área de bajos impuestos y comercio libre, basada en la explotación intensificada de la clase trabajadora.

Sus movilizaciones en la calle nunca fueron más que una forma de apalancamiento en sus negociaciones con Madrid a fin de obtener mayores facultades relacionadas a la recaudación de impuestos y otras concesiones. Los partidos nacionalistas catalanes han pasado años imponiendo medidas brutales de austeridad mientras envían a la policía regional catalana a aplastar huelgas y protestas.

Pero, una vez que la Unión Europea y sus Gobiernos se comprometieron a apoyar la represión de Rajoy, la retirada era sólo una cuestión de tiempo. El lunes, el PDeCAT y el ERC anunciaron que abandonarían su oposición a las elecciones del 21 de diciembre y que presentarían candidatos.

El portavoz del ERC, Sergi Sabrià, al declarar las elecciones como “ilegítimas” y “una trampa”, agregó que, “no obstante, las urnas no nos dan miedo”.

La Assemblea Nacional Catalana, cuyo líder permanece encarcelado por cargos de sedición, insistió en que todavía “solo reconoce la República Catalana” y rechazó el Artículo 155, pero sólo para declarar inmediatamente que convocaría una reunión “antes del 3 de noviembre” para decidir sobre una “estrategia conjunta” para las elecciones del 21 de diciembre.

La pequeñoburguesa Candidatura d’Unitat Popular, CUP, la cual mantuvo en el poder a la coalición ERC-PDeCAT actuando como los promotores más intransigentes de la causa nacionalista burguesa y elogiando sus supuestos credenciales izquierdistas, fue aún más explícita, arrogante y criminal. “El Estado español nos ha neutralizado con la intimidación y el miedo”, se quejó.

“Lo que ha sucedido”, concluyó el diputado de la CUP, Benet Salellas, es “que ha habido un exceso de improvisación en algunas de las acciones durante los últimos meses”. Luego reiteró su apoyo a Puigdemont y lo elogió por enfocarse en apelar a Bruselas, lo que supuestamente “internacionaliza la violación masiva de los derechos humanos”, finalizando sus declaraciones con un patético llamado a Puigdemont a que “apruebe los primeros decretos republicanos”.

El Consejo Político de la CUP organizará una reunión el 4 de noviembre para decidir si apoya las elecciones de Rajoy para tener tiempo para registrarse antes de la fecha límite del 7 de noviembre.

Aquellos sectores de la clase obrera de habla catalana que prestaron apoyo a los nacionalistas han sacado sus conclusiones iniciales sobre la derrota en curso. Los informes indican que la mayoría de los trabajadores del sector público, incluidos los maestros y los bomberos, así como la policía regional, han continuado trabajando después de indicar un respaldo para una campaña de desobediencia civil. La burocracia sindical está más que feliz de aplacar la crisis, con la Intersindical-CSC declarando el lunes que canceló una amenaza de huelga general.

Esta situación está cargada de peligros.

Los independistas primero defendieron un programa divisivo que ayudó a crear una confusión máxima, dividiendo a los trabajadores de Cataluña de los de España, y dividiendo a los hispanohablantes en la región de los trabajadores de habla catalana, en un momento de oposición universal a la agenda de austeridad impuesta tanto por Madrid como Barcelona.

Ahora, después de que el PP aprovechase la oportunidad para movilizar al ejército y a la Guardia Civil e imponer un nuevo Gobierno por decreto, le ofrecen sus servicios como gendarmes políticos con la esperanza de entablar un nuevo acuerdo con Madrid y Bruselas.

La clase obrera de toda Cataluña y España tiene que combatir el intento de Madrid y la UE de imponer un régimen dictatorial, sea o no sancionado por elecciones impuestas. El poder del Gobierno del PP sólo se vio fortalecido con la implementación de medidas represivas y antidemocráticas que inevitablemente se emplearán contra los trabajadores en toda España.

Pero una lucha implacable contra Madrid y sus partidarios de la UE sólo puede librarse si es totalmente independiente de los partidos burgueses catalanes y su agenda reaccionaria de separatismo nacional.

Una respuesta progresista a la crisis que enfrenta la clase trabajadora de España, sea cual fuere el idioma que hable, exige el fin de todas las divisiones nacionales mediante la adopción de la perspectiva del internacionalismo socialista. Contra una España capitalista y el plan de crear una Cataluña capitalista, la clase obrera tiene que librar una lucha unificada para la formación de Gobiernos obreros en España y en toda Europa como parte de la unificación socialista de todo el continente.

200.000 protestan por el encarcelamiento de líderes nacionalistas catalanes en Barcelona

por Paul Mitchell //

El encarcelamiento esta semana de líderes de las principales organizaciones separatistas en Cataluña —Jordi Sànchez de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC) y Jordi Cuixart de Òmnium Cultural— se encontró con manifestaciones en toda Cataluña que culminaron en una protesta de 200.000 personas en Barcelona la noche del martes.

El encarcelamiento de los dos marca los primeros encarcelamientos de presos políticos desde el final de la dictadura fascista del general Francisco Franco.

Se ha programado una movilización masiva para el sábado por la tarde pidiendo su liberación. Hay conversaciones sobre otra “huelga nacional” por parte de la “Junta para la Democracia”, que comprende a 60 organizaciones, entre ellas los sindicatos ANC, Òmnium Cultural, UGT y CCOO y las organizaciones paraguas de empleadores, CECOT y PIMEC.

Sánchez y Cuixart se encuentran en espera de investigación de cargos falsos de sedición, que tienen una sentencia máxima de 15 años de prisión. Están acusados de organizar manifestaciones el 20 y 21 de septiembre, que intentaron evitar las redadas policiales contra organizaciones que promovían el referéndum sobre la independencia catalana del primero de octubre.

Los arrestos se produjeron luego de semanas de represión sostenida por el gobierno del Partido Popular (PP) del presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Funcionarios del gobierno catalán han sido arrestados, decenas de sitios web cerrados, millones de carteles y folletos confiscados, impresos y periódicos buscados, reuniones prohibidas y cientos de alcaldes amenazados con enjuiciamiento por apoyar el referéndum.

El primero de octubre, el gobierno del PP envió decenas de miles de policías en un intento fallido por evitar el referéndum. Las redes sociales se vieron inundadas por imágenes de guardias civiles que se abrieron paso en los lugares de votación, agarraron urnas y golpearon a votantes pacíficos e indefensos, cientos de los cuales resultaron heridos. Se ha azuzado una histeria nacionalista, de orden público y se alientan las protestas de la extrema derecha.

Hoy, a las 10 de la mañana, el presidente regional catalán, Carles Puigdemont, debe “aclarar” si ha declarado o no la independencia, tras su declaración de la semana pasada en la que reafirmó el derecho de Cataluña a la independencia, pero que no se declararía durante varias semanas para permitir negociaciones con Madrid.

Si no niega la declaración de independencia, muchos informes sugieren que el Consejo de Ministros de Rajoy invocará medidas en virtud del artículo 155 de la Constitución española, rutinariamente descrita como la “opción nuclear”, que suspende la autonomía catalana. Tal paso sienta las bases para imponer el gobierno directo desde Madrid a través de la intervención militar.

Según los informes de los medios, el parlamento regional se disolverá y se creará una “autoridad gubernamental de transición”, integrada por tecnócratas nombrados que asumirán el funcionamiento de los diversos ministerios catalanes.

Puigdemont podría continuar como presidente del gobierno regional, pero se lo despojaría de sus poderes. El vicepresidente Oriol Junqueras, responsable de las finanzas de la Generalitat —y culpado por la pérdida de inversiones en Cataluña y de las empresas que reubicaban sus sedes— podría ser destituido. Es probable que Junqueras y otros funcionarios sean detenidos y encarcelados como lo han sido Jordi Sánchez y Jordi Cuixart.

El siguiente paso, según los informes, sería celebrar nuevas elecciones en Cataluña. Estas no serían convocadas por el gobierno regional como normalmente es el caso, sino bajo el control de Madrid. Que a los partidos que piden la independencia se les permita presentarse a las elecciones es cada vez más improbable, ya que aumentan las exigencias de que se los prohíba.

El gobierno no habla abiertamente actualmente de la intervención militar, pero se enviaron tropas logísticas para apoyar a las unidades de la Policía Nacional y de la Guardia Civil en Cataluña y se publicaron detalles del plan de despliegue de tropas de “Cota de Malla” junto con los comentarios de figuras militares.

Rajoy viajará el jueves por la tarde a Bruselas para participar en la cumbre del Consejo Europeo de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE). La UE ha declarado consistentemente que la sucesión catalana es una crisis “interna” que España debe resolver dentro de los límites establecidos por su Constitución, una visión tomada por la administración Trump en Estados Unidos. La represión del PP goza del apoyo de la UE y los Estados Unidos porque estos temen que la UE y la alianza de la OTAN se fragmenten en un mosaico de miniestados competidores.

Con ese fin, Cataluña ni siquiera aparece como un artículo oficial en la agenda de la cumbre. “No tenemos la intención de incluirlo en la agenda, pero, por supuesto, si el presidente Rajoy quiere hablar sobre eso, lo reflejaremos en la agenda”, dijo un alto funcionario europeo.

El Secretario General del Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, también está visitando Bruselas. Su papel principal es cubrir al PP e intentar contrarrestar las representaciones de las medidas represivas que promulga el Estado español. El miércoles se reunió con el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, la Alta Representante de Política Exterior, Federica Mogherini, y con el presidente del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, Giani Pittella, antes de participar en una conferencia organizada por la facción Socialdemócrata Europea. Hoy se reunirá con el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude-Juncker.

La implacable fuerza de las medidas estatales policiales impuestas en Cataluña por el gobierno del PP, que rige sobre el quinto país capitalista supuestamente democrático de Europa, es una advertencia para los trabajadores y jóvenes en todo el continente e internacionalmente. La luz verde dada a la represión del PP, apoyada por el partido derechista Ciudadanos y el PSOE por parte de la UE y los EUA es una confirmación adicional de que la élite gobernante global no tolerará ninguna oposición a sus políticas contrarrevolucionarias sociales.

Lo que está sucediendo en Cataluña se convertirá en el punto de referencia para la regla en toda Europa.

El rápido resurgimiento de tales medidas represivas en un país, que el PSOE y el Partido Comunista insistieron en haber resuelto su amarga historia del siglo XX de la lucha de clases, la revolución y la dictadura a través de la “transición a la democracia”, tras la muerte de Franco en 1975, es una expresión gráfica del colapso del orden capitalista global posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El acuerdo político inventado durante la Transición se ha desintegrado. El PSOE, el principal partido de gobierno de la élite gobernante española en el período posterior a Franco, ha quedado desacreditado por décadas de políticas de austeridad y guerra.

La cuestión crítica es la movilización política de toda la clase obrera española y europea en la lucha contra el retorno al gobierno estatal policial y cualquier intento de movilizar al ejército.

Los trabajadores y los jóvenes en Cataluña, en toda España y en todo el continente deben exigir el fin de la brutal represión que se está llevando a cabo en Cataluña. Todas las tropas y las fuerzas gubernamentales deben ser retiradas de Cataluña y los que permanecen cautivos como prisioneros políticos liberados inmediatamente.

La oposición a la represión estatal no se puede montar bajo los auspicios de los partidos gobernantes en Madrid o los nacionalistas catalanes, que son incansablemente hostiles a la clase trabajadora.

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional insiste en que la única política viable contra el peligro de la guerra y la dictadura es luchar por unificar a la clase obrera en España y Europa en una lucha contra el capitalismo y por la reorganización socialista de la sociedad. Esto solo puede llevarse a cabo en la lucha revolucionaria contra todas las facciones burguesas españolas, ya sea en Madrid o Barcelona.