Archivo de la etiqueta: Partido Socialista

¿Qué es el anti neoliberalismo?

por Ibán de Rementería //

El neoliberalismo es una doctrina económica y política promovida por el capital financiero internacional, que surge y se hace relevante ante la crisis de reproducción ampliada del capital que  se manifiesta a inicios de la década de los años setenta del siglo pasado, esta crisis fue atribuida al alza vertiginosa de los precios del petróleo y al fin del patrón dólar-oro dictaminada por el Presidente Nixon. No obstante, las recurrentes crisis del capitalismo se hacen manifiestas por la imposibilidad del capital de reinvertir en la misma actividad que le permitió obtener sus ganancias y utilidades, esto se conoce como la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, por lo tanto el capital siempre deben de buscar nueva actividades económicas, sociales y culturales donde invertir para así asegurar su reproducción ampliada.

Los principios básicos del neoliberalismo son: en general, minimizar participación del Estado en la economía de un país, en lo concreto: reducir la intervención del Estado en el mercado laboral y privatización de empresas estatales; además, garantizar la libre circulación de los capitales internacionales y poner el énfasis en la globalización de los mercados de bienes y servicios, sin permitir la libre circulación de los trabajadores, establecer puertas abiertas a la inversión y comercio multinacional, poner fin al proteccionismo económico, minimización del control público a las actividades económicas, disminución de impuestos y gravámenes, fin al control de precios ya que solamente la ley de la oferta y la demanda es el regulador de los mismos y, el agente económico fundamental es la empresa privada no el Estado.

Por lo anterior, las dos medidas características de la instauración del neoliberalismo son la privatización de las empresas públicas y la desregulación del mercado de trabajo. La privatización de las empresas públicas incluye preferencialmente a los servicios públicos de educación, salud y seguridad social. Además, la salud y la seguridad social se constituyen en dos formas de empréstito forzoso de los usuarios de esos servicios al capital financiero nacional e internacional. Asimismo, son privatizadas las empresas públicas que se dedica a la explotación de los recursos naturales renovables o no renovables que por tradición y convención internacional pertenecen a las naciones, o esos recursos son entregados en “graciosas concesiones” para la explotación de la pesca, los bosques, los recursos de agua, los recursos energéticos, etc., así como la minería metálica y no metálica, etc. También son privatizadas las empresas públicas que proveen y explotan las obras públicas en carreteras, caminos y autopistas, puentes y túneles, puertos y aeropuertos, etc. De igual manera, son privatizadas las empresas del estado que prestan los servicios públicos, de agua potable y alcantarillado, de comunicaciones y transportes, etc., o se entregan en concesión esos monopolios naturales.

La desregulación del mercado de trabajo se hace mediante la supresión de la titularidad sindical – en breve, que los beneficios laborales solo cubren a los miembros de los sindicatos que los obtuvieron-, también con la eliminación de la negociación por rama industrial lo cual debilita la capacidad negociadora de salarios y condiciones laborales de los sindicatos por empresas, además,  lo anterior se complementa con fuertes limitaciones al derecho de huelga que es la única arma de negociación con que cuentan los trabajadores. De esta manera la desigualdad política se convierte en inequidad económica y asegura la reproducción ampliada del capital.

En lo político el neoliberalismo es sumamente exigente en las “reglas del juego claras y la certeza jurídica” para la inversiones de capital, sobre todo mediante la “política de los acuerdos”, es decir, que la democracia perfecta es aquella donde los derechos de las minorías están tan bien salvaguardados como los de las mayorías. Los derechos de las minorías quedan garantizados en proporciones de dos tercios o cuatro séptimos para votaciones calificada de leyes o reformas constitucionales, no por mayoría absoluta de los intervinientes según el caso,  o como lo fue el sistema electoral binominal que daba igual representación política a quien obtenía un tercio o dos tercios  de la votación. Esta modalidad desigual de la gestión de la distribución poder político es la que regula la distribución inequitativa de la riqueza nacional. Para confrontar esta desigualdad política e inequidad económica es necesaria una Asamblea Constituyente, cuyos miembros escogidos de manera universal y proporcional, que no sean incumbentes ni del Parlamento ni del Gobierno Nacional, redacten una nueva constitución que garantice la igualdad de derechos de todos.

De todo lo anterior se deduce que las primeras medidas anti neoliberales son la oferta pública de educación, salud y seguridad social universal, gratuita y de calidad para todas y todos los chilenos y los que viven en el territorio nacional con cargo al presupuesto de la nación.

La segunda medida anti neoliberal, precisamente para poder financiar la satisfacción gratuita y de calidad de los derechos sociales fundamentales en educación, salud y seguridad social, es la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades que produce la explotación de los recursos naturales y financien el presupuesto nacional, sin producir déficit, ni endeudamiento, ni colapso fiscal. Como complemento de lo anterior y para fortalecer el presupuesto nacional sin tener que  elevar los impuestos ni aumentar la deuda pública, la tercera mediada es la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades de las empresas de servicios públicos que constituyen monopolios naturales.

La tercera medida anti neoliberal es una legislación laboral que reconozca la titularidad sindical, la negociación colectiva por rama y el derecho de huelga sin más restricciones que la seguridad personal de terceros. Esta medida no tan solo tienen el objetivo mejorara los ingresos y condiciones laborales de las y los trabajadores en el país, además, de igualar la distribución del poder entre quienes viven de sus trabajos y quienes viven de sus ganancias o renta.

Otro de los problemas de distribución del poder y la riqueza nacional es el que afecta al junto de la regiones que constituye la nación, el problema de la regionalización, para esto se necesita además de las competencias políticas y administrativa oportunas para la gestión regional autónoma, es imprescindible que cuenten con la competencia fiscal que les asegure una participación suficiente a sus necesidades regionales y locales en las rentas y utilidades que producen la explotación y gestión los bienes y servicios  públicos de la nación que en sus territorios están localizados.

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, IS del PS)

 

El problema de la unidad de la izquierda

por Ibán de Rementería // 

Ya no se sabe si el problema de la unidad de la izquierda en Chile ha sido puesto de presente por la contundente derrota que la derecha le propinó a la centroizquierda en las pasadas elecciones presidenciales, o lo es por la aparición y consolidación electoral de una nueva izquierda representada por el Frente Amplio (FA). Este último hecho es el primer resultado de la reforma electoral que termina con el binominalismo electoral y político, reinstaura los tres tercios en la política nacional, incluso los cuatro tercios considerando a la Democracia Cristiana (DC) que aún lucha por conservar su unidad manteniendo su ubicuidad, pero que aspira a ser el partido pivote entre el gobierno y la oposición. Dicho sea de paso, no es el único que quiere lograr ese privilegio, también tenemos a la Federación Regionalista (FR), ex CDs de centro derecha, además, seguramente surgirán desprendimientos de centro derecha desde el Partido por la Democracia (PPD), el Partido radical (PR) y el Partido Socialista (PS) también. Para contribuir a la confusión general en la primera vuelta ganó la centro izquierda y la izquierda, por eso pueden tener la mayoría en el parlamento, y en la segunda vuelta ganó la derecha, que por eso tiene la Presidencia de la República. Para muchos todo está dado para volver a la “política de los acuerdos”. Es en este ambiente político en construcción donde se plantea el asunto de la unidad de las izquierdas.

Primero, hay que preguntarse si es necesaria la unidad de la izquierda según los propósitos políticos que sus partes constitutivas quieren alcanzar, en el sentido de que esos propósitos pueden ser tan diferenciados e incluso llegar a ser antagónicos que no hacen posible o, más aún, no hacen conveniente esa unidad.

Segundo, la unidad del FA depende de su diferenciación con la Nueva Mayoría, más aún con el espíritu exitoso de la Concertación. El FA agrupa a catorce organizaciones y movimientos políticos de diverso origen ideológico, importancia política (cuantitativa) y capacidad organizativa, donde su diferenciación tajante con la coalición política frente a la cual disputa por el mismo contingente social de intereses económicos, culturales y políticos, es precisamente la condición de su propia unidad.
Tercero, el carácter conservador de la centro izquierda representada por la NM, más de centro que de izquierda, no tanto en lo valórico –aborto, matrimonio igualitario, identidad de género, despenalización de la provisión y consumo de drogas, etc.-, sino que, y sobre todo, en el campo de la conservación y promoción de determinados modelos de inversión privada y reproducción ampliada de capital en: la educación, la salud, la seguridad social, los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos, etc. Este modelo de “inversión, crecimiento y desarrollo” no hace posible un encuentro entre el FA y la NM. Este conflicto sobre la reproducción ampliada del capital en la prestación de los derechos sociales, los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos es el eje de la crisis política al interior de la DC, y fue el espectro del inmovilismo político del Gobierno de la Presidente Bachelet y ,ahora, de la derrota de la candidatura presidencial de la NM.

El fantasma de ese modelo de inversión crecimiento y desarrollo que se impuso en el programa de Alejandro Guillier fue el que desmovilizó para la segunda vuelta al contingente social de izquierda que había votado por otras opciones en la primera y no movilizó a los abtencionistas de izquierda que así rechazan ese modelo.

Hasta ahora los análisis desde la perspectiva de la centro izquierda, sean sus expertos o dirigentes pues aún no hay análisis de las direcciones políticas de los partidos de la NM, soslayan los contenidos programáticos de las propuestas presidenciales de Alejandro Guillier, sus ambigüedades de propósitos e inconsistencias de financiamiento, remarcando solamente la “campaña del terror”, las campañas de desinformación sobre propuestas programáticas y encuestas, el predominio mediático de la derecha, etc. El caso más simbólico de este fracaso electoral es el caso del Partido por la Democracia (PPD), que es la mejor expresión oportunista de la Concertación y la NM, en origen una partido instrumental que hizo del clientelismo doctrina, el cual fue ahora el más castigado por sus electores, perdiendo más de la mitad de ellos.

Es por eso que la reorganización de un Bloque por el Cambio, o como se le quiera llamar, que sea capaz de reunir a los partidos de izquierda de la NM, o a sus sectores que desde allí se reclaman, y el FA deberá discernir muy claramente sus propuestas políticas sobre la superación del actual modelo de reproducción ampliada de capital y acumulación de riqueza conocido como el neoliberalismo. Tal discernimiento consiste en aceptar o no la inversión privada en la explotación de los recursos naturales, principalmente el cobre, el litio y los recursos pesqueros, así como otros, en las obras públicas y los servicios públicos, etc., o si, por el contrario, esos bienes públicos deben ser gestionados por el Estado para que sus rentas y utilidades monopólicas financien el acceso universal a aquellos derechos sociales a la educación, la salud y la seguridad social.

Además, un programa alternativo tanto al Gobierno del Chile Vamos como a los saldos de la Nueva Mayoría derivada en organizaciones socio liberales, debe establecer el discernimiento entre una Constitución Política que sea el aggiornamento realizada por sus incumbentes a la de Pinochet-Guzmán, o por el contrario producto del debate y la decisión democrática de los representantes del soberano que es la nación chilena, en la Asamblea Constituyente, donde quede claramente redistribuida la gestión del poder para así garantizar la redistribución de la riqueza nacional.

En el campo de la redistribución de la riqueza hay dos asuntos específicos pendientes, primero en las relaciones laborales entre trabajadores y empleadores, capitalistas o el Estado, solo se pueden aproximar a una situación de equidad en la medida que se asegure la negociación colectiva por rama y se asegure el pleno derecho de huelga de los trabajadores sin otro límite que la seguridad de terceros. Segundo, en la regionalización la transferencia a sus gobiernos del recaudo impositivo y de las rentas públicas que en sus jurisdicciones se generan: sobre puertos y aeropuertos, autopistas, recursos naturales, obras y servicios públicos, etc.

(Núcleo Valparaíso Socialista)

(Imagen: El sueño de los justos, Antonio Berni, 1954)

¿Chile se salvó?

por Ibán de Rementería //

Cuando el triunfante Sebastián Piñera se dirigía en la Alameda a sus adherentes por la noche del domingo 17 de diciembre, estos coreaban rítmicamente: “Chile se salvó”, este es un hecho sintomático de como la derecha logró movilizar a sus huestes dormidas.

Para satisfacción de todos nosotros  el domingo en la segunda vuelta disminuyó la abstención, pero para sorpresa nuestra, desagradable a no dudarlo, no en favor de Alejandro Guillier si no que de Sebastián Piñera, con lo cual logró un resonante e indiscutido triunfo electoral.

Veamos que pasó en la historia electoral reciente en cuanto a la abstención como reserva electoral a la cual recurrir. Desde 1989, primera elección después del retorno de la democracia, hasta 2009, última elección con voto obligatorio, pero con inscripción voluntaria para ser elector, el padrón electoral pasó 7.558.000 electores, en números redondos, a  8.285.000 en 2009, entretanto los votos emitidos en igual período pasó 7.159.000 a 7.203.000 votos en la segunda vuelta sin una significativa caída en relación a la primera vuelta, los porcentajes de participación variaron entre un 94.7% a un 86,9% en igual período. Seguramente fue esa altísima participación electoral la que logró derrotar a la Dictadura de Pinochet y a sus sucesores desde el 1998 a 2009 (Ver cuadro n°1).  

En 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario el padrón electoral pasó de 13.573.000 electores a 14.374.000 en este año. En cambio, los votos emitidos pasaron 6.699.000 en la primera vuelta a 5.698.000 en la segunda vuelta, un millón de votos menos con una variación del porcentaje de participación de 49,3% al 41,9% respectivamente, significativa entre ambas vueltas, y notablemente inferior a la participación cuando la inscripción era voluntaria. Ahora en 2017 de la primera vuelta a la segunda la tasa de participación pasó de 46,7% a 49,0%, de 6.701.000 votantes a 7.026.000.

Cuadro n°1. Padrón electoral, votos emitidos y porcentaje de participación electoral

En millones, 1989-2017

Años 1989 1993 1999 1999 2005 2005 2009 2009 2013 2013 2017 2017
Padrón 7,558 8,085 8,084 8,084 8,221 8,221 8,285 8,285 13,573 13,573 14,347 14,347
Votos 7,159 7,383 7,272 7,327 7,207 7,162 7,264 7,203 6,699 5,698 6,701 7,026
Partic. 94,7% 91,3% 89,9% 90,6% 87,6% 87,1% 87,6% 86,9% 49,3% 41,9% 46,7% 49,0%

Fuente: Servel

En la perspectiva general, es de destacarse aquí  que entre los 28 años de 1989 a 2017 los electores se mantuvieron constantes en más de siete millones y que la tasa de participación estuvo entre el 95% y el 87%. Pero,  lo más importante acontece en 2013 con la inscripción automática y el voto voluntario lo que produce un alza súbita del padrón electoral en un 49,4%, lo cual va acompañado de una caída significativa de la participación a menos del 50%, pero así se mantuvo abierto el padrón para ir a buscar votos, el paso de la inscripción obligatoria a la inscripción automática crea todo un nuevo campo de acción electoral.

También en el año 2013 hubo una caída significativa de 500 mil votos en la primera vuelta  en relación al año 2009 y en segunda vuelta de un millón y medio de votos menos,  en cambio, ahora en 2017 hay un alza significativa en la primera vuelta que vuelve a una cifra similar a la primera vuelta de del 2013 y en la segunda vuelta  se eleva hasta casi aproximarse a la media histórica de siete millones de votantes.

Decíamos que tuvimos una desagradable sorpresa, pues la “teoría general” sobre la abstención decía que los electores de derecha y centro derecha por razones culturales eran menos informados, acríticos y disciplinados lo cual los hacía ser más leales con sus liderazgos personales o colectivos, por lo tanto tenían una menor tendencia a abstenerse, en breve, sus votaciones  se acercaban a sus techos electorales, en cambio la izquierda y la centro izquierda  están mejor informadas, son críticas e indisciplinadas, por lo tanto son menos leales con sus liderazgos y sus votaciones tienden a aproximarse a sus pisos electorales. Por eso todos dijimos que las posibilidades de éxito de Guillier era que la abstención fuese baja, ya que si era alta el éxito sería de Piñera. Pues bien, la abstención bajó pero ganó Piñera.

Cuadro n°2. Elección Presidencial 2017. Votos y participación entre primera y segunda vuelta

Candidatos Coalición Votos Participación
    1 vuelta 2 vuelta 1 vuelta 2 vuelta
Alejandro Guillier Fuerza de la Mayoría 1 497 116 3 160 225 22,70 % 45,43 %
Carolina Goic P.Demócrata Cristiano 387 780 5,88 %
M.Enríquez-Ominami Partido Progresista 376 471 5,71 %
Eduardo Artés Unión Patriótica 33 690 0,51%
Alejandro Navarro Pais 24 019 0,36%
(Totales presumibles) (2 319 076)   (35,16%)
Beatriz Sánchez Frente Amplio 1 336 824 20,27%
(Totales presumibles) (3 655 900)   (55,43%)
Sebastián Piñera Chile Vamos 2 417 216 3 795 896 36,64 % 54,57 %
José Antonio Kast Independiente 523 213 7,93 %
(Totales presumibles)  (2 940 429)   (44,57%)
Totales votos válidos 6 596 329 6 956 121 98,44% 98,91%
Votos nulos 65 020 56 415 0,97% 0,80%
Votos blancos 39 397 20 049 0,59% 0,29%
Total sufragios emitidos 6 700 748 7 032 585 100,0% 100,0%
Total inscritos 14 347 288 14 347 288
Abstención 53,30% 50,98%

Fuente: Servel

En la primera vuelta Guillier obtuvo 1 497 116 votos y, de primeras, podía aspirar a recibir los votos de los otros partidos de la centro izquierda, tal como sus candidatos lo solicitaron a sus electores hasta llegar a 2 319 076 votos, además, también podía aspirar a los 1 336 824 votos del Frente Amplio como lo recomendaron sus dirigentes a sus electores para un gran total presumible de 3 655 900 votos. Eso superaba por lejos los 2 940 429 votos que sumaban Piñera y Kast en la primera vuelta (ver: columna  votos  1 vuelta en líneas de totales presumibles del cuadro n°1).

Bien sabíamos que no podían contar con la totalidad de los votos obtenidos por  Carolina Goic, pero si con la mayoría de los obtenidos por los parlamentarios de la DC, que fueron bastantes más. En general, podíamos contar con la mayoría de los votos obtenidos por las otras izquierdas, pero, lo que si sabíamos es que no podíamos contar para nada con la votación de Beatriz Sánchez, ni con la del FA, ellos se originan y existen en la profunda diferenciación y el rechazo a  las políticas realizadas y propuestas por  la Nueva Mayoría. Por eso, de los 3 655 900 de votos que presumiblemente era nuestro techo en la segunda vuelta sólo alcanzamos a 3 160 225 votos, lo claro aquí es que 495.675 presumibles electores de izquierda prefirieron abstenerse a votar por Guillier, pero, para que no se siga denostando del FA bien podemos suponer que algo así como 900.000 de quienes votaron en primera vuelta por Sánchez lo hicieron por Guillier en la segunda vuelta. Así explicaríamos porque perdimos.

Veamos ahora porque ganó Piñera. En los procesos eleccionarios cuando la propuesta política y el liderazgo no convocan a la mayoría sociales que representan ésta en porciones estratégicas se abstiene, entonces, si la minoría tiene propuestas políticas y liderazgos convocantes triunfa. Ese ha sido históricamente el caso de los Estados Unidos de América y Gran Bretaña, donde las mayorías sociales se identifican con el Partido Demócrata y el Partido Laborista, pero en varias oportunidades han gobernado los Republicanos y los Conservadores, la frase anunciadora  del cantante de chileno Alberto Plaza residente en EUA: “les tengo una mala noticia ganó Trump y les tengo una buena noticia perdió Hillary” es en este sentido proverbial.

No fue sólo la incapacidad de convocatoria de la campaña de Guillier  a los votantes del FA, que no es lo mismo que los militantes del FA, tampoco a la “izquierda dormida” y decepcionada, a los progresistas dormidos, etc., por el contrario la derecha demostró su eficacia en despertar a todas las derechas dormidas, a la  derecha militar y religiosa con José Antonio Kast, el tío, a los  “cristianos viejos” con Ossandon, a la derecha neo liberal dura con Felipe Kast, el sobrino, pero lo seguro es que aquellos y otros “sectores ultra reaccionarios y conservadores” que no se sentían convocados por la centroderecha y eran parte de ese 50% de los ciudadanos automáticamente inscritos pero que no votan, ahora ante la “amenaza  inminente frenteamplista y comunista” y una probable “Chilezuela”  sí se movilizaron a votar, solamente 855.467 electores de los siete millones que constituyen esa reserva de votantes dormidos. De esa manera el “Chile se salvó” se impuso holgadamente “anti piñerismo”.

La centroizquierda se quedó en el análisis del rector Carlos Peña sobre la individualización y el consumismo egoísta de las clases medias ascendentes que ha producido la modernización de Chile; mientras que soslayó las encuestas de la Universidad Diego Portales y el PNUD que señalan como la gran mayoría de los chilenos quiere la estatización  de la educación, de la salud, la seguridad social, el transporte, las comunicaciones, las empresas de servicios públicos y, el colmo, también de la banca, seguramente porque se siente estafados y abusados por este capitalismo decadente, capitalismo clientelista –crony capitalism-, por eso es un imaginario demasiado forzado que puedan rasgar sus vestiduras ante el anuncio de que “le vamos a meter la mano al bolsillo a los ricos”.

Esta contundente derrota, por nueve puntos porcentuales, del proyecto de la centro izquierda  debe ser tomada como una gran oportunidad por el Partido Socialista y la izquierda, ya que también se puede plantear como un Gobierno de Guillier habría sido el gobierno terminal de la Concertación y la Nueva mayoría que inicio una larga agonía con el Gobierno de Lagos Escobar. La actual coyuntura política nacional, e internacional, le plantea una situación política, ideológica y organizativa al Partido Socialista de que estamos en el momento –momentum–  para reiniciar el proceso de diseño  de un nuevo programa político que le hagan posible al liderazgo de las y los trabajadores manuales e intelectuales conducir a las chilena y los chilenos a una nueva gestión de la distribución del poder, que establezca una nueva gestión de la distribución de la riqueza, para hacer efectiva la igualdad social y la equidad económica entre todos los que producimos colectivamente esa riqueza nacional.

 

 

Núcleo Valparaíso Socialista

 

 

El 18 de diciembre la política habrá vuelto, gane quien gane.

por Ibán de Rementería //

Gane quien gane el domingo próximo se hará evidente que a partir del 19 de noviembre pasado la política ha regresado. Desde 1973 en Chile durante 17 años la Dictadura Militar suprimió la política, entendida esta como la gestión de la distribución del poder, la totalidad del poder era ejercido solamente por el tirano,  luego la Concertación de los Partidos por la Democracia la mantuvieran congelada por otros 27 años. Ahora, luego de estas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, debido al fin del sistema binominal de distribución del poder y, sobre todo, gracias a la aparición del Frente Amplio (FA) la política ha vuelto al país, tenemos tres tercios de diferenciación política entre una derecha agrupada en el  Vamos Chile, la centro izquierda agrupada en  la Nueva Mayoría y la izquierda en el Frente Amplio.  La aventura de la Democracia Cristiana (DC) por un cuarto tercio resultó un fiasco. Bien podemos afirmar, entonces, que en Chile al fin la política ha vuelto.

Entre los años 2005 y 2011 el movimiento social liderado principalmente por los estudiantes estableció las principales demandas por la recuperación de los derechos sociales fundamentales: a la salud, a la educación y a la seguridad social, también a nuevas relaciones laborales y a una constitución que surja de una redistribución del poder decidida por el soberano, el pueblo de Chile. Dicho sea de paso, allí en esa conducción del movimiento social surgió la organización y se forjaron los liderazgos del FA.

La historia es conocida, ante el fiasco tecnocrático político del Gobierno de Piñera, los partidos de Concertación carentes de programa, liderazgo y relación con el movimiento social, hicieron suyo el programa estudiantil, ungieron el liderazgo de Bachelet y vieron en la alianza con el Partido Comunista la relación con lo popular. En los debates electorales los tres tercios se han ubicado ideológica y políticamente en relación a los tres componentes de las reformas iniciadas por el Gobierno de la Presidenta  Bachelet: la derecha para cancelarlas, la centroizquierda para mantenerlas y la izquierda para profundizarlas.

Ahora muchos políticos y politólogos buscan desesperadamente el centro político, para algunos esta gran clase media ascendente debe expresarse y ser representada por un centro político, pero la experiencia electoral reciente indica que ese centro político se mueve entre un 3% que obtuvo Lagos Escobar en las encuestas y un 5% de Goic en la primera vuelta presidencial. Bien se puede afirmar que la Nueva Mayoría es obviamente el centro político, pero lo que acaba de pasar en la DC indica que la mayoría de sus militantes no se sienten para nada comprometidos con tal centro, por ahora los “disidentes”, que se tomaron el Partido,  prefieren ubicarse lo más a la izquierda posible.  Un buen ejemplo de lo que ha pasado es el caso del Diputado Andrade (PS) quien todavía  no entiende lo que le pasó porque sus “huestes” votaron por el  FA y no por él, ya que pese a las teorías socio políticas del Rector Peña las clases medias ascendentes están votando por la izquierda, no por la centroizquierda. El PPD está más preocupado de salvar los muebles que de saber cuan al centro tienen que localizarse para subsistir, entre aquellos trastos buscan algo de izquierda a que aferrarse.

¿Qué pasará con el Partido Socialista (PS) que está exultante de triunfos? Obtenidos gracias a su férrea estructura interna clientelista y caciquista en su vinculación con el medio,  que le pasará si es sometido a presiones similares a las que padeció la DC y si se ve obligado a purgar su padrón de “militantes”. Si bien el PS ha conservado sus diputados y crecido en senadores, y su Presidente ha tenido un triunfo personal “salvífico”, en cambio, como partido no ha salvado su representación en proporción a las actuales 155 bancas de diputados. A no dudarlo, es el partido de la NM que más fugas de militantes y simpatizantes tendrá hacia la izquierda, salvo que su conducción sea capaz de volver a la izquierda, pero visto está que su actual dirección no es ni capaz ni creíble para hacerlo.

Lo que no debemos olvidar es que la abstención que amenaza a Guillier, no se debe a la falta de compromiso cívico de los chilenos, sino que a la falta de compromisos políticos de los partidos y sus liderazgos. Es la credibilidad que ha mostrado el FA ante la ciudadanía,  tanto en su vertiente diferenciadora de la Nueva Mayoría, el Movimiento Autónomo  y en la afirmadora de lo cívico y democrático sobre lo ideológico y organizativo,  Revolución Democrática, lo que le ha permitido al FA desabstencionar a importantes sectores de jóvenes, a clases medias ascendentes y a antiguos militantes y simpatizantes de izquierda decepcionados; así como, drenar votaciones del PS, PPD,  la DC y el PC,  hasta hacer en un año del Frente Amplio una fuerza electoral de más del 20% de la votación con 20 diputados y un senador, cosa que ninguna “otra izquierda” pudo lograr el un cuarto de siglo de democracia tutelada por la Constitución de Guzmán-Pinochet . Después de 17 años de Dictadura Militar y 27 años de transacciones, gane quien gane, el asunto político central a partir de ahora será como “avanzar sin transar”.

 

 

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía de Luis Weinstein)

Abstención y clientelismo en la Segunda vuelta

por Ibán de Rementería //

La abstención y el clientelismo son los dos grandes marcos dentro de los cuales se desenvolverá esta segunda vuelta de la elección presidencial. Ya conocemos la correlación de fuerzas que quedó esclarecida en la primera vuelta, un 56% que se abstuvo, del 44% que votó  un 37% lo hizo por  Piñera, el 23% por Guillier y un 20% por Sánchez, si sumamos aritméticamente la centro derecha, por una parte, y la centro izquierda y la izquierda por la otra, la polarización sería 45% para el candidato de Vamos Chile y el 55% el de la Nueva Mayoría (NM), pero bien sabemos que los asuntos electorales son bastante más complejos que las encuestas y las estadísticas.

Es probable que la abstención se aproxime más a la del 65% de la pasada elección municipal, pero lo cierto es que afectará más a la candidatura de la NM, ya que es conocido que los electores de centro derecha y derecha son mucho más leales a sus liderazgos, en cambio los electores de centro izquierda e izquierda son críticos y díscolos con los suyos.

Además, es un error estratégico de la conducción de la NM, y las expresiones poco afortunadas, descorteses y a veces francamente ofensivas  de sus bases, tendientes a culpabilizar al Frente Amplio (FA) de la eventual derrota de Guillier, por no dar su apoyo irrestricto a la candidatura de aquella convocando a una supuesta unidad intrínseca de la centroizquierda, la izquierda histórica, y la nueva izquierda, lo cual es una forma en cubierta de “terrorismo político”, culpabilizando a un eventual aliado renuente a los resultados de sus errores históricos cuando, precisamente, el FA surgió como una alternativa a la NM en un proceso de diferenciación ideológica, política, programática y organizativa con esta.

La tarea de la NM y sus nuevos aliados es, en primer lugar, impedir que segmentos importante de sus votantes eventuales no se sientan convocados y se abstengan, además, en segundo lugar, y esto es lo estratégico, convocar a los electores del FA a que voten por  Alejandro Gullilier, el candidato de la NM, a que no se abstengan o voten por Piñera.

El clientelismo es una forma forzosa de fidelización política, sea por la vía pagos efectivos, regalos, colocación en puestos públicos o privados, prebendas de la administración pública o municipal, negocios con el estado o algún municipio, etc. El clientelismo puede fidelizar de manera orgánica a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos, así como a sectores sociales referidos por actividad económica o ubicación social o pertenencia territorial, es el caciquismo que complementa y vuelve capital electoral al clientelismo. Las pasadas elecciones muestran al interior de la NM un grave deterioro de la estructura clientelar y cacical, todos sus partidos políticos perdieron algo así como la mitad de sus electores y de sus representaciones parlamentarias, incluida la DC, el único partido de la NM que resulta indemne a esto fue el Partido Socialista (PS), que conservó su participación electoral, mantuvo su representación parlamentaria, incluso eligió senadores sin muchas expectativas, incluido su Presidente. Aquí la estructura clientelar y cacical ha mostrado toda su eficiencia, esto que por ahora puede parecer muy positivo, antes que después terminará haciendo efectiva la actual crisis ideológica, política y organizativa que padece el Partido Socialista, precisamente porque se verá crecientemente drenado por las expectativas que el FA está generando entre sus militantes cautivos pero cada vez más desengañados y avergonzados por los incumplimientos políticos y las conductas inaceptables de sus liderazgos, como el caso del Alcalde Aguilera, ex vicepresidente del Partido, pero que sigue siendo uno de sus tres más grande electores internos.

Lo más característico de los partidos y organizaciones que conforma el FA es su baja estructura clientelar y cacical, tanto por ser organizaciones nacientes y en formación como por expreso propósito político organizativo de sus liderazgos,  como otro criterio de diferenciación con los partidos de la NM,  además del político programático, es por eso que las orientaciones electorales de sus liderazgos tendrían un bajo efecto y, más aún, podrían ser contraproducentes, pero sobre todo sería una grave trasgresión a su principio de diferenciación con la NM: “no acarreamos”, “no somos los dueños de los votos de nuestros electores”. Es en este sentido que el liderazgo del FA  haya puesto la decisión de votar o no por Guillier en sus electores mismos ha sido no tan solo una decisión atinada con su coherencia política y organizativa, también lo es para la candidatura presidencial de la NM.

Lo que se debe tener en claro es que el mensaje profundizador de las reformas políticas y económicas para garantizar los derechos sociales universales debe estar dirigido a los votantes del FA y no a sus supuestos liderazgos personales, políticos  u orgánicos, aquí es donde hace sentido el “avanzar sin transar”. Véase como el programa del FA no tan solo está haciendo profundizar el programa de Guillier, también el de Piñera ya que este no tan solo se aviene condonar parte de CAE (Crédito con Aval del Estado), asimismo a revisar el monopolio previsional de las AFP (Administradoras de los Fondos de Pensiones).

Una pregunta imaginaria, pero violenta lo reconozco, es estimar cuantos militantes del PS irán a votar por Guillier no tanto motivados por el liderazgo del Partido, sino más motivados por el llamamiento oblicuo del FA, tanto más aquí en Valparaíso convocados por el Alcalde Sharp.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, PS)

Lo que va de la primera a la segunda vuelta

 por Ibán de Rementería//

Han pasado cinco días desde la primera vuelta presidencial  y lo único que tenemos para relanzar la campaña de Alejandro Guillier  desde su Comando  es  el “Instructivo General n° 1”, documento meramente burocrático y carente del cualquier contenido político programático. Una campaña política es esencialmente una campaña de propaganda, de difusión de las propuestas para mejor desarrollo de la sociedad. En rigor la propaganda política trata de anunciación y convocatoria. De anunciar la buena nueva, la noticia, de que se están proponiendo reformas políticas, sociales y económicas que beneficiaran a las grandes mayorías nacionales, asimismo se está convocando a esas mayorías para realizar tales reformas.

La primera convocatoria es a la lealtad de quienes votaron por Guillier a que concurran con su voto en esta próxima segunda vuelta, la segunda convocatoria es aquella dirigida el 20,2% que votaron por Beatriz Sánchez en la primera vuelta, con lo cual casi alcanzó a Guillier, esta es la convocatoria estratégica, sin contar con sus votos no hay victoria electoral  posible el 17 de diciembre próximo. Una vez definido quienes son los necesarios receptores  de la convocatoria, en este caso de quienes votaron en la primera vuelta por Sánchez, los convocados estratégicos, asimismo quienes los hicieron por Henriquez-Ominami, por Artes y Navarro, así como también los sectores progresistas de la Democracia Cristiana que son mayoritarios, no obstante también hay otros aspectos a tratar. Definidos  a quienes convocar, a los que votaron de Beatriz Sánchez y el Frente Amplio principalmente, es decir a los “frenteamplistas”, entonces ahora hay que especificar a qué se está convocando a esos sectores políticos, en lo concreto a sus electores. ¿Los convocaremos con el programa política de Alejandro Guillier en la primera vuelta? ¡Obviamente que no! ya que precisamente no lo hicieron por aquel en esa oportunidad.  Ellos sólo pueden ser convocados por quienes o por los programas políticos que lo hicieron en la primera vuelta presidencial, un vocero excepcional de la convocatoria del Frente Amplio, de sus contenidos programáticos, quien es uno de sus más reconocidos líderes es Gabriel Boric,  el cual ha respondido a la  pregunta programática con lo que sigue:

¿Qué ejes programáticos espera que acoja Guillier para seducir al electorado que votó por Sánchez?
“No más AFP, condonación CAE, negociación por rama, impuesto a los súper ricos, royalty minero, apuesta por la educación pública (expansión de matrícula y financiamiento a la oferta) y gratuidad en todos los niveles; seguro universal de salud, poniendo fin al negocio de las isapres; posnatal para los padres; descentralización efectiva; territorio y autonomía para los pueblos originarios, y asamblea constituyente”. La condicionalidad  es clara, agrega  Boric: “Guillier no va a ganar si no propone reformas en serio en estas dimensiones”.

Toda esta voluntad programática, que para nada define de que manera se financiará todo aquello, ¿cómo puede ser incorporada al nuevo programa de  Alejandro Guillier? pues es cosa de traducirlo al lenguaje de la Nueva Mayoría, se dirá. Pero eso no bastaría.

Definido lo anterior, aquello a que se convoca, ahora hay que definir quien convoca a los votantes de Frente Amplio, la pregunta estratégica que tienen que ser hecha ahora es la siguiente: ¿Pueden los dirigentes barriales, locales, regionales y nacionales de los partidos de la Nueva Mayoría convocar a realizar el programa del Frente Amplio?  Pues aquí aflora el tercer aspecto de la propaganda política, luego de la anunciación y la convocatoria, directamente relacionada con esta última, el asunto de la credibilidad ¿Tiene la dirigencia de la Nueva Mayoría credibilidad para proponer como convocatoria el programa del Frente Amplio? evidentemente que  no, pues los únicos que tienen poder de convocatoria creíble son quienes han establecido esos ejes programáticos y no otros. Además, esos ejes programáticos alternativos del FA históricamente surgieron precisamente por la falta de credibilidad de las propuestas políticas de la NM. 

Los únicos que pueden proponer y promover de manera creíble  las propuestas programáticas del FA como asumidas por la campaña de Alejandro Guillier entre los adeptos y votantes de este sector de adherentes son los dirigentes barriales, locales, comunales y regionales del FA. Para esto ellos deben ser persuadidos de que  la NM ha hechos suyo lo sustancial del programa del FA que propuso Beatriz Sánchez. Necesariamente esto implica  desarrollar un trabajo conjunto entre los cuatros intermedios tanto del FA como de la NM.

La Izquierda Socialista tiene una posición privilegiada para aproximarse a esos “cuadros intermedios” del FA, que ha mediado entre sus propuestas programáticas y sus adherentes en la primera vuelta presidencial, para persuadirlos de que la NM ha, más aun, que Alejando Guillier ha hecho suyo los componentes esenciales del programa del FA. Ese el sentido de que el compañero Fernando Atria se haya incorporado al comando de Guillier, lo mismo que otras personalidades políticas que mantienen convergencias con ambos sectores. Esta tarea de encuentro entre los cuadros intermedios de la NM y el FA para hacer efectivo el encuentro programático  de estos dos sectores  políticos es la tarea inmediata y urgente que debemos adoptar en el Partido Socialista, en particular en la Izquierda Socialista. Lo cual implica una buena voluntad de las dirigencias nacionales y regionales de esos sectores políticos. Es de destacarse, además, que en Valparaíso es donde Beatriz Sánchez obtuvo uno de los más importantes triunfos nacionales. Para hacer todo esto sólo nos quedan 23 días.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

(Fotografía, autorretrato de Jordi Socías, 1984)

 

 

Seis lecciones del acto electoral del pasado domingo

por Ibán de Rementería //

Las elecciones recién pasadas ponen de manifiesto seis lecciones  a recoger para bien pasar a la segunda vuelta presidencial el próximo 17 de diciembre:

  • Ha quedado establecido el fin de binominalismo con la instauración política de los tres tercios. Esto implica el desplazamiento definitivo de la ideología concertacionista y la política de la transición basada en la política de los acuerdos, pero, a la vez, ha quedado en claro que la derecha es un tercio mayoritario con el 44,5%, que le sigue la centro izquierda expresada por la Nueva Mayoría (NM) con el 22,7% y la Democracia Cristiana (DC) que queda reducido a un 5,8% (votación presidencial), la novedad ahora es que asciende como tercera fuerza política el Frente Amplio con el 20,2%%, mientras los proyectos personalistas de izquierda suman 6,5% del electorado solamente. Lo claro, por ahora,  es que ni el FA ni la NM puede por separado derrotar a la derecha.

 

  • La derrota de la centro izquierda tanto a nivel de la NM como de la DC se hace evidente, ya que la izquierda alternativa expresada por el FA casi la alcanza con una estrecha diferencia  22,7% y 20.2% entre ellas.  En el caso de la DC el fracaso del centro político es evidente con el predominio de los “disidentes” que representan a la izquierda luego de la derrota cuantitativa de Goic. En los hechos las bajas convocatorias de las candidaturas de Lagos Escobar y Goic muestran que esa opción por el centro político no llama a muchos electores.

 

Esta situación de devaluación electoral del centro político tiene profundas implicaciones  ideológico políticas frente a quienes  han pretendido instaurar la tesis cultural, valórica, de que las clases medias ascendentes mayoritarias son individualistas y solo quieren condiciones favorables para realizar emprendimientos exitosos como trabajadores por cuenta propia (cuentapropistas), no queriendo vincularse a ningún sistema de protección social y económica que coarte sus derechos y  libertades, tal cual lo plantean el Rector Peña, Otone, Tironi  o Bitar. Como bien lo dice la economista canadiense Noam Klein: “El gran triunfo del neoliberalismo ha sido convencernos de que no hay alternativa”.

 

  • Por lo anterior es constatable una creciente polarización de la política nacional, lo cual es puesto como una amenaza al sistema institucional republicano por los concertacionistas y la derecha. Esta polarización ha sido clara en la DC y también afecta a la derecha, así mientras la extrema derecha la vota a Kast, RN desplaza de la mayoría al interior de Vamos Chile a la UDI. Aquí se está manifestando la dinámica de la situación estratégica del “ascenso a los extremos”, lo que expresa tanto la creciente emancipación ideológica como la rebeldía social las grandes mayorías nacionales, ante la incapacidad política para la redistribución del poder como la incompetencia económica para la redistribución de la riqueza del actual régimen político y económico, esto, como es sabido es un fenómeno creciente por todo el mundo.  Seguramente es difícil de identificar la polarización política en el Partido por la Democracia (PPD), pues allí no hay grandes diferencias ideológico políticas, como también sucede en el PS, pero si mucho desgaste y deserción.

 

  • Para derrotar a Piñera en la segunda vuelta Guillier debe radicalizar sus propuestas programáticas, no se trata simplemente de continuar las políticas del actual Gobierno sino que de transformarlas y profundizarlas para garantizar los derechos sociales fundamentales en salud, educación y seguridad social, así como también, explicitar que para financiar esas reformas se requiere recuperar las rentas del Estado sobre los recursos naturales, los obras y los servicios públicos, ya que de no hacerlo tales propuestas aparecen como demagógicas y populistas. Como lo ha dicho el Alcalde Sharp, no se trata de hacer un pacto anti Piñera entre las cúpulas del FA y NM, se trata de hacerle una propuesta de reformas atractiva a los electores del FA y no de pactar su incorporación a un eventual gobierno.

 

  • En lo interno del Partido Socialista es la única organización política donde la centro izquierda no se ha visto afectada en su poder, tampoco ahora en esta elección, lo que es una manifestación concreta del clientelismo político que rigen tanto sus relaciones internas como aquella con los sectores que dice representar. Lo anterior, pese a las graves acusaciones de clientelismo financiado por el narcotráfico. Es en esta situación de imperio del clientelismo y el caciquismo que ninguna de las candidaturas parlamentarias propuestas por la Izquierda Socialista lograron obtener éxito pese al formidable coraje y esfuerzos desplegados por esas compañeras y compañeros así como los equipos que los acompañaron y, claro, al poco o ningún respaldo político y económico de la conducción nacional del Partido. Esto exigen con urgencia un Ampliado Nacional de la Izquierda Socialista para analizar la situación, rendir cuentas la actual Coordinación Nacional y tomar resoluciones políticas y organizativas.

 

  • Con estas elecciones ha quedado el claro el fiasco que son las encuestas electorales, mostrando así que su finalidad última es la propaganda política. Además, el fantasma del abstencionismos se hizo difuso, con un 50%, seguramente debido a la convocatoria a nuevos electores que ha tenido el FA, su proximidad en votos a la NM seguramente se debe más a este efecto que a haberle quitado parte importante de la votación a esta.

 

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del PS)

 

Chile: implosión electoral y explosión política

por Ibán de Rementería//

La actual implosión electoral bien expresada en la afirmación cotidiana “ni se siente que estamos en elecciones” anuncia una explosión política  de gran magnitud, cuyas expresiones anunciadoras más gravitantes son el temor de la derecha a la unificación de la centro izquierda, expresada por Chadwick cuando afirma: “Para ganar en la segunda vuelta es indispensable sacar la mayor distancia posible entre Piñera y Guillier. Solo así podemos ganar, desmotivar la reunificación de la izquierda y debilitar al PC como eje de una futura oposición”; así como el temor de la centro izquierda a no lograr tal unidad, bien expresada por Ottone quien prevé: “Sea cual sea el resultado, quedará pendiente la reconstrucción de una centro izquierda reformista y serena a la vez…”. Pues bien, de aquello que prescinden ambos temores es que la nueva situación política nacional está ahora, nuevamente, constituida por tres tercios: la derecha UDI,  RN y otros, el centro, llamado “centro izquierda”, conformada por el PS, el PPD, el PC, otros, y la DC que corre por cuerda separada con la finalidad de recuperar para sí el centro político, sin mayor éxito. Además, el otro tercer tercio de la política nacional es el  Frente Amplio (FA) que constituye la izquierda actual. Ante a ese “papagallo de multiples colores” que puede ser en este momento el FA, es bueno  volver a recordar que en 1934 entre medio de la dispersión de toda la izquierda no o ex bolchevique surgió el Partido Socialista para unificarla, los que han sido hasta ahora, junto con el PC, los representantes de los intereses de los trabajadores y los estructuradores ideológicos de sus luchas; bueno, justo hasta ahora solamente.

Los tres tercios han sido la realidad política nacional desde que la era contemporánea quedó delineada con la Constitución de 1925; la derecha con el Partido Conservador y el Partido Liberal, éste último incapaz de representar a los sectores medios urbanos crecientes y demandantes, dejó el espacio al crecimiento del Partido Radical y, luego, los “cristianos viejos”  tocados por la lectura vaticana de “la cuestión social” se constituyen en el Partido Demócrata Cristiano, conformándose así el centro político; antes, a inicios del siglo XX el crecimiento de la clase obrera y sus organizaciones sindicales dieron origen al Partido Comunista, luego,  surge la necesidad de diferenciar la ideología y la organización de los trabajadores de la hegemonía bolchevique-estalinista con la fundación del Partido Socialista en 1934, como ya se ha dicho, conformándose así la izquierda chilena.

Desde la Constitución de 1925 se consolida la hegemonía del centro político encabezado por el Partido Radical, con diversas alianzas y vicisitudes varias, lo cual culminó a inicios de la guerra fría con el gobierno de González Videla que rompe el esquema de la alianzas de centro izquierda, debido a las doctrinas de la Guerra Fría, dando paso al gobierno populista de Carlos Ibáñez, como remedo del peronismo, y luego vendrá el Gobierno de derecha de Jorge Alessandri que derrota a Salvador Allende y a la izquierda y le abre el espacio al nuevo centro que es la DC, la cual derrota nuevamente a Allende y la izquierda con el triunfo de Eduardo Frei Montalva, pero este no logra como lo habían hecho los gobiernos radicales consolidar la nueva hegemonía del centro político.  Entonces, se hace posible un gobierno de izquierda con el triunfo de Salvador Allende y la Unidad Popular en 1970. La imposibilidad de pactar una alianza con el centro político que conducía la DC  generó las condiciones para el golpe y la instauración de la Dictadura Militar en 1973. Se cumplía así la doctrina del poder de la derecha que si no accede a este por la vía democrática recurrirá a la violencia extrema –el terrorismo de estado- cuando sus intereses están amenazados y no se tenga con quién pactar su protección, eso que eufemísticamente se llama “la política de los acuerdos”. Solo el acuerdo entre el PS y la DC permite en 1989 desplazar del Poder Ejecutivo a la dictadura militar. El resto es historia conocida, pero  hoy el centro político no tienen convocatoria, ni Lagos Escobar ni Goic han superado el 3% o 5 % en las encuestas.

En la historia moderna y contemporánea en los países desarrollados la derecha ha logrado establecer en alianza con sectores sociales medios rurales y urbanos partidos consolidados  ideológica y orgánicamente, los partidos de orden, pero en momentos de crisis económicas, sociales y políticas recurre al populismo autoritario, como lo fue el bonapartismo dos veces, luego fueron los caso del fascismo y en nacismo en  Italia y Alemania o a la Guerra Civil como en  España, después de la crisis económica mundial de 1929. En general, en los países en desarrollo la derecha se expresa  como populismo, es decir con discursos y acciones que representan los intereses populares, pero concentrando el poder económico en el sector financiero y la extracción de los recursos naturales, siempre en asociación con el gran capital internacional. Tal es el caso del peronismo en Argentina, el varguismo en Brasil o el “priismo” en México.   

Volviendo a la situación política de hoy aquí, el temor  ante la implosión electoral y la explosión política lo expresa claramente  el núcleo pensante del empresariado, el Centro de Asuntos Públicos (CEP) cuando al atribuir la crisis política actual a una crisis del aparato del Estado –Gobierno y Parlamento- expresa que: “que la brecha entre las expectativas sociales y la capacidad estatal de satisfacerlas puede crecer a niveles peligrosos para sostener la gobernabilidad y la confianza social en las instituciones de la democracia representativa”, si bien el documento referenciado, sugerentemente llamado “Un Estado para la ciudadanía” – en el cual participaron prominentes expertos de la Nueva Mayoría como José Pablo Arellano, Ernesto Ottone, Paulina Veloso, Oscar Guillermo Garretón y José Joaquín Brunner, entre otros-,  contiene una propuesta que pretende resolver  esta crisis con medidas técnico administrativas, con estricto control del gasto público y mucha innovación digital, claro está; para nada se tocan los ineludibles asuntos públicos de la gestión de la distribución de la riqueza, la economía nacional, y la gestión de distribución del poder, la política –La Constituyente-, en la cual aquella reposa.  Lo importante es que ese pensamiento empresarial reconoce que el eje de la crisis está en la incapacidad del estado para resolver las demandas sociales, pues  como lo ha puesto en claro las ciencias políticas desde Maquiavelo a Bauman: un estado que no es capaz de darle protección a todas y todos sus ciudadanos no merece existir. Por ahora la implosión electoral se expresa como abstencionismo, que si se convierte en insurrección social puede llegar a ser explosión política.

El temor de la derecha y su centro lo expresa ante la situación electoral que se anuncia compleja si consideramos el estudio electoral de Criteria Research de octubre, al iniciarse la veda de publicaciones de predicciones electorales -dado que parece ser la empresa menos comprometida con algunos de los incumbentes-, en la primera vuelta pronostica entre los votantes probables, por una parte, que Piñera obtendrá un 39% de respaldo electoral y Kast un 6%, por otra, Guillier obtendría un 24%, Goic un 6%, MEO un 5%, Artes un 1% y Sanchez el 15%; para la segunda vuelta ajustando esos resultados al trasvasije de votos que se ha identificado, los resultados totalizados serían un 44,9% para Piñera y un 45,4% para Guillier. Este es un empate técnico donde se muestra que el candidato de la derecha no logra superar su techo electoral y que no tiene la elección ganada.

El temor de la derecha es doble, temor a la derrota y temor a la unificación de la centro izquierda, en cambio, el temor de la Nueva Mayoría (en liquidación) es no mantener la unificación de la centro izquierda, el temor de la DC es una centro izquierda que pretenda incluir al PC y, peor aún, también al FA.

Como ya se ha dicho cualquiera que sea el resultado electoral de la segunda vuelta, sean los escenarios del triunfo de Piñera, Guillier o, incluso Sánchez, la coyuntura de efervescencia  social ya  sea para defender los derechos alcanzados, sea para mantenerlos o profundizarlos, así como su mal manejo por el poder político puede llevar a la explosión política, ya que dado por terminado el sistema electoral binominal y  el duopolio político, “la política de los  acuerdos” ya no será posible o tendrá un carácter completamente distinta con la presencia del FA.

La última estrategia comunicacional de la derecha en esta incertidumbre electoral es la recurrencia al individualismo popular, por el cual lo aconsejable para los consumidores-emprendedores impulsados por la pasión consumista, que conformarían las grandes mayorías nacionales, es que estos se identifiquen,  o suponer que se identifican, o hacer que se identifiquen con un emprendedor exitoso: Sebastián Piñera. En esto está jugando un rol central el Rector Carlos Peña con su libro de sugerente título: “Lo que el dinero si puede comprar”, quien ha calificado a la campaña electoral de “silente, escasa de ideas y plagada de rencillas entre los candidatos”, lo cual, según él, le otorgaría el triunfo al liderazgo más consolidado.

(el autor de esta nota milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, del PS regional)

(Imagen: Dirigible LZ-129 Hindenburg en llamas, a las 19:25 del 6 de mayo de 1937, Lakehurst, New Jersey)

El narcoclientelismo en el PS

por Ibán de Rementería//

La narcopolítica es una astuta elaboración informativa que sirve para dar explicaciones simples a procesos de poder complejos. Esa idea parte de un principio falso según el cual es la oferta de drogas la que dinamiza el mercado y es la causante de la demanda por ellas, por lo tanto es la oferta de esas sustancias gestionada por los narcotraficantes la responsable de los graves problemas sanitarios, sociales, criminales y políticos que el mercado ilícito de drogas causa en el mundo actual. Para controlar lo anterior los estados con la finalidad encomiable de proteger la salud mental y espiritual de la humanidad (Convenciones de la NNUU) le han declarado  la guerra al narcotráfico, lo cual es conocido como “la guerra de las drogas”, guerra que ha causado varias veces más muertes que el consumo de drogas, mayoritariamente entre personas que no eran ni narcotraficantes, ni agentes de la ley, ni consumidores.

Los dos casos más destacados recientemente en la prensa de esta guerra de las drogas son: en 2014, los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, Estado de Guerrero, México, operación realizada por narcotraficantes a instrucciones de la policía local por órdenes del Alcalde; luego, desde el año pasado en Filipinas el Presidente Duterte ha ordenado a la policía, las fuerzas armadas y la población en general ejecutar a todos los narcotraficantes y consumidores de drogas, en este caso para “evitar el sufrimiento de sus familias”, esos asesinatos ya superan las 7.000 mil, sobre lo cual hay un silencio planetario,  esas “desapariciones forzosas” y estas “ejecuciones extrajudiciales” son la forma eufemística de llamar a los secuestros y asesinatos por encargo del sistema político institucional.

Del lado de la demanda de las drogas bien sabemos que el consumo de estas se debe a que, por una parte, vivimos en una sociedad crecientemente ansiógena, es decir generadora de ansiedades, que las utiliza para paliar sus temores, frustraciones y tristezas haciendo un uso ansiolítico de aquellas; por otra parte, a que tenemos una política y un sistema sanitario incapaz de comprender e ineficiente para resolver los graves problemas de salud mental que nuestra población padece, sólo el 2% del presupuesto de salud lo dedicamos a aquello. Es entre esta demanda social sanitaria y la incapacidad pública de satisfacerla que surge el narcotráfico.

Gran impacto ha causado el caso de Miguel Ángel Aguilera, Alcalde de San Ramón –populosa y popular comuna de Santiago- denunciado por la Televisión Nacional de tener entre su personal, parientes y allegados a conocidos narcotraficantes y matones locales. Además, el asunto es complejo por ser Aguilera uno de los vicepresidentes del Partido Socialista y ser considerado allí como uno de sus principales electores. Este hecho ha generado un gran revuelo informativo y provocado un debate sobre la narcopolítica en Chile, sobre todo en estos momentos de elecciones presidenciales, parlamentarias y regionales.

Aquí no hay espacio para una bien desarrollada explicación de que es el clientelismo político, en breve,  es el proceso de despolitización de la política, caracterizado por la carencia de propuestas para gestionar la distribución del poder y la riqueza en favor de las mayorías nacionales, eso que los expertos llaman la falta de relato o discurso, lo anterior lleva a sustituir la carencia de convocatoria ciudadana de los partidos políticos por la construcción de relaciones clientelares –cacicazgos políticos- basados en las lealtades personales y el intercambio de favores, dádivas y regalos, tanto a nivel intra partidario como con la población a representar, todo lo cual va convirtiendo  a la práctica política en una actividad muy onerosa, pues ya no hay ni trabajo voluntario ni trabajo partidario, lo que se ha ido resolviendo al poner el poder político nacional, regional y local al servicio del poder económico que mejor lo financie, como lo han mostrado recientemente los casos PENTA, SQM, CAVAL, ley de pesca, etc. Otra alternativa posible para financiar la política local no es,  como se afirma cómodamente, venderse al narcotráfico, sino que hacerse cargo de la distribución local y minorista de las drogas, sobre todo cuando se desarrollan actividades y procesos de control social a nivel comunal como es el caso del gobierno municipal. Pero no es que el narcotráfico se apropie de la política, realmente este no tienen interés en eso, sino que por el contrario es la política que se apropia del narcotráfico. Los mejores antecedentes sobre esta muy poca informada realidad están en la desastrosa aplicación de la ley seca en los Estados Unidos de América entre los años 1920 y 1933.

Lo local es el espacio social y mercantil de las drogas, allí se consumen, allí  se distribuyen y allí se persigue criminalmente a proveedores y consumidores. Pero hay algunos detalles económico sociales que deben tenerse presentes: según las estimaciones internacionales algo así como  57% del valor agregado pagado por los consumidores que usan los derivados de la hoja de coca, la pasta base y el clorhidrato de cocaína, se la quedan los micro traficantes locales, los pushers, los que “llevan la mano”, el 57% de unos US$ 75.000 millones a nivel planetario, esto es un gigantesco subsidio a la pobreza. Como es sabido el microtráfico es una estrategia de sobrevivencia de jóvenes, mujeres y ancianos empobrecidos, por eso ellos cuentan con la complicidad solidaria de sus vecinos, conocidos y allegados. Es allí donde bien puede medrar el clientelismo comunal.

Por lo tanto el asunto Aguilera como tema político central aquí no es la contaminación de política por el narcotráfico, el problema central de la distribución del poder es la clientelización de la política y los partidos políticos, es de esto que debemos ocuparnos quienes desde la Izquierda  Socialista queremos recuperar al Partido Socialista para representar los intereses de las y los trabajadores manuales e intelectuales, así como de las grandes mayorías nacionales.

El griterío por la narcotización de  política quiere expresamente  soslayar el debate por la clientelización de la política, pero sobre todo contener la lucha por la redistribución del poder en los partidos y en las instituciones políticas como son el Parlamento, los gobiernos regionales y municipales. La pregunta que debe ser hecha por las y los socialistas es: si es más grave que Fulvio Rossi se haya entregado a los intereses del gran capital en SQM y en las grandes pesqueras,  de lo cual el Ministerio Público ha aportado suficiente evidencias para procesarlo,  o si es más grave que  Miguel Ángel  Aguilera tuviese entre su personal  a personas vinculadas o sancionadas por narcotráfico, lo cual establece la responsabilidad penal de ellos pero no la de él. ¿Bastará con expulsar a Aguilar, quitarle la vicepresidencia del Partido Socialista, perseguirlo criminalmente como agente o cómplice del narcotráfico para resolver el grave problema organizativo y político que el clientelismo le está causando al Partido Socialista? ¡Evidentemente que no! Pero eso es lo que exactamente está esperando el clientelismo y los paniaguados del gran capital dentro del Partido Socialista para que todo siga igual. Para eso necesitan un chivo expiatorio y ese es Aguilar y su entorno funesto. Lo claro aquí es que esta es una gran oportunidad para acabar con el clientelismo en el Partido Socialista, en los municipios y en la política nacional, pero para eso se necesita una firme convicción y voluntad política que aún está en construcción.

(El autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista, Izquierda Socialista, PS)

Valparaíso: Puerto o Borde Costero

por Ibán de Rementería//

El destino de Valparaíso se define entre ser puerto o borde costero. No hace muchos años la consigna de la sociedad civil, de la ciudadanía, era “No al mall si al puerto”, en medio de la confusión y escepticismo vecinal – la ciudadanía concreta de una ciudad – que generó la designación por la UNESCO de la ciudad puerto  como sitio patrimonial de la humanidad. Aquella consigna apareció como un llamado de alerta y convocatoria a defender el destino portuario de la ciudad cuando el gran capital comercial y financiero puso su ojo certero para concesionar el Terminal 3 no con fines portuarios sino que comerciales e inmobiliarios. Pero, hay anécdotas que son decidoras, por ejemplo, hasta no hace mucho en un conocido café del centro del Puerto quedaba un ejemplar de un afiche con aquella consigna, donde solo se leía “no al mall” y “si al puerto” había sido borrado.

Lo que le sucede a Valparaíso es que está transida por una multiplicidad de intereses en competencia por los recursos que la ciudad puerto ofrece. De manera obvia se supone un conflicto entre  su destino portuario y su empleo turístico patrimonial a partir de su designación como sitio patrimonio de la humanidad por la UNESCO, los que necesariamente “le lleva”, o hace surgir la apetencia inmobiliaria. Conflictos por el Mall Barón, por la ampliación de  Terminal 2, por las cargas limpias, por los cruceros de pasajeros, por el PGE, etc., todo esto debe ser examinado con máximo cuidado. Tanto más cuanto que los intereses de los grandes grupos económicos en lo marítimo portuario están entrecruzados, así  Luksic es propietario de la Sudamericana  que a la vez es parte de Hapag-lloyd del Puerto  de Hamburgo que es propiedad de aquella ciudad estado y socia de la United Arab Shipping (UASC),  mientras que la Interoceánica (CCNI) que era de los Urenda fue vendida a Hamburg Sud la cual fue absorbida por la danesa Maersk Line. A la vez el terminal Pacífico Sur (TPS) de los von Appen, tomó como socio en un 40% a la suiza Mediterranean Shipping Company (MSC) por medio de su filial Contug Terminals, como se puede ver nuestros puertos y navieras están cada vez más internacionalizados, sus rentas y utilidades también.

El destino portuario de Valparaíso

El destino portuario de Valparaíso queda establecido por la incorporación del Pacifico Sur al “moderno sistema mundial” que surge con la conquista de América en el siglo XVI,  esta apacible caleta abundante en agua dulce llamada por sus aborígenes Aliamapu –tierra quemada, lo cual era bastante anunciador- se convierte con el tiempo en el más importante puerto pivote –hub port– del hemisferio sur que articula la transferencia de carga entre los océanos Atlántico y Pacífico, además, luego del  istmo de Panamá el viaje en lomo de mula entre Buenos Aires y Valparaíso era la distancia más corta entre los dos océanos  -de allí “el arriero va”–, sobre todo cuando no se quieren asumir “las molestias” y los riesgos de cruzar navegando el Cabo de Hornos. Esta ventaja bioceánica será explotada a inicios del siglo XX por los británicos, y después por los chilenos cuando aquellos fracasan, con el ferrocarril Buenos Aires – Valparaíso, vía Mendoza – Los Andes, al descubrir que era más corto hacer Bristol, Buenos Aires, Valparaíso, Sydney (Australia), que hacer de Bristol a Sydney vía cabo de Nueva Esperanza y por todo el Océano Índico, esa es la localización geoestratégica de Valparaíso y lo que le genera su renta portuaria.

Además de su geo localización privilegiada, Valparaíso no es una mala rada porque está bien protegida de los vientos y las corrientes del SW que son predominantes, pero no de los “temporales” que provienen del NW, no obstante sólo son temporales; asimismo, en siglo y medio los porteños han convertido su borde costero de caleta en puerto de aguas profundas, moviendo a sus cerros al mar para construir el “Plan”. Hoy esa ventaja comparativa geoestratégica se mantiene porque es más corta y barata la distancia Santos –el puerto más grande del hemisferio sur-, Buenos Aires , Valparaíso, los Angeles, como puerto de referencia en el Pacífico Norte, que la distancia Buenos Aires o Santos vía Canal de Panamá los Angeles. Además, la distancia Buenos Aires-Valparaíso-Singapur o Hong-Kong por el Pacífico es casi la misma que la distancia Buenos Aires-Hong-Kong por el Atlántico y el Indico.

El Mall Barón

Los dos primeros conflictos de intereses a propósito de las actividades económicas alternativas  a los usos marítimos portuarios del borde costero de Valparaíso fueron: primero, la concesión del terminal 3, el muelle Barón, a la empresa Falabella para su uso comercial  e inmobiliario, mientras tales obras fueron cuestionadas por una variopinta representación de la sociedad civil debido a que afectaría el derecho de vista y a las características patrimoniales de la ciudad puerto; en cuanto al segundo conflicto la Armada Nacional se opuso argumentando que así se perderían para el uso marítimo portuario las 12 hectáreas  del Terminal 3 como la única zona de respaldo con que el puerto contaba, más aún, en 2011 el comandante en jefe de la Armada, Almirante Edmundo González, ante la construcción de un centro comercial en el muelle Barón, declaró en un seminario de la Liga Marítima que “nosotros vamos a asesinar nuestro Puerto con la iniciativa del mall”, planteando de manera acertada el conflicto entre el uso marítimo portuario y el comercial inmobiliario de ese tramo del borde costero.

Los almacenes extra portuarios ( ZEAL) y el conflicto de las cargas limpias

Por otra parte, con recursos públicos en los altos del puerto se habilitaron zonas de almacenamiento  y reexpedición extra portuaria, la Zona de Extensión de Apoyo Logístico, el ZEAL,  para realizar allí el aforo o fiscalización de carga importada para su internación, trasladando allí esa actividad que antes se hacía en el Terminal 3 Barón, hay que destacar que esta actividad está concesionada.  Lo anterior originará el  tercer conflicto de intereses en el puerto,  el conflicto de las “cargas limpias”, que hace perder turnos, trabajo e ingresos a los estibadores. Esto pondrá de presente un cuarto conflicto que veremos más adelante. Los aforos extra portuarios en el ZEAL suben los costos de importación de las mercancías lo que hace perder la competitividad de Valparaíso, lo cual reconoce la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV).  Aquí aflora la incoherencia portuaria de destinar la zona de respaldo que hay en Barón para construir un mall y zonas de recreación mientras para la internación legal las cargas en contenedores deben ser llevadas a “la punta del  cerro” para su aforo.

 

La ampliación del Terminal 2

Entretanto, el segundo proyecto que comienza a generar conflictos por el uso del borde costero es la propuesta de ampliación del Terminal 2 por la empresa española OHL concesionaria del mismo,  con la construcción de una loza de 8 hectáreas que provea dos frentes de atraque de 400 mts. cada uno, así como la necesaria zona de respaldo a sus operaciones.  Aquí aflora de otra manera el grupo de interés por el uso recreativo y ciudadano del borde costero, ya manifestado en contra del Mall Barón, este  grupo de interés expresa una representación auto atribuida de la ciudadanía que va imponiendo su propio interés  de  destinar el borde costero de Valparaíso a fines recreativos, paseos, jardines, comercios, servicios, etc., en breve, el derecho al disfrute del borde mar, lo cual, claro está, genera un próspero negocio comercial e inmobiliario,  en fin, lo que se propone es una extensión plana del Mall Barón por todo el borde costero entre el Terminal 2 (calle Almirante Martínez) y el Terminal 3 (Avenida Argentina), proyecto que además incluye convertir la avenida Argentina en una rambla, como la de Barcelona. Aquí queda claro que el patrimonialismo ha devenido en un pretexto inmobiliario. Los usos alternativos que se proponen para el borde costero a los usos portuarios son comerciales, de servicios y turísticos, sin embargo, en la actualidad la zona urbana comprendida entre las avenidas Errázuriz y Pedro Montt  desde la Avenida Argentina hasta Bellavista están sub ocupadas, ya que fueron tradicionalmente almacenes mayoristas, actividad hoy reducida y casi desaparecida, actualmente semi ocupados por actividades universitarias y otras afines. Además, hay rumores que la española OHL concesionaria del Terminal 2 está en problemas financieros y estructurales, el TCV y EPV acordaron en diciembre 2016 una ampliación por 22 meses del derecho a abandonar el proyecto sin sanción alguna, cláusula de salida (way out).

La Cámara de Comercio y las otras asociaciones empresariales de la región y la ciudad de Valparaíso respaldan al Mall Barón y la ampliación del Terminal 2, de igual manera la mayoría parlamentaria tanto de Vamos Chile como de la Nueva Mayoría, también son respaldadas por las autoridades locales del Poder Ejecutivo como el Intendente y los gobernadores; en cambio, el actual Alcalde Sharp, no así los anteriores alcaldes, ASONAVE que agrupa a las navieras de cabotaje nacional, también, el Colegio de Arquitectos y diversas organizaciones de la sociedad civil  se oponen tanto al Mall  Barón  como a la ampliación del Terminal 2.

 

[VALPARAISO: PUERTO O BORDE COSTERO. Segunda  Parte]

El informe Isaza

Ante los conflictos por las alternativas del borde costero de Valparaíso en usos marítimos portuarios o en usos recreacionales, comerciales, de servicios e inmobiliarios, la máxima autoridad a cargo del patrimonio cultural del país, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM), llamó en consulta al experto internacional recomendado por la ICOMOS y la UNESCO, señor Juan Luis Isaza, para que informase sobre los impactos que tendrían esas obras en el sitio patrimonial, tanto el proyecto del Mall Barón como la ampliación del Terminal 2, quien en breve determinó que la ampliación en el Terminal 2 tendría un impacto negativo alto no mitigable ni compensable sobre el sitio patrimonial, en cambio el Mall Barón no tendría un impacto significativo.

 

La atención a los cruceros de pasajeros

El conflicto de las cargas limpias puso de presente el cuarto conflicto de la ciudad puerto, el conflicto entre el uso para transferencia de carga o transferencia de pasajeros del Terminal 1, Terminal Pacífico Sur (TPS), concesionado al grupo Von Appen, los estibadores para protestar y luchar por recuperar sus trabajos en el puerto por el aforo de la cargas limpias boicotearon la atención de pasajeros de los cruceros, lo cual está poniendo en riesgo esa actividad turístico portuaria. Esta situación al mismo tiempo  favorecía los intereses del concesionario TPS, de no recibir  cruceros a los cuales solo les puede cobrar US$ 30 por pasajero atendido mientras pierde de movilizar cientos de contenedores y cientos de miles de dólares. Por esto la EPV ha amenazado a la TPS con dar por terminada la concesión. En los hechos las empresas que reciben los cruceros han decidido atender esas embarcaciones en el puerto de San Antonio, estimándose que el 60% de esos arribos en la próxima temporada se harán en aquel puerto.

 

La localización del  Puerto de Gran Escala (PGE) en la Región Valparaíso

Tal vez el más importante conflicto de Valparaíso como puerto y ciudad es su conflicto con San Antonio. Se supone existe una necesidad de ampliación de las instalaciones portuarias para atender adecuadamente la transferencia de carga que transportan los grandes navíos postpanamax, para la localización de un Puerto de Gran Escala (PGE) en la zona central del país están compitiendo Valparaíso y San Antonio. La localización geo estratégica  de un puerto es siempre un pivote de interfase, entre lo marítimo y lo terrestre, donde lo más barato para el movimiento de carga es el ferrocarril luego del transporte marítimo. Cierto es que San Antonio está mejor conectado a Santiago y la Región Metropolitana por carretera y ferrocarril, pero, Valparaíso está mejor conectado vía carretera y trazado de ferrocarril, con el puerto terrestre de Los Andes y por Mendoza  puede ser el terminal Pacífico de Buenos Aires, como aquel puerto puede ser el terminal Atlántico de Valparaíso; este puerto puede llegar a ser la puerta de salida de América Latina al Asia Pacífico, como alguien dijo la Rotterdam de América Latina, en el sentido que ese puerto pivote  articula el comercio de Europa continental con el Atlántico. Si bien el ferrocarril entre Los Andes-Mendoza no está operativo, ese tramo es un tercio de la distancia Valparaíso y Buenos Aires, además existe el proyecto del Ferrocarril Bioceánico aprobado por ambos gobiernos. No se ha vuelto a hablar de ese proyecto binacional y bioceánico Valparaíso BBAA, pese a que la Cámara Marítima ha recalcado la importancia de este medio multimodal de transporte. El tema, cuando es tratado, se refiere más que al Ferrocarril Bioceánico al túnel de baja altura, lo cual indica que el negocio de obra pública está más en ésto que en el ferrocarril mismo.

Si bien las autoridades competentes no han tomado una decisión sobre dónde se localizará el PGE,  además se rumorea que se puede distribuir entre ambos puertos, por eso ha aparecido la sustitución del concepto de PGE por Red Logística de Gran Escala (RLGE). En general, en Valparaíso los partidarios de los usos patrimoniales, recreativos, comerciales, de servicios e inmobiliarios del borde costero preferirían que San Antonio fuese escogido como PGE y que el borde costero quedase liberado a sus intereses.  

 

El Espigón  Barón como solución de amplio espectro

Recientemente el conflicto de las cargas limpias y su consecuencia el conflicto con los cruceros de pasajeros, que en realidad han sido provocados por el poco interés de atención a ellos por el concesionario Terminal Pácifico Sur llevó a que la Empresa Portuaria de Valparaíso propusiera, con el apoyo de la Alcaldía de Valparaíso, la habilitación del muelle Barón para el atraque exclusivo de los cruceros. Hace un año atrás, por este mismo medio, algunos propusimos que  si el Informe Isaza  atribuía a la ampliación del Terminal 2 un daño no mitigable ni compensable al patrimonio de Valparaíso y dada la necesidad imprescindible para las demandas de expansión portuaria de la ciudad, de contar con dos frentes de atraque de 400 mts. para atender navíos post panamax, se construyese en el lugar del muelle Barón un espigón de atraque de 400 por 120 mts.

Las dudas y aplazamientos sobre la decisión del PGE en la zona central podrían tener que ver con la opinión de la naviera Maersk Line, danesa y la más grande del mundo que nos visita, la cual duda que el país necesite un PGE como el propuesto en Yolanda, también con el informe de Global Infrastructure Outlook sobre no necesidades mayores de infraestructura portuaria a nivel mundial. En fin, mientras no se defina el terminal Yolanda para el PGE o se instale este en San Antonio, lo que se hace necesario es tener dos frentes de atraque que puedan recibir postpanamax. Este Espigón Barón no sería exclusivo para cruceros, cuya temporada de llegada es de seis meses, pero ampliaría notablemente la oferta de frentes de atraque.

Decimos que el Espigón Barón es una solución de amplio espectro porque  resuelve a la vez: a) el asunto de los impacto patrimoniales no mitigables ni compensables de la ampliación del Terminal 2 y las eventuales del Mall Barón; b) contando igualmente con dos frentes de atraque de 400 mts. cada uno; c) además se recuperaría  el uso de las 12 hectáreas de zona de respaldo a las actividades marítimo portuarias, como ha reclamado la Armada; d) entre otras cosas para atender los aforos de las cargas a ingresar, las cargas limpias, y; e) se contaría con suficientes frentes de atraque para atender a los cruceros de pasajeros.

El problema inmobiliario de Valparaíso

El interés inmobiliario por Valparaíso está atado a que el metro cuadrado es más barato en el Puerto que en Viña del Mar pero es como vivir en Viña, lo cual es una estupenda oferta de segunda vivienda para las clases medias altas ascendentes. Pero a no dudarlo la ciudad puerto necesita de múltiples hermoseamientos de sus espacios y equipamientos públicos que los hagan parecerse a una “ciudad jardín” en el borde mar. Valparaíso como ciudad tienen una peculiaridad única en el mundo en desarrollo: tienen la misma población hace cincuenta años, por eso es una ciudad sub ocupada y de baja densidad, con mucho terreno para hacer muchas obras inmobiliarias y de desarrollo urbano ad-hoc.  

La representación de la sociedad civil en los conflictos portuarios de Valparaíso

La mayor y mejor representación de la sociedad civil, expresada en este caso por los vecinos de la ciudad puerto, está en el Municipio y la Alcaldía, tanto más cuanto que  el actual Alcalde fue elegido por una consistente mayoría absoluta del 54% de los votos, precisamente por representar al movimiento ciudadano. El Alcalde Sharp se ha opuesto tanto a la construcción del Mall Barón como a la ampliación del Terminal 2, pero sus propuestas alternativas no han adquirido coherencia suficiente para ser convocantes de los vecinos de la ciudad puerto por la recuperación portuaria y patrimonial de Valparaíso, mientras que los intereses turísticos e inmobiliarios logran constantemente instalar sus conceptos e imponer sus intereses. El reciente encuentro público sobre Valparaíso con la participación de los señores Isaza, Lagos Escobar y Sharp, fue frustrado por la impetuosa intervención de algunos trabajadores marítimo portuarios, el cual tuvo que realizarse en privado, ya que estos defienden absolutamente la ampliación del Terminal 2 por considerarlo su fuente de trabajo e ingresos, seguramente si a ellos se les explicara que el Espigón Barón es la mejor opción para defender sus trabajos la harían suya.

 

Una primaria de miedo

por Ibán de Rementería//

Las primarias presidenciales del domingo pasado fueron de miedo. De miedo fue la sorpresa por la alta participación no prevista por nadie, 1,8 millón de votantes, tampoco por el Servel que en una errónea unificación de mesas generó largas colas, demoras y tumultos en los lugares de votación más conspicuos, pese a que partido de futbol para la definición final por la copa de Confederaciones entre Alemania y Chile hacía prever gran ausentismo.

De miedo ha sido la alta votación obtenida por la derecha y en particular por Piñera, Chile Vamos obtuvo el 80% de los votos de esta primaria y el Frente Amplio solamente el 20%, él consiguió el 58% del respaldo de su sector. El 1.4 millón de votantes de Chile Vamos, con 830 mil a Piñera lo ubican como líder electoral indiscutido de la derecha, entretanto los 330 mil votos del Frente amplio con un 77% para Beatriz Sanchez confirman su liderazgo y, que si bien es un éxito llegar a esa votación en menos de tres meses, eso es sólo la cuarta parte de la votación de la derecha, menos que la votación de Ossandon, quien aparece así como el voto de protesta. Bien se debe argumentar que gran parte de la votación probable del Frente Aamplio podía venir de los desilusionados y díscolos de la Nueva Mayoría sobre todo del PS como del PPD, también algunos de la DC y el PC, no obstante aquellos que no se habían reinscrito en esos partidos pero que no habían hecho renuncia expresa ante el SERVEL seguían impedidos de votar en estas primarias, lo cual no había sido bien informado y difundido, lo que no hizo posible expresar esa voluntad electoral, pero afirmar que esos votantes frustrados llegaron a 400 mil es una exageración, pero si puede ser un número entre 100 a 200 mil electores impedidos de ejercer su derecho. Este impacto es verificable indirectamente en las encuestas electorales publicadas hoy, antes estaba prohibido hacerlo, estas indican según CADEM: Piñera 22%, Guillier 9% y Sánchez 11%; según Adimark: Piñera 31%, Guillier 15% y Sánchez 13%; según CERC-Mori: Piñera 33%, Guillier 30% y Sánchez 16%.

Pero, en lo cual el miedo en estas primarias no es ninguna figura retórica fue en la exitosa votación de la derecha en la zona Nororiente de la Región Metropolitana, en lo que antes constituía el Distrito electoral 23, su plaza fuerte, allí Vitacura, Lo Barnechea, Las Condes, Providencia, Ñuñoa y La Reina, junto con Pirque, así como Concón, Santo Domingo y Zapallar en la Región de Valparaíso fueron las comunas con más participación y con más votos en el país, queda así claro que los votantes de las comunas de más altos ingresos se movilizaron en reacción a la amenaza que para ellos significa el Frente Amplio, eso expresa el miedo de la derecha.

De la misma manera que este exitoso desempeño electoral de la derecha pone de manifiesto su miedo, este “máximo esfuerzo” también pone de manifiesto su techo electoral, que según las encuestas antes referidas están entre 22% a 33% de votación. Lo cual de alguna manera expresa los últimos resultados electorales municipales en las votaciones por concejales, la más realista, donde la Nueva Mayoría obtuvo el 47% y Vamos Chile sólo el 40%.

La renuencia de la Nueva Mayoría a participar en estas primarias, lo cual la dejó por fuera del debate electoral y político, pese a la tesis del “triunfo por ausencia” de Eugenio Tironi, ha tenido un gran impacto en el desempeño de Guillier con un fuerte caída de sus preferencias y en la imposibilidad de despegue para Goic. Aquí la responsabilidad del Partido Socialista y de la Democracia Cristiana es evidente así como la renuencia de sus dirigentes a explicar la situación. Lo cierto es que si en tres meses Batriz Sánchez y el frente Amplio logró lo que ha obtenido, mucho más se puede esperar de ella y ellos en los próximos cinco meses.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista – Izquierda Socialista

Los nudos del programa presidencial de Guillier

por Ibán de Rementería//

El programa presidencial que ha sometido Alejando Guillier a consideración de las y los chilenos –“Bases Programáticas, Guillier, 2018- 2022” -, tiene al menos tres nudos complejos en lo político, lo económico y lo territorial.

En lo político, que es el asunto de la distribución del poder, el nudo está en la no definición de la instancia institucional que en tanto expresión de la soberanía popular deliberará y resolverá sobre el contenido normativo de la nueva Constitución Política del Estado, nosotros los socialistas aprobamos en el XXX Congreso del Partido Socialista que esa instancia debía ser una Asamblea Constituyente elegida por votación universal y proporcional. Se debe reconocer que el documento programático propuesto si es taxativo en cuanto a no aceptar quórum calificados superiores a la mayoría absoluta, asimismo se propone la supresión de la Corte Constitucional y la transferencia de esa potestad a los tribunales ordinarios.

En lo económico, que es el asunto de la distribución de la riqueza, el nudo es altamente complejo, ya que este programa presidencial pretende basar el financiamiento de la salud, la educación y la seguridad social como derechos garantizados para todas y todos los chilenos, solamente mediante el crecimiento económico y con alguna modificaciones tributarias, pero no en la recuperación para el Estado de las rentas y utilidades provenientes de los recursos naturales, las obras públicas y los servicios públicos, eso no diferencia mucho el programa de Guillier del programa de Piñera. En el tema de la recuperación de las rentas del cobre se postergar hasta el año 2030 la “repactación” del royalty minero lo cual indica el tipo voluntad política que impera, tampoco nada se dice sobre la recuperación para el Estado del litio, ni de los otros recursos naturales, ni del agua, ni de los recursos pesqueros. Tampoco se dice en el programa en referencia cómo se financiará la diversificación y modernización de la actual estructura productiva nacional marcadamente extractivista y rentista. No plantear el tema de la financiación tanto de la prestación de los derechos sociales y de un nuevo modelo de desarrollo nacional que supere el actual extractivista y rentista es marcadamente demagógico, porque no hay intención de llegar a un cubrimiento universal y de calidad, o peligrosamente populista porque se recurrirá al sobre endeudamiento público para financiarlo. En el caso de las obras públicas la propuesta de la creación de un Fondo de Inversiones en una alianza público privada mantiene el esquema según el cual las rentas y utilidades de este sector son privatizadas.

En la regionalización, que es el asunto de la distribución del territorio y sus recursos, el nudo principal está en la no especificidad de la transferencia a las regiones de las competencias fiscales, tanto en los aspectos de recaudo financiero por impuestos, tasas y otros tributos, como por las rentas y utilidades sobre los recursos naturales y los bienes públicos allí localizados tales como carreteras, autopistas, puertos, aeropuertos, etc., servicios públicos como agua potable, energía, comunicaciones, etc., propiedades inmuebles, tierras, etc., ya sea la que correspondería a las regiones como a los municipios, en tanto los cánones por regalías o royalties. Tampoco se establecen las transferencias regionales y municipales de competencias para administrar esos recursos allí generados.

 

(el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista del Partido Socialista, Izquierda Socialista)

(la fotografía es de Jorge Groenmeyer)

Partido Socialista, un partido rentista y lobbista

por Ibán de Rementería //

Un problema moral o político

En general, desde la izquierda para referirse a los partidos de centro, sean de centro izquierda o centro derecha, pero que representan los intereses del empresariado, la burocracia pública y privada, la academia y la gran prensa, incluidos aquí todos los tipos de medios, se habla de los “partidos del orden”. Estos partidos tienen diversas tradiciones históricas que los legitiman por luchas pasadas y representan una diversidad de intereses no necesariamente contrapuestos y con legitimidad mayoritaria, pero sobre todo representan los intereses de las burocracias que los administran, en lo ideológico oscilan entre el populismo de izquierda – salud, educación y seguridad social universal, de calidad y gratuita- y el populismo de derecha –guerra contra la delincuencia, sociedad libre de drogas, control de inmigrantes, pasando por propuestas centristas como el desarrollo de la ayuda mutua, el emprendimiento individual , la capacidad creativa personal, el auto empleo etc., además, claro está, libertad de empresa y función subsidiaria del estado en la prestaciones de los servicios públicos, esto último es fundamental para entender el núcleo duro del neoliberalismo en el Tercer Mundo o mundo en desarrollo.
Aquí en Chile, tenemos los partidos tradicionales de la República, tales como el Partido Radical, Partido Comunista, Partido Socialista y Partido Demócrata Cristiano, así como los surgidos de la hecatombe política de la Dictadura Militar, como Renovación Nacional, en reemplazo de los desaparecidos Partido Liberal y Partido Nacional y la Unión Demócrata Independiente, por el fenecido Partido Conservador, finalmente, aparece el Partido Por la Democracia como caso especial y expresión singular de un partido instrumental, todo este conjunto constituyen el elenco nacional de los partidos del orden, que se han agrupado en la sobre determinación binominal en la Nueva Mayoría y Chile Vamos, son los partidos de los acuerdos.
Entre los partidos del orden se destaca el Partido Socialista que se caracteriza por un discurso ideológico de izquierda que puede llegar a ser radical y una práctica política pragmática, lo primero lo hace popular y lo segundo muy eficiente en la gestión política, pero no necesariamente en la administración pública. Entrando a los hechos que preocupan, las inversiones de los partidos políticos, en los últimos años era un “secreto a voces” la información que el Partido Socialista vivía de las rentas que percibía del fondo de inversión que había creado con la indemnización, que el Estado de Chile le había pagado por la expropiación ilegal que hizo la Dictadura Militar de sus múltiples bienes inmuebles a lo largo de Chile, periódicos y radios, en general, de sus locales partidarios comprados por sus militantes. Este secreto a voces se guardaba con mucho celo y orgullo a la vez, se estaban “haciendo las cosas bien” para proteger la financiación del partido de los trabajadores y así, se dice, conservar su autonomía, de clase es de suponer.
Pero que esa conocida información se convirtiera en un “informe especial” del canal MEGA le dio una nueva verdad a ese fondo de inversión, esta verdad denunciaba ahora a unos socialistas capitalistas, “son como el padre Gatica que predica pero no práctica” comentó el ex Presidente Piñera candidato presidencial, conocido por hacer su fortuna en la especulación financiera, unos US$ 2.500 millones según Revista Forbes, US$ 800 millones según él.
Este “secreto a voces”, como todo secreto a voces, era tal que ni los tenedores de ese fondo de inversión, los diversos dirigentes nacionales del Partido Socialista, tenían información de cómo ni donde se invertían aquellos, todos ellos se declararon estupefactos, tanto por los títulos de inversión –SQM, Pampa Caliquera y otras empresas en cascada del grupo Ponce Lerou-, como porque la información se hiciese pública, pero las cosas se habían hecho tan bien y legalmente, que el Presidente del Partido Socialista, compañero Elizalde, afirmó que iban a demostrar que estos fondos estaban administrados por un fideicomiso más ciego aún que aquel con el cual se administran o administrarán los bienes del ex Presidente Piñera.
Para los dirigentes del PS no era, y no es, un problema que sus recursos estén invertidos en un fondo de inversión, que el Partido fuese un partido rentista, ya que sus dirigentes y cuadros –los “operadores políticos”- necesitan de recursos constantes para cumplir sus funciones y movilizar a los militantes, simpatizantes y amigos para así bien representar aquello que es mejor para el “orden alcanzado”, “la política de los acuerdo”, “la convergencia de intereses en el interés nacional” y sus propios intereses corporativos, se trata un partido rentista que ha devenido de un partido lobbista.
Lo que ha acontecido es que el Partido Socialista ha devenido en un equipo de lobbies para diversos intereses sociales, políticos y económicos distintos, cuando no contrapuestos, con los intereses de los trabajadores manuales e intelectuales y las grandes mayorías populares del país que decía representar, ahora ha llegado a ser un partido pragmático y eficiente, garante del “consenso político” y de un “orden nacional”.
Entretanto, la gran mayoría de los militantes, simpatizantes, amigos y la mayor parte de los cuadros del PS han sido despolitizados, es decir, alejados de pensar y actuar desde la perspectiva y los interese de los trabajadores manuales e intelectuales y de las grandes mayorías nacionales, generando en su reemplazo procesos de lealtades personales, intercambios de favores, reparto de prebendas, etc. que conocemos como clientelismo de base y caciquismo organizativo. Es por esta razón que frente a los hechos desnudados –puestos en verdad-, de convertirse en un partido rentista, la reacción de gran parte de ellos es de incredulidad, denuncia de una provocación de la derecha o desaprobación moral hacia sus dirigentes. El asunto queda reducido a un asunto de malas conductas personales, errores de actuación, “ingenuidad política”, “malas influencias”, etc., pero nunca aparece el análisis político que inserte esas conductas desde la perspectiva de los intereses económicos y sociales que representan.
La pregunta que debemos hacernos todas y todos los socialistas es si el asunto de convertir los recursos del Partido Socialista en un fondo de inversión es un asunto moral o un problema político. Para esclarecernos este asunto debemos examinar que es hoy la función pública, las políticas públicas y el rol que dentro de ellas juegan los partidos políticos en el sistema democrático que regula la distribución del poder, así como, el sistema económico que regula la redistribución del excedente económico socialmente producido, la riqueza nacional.
La doctrina neoliberal universal – la globalización-, en particular en el Tercer Mundo, establece específicamente que los servicios públicos, que deben satisfacer al menos los derechos sociales básicos de salud, educación y seguridad social de manera universal, gratuita y de calidad, ya no deben ser provistos por el Estado sino que por las empresas privadas, financiadas por los mismo usuarios y, eventualmente con subsidios del estado, ese es el Estado subsidiario, eso son las AFP, las ISAPRES y los colegios privados subvencionados o no. Gracias a este sinceramiento de la economía, la sociedad y el Estado, el adelgazamiento de la función y el gasto público, es posible rebajar los impuestos a las empresas y a las personas de altos ingresos, además, ahora el Estado ya no necesita ni las rentas ni las utilidades que producen la explotación de los recursos naturales y las obras públicas que histórica y constitucionalmente son considerados bienes público que el estado administra y explota a nombre de toda la nación cuyos miembros son sus propietarios eminentes. Si se le entrega al sector privado la explotación de estos recursos y de las obras públicas, a la vez se pueden disminuir aún más los impuestos. Estas son las condiciones para mejorar la inversión nacional, que siempre es preferencialmente inversión privada para la doctrina neoliberal, la inversión pública solo deben ser fondos de inversión para que el sector privado tome allí recursos financieros baratos, subsidiados, asistidos, etc., ese es el sentido exacto de la cooperación público privada. Ese es el sentido de los Fondos de Inversión de Obras Públicas que está proponiendo Osvaldo Rosales, que había tomado del programa de Ricardo Lagos y ha sido propuesto por el Concejo de Políticas de Infraestructura (CPI) como “Infraestructura para nuestro Desarrollo: Construyendo un Chile Mejor”.
Se puede argumentar, ese ha sido el argumento de Ricardo Lagos, Osvaldo Rosales y en general de la Democracia Cristiana que en tanto no hay plata en el Estado es bueno que inviertan los privados –US$ 25.000 millones en carreteras y autopistas en los pasados 20 años -, esa es la cooperación pública privada, pues bien, igual como lo hacen los privados para tomar estas obras en concesión, el Estado bien puede recurrir en buenas condiciones al crédito internacional y beneficiarse de esas rentas y utilidades. Como lo acaba de hacer Panamá para ampliar el Canal.
Entonces el problema político del Partido Socialista es haber hecho parte de una coalición de gobierno –Concertación primero y Nueva Mayoría después- que aumentó la participación del sector privado en la gran minería, en particular el cobre, hasta hacerla mayoritaria, en el uso del agua con la privatización de las empresas sanitarias, en la explotación de los recursos hidroeléctricos, en los recursos pesqueros, etc., en las carreteras nacionales y autopistas urbanas, en los puertos y aeropuertos todas localizaciones geoestratégicas monopólicas que producen altas rentas y utilidades.
Cuando no hay esclarecimiento político sobre las medidas públicas o privadas que afectan el interés general o un interés mayoritario, la sociedad asume un juicio moral sobre los actores más expuestos y pide sanciones para ellos, en nuestro caso contra la Comisión del Patrimonio, las mesas del Partido Socialista, pero no se hace un juicio, esclarecimiento y sanción sobre la conducción política del Partido, el hecho de que el Partido no representó con sus actuaciones políticas a los intereses de las y los trabajadores manuales e intelectuales y de las grandes mayorías de los chilenos.
Puede que invertir en SQM y Pampa Calichera, en Aguas Andinas o la Autopista 68 sea una falta moral de la dirigencia del Partido Socialista, pero el problema político del Partido, la falta política y ética también, es no haber hecho nada por haber recuperado esos recursos naturales y esas obras públicas, sus rentas y utilidades para satisfacer así el cumplimiento de los derechos básicos de las grandes mayorías de las y los chilenos.
Es por eso que este incidente sobre las “inmorales inversiones financieras en SQM, Pampa Calichera y otras” es una gran oportunidad para dar un debate ideológico sobre las líneas políticas neoliberales asumidas por las sucesivas direcciones del Partido y, sobre todo, hacer educación política entre nuestras y nuestros militantes, así como hacer anunciación de lo nuevo en política y convocatoria a la movilización de la nación chilena.
Es obvio que la propuesta más reparatoria es utilizar la gran mayoría de esos recursos financieros para reponer a los Comunales del Partidos Socialista los locales que perdieron, así como restituir los medios de comunicación que fueron destruidos por la Dictadura Militar y de los cuales el Partido Socialista sigue careciendo. Pero lo central políticamente para todas y todos los socialistas es salirle al paso a la siguiente propuesta hecha en el documento Bases Programáticas del Partidos Socialista de Chile, para la discusión en jornada del pasado sábado 22 de mayo, el cual dice así:
“El país requiere un Plan Nacional de Inversiones en Infraestructura: retomar las inversiones en infraestructuras de transporte, sanitaria y de recursos hídricos, de banda ancha y científico-tecnológica porque ello favorece el crecimiento y la productividad, reduciendo también la pobreza y la desigualdad. Debe superarse el estancamiento y recuperarse hasta superar el 4% del PIB como en la década 1995-2005. También hay que reforzar la capacidad de planificación, coordinación y capacidad de ejecución. Lo anterior, con un reenfoque abordando las disparidades territoriales y la integración regional. El financiamiento de un programa de infraestructura en un contexto de restricciones es un asunto estratégico, por ello, los socialistas apoyamos la iniciativa de ley del Fondo de Infraestructura, actualmente en el Congreso, que sustentará dicho plan de inversiones para los próximos 15 años”.p.15
Por otra parte, la Dirección General de Concesiones y Fondo de Infraestructura, del Ministerio de Obras Públicas, señala que entre los objetivos en el diseño del Fondo de Infraestructura (FI) está: “Potenciar la inversión en infraestructura por medio de concesiones”, para dimensionar esto: “Se han señalado diversos montos desde los US$ 8.000 hasta los US$ 72.000 millones.
Como aquella propuesta, que más que menos propone concesionar las obras públicas nuevamente financiando con recursos públicos las utilidades y la apropiación privada de las rentas públicas que ellas generan, no mereció mayor debate en el evento en referencia, se invita a las y los socialistas, simpatizantes y amigos del Partido Socialista oponerse a tal propuesta escribiendo a: instituto@igualdad.cl
El hacer propuestas políticas presidenciales que se desentiendan de la necesaria apropiación de las utilidades y rentas provenientes de los recursos naturales y las obras públicas, para así poder financiar las prestaciones de los servicios que dan cumplimiento a los derechos sociales fundamentales como son la salud, la educación y la seguridad social, así como un nuevo modelo de desarrollo económico nacional que supere el actual neoliberal extractivista y rentista, no es solo una carencia de la propuesta del Partido Socialista y su candidato presidencial Alejandro Guillier, tampoco dice nada sobre este asunto político central La Hoja de Ruta, Programa de Beatriz Sánchez, a las primarias del Frente Amplio, mayo 2017.

el autor milita en el Núcleo Valparaíso Socialista

(Fotografía, Luis Weinstein, Santiago, 1983)

Inversiones del PS: el hundimiento del ideario socialdemócrata

por Gustavo Burgos//

Ponemos término a una época. Se repite insistentemente, una catástrofe azota a la izquierda tradicional chilena y la hunde de forma irremisible. La prolongada reacción democrática con la que el régimen viene conteniendo el accionar de las masas, ha terminado en la descomposición de sus partidos, poniendo en evidencia el carácter patronal, burgués de nuestra democracia y república.

Recientemente y producto de una investigación efectuada por el periodismo piñerista, un documental de la canal privado Megavisión, se puso en evidencia que los fondos recibidos por el Partido Socialista en indemnización por los más de 60 locales expropiados durante la dictadura -una cantidad respetable de millones de dólares- había sido invertida por una comisión designada por su Comité Central en concesionarias de autopistas, fondos de inversión e inclusive en la emblemática Soquimich, empresa privatizada por el yerno de Pinochet, Ponce Lerou, el Santo Grial de la corrupción política chilena, financista transversal del llamado “partido del orden”, del llamado “duopolio” y hasta de algunos “antiduopólicos”.

Con una torpeza proverbial la dirigencia socialista salió a defender sus negocios aduciendo la legalidad de tales actos y la honorabilidad de los fines de independencia política y compromiso democrático de quienes habían efectuado tales acciones. Los nombres de Garretón, Jorrat, Martner y otros históricos, flanquearon la declaración sostenida por el propio Elizalde, dejando en claro que no se trataba de un hecho reprochable en cuanto al fondo, si bien es cierto concedían que los “estándares” de tales acciones podían optimizarse. Alguno sugirió que debería en lo sucesivo invertirse en fondos de renta fija. “Pudimos hacerlo mejor”, pareciera ser la sentencia que resume la posición de los inversionistas.

Tienen razón. No hay hechos justiciables en lo denunciado. Pareciera no haber delitos y a la luz de la legislación no hay infracciones. Creo que hay que anticiparse, tampoco se han vulnerado “estándares” o normas de tolerancia. Sin embargo, lo que presenciamos es mucho más grave: es el hundimiento del Partido Socialista, su perversión definitiva e irreparable, su asentamiento como organización patronal, antiobrera y antinacional. En efecto, la defensa desplegada por la dirección del PS en nada se distingue de la defensa esgrimida por Piñera para justificar sus negocios, no se distingue porque –en su esencia- comparten una común identidad de clase, aquella que legitima la explotación de los trabajadores y que en la insuperable contradicción entre el capital y los trabajadores, optan por el primero. Así los he demostrado en la práctica la conducta política de los gobiernos y parlamentarios del PS, que desde el poder no han hecho otra cosa más que actuar en defensa de los intereses de la banca, las multinacionales y el gran capital imperialista. Son ni más ni menos que los responsables del actual orden de cosas.

El PS, desde los lejanos días de la llamada Asamblea de la Civilidad en 1986, con un pie en la Alianza Democrática y otro en el MDP, jugó un papel fundamental en lo que eufemísticamente insisten en llamar la “recuperación de la democracia”, derrotando a la Dictadura con un lápiz y un papel, en la pobre metáfora de Ricardo Lagos. Releídos los textos de aquellos tiempos debemos aceptar que ya desde aquella época habían renunciado explícitamente al socialismo y que concentraron todos sus esfuerzos, junto a la DC en articular una transición política que garantizara elecciones libres y preservara la estabilidad del régimen.

Las cifras no mienten. Nunca en la historia económica chilena se había experimentado un proceso tan prolongado y estable de concentración de capital y de penetración del capital imperialista. Nunca un proceso tan prolongado –casi tres décadas desde 1990- de expropiación y de subordinación de todas las clases sociales al capital monopólico financiero, había logrado generar tantos consensos políticos de la forma como lo hizo la Concertación.

Puesto en esta perspectiva, la crisis terminal del PS y de forma menos estridente pero igualmente definitiva por parte de la DC, representa una crisis severa para el orden capitalista que al develarse pone a la luz episodios como el de las inversiones, manejos turbios de fondos para financiar campañas, delitos tributarios, etc., todos consustanciales al orden necesario para sustentar la transición democrática para perpetuar el régimen pinochetista sin Pinochet. La quiebra política, la deslegitimación del régimen de las AFP, de los bancos, de la gran minería privada y de los grupos económicos, arrastró en su caída a sus defensores. A vía ilustrativa, en su infinita simpleza, MEO explicó que le pidió plata a Ponce Lerou, porque así se hacía política en esos momentos. Tal cual.

Frente a estos hechos la militancia socialista, los honestos militantes que aún integran esa organización porque la consideran un partido de los trabajadores, enfrentan el desafío de la ruptura, de la ruptura para preservar aquello que en algún momento los agrupó como revolucionarios. O expulsan a la camarilla burocrática que controla al partido –tarea de pronóstico reservado- o rompen organizadamente y construyen un nuevo partido, un partido de la revolución socialista. Ambas perspectivas suponen una lucha de largo aliento y logrará verificarse en la medida que encaucen su lucha con las del conjunto de los trabajadores y explotados.

En esta tarea es imprescindible asentar una clara consideración política: la quiebra del PS es una expresión particularizada de la quiebra mundial de la socialdemocracia, corriente que luego de décadas de articular las políticas del imperialismo cede ante la incapacidad de dar respuestas, ante la creciente polarización política que genera la descomposición del orden burgués. Terminada la larguísima siesta de la post guerra, de los acuerdos de Yalta y Postdam, restaurado el capitalismo en los países de la órbita soviética y en China, derrumbado el stalinismo, la socialdemocracia era el último baluarte del viejo orden que se viene abajo.

La crisis del PS es, por lo mismo, el resultado de la impotencia de la socialdemocracia chilena. La burguesía, la “derecha”, tratará de sacar cuentas alegres y significar esta crisis como el fin del proyecto revolucionario socialista. De alguna forma, Elizalde y cía confluyen en esa idea, por eso –como los dinosaurios- van a desaparecer. Es muy probable que en las elecciones que vienen ese proceso se acentúe y junto a la DC, tiendan a extinguirse institucionalmente. Así ocurrió en los 50 con los radicales y antes en los 20 con liberales y conservadores. Vivimos un término de ciclo y esta crisis abre los espacios para que los explotados construyan sus propias organizaciones revolucionarias, aquellas construidas al calor de la lucha de clases con una perspectiva de poder.

Los socialistas revolucionarios en Chile encarnan una gloriosa tradición. Enarbolar la bandera de la revolución proletaria es programa suficiente para resolver los grandes problemas nacionales, la miseria, la explotación, las libertades democráticas. Materializar tal perspectiva supone a los trabajadores construir su propio partido, un partido financiado por los propios trabajadores, un partido cuya independencia de la burguesía le permita desafiar su institucionalidad y proyectarse hacia tareas insurreccionales. Un partido con la capacidad de intervenir en las elecciones y de adoptar todas las medidas conducentes al poder, a la expropiación de la burguesía, a la ruptura con el imperialismo y a la instauración de un nuevo orden social.

Estas tareas, estas gigantescas tareas, dan cuerpo al ideario revolucionario socialista y deben integrarse al debate que sacude al conjunto de la izquierda.

 

 

 

 

 

Los nuevos cuatro tercios de la política nacional

por Ibán de Rementería//

El triunvirato que rige al Comité Central Partido Socialista,-Elizalde, Santander y Velozo- ha logrado imponer su doctrina pragmática sobre el sector conservador encabezado por Escalona, para mediante las mismas maniobras clientelistas que los condujeron al poder hacer escoger en votación secreta como presidenciable del Partido Socialista a Alejandro Guillier. En ambos casos lo que se ha ofrecido a cambio del voto secreto es la conservación y el mejoramiento de los cargos públicos, directos e indirectos, que detentan la gran mayoría de los miembros del Comité Central.

El pragmatismo del triunvirato que conduce al PS ha logrado convertir a los recientemente constituidos tres tercios de la política nacional –Chile Vamos, Nueva Mayoría y Frente Amplio- en cuatro tercios, ya que al desechar a Ricardo Lagos Escobar por su bajo rendimiento y expectativa electoral ha generado un nuevo referente político, eso que con sorna se han llamado “los viudos de Lagos”, así que ahora tenemos a los siguientes cuatro tercios: la derecha tradicional con Piñera como candidato presidencial; el “progresismo moderado” con O.G. Garretón como ideólogo y con Lagos Escobar como referente histórico y gran gurú político programático, con Escalona, Montes y Quintero, como operadores y a la Presidenta de la DC Carolina Goic como candidata presidencial en la primera vuelta; la izquierda light que además del triunvirato socialista tienen como prohombres a Pepe Auth, al rápido de cambios políticos Juan Luis Castro, a los Melo guillieristas avant la lettre, etc., y bueno que cuenta con la gran mayoría de los funcionarios públicos que son militantes o al menos simpatizantes de los partidos de la Nueva Mayoría, incluidos algunos DC, todos los que tienen como presidenciable a Alejando Guillier, y; finalmente al Frente Amplio que representa a ese papagallo de múltiples colores que es la nueva, otra o izquierda alternativa, que lleva como candidata presidencial Beatriz Sánchez – Longueira señala a ésta como triunfante sobre Piñera en la segunda vuelta.

Para muchos la candidatura presidencial de Goic aparece como un tiro al aire más aún cuando se afirma que si la (ex) NM va con dos listas parlamentarias las pérdidas en diputados de la DC pasaría de 28 posibles a 16 solamente. Pero, frente a un eventual gobierno de Guillier con veleidades para continuar con la reformas frustradas por la NM, una bancada del progresismo moderado tendría mucho más poder de negociación amenazando con una oposición junto a la derecha para oponerse al “populismo revolucionario”, o simplemente pactando con ella, que plegándose incondicionalmente a la izquierda light. Este poder de minoría móvil sería tanto más fuerte si triunfase el Frente Amplio con Beatriz Sánchez, como amenaza Longueira. Además, en el caso de un triunfo de Piñera con predecible minoría parlamentaria, ellos, el progresismo moderado le ayudaría a constituir “una mayoría racional para bien gobernar”. En esto Cornejo y Duarte no han sido explícitos pero si más que insinuantes. Más aún, la candidata presidencial ha afirmado: “Aquí, la DC va a jugar su rol, va a representar un centro político que no vamos a dejar huérfano”.

 

Núcleo Valparaíso Socialista

Izquierda Socialista

 

 

 

Los espejos del Partido Socialista de Chile

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central, el pasado el 1 de abril, de denegarle a las bases del Partido Socialista de Chile así como a sus seguidores y simpatizantes la posibilidad de escoger entre sus militantes al precandidato presidencial del Partido en la próximas elecciones primarias de la Nueva Mayoría, marca todo un hito en la historia de la decadencia ideológica y política de este caracterizado partido de la política nacional y regional, mal que mal es el partido de Salvador Allende, el partido de la Unidad Popular, el primer intento de construir el socialismo por la vía democrática y pacífica, por lo cual paradójicamente fue arrasado a sangre y fuego, el partido del frente de trabajadores, etc.

A decir verdad la decadencia del PS se inicia en su práctica con la recuperación de la democracia, en la conformación de la Concertación de los Partidos por la Democracia, su concepción se inició antes con el arrepentimiento de las ideas insurreccionales fantasiosas –no hubo propiamente autocrítica-, la característica fue la aceptación primero y luego la asunción como práctica política del neoliberalismo, como modelo de gobierno político, social y económico, consistente esencialmente en transferir a la reproducción ampliad del capital privado las funciones públicas esenciales de las obras públicas en la conectividad –carreteras, puentes, puertos, vías urbanas, etc.-, producción de energía, comunicaciones, explotación de los recursos naturales y el agua, transfiriendo al capital nacional y transnacional las gigantescas rentas que la explotación de esos recursos y servicios generan; además,  procediendo a entregar a la reproducción ampliada del capital la realización de los servicios públicos que garantizan el cumplimiento de los derechos sociales que son la base del pacto constituyente entre la ciudadanía y el estado nacional, tales como la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda y el desarrollo urbano, la recreación, etc.

Cuando un sector del Partido Socialista, la Izquierda Socialista, se propone el desmonte del neoliberalismo en los ámbitos, económicos, sociales, culturales y políticos de la sociedad chilena, explicita entonces que el Partido Socialista fue incapaz de defender  los intereses de los trabajadores que dice representar así como el de las grandes mayorías nacionales. El gran argumento para sustraerse a la representación de los trabajadores fue el derrumbe del socialismo realmente (in)existente en la década de los 90 del siglo pasado, pese a que el eje de la diferenciación del Partido Socialista, desde su fundación, con la Tercera Internacional Comunista, había sido el carácter antidemocrático y autoritario de esos regímenes políticos, con absoluto desconocimiento de los derechos políticos de sus ciudadanos.

La mayor miopía ideológica y política de la conducción tradicional del PS desde el retorno de democracia es que ésta no se ha percatado que las tareas políticas pendientes son las conquistas  socialdemócratas para las y los trabajadores que ya habían sido alcanzadas durante el siglo pasado y que fueron arrasadas por la Dictadura Militar y consolidadas por la Concertación.

En lo inmediato el desmonte del neoliberalismo es  en el campo de salud poner término a las ISAPRES, donde la capacidad de ahorro de las y los chilenos no beneficie al capital, como empréstito forzoso barato, sino que aporten a un sistema nacional de salud de calidad y acceso universal; en el campo de la seguridad social es terminar con AFP donde estas también se benefician del empréstito forzoso y barato a que se obliga a las y los trabajadores, usando esa capacidad de ahorro en el aporte a un sistema nacional, solidario y digno de reparto de pensiones, que necesariamente debe ser complementado por los empleadores y el Estado ; en el campo de la educación es asegurar un sistema nacional de educación pública de cubrimiento universal y no la transferencia de esos recursos al capital privado para su reproducción ampliada, para hacer ganancias, obtener  utilidades, intereses  y rentas.

La otras medidas anti neoliberales concretas son atingentes a la recuperación de las rentas públicas por las explotación de los recursos naturales como los minerales, los recursos pesqueros y el agua, mediante el cobro de regalías o royalties –el antiguo quinto real-  es más el Estado debe invertir y emprender en empresas de explotación de esos recursos que agreguen a sus rentas las utilidades correspondientes, como acontece con CODELCO. En este caso la explotación del litio es promisoria y aún está en poder del yerno de Pinochet. Las obras públicas en la conectividad nacional es otra fuente de rentas en carreteras, autopistas, puentes,  túneles, puertos y aeropuertos –localizaciones geoestratégicas-, tanto es así que las grandes obras de las concesiones revertidas a los 30 años pasan íntegramente al Estado, ya que las rentas y utilidades obtenidas por el capital privado en ellas invertidos fueron tan extraordinarias que esas obras tienen un valor comparativamente poco significativo.  La explotación pública de los recursos hidráulicos –represas y sistemas de riego-  e hidroenergéticos –centrales de paso- sería otra importante fuente de rentas y utilidades para el presupuesto público.

La recuperación por el Estado de esas rentas y utilidades por la explotación de los recursos naturales y las localizaciones geoestratégicas bien puede financiar todas las necesidades nacionales de salud educción, seguridad social,  vivienda y desarrollo urbano; también para desarrollo social y medio ambiental, científico tecnológico, artístico cultural, etc. Como, por ejemplo, acontece con las rentas y utilidades petroleras en Noruega, o con la renta portuaria en Hamburgo. Como lo habría dicho Salvador Allende estos son los sueldos de Chile. La recuperación de las rentas y utilidades que le corresponden al Estado es la única manera de prevenir los discursos y evitar las prácticas populistas para dar cumplimiento a la satisfacción de los derechos sociales. Esas  medidas junto con mejorar el derecho de negociación de los trabajadores, así como haciendo pagar más impuestos a los que más tienen y menos a los que poco y nada tienen, son las tres maneras de redistribuir el ingreso, la riqueza nacional.

Finalmente,  todo lo anterior solo será posible si se cambia la Constitución Nacional de Pinochet y Guzmán, que en lo político asegura el poder de las minorías constituidas mediante los quórum calificados, si el asunto de la democracia es la distribución equitativa del poder entre los ciudadanos este sistema es la concentración del poder,  fundacional  y a perpetuidad. Constitución ésta que impide al Estado constituirse en empresas, que le asigna a este un papel subsidiario al sector privado en las prestaciones de los servicios de salud, educación, seguridad social, etc., que aseguran la garantía de los derechos sociales de las y los chilenos, que mediante el Tribunal Constitucional se inventa un supra poder del Estado por sobre los otros tres.

Sobre estos puntos programáticos, a no dudarlo, deben ser confrontadas las propuestas programáticas de la derecha expresada en el Chile Vamos y liderada por Piñera, también deben ser confrontadas las propuestas programáticas del actual Comité Central del Partido Socialista liderado por Elizalde, ¿cuáles serán sus propuestas para exigirle un “programa progresista” a la candidatura presidencial de Guillier, la más opcionada  de la NM? Por otra parte, las maneras específicas de dar cumplimiento a estas medidas anti neoliberales serán los criterios de diferenciación y aproximación con las propuestas que hagan sobre estos asuntos el Frente Amplio.

Los sectores conservadores –el partido del orden que llama a la Asamblea Constituyente  fumar opio-, y los sectores pragmáticos que solo les preocupa su reproducción clientelista y el “reparto de los negocios”, quienes se han constituido en una mayoría clientelar, espuria y temerosa de las bases militantes de Partido Socialista, pueden mirar el futuro al cual quieren conducir al Partido tanto en PASOK griego como en el Partido Social Demócrata Holandés.

El Movimiento Socialista Panhelénico, más conocido como PASOK, es  partido socialdemócrata de Grecia fundado en 1974 luego de la caída de la Dictadura Militar, gobernó el país durante los años ochenta y noventa, perdió el poder en 2004, en 2009 ganó de nuevo las elecciones por mayoría absoluta. Para las elecciones griegas del 2012 el partido sufrió un duro golpe quedando en el tercer lugar, en las elecciones de 2015 donde triunfó  el  partido Syriza representante de la otra izquierda, quedó con apenas un 4,7% de los votos.

El Partido del Trabajo (PvdA), formación socialdemócrata que ha gobernado en coalición con los liberales en Holanda los últimos cuatro años, ha sufrido una derrota histórica en las elecciones generales del pasado mes al pasar de 38 a 9 diputados, los socialdemócratas se quedó sin su suelo electoral, que estaba en los 22 escaños que consiguieron en las elecciones de 2002. Su derrota se ha convertido en el éxito de los Verdes (Groenlink )y de la política de movilización, con activismo en redes sociales y grupos de base; y un programa con amplias medidas sociales y no sólo medioambientales, esta ha sido la fórmula de éxito con lo cual que casi han triplicado su representación y se ha convertido en la primera fuerza de la izquierda, absorbiendo buena parte del voto joven socialdemócrata. El PASOK y el PvdA son los espejos en el cual debe mirarse la actual conducción del Partido Socialista de Chile.

LA LUCHA CONTINÚA Y OTRO PARTIDO SOCIALISTA SI ES POSIBLE

 

(Fotografía: Luis Weinstein,  junio del 79, Metro de Santiago)

La Crisis del Partido Socialista

Por Osvaldo Costa

 

La política es una actividad frecuentemente dura y brutal, dado que es el lugar de confrontación de los intereses de las clases sociales, sin embargo, por regla general, los conflictos son maquillados con valores morales y presentados a la luz de intereses superiores, a fin de hacer digerible por la población las consecuencias de los enfrentamientos, que por lo general, en una sociedad burguesa, son adversas a las clases populares. Sin embargo ocasionalmente los ejecutores de la política de la burguesía, dejan entrever con meridiana claridad sus objetivos y métodos, fue el caso de Zaldívar y su famosa cocina. Y es el caso actual de la directiva del PS que dejando a un lado cualquier veleidad diplomática, pateo el tablero de la democracia interna del PS y mostrando su veta autoritaria asumió por sí y ante si la decisión de quien ungirá al precandidato de la colectividad.

En el comité central presidido por Isabel Allende, realizado el sábado 1 de abril se decidió –pasando por sobre los acuerdos democráticos tomados en el último congreso partidario- no realizar primarias en el PS, sacando del camino a los dos postulantes José Miguel Insulsa y Fernando Atria.

 

Las razones de una maniobra

Hay un cerrado acuerdo entre las tres facciones dominantes del PS; terceristas, renovados y el grupo de las Grandes Alamedas, quienes tienen claro que de realizarse la consulta a las bases, se le cierran las posibilidades a sus candidatos Lagos y Guillier. Las cúpulas de esta “troika” tienen claro que ni Lagos ni Guillier cuentan con un apoyo mayoritario de las bases, de ahí que la solución del problema sea sacar de la ecuación a las bases, y tomar una acuerdo cupular en el próximo comité central (el 23 de abril), donde pragmáticamente se tomara una decisión. Los cálculos son claros, Lagos no tiene posibilidades, mientras que Guillier que carece de un aparato sólido, esto lo hace un candidato ideal para el aparato del PS, que puede copar el equipo de campaña de Guillier y luego, en caso de triunfar copar el gobierno y el aparato administrativo del estado. Luego… vendría el negocio.

La maniobra ejecutada muestra claramente que el PS es una orgánica cuya única estrategia es la captura y gestión del poder. En la consecución de este objetivo carece de importancia el desarrollo de algún tipo de conexión con la estructura social, para empezar con su propia militancia. Para la actual directiva del PS la militancia no tiene el rol de ser un sujeto activo en la construcción política democrática, sino el de ser meros comparsas que tienen la función de validar y asentir lo que decidan los jerarcas de la organización. Lo único relevante es la captura de espacios de poder para los miembros de la cúpula del partido. Esto es lo que explica en ultimo termino porque el PS no tiene ninguna relación con las necesidades y las ilusiones de las masas, porque su nula participación en las demandas de los trabajadores, estudiantes, jubilados o pobladores. Es lo que explica que el PS se haya transformado en un partido clientelizado, al servicio de los grandes grupos económicos y en permanente contradicción con su propia historia.

Aunque cueste creerlo aún existe al interior del PS un segmento de honestos militantes y simpatizantes del PS, lo que se ha dado en llamar el pueblo socialista. Que sostienen hasta el día de hoy la ilusión de que es posible revertir el curso hacia la derecha y construir una izquierda antineoliberal y socialista dentro del PS. Es la hipótesis que sostiene (¿) Fernando Atria, construir a lo Jeremy Corbin, desde dentro del PS una nueva forma de hacer política con la participación de los trabajadores y las masas. Esta hipótesis ha sido destruida con ferocidad por los jerarcas actuales del PS. No somos los ingleses de Latinoamérica, el comité central del 1 de abril ha clausurado la posibilidad de acceder a ejecutar algún programa –no digamos socialista- progresista dentro del PS.

Sin embargo no todo está perdido, hay otra vía para los que piensan que es absolutamente imprescindible el cambiar el sistema capitalista neoliberal, es una vía no exenta de problemas y contradicciones a resolver, esa vía es la de construir nuevas orgánicas donde haya objetivos claros donde las decisiones se tomen de manera democrática, donde el centro del actuar político sean las necesidades de los trabajadores y las masas.

Atria en Valparaíso

Entrevistamos  al precandidato presidencial del Partido Socialista, Fernando Atria. En la misma Atria nos cuenta su visión sobre la situación de la Nueva Mayoría, sun indeclinable candidatura y la homogeneidad de sus posiciones con las del Frente Amplio, referente que -indica- terminará ocupando un espacio común con el resto de la izquierda, PS y PC.

Interesante y esclarecedora nota, para el debate de la izquierda.

 

EP

 

Cynthia Burgos y el PS de Valparaíso

Entrevistamos a Cynthia Burgo Sánchez, candidata a la Dirección Comunal del PS en Valparaíso, Bióloga Marina de profesión, con 25 años de servicio público, se ha desempeñado en el Servicio Nacional de Pesca en diferentes regiones del país. Dirigente nacional y regional de su gremio por más de una década, y secretaria general de la ANEF provincial entre el 2014 y el 2016.

Actualmente es coordinadora del emblemático núcleo Valparaíso Socialista, que congrega a antiguos militantes socialistas con el objetivo de hacer y discutir política.

 

EP:  Qué relación tiene la IS con el Frente Amplio?

 CB: Yo diría que en términos muy generales, tenemos muchas similitudes, vamos en una dirección comparable, que a ratos podríamos no tener mayores diferencias. Sin embargo no somos lo mismo. El Frente Amplio es un conjunto de partidos políticos recién creados por personajes jóvenes, tanto en edad, como en trayectoria, más otros varios movimientos sociales que abarcan desde grupos ecológicos, estudiantiles, políticos, por nombrar los más evidentes. Mientras el Frente Amplio aun discute internamente su accionar, nosotros, la Izquierda Socialista, somos socialistas. Tenemos claro nuestro pasado que nos enorgullece, tenemos claro el actual escenario país, su origen y desarrollo, y hacia donde puede ir si no retomamos con energía y convicción los valores que nos rigen.

Quiero decir con esto que no nos confundimos, tenemos una base histórica, un legado político e ideológico que respetamos y queremos conservar, por lo que no es posible compararnos con el Frente Amplio; el tema es, que la última dictadura implantó un sistema de desarrollo económico y social que absorbió a varios personajes nuestros, muchos de nuestros compañeros, con el discurso de los “acuerdos” y en “la medida de lo posible”, que se comprendería para los primero 3- 4 años post dictadura; pero llevamos 26 años en donde el PS se fue distanciando de su lugar característico, que es la izquierda. Han sido 26 años de “transición” donde en realidad solo se ha fortalecido el sistema neoliberal heredado del dictador. Entonces ahora, con la indignación como base, que se origina al observar y sufrir la injusticia, desigualdad y segregación social que provoca este sistema económico, el comprobar cómo se ha deteriorado la sociedad en sus valores, en sus principios, nosotros, la Izquierda Socialista constituimos una corriente de opinión al interior del PS, que busca recuperar la esencia del Socialismo, retomar su rol de gestor de políticas que aseguren un bienestar social a toda la población y no solo al 1% de esta; no somos un lote más que persigue beneficiarse, llámese adquirir poder o dinero mediante cargos, no, nosotros tenemos como objetivo muy definido que es derrocar el sistema capitalista, por el daño que causa a las sociedades. En eso confluimos con el Frente Amplio, queremos otra constitución, otro sistema de previsión social, que la educación y salud sea un derecho garantizado para todos y todas, un código del trabajo que valore al trabajador y trabajadora y le reconozca su trascendencia en el desarrollo de un país. El fin es el mismo, más el origen, la forma, y los actores son otros. A mi juicio, El Frente Amplio es una opción que está en proceso de maduración, no es una alternativa consolidada, con todo lo que eso significa: incerteza en muchos aspectos.

 

EP:  Crees que es sustentable la Nueva Mayoría con un candidato distinto de Atria? Por qué?

 CB: Para responder a este tema, primero debemos por conversar sobre quién es Atria, que representa para la Izquierda Socialista, y desde ahí hablar de la NM.

Nuestro candidato Fernando Atria, es un abogado constitucionalista, ha trabajado y ha publicado numerosos artículos y libros respecto de la importancia y mecanismos para instaurar una constitución representativa de la ciudadanía. En su programa político tiene ejes muy claros, muy definidos que apuntan, obviamente a cambiar la constitución, no solo porque se hizo en dictadura, sino porque la actual carta magna fue concebida para mantener y fortalecer el sistema económico que tanto nos afecta; en ese escenario, con todos los cerrojos que ideó el dictador y su discípulo Jaime Guzmán, ha sido imposible avanzar en igualdad de derechos, avanzar en el reconocimiento y valoración del medio ambiente, el reconocimiento de los pueblos originarios, el código de aguas, etc., etc., etc., Plantea el programa de Atria un fortalecimiento y desarrollo de las Reformas impulsadas por el actual Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, es decir continuar perfeccionando la Reforma educacional que hoy permite a casi 200.000 personas estudiar gratis, lo mismo con respecto a la Reforma Tributaria, y la Reforma laboral. Por lo tanto, nuestro candidato es el fiel reflejo de lo que persigue la Izquierda Socialista.

Ahora, si la NM es sustentable con un candidato distinto, creo que el conglomerado va a perder estabilidad con cualquier candidato o candidata que quiera cambiar el sistema económico, político y social; porque en la NM lamentablemente confluyen varios partidos que proyectan persistir en el neoliberalismo, por eso no es casualidad que la ciudadanía diga que todos los partidos son lo mismo, cosa que no creo, pero explica el por qué la desafección de la población con política y los partidos políticos representados en sus parlamentarios, porque nadie se la juega por ofrecer un real cambio que disminuya la desigualdad.

Sin embargo, por otra parte, no veo nada malo en que la NM se perfeccione, y si es necesario cambiar de nombre, da lo mismo, pero que reúna solo aquellos partidos que realmente tengan como objetivo común terminar con el sistema económico y social que cada día perjudica a más personas.

 

EP:  Cómo caracterizan el actual momento del movimiento obrero, la CUT y especialmente la convocatoria de NO+AFP?

 CB: Este es un tema altamente sensible en lo personal, porque he sido dirigente gremial durante varios años, lo que me ha permitido observar desde adentro como se ha ido deteriorando el movimiento obrero, la CUT como tus señalas. Es muy lamentable, que hoy se haya perdido fuerza, en circunstancias que los trabajadores deberíamos ejercer un real protagonismos en la dirección de un país, pero eso no ocurre, y es por lo mismo que ya conversamos en los temas anteriores; el sistema ha absorbido a las personas, de verdad es lamentable y doloroso reconocerlo, pero hoy en día los dirigentes no son como nuestros emblemas de hace algunas décadas, que dejaban la vida luchando por los derechos de los trabajadores y una sociedad más justa, gracias a esos hombres y mujeres hoy podemos tener algún derecho. La realidad actual es muy distinta, y es por eso, porque hoy los valores son otros: el consumismo, el buen sueldo, el buen cargo, el acceso al poder, han minado el real objetivo de lo que significan los movimientos de trabajadores y sus líderes. Esta es una de las causas por las cuales tenemos un sistema de previsión abusivo e incompetente, porque lo hemos permitido, porque con un par privilegios sobre la mesa, a muchos se les olvidan los compromisos con los trabajadores. El movimiento NO+AFP no ha prendido como se esperaba, la pregunta es por qué…? Como dice el humorista… es sospechoso. Cabe hacerse la pregunta, donde estuvo la CUT estos 26 años de trabajo precario, malas pensiones, una débil Reforma laboral, con el empresario poniendo la pauta… entonces, tú me preguntas como caracterizo el movimiento obrero, la CUT y el NO+AFP, lo caracterizo como decadente, producto de un sistema que degrada al ser humano a un mero consumista, un número, un voto si tú quieres, y los dirigentes sociales no hemos logrado, ni intentado siquiera revertirlo. No quiero con esto decir que todos los líderes sindicales son unos vendidos al sistema, no, he conocido grandes dirigentes, pero si digo que en ese camino de decadencia estamos. No hay credibilidad, no hay fuerza, el individualismo ha poblado todos los nichos.

 

EP:  Cuál es el mensaje que deja tu candidatura a las bases del PS porteño?

 CB: El mensaje de mi candidatura es muy simple y muy claro:

Compañero, compañera urge cambiar este modelo, necesitamos tu indignación, tu compromiso con el cambio. Es posible otro Chile, es posible otro PS, para eso, debes obligatoriamente salir del letargo, ir a votar el 26 de marzo. Segundo, votar en consecuencia, en conciencia, reflexionar sobre qué tipo de conducción necesitamos, y vota por quien ofrezca trabajar por un cambio real y radical. Ese es mi compromiso.

 

(Fotografía: Armindo Cardoso, Valparaíso, 1970)

 

 

República de partidos o democracia de ciudadanos: el problema de la mesa del PS y de Camilo Escalona

por Ibán de Rementería

El problema de la actual conducción del Partido  Socialista, la Mesa,  Camilo Escalona y otros miembros de su elite, es que ellos creen en la república pero no cree en la democracia. La república siempre es una república de partidos, en cambio la democracia siempre es  una democracia de ciudadanos y ciudadanas. En la historia política universal solo la monarquía no permite partidos, es más en la tradición romana la República fue suprimida para instaurar el  Imperio y así terminar con los partidos para que la nación unida fuese a la conquista del mundo.  No se habla aquí de las modernas monarquías parlamentarias, que es de ciudadanos  y partidos. El problema de la Mesa del Partido Socialista y en particular de su vicepresidente Camilo Escalona es que creen, como todos los partidos políticos en la República, pero no creen y desprecian, más aún le temen a la democracia, porque todas las élites le temen a la democracias. Veamos.

El miedo de la Mesa del PS es que una decisión de candidatura presidencial inconsulta con el conjunto del Partido arriesga gravemente  friccionar las bases del Partido, ese miedo se hizo angustiosamente manifiesto en la votación del pasado pleno del Comité Central del PS, el 21 de enero, donde una mayoría de 59 votos aprobó, conforme al XXX Congreso del Partido y el dictamen del Tribunal Supremo, las elección del precandidato presidencial del Partido mediante consulta ciudadana, la oposición de Escalona y el laguismo en el CC a esta determinación sólo se expresó como una abstención de 24 votos.

Pero el miedo se convirtió solo en un susto y hora el aventurerismo de Camilo Escalona lo lleva a afirmar, en La Tercera, que no habríamos evitado problemas: “… si hubiéramos tomado una decisión de manera oportuna”,  es decir, escogido a Ricardo Lagos Escobar en el pleno del CC el 21 de enero pasado. En el mismo sentido se manifiesta el senador Juan Pablo Letelier quien le manifestó a El Mercurio que hacer la consulta  ciudadana es un “acto fallido”, también el diputado Fidel Espinoza, en El Mercurio de Valparaíso expresa que: “Una eventual primaria entre Insulza y Atria no va a convocar a nadie”. Está claro que para estos miembros de la élite del Partido Socialista la opinión democrática de las mayorías no valen nada, sólo son válidos los consensos que ellos imponen, están en contra de los órganos regulares del mismo que representan a sus bases tales como el Comité Central y los Congresos del Partido, así tenemos que el XXX Congreso se ratificó que para cambiar la constitución de Guzmán-Pinochet se realice una Asamblea Constituyente, lo cual Camilo Escalona califica de “fumar opio” ¿entonces que hace allí?. Ellos no se atreven a ser candidatos presidenciales socialistas dentro del Partido Socialista porque tienen miedo de ser derrotados por Atria, por lo que Atria representa para la gran mayoría de los militantes, simpatizantes y amigos del  Partido, pero sobre todo para el conjunto de la izquierda de base de la Nueva Mayoría y del eventual Frente Amplio. Ellos son socialistas que no quieren un candidato presidencial socialista, a no dudarlo, porque tienen mejores negocios con otros candidatos que no son del Partido Socialista.

En el CC del PS  hay diversas tendencias que ninguna  diferenciación política representan, unas no son más social demócratas de que las otras, algunas no son más o menos socialistas de izquierda que las otras, sus diferencias son simplemente de poder para repartirse cargos en el Estado y los negocios que los acompañan, cada una de ellas es una minoría, pero  Camilo Escalona cree que su minoría vale más que las otras. El Comité Central, la Comisión Política y la Mesa son el fiel reflejo de esa política de los acuerdos intra partido, la mejor expresión actual de este reparto del poder es la candidatura única de Elizalde al estilo de la familia  Kim –dictadura hereditaria de Corea del Norte-  la búsqueda de los acuerdos  y la práctica de las amenazas para llegar a tal candidatura única, la que ha sido desafiada ahora por la figura de Atria y la Izquierda Socialista. Este sector de opinión se reclama ideológicamente socialista y políticamente anti neoliberal, se plantea la absoluta necesidad diferenciarse de la política que sigue manteniendo el neolibaralismo en las prestaciones de los derechos sociales fundamentales, tales como: salud, educación y seguridad, también en la protección civil ante catástrofes, así como en la explotación de los recursos naturales que pertenecen al conjunto de toda la nación.

En cambio aquellas tendencias del  Partido Socialista consideran natural en la política nacional post dictadura militar la política de los acuerdos, de los consensos, que no tan solo impregna a las tendencias del PS, también a los partidos de la Nueva Mayoría y a todos los partidos políticos de Chile. Además, marca su impronta en las instituciones políticas mismas, así tenemos que el criterio del SERVEL con la reinscripción laxa para los militantes de los partidos tradicionales y la inscripción severa para quienes quieran militar en los partidos nuevos, tanto de izquierda como de derecha, es una clara manifestación de que vivimos una república de partidos y no una democracia de ciudadanos, el sistema institucional político está subordinado a aquellos, donde los partidos están por encima de los ciudadanos.

Mientras Guillier va arrasando con Lagos y le pisa los talones a Piñera, entretanto y por ahora  Atria e Insulza no remontan en las encuestas –las cuales se mantienen en un 70% de abstención real- pero hay tiempo y coraje para que a Atria lo vayamos posesionando en la opinión nacional, pero sobre todo hay una necesidad ciudadana de proponer y hacer otras cosas en la política nacional. Atria es otra cosa.

(Fotografía, Salida a Valparaíso, 1984, Luis Weinstein)

La consulta ciudadana y la derrota del neoliberalismo en el Partido Socialista

por Ibán de Rementería

La resolución del Comité Central del Partido Socialista el pasado sábado 21, que resuelve convocar a una consulta ciudadana para que los militantes, simpatizantes, amigos y simples ciudadanos puedan escoger el próximo 23 de abril el precandidato presidencial del Partido Socialista a competir en las primarias presidencial de la Nueva Mayoría el 2 de junio próximo, ha recibido variadas interpretaciones. Esta resolución fue aprobada por una contundente mayoría de 59 votos a favor, 24 abstenciones y ninguno en contra –para esconder la mano. Si bien esta resolución se muestra como un intento de la Dirección encabezada por Isabel Allende de impedir el quiebre del Partido, también se interpreta como una derrota de los partidarios de Ricardo Lagos dentro de él, o como un triunfo de la legalidad partidaria ya que así se daba cumplimiento a los acuerdos del XXX Congreso del Partido mes de abril pasado, al dictamen en días recientes del Tribunal Supremo y a la recomendación de la Mesa en igual sentido. Pero en términos políticos este ha sido un triunfo de las bases del Partido, de la Izquierda Socialista dentro de él, también de la izquierda y el movimiento social del país, pero sobre todo es una derrota del neo liberalismo y de quienes lo representan dentro y fuera del Partido Socialista.

Esta es una manifestación más, pero para nosotros fundamental, de que la globalización cruje – el TPP fue borrado de un plumazo, perdón de una Orden Ejecutiva del Presidente Trump- y el neo liberalismo está en vía de derrota, ya que se ve afrontado a su propia incapacidad de seguir creciendo, pues cuando al capital ya no le queda actividad económica o social de la cual apropiarse o privatizar y donde reinvertir para hacer su reproducción ampliada entra en crisis. El neo liberalismo, que es la etapa superior del capitalismo, consiste en la privatización de los principales servicios públicos, cuando el capital ya no puede invertir nuevamente sus utilidades en las actividades tradicionales de la producción, el comercio y las finanzas. Como los narcotraficantes cuando no pueden reinvertir en la provisión de drogas porque es un mercado muy estable y sensible a los precios, entonces reinvierten en “negocios legales”. También el capital se apropia de los recursos naturales –renovables, no renovables, agua, tierra, localizaciones geoestratégicas, etc. – para así privatizar la renta que estos generan, el neo liberalismo es extractivista y rentista.

En las sociedades modernas y contemporáneas, sean estas democráticas o autoritarias, capitalistas privadas o de estado, los servicios públicos son los que garantizan la aplicación efectiva de los derechos sociales fundamentales de las y los ciudadanos, como son: la salud, la educación y la seguridad social. La aplicación del neoliberalismo aquí, que se inició con la Dictadura Militar y se perfeccionó con los gobiernos de la Concertación, privatizó todas las empresas públicas de la producción, el comercio y las finanzas, las obras públicas, la vivienda social; además, la salud, la educación y la seguridad social. También fueron privatizados los recursos naturales y sus rentas. Bien sabemos que los pobres no pueden pagar una salud, una educación y una seguridad social hecha para los ricos, pues no importa pues el estado subsidia a los pobres, eso es el AUGE en salud o los vauchers en educación y la pensión mínima garantizada. En el caso de la seguridad social, el asunto adquirió una peculiaridad chilena, los pobres, los trabajadores fueron obligados al ahorro forzoso en favor del capital financiero, conformando así un mercado de capitales barato para salir de la crisis económica de 1982-1983, lo claro era que la finalidad de las AFP no fue una seguridad social digna.

La proyección de esta derrota del neoliberalismo propinada por los militantes a sus representantes en el Partido Socialista, solo será consolidada asegurando en las elecciones internas del Partido el triunfo de la Izquierda Socialista encabezada por el compañero Gonzalo Duran, así como logrando el triunfo del compañero Fernando Atria en la consulta ciudadana para que sea nuestro representante en las primarias de la Nueva mayoría y el próximo Presidente de la República, que ponga fin a las instituciones neo liberales en el país desde la Constitución Pinochet-Guzmán hasta la ley de pesca de Longueira, pasado por las AFP, la ley de aguas, la privatización del cobre, el litio, etc., etc., etc.

 

(Fotogarfía: Pasaje Quillota, Valpraíso, 1972)

Carta abierta de Atria a Isabel Allende

CARTA ABIERTA A LA SENADORA ISABEL ALLENDE PRESIDENTA DEL PARTIDOS SOCIALISTA DE CHILE

Estimada compañera:

Me permito escribirle esta carta a pocos días de la reunión del Pleno del Comité Central a realizarse el próximo 21 de enero. Esta reunión tiene el cometido de completar la decisión que comenzó a tomarse en su reunión previa, celebrada el 26 de noviembre.

En ella, el Partido resolvió adoptar un camino institucional y democrático, el de las primarias, para la elección de su precandidato presidencial. Esta decisión era coherente con las resoluciones del XXX Congreso del Partido, que resolvió que las candidaturas socialistas a cargos de elección popular se decidirían mediante primarias ciudadanas. El Pleno del 26 de noviembre dejó pendiente la decisión sobre el carácter de esas primarias, si serían solo de militantes o abiertas a la ciudadanía. La razón de esto es que algunos compañeros pensaron que una primaria abierta tendría problemas de legalidad, por lo que la mesa del Partido fu mandatada para hacer las consultas per nentes al Servicio electoral. Como sabemos, la mesa cumplió su encargo y el Servicio Electoral validó la posibilidad de una “consulta ciudadana”, justamente en tal carácter.

Vivimos tiempos de profunda desconfianza y desafección de la ciudadanía con la política y los partidos. Recuperar esa confianza es probablemente el principal desafío político que hoy enfrentamos. Reconstruir la legitimidad de los partidos pasa por validar sus decisiones de manera participativa y abierta a la ciudadanía. La forma como hagamos hoy la política es parte del fondo, porque manifiesta nuestra manera de entender la relación entre el partido y la ciudadanía.

En esta materia compartimos una visión y una sensibilidad común. En su análisis de la derrota de la Nueva Mayoría en las pasadas elecciones municipales, usted declaró el 24 de octubre: “creo que fallamos en no haber hecho más primarias”. En la misma dirección apuntaba el proyecto de ley que presentó, en mayo de 2016, junto a otros parlamentarios, para hacer obligatorias las primarias, oportunidad en la que señaló: “el sistema más democrático, transparente y participa vo son las elecciones primarias”. Estas afirmaciones, que compartimos para la nominación de los cargos de elección popular en general, son más fuertes y valederas cuando se trata de un precandidato presidencial.

Existen otras consideraciones que avalan la misma conclusión. En esta etapa es importante dotar al Partido de un mecanismo institucional, de reglas claras para todos, para elegir su candidato. Ello, como parte de un proceso aún más importante: proporcionar al Partido una vía para que este pueda debatir y concordar un programa propio, que incluya un diagnóstico de la actual situación del país, del modelo de sociedad que los socialistas impulsan, así como para definir propuestas más específicas para el horizonte de un próximo gobierno de 4 años.

Un Partido con la densidad histórica y doctrinaria como el nuestro no puede guiarse simplemente por lo que dicen las encuestas. Ellas muestran la envergadura de desafío de cambio al que debemos responder, y por eso no pueden inmovilizarnos. Hoy lo principal es movilizar al Partido en torno a la construcción de una visión y de un programa propio con el cual dialogar con la sociedad y con eventuales otras candidaturas presidenciales.

Al respecto, quisiera sumarme a quienes han sugerido que la “consulta ciudadana” que defina el precandidato presidencial socialista se realice conjuntamente con la elección de la dirección del Partido el próximo 26 de marzo. Ello permitiría racionalizar recursos y esfuerzos, y podríamos hacer de ese día un gran momento de democracia socialista, abriendo las puertas del partido a la sociedad. Es razonable anticipar que dicho acto electoral sería mucho más concurrido que una elección interna realizada después que la cuestión presidencial ha quedado zanjada por un acuerdo del Comité Central. Esa mayor participación tendría varios efectos benéficos: mostraría un Partido vivo y movilizado en un año de elección parlamentaria y presidencial, permitiría aumentar la tasa de refichaje de los militantes del partido, y sobretodo constituiría una potente señal hacia la ciudadanía, especialmente hacia los jóvenes, de que el Partido Socialista está abierto nuevamente para construir en diálogo con la sociedad su proyecto de país.

A todos nos interesa construir una opción de mayoría para derrotar a la derecha; pero debe interesarnos también que en ese proceso podamos prevalecer frente a los sectores conservadores que, desde dentro de la propia Nueva Mayoría, se oponen a la transformación del modelo neoliberal. No podemos desconocer que el programa transformador de la Presidenta Bachelet se vio obstaculizado de manera importante desde su propia coalición. Para este segundo propósito es fundamental que el Partido se defina en torno a un programa antineoliberal, para lo cual un proceso de debate y participación militante es imprescindible. Solo de ese modo puede construirse la fuerza que requeriremos para asegurar el sentido progresista y transformador de la próxima etapa.

Confiamos en que el Partido Socialista ratificará el camino institucional y participativo de primarias abiertas y ciudadanas en su próximo Pleno de Comité Central. Por lo demás, en esa misma dirección se han pronunciado casi la unanimidad de las asambleas y direcciones regionales y comunales del país, así como la Juventud Socialista. Es, por tanto, el camino que mejor asegura la unidad y la institucionalidad partidaria.

Con aprecio y respeto, se despide fraternalmente.

Fernando Atria
Profesor y militante socialista Precandidato presidencial del PS

Enero, 2017.

Los cuatro tercios de la Izquierda en Chile

por Ibán de Rementería

El primer tercio de la izquierda es el conjunto de partidos y movimientos que intentan formar el Frente Amplio, conformado por Revolución Democrática, Partido Humanista, Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista, Izquierda Libertaria, Nueva Democracia, Convergencia de Izquierdas, PoderIgualdadEcologista VerdePaís y el Partido Liberal, cuya principal caracterización es definirse como autónoma de la Nueva Mayoría, tercio al  que por ahora prefiero llamar la otra izquierda; el segundo tercio de la izquierda es el Partido Comunista que hace maromas para estar en el Gobierno y la calle al mismo tiempo, el tercer tercio es la Izquierda Socialista tendencia del Partido Socialista que con la candidatura presidencial de Fernando Atria y su programa anti neoliberal trata que el Partido Socialista vuelva a ser socialista; finalmente, el cuarto tercio, la centro izquierda,  son los sectores liberal demócratas, que se visten de social demócratas  para defender el progresismo neoliberal y constituyen la mayoría de las direcciones de los partidos de la Nueva Mayoría y detentan los principales cargos de la administración del Estado: ministros, subsecretarios, jefes de servicios, intendentes, diputados y senadores, consejeros regionales, alcaldes y concejales. Normalmente después de cumplir con sus servicios públicos esos funcionarios  se van a los consejos de administración de las empresas privadas, es más muchos van y vienen.

Las elecciones municipales en Valparaíso y Pedro Aguirre Cerda muestran que el triunfo de la otra izquierda “si es posible”, mientras que las de Santiago y Providencia muestran el abandono que los vecinos están haciendo de la Nueva Mayoría, la abstención de los sectores de izquierda y progresista le  terminaron dando el triunfo a la derecha, cuya clientela es leal, disciplinada y siempre va a votar. Las recientes elecciones en el Colegio de Profesores y la ANEF han sido otra demostración contundente del rechazo social al cuarto tercio de la izquierda. La Democracia Cristiana y el Partido Socialista fueron barridos de la ANEF donde se impuso un Partido Comunista con un nuevo liderazgo, pero ellos fueron barridos del Colegio de Profesores por una alianza de la otra izquierda con un sector socialista. Como en las elecciones municipales, con un 65% de abstención, en las organizaciones sociales el fantasma del abstencionismo que las recorre superó  el 75%. Y seamos claros, el abstencionismo es una opción y una  conducta política consciente, como lo dijo el cantante Alberto Plaza: “La mala noticia es que ganó Trump, la buena es que perdió Clinton”.  

Lo claro es que el cuarto tercio de la izquierda chilena se ha quedado fuera de ella y del espacio político que quiere representar, no tan solo por razones matemáticas; dos han sido las razones del abstencionismo creciente desde los años 90 por los electores de la Concertación y luego de la  Nueva Mayoría: primero, la incapacidad durante los gobiernos de la Concertación de producir un programa económico, social y político alternativo al neoliberalismo instaurado por la Dictadura Militar y ahora por no haber concretado el programa de la Nueva Mayoría pese a serlo en el parlamento, ésta es la desafección de la ciudadanía por los partidos de esa coalición ; segundo, el conocimiento público del contubernio ilícito y clandestino entre los partidos políticos y el empresariado nacional e internacional, la corrupción de la política, este es el rechazo de la ciudadanía por este conglomerado político. Desafección y rechazo que se expresa como abstención de los votantes de izquierda y progresistas, que se va convirtiendo en el trasvasije de votos de la Nueva Mayoría hacia la otra izquierda, eso fue lo que pasó en las municipales de Valparaíso,  Pedro Aguirre Cerda y Arica.

La inquietante situación electoral presidencial, para no decir lúgubre,  sin candidatos que prendan en las encuestas, con un Piñera estancado y sin competencias significativas que lo puedan sustituir, pese a que su ética de negocios y política se muestra cada vez más dudosa de sostener en la opinión nacional; mientras que por la centro izquierda Alejandro Guillier parece llevárselo todo, pone los temores e incertidumbres  de las elites políticas tradicionales de la NM y  CHV, incluido aquel mismo, al más alto nivel ya que no se sabe que puede hacer ese señor, al parecer él tampoco.

Las tendencias actuales señalan una próxima confrontación presidencial entre  Piñera y Guillier, pero la polarización de la otra izquierda y la Izquierda Socialista puede cuajar en una candidatura presidencial única para enfrentar el neoiliberalismo, continuar y completar las reformas prometidas por la Nueva Mayoría, lo cual a no dudarlo puede producir un pánico político, como en 1964 cuando la derecha abandonó a su candidato Julio Durán para apoyar a Eduardo Frei y así impedir el triunfo de Salvador Allende, entonces, bien puede suceder que Guillier sea el candidato para parar al que lidere la otra izquierda.

La propuesta programática presidencial de Fernando Atria Lemaitre

 

 

El pasado 26 de noviembre ante el Comité Central del  Partido Socialista el abogado y profesor universitario Fernando Atria, precandidato presidencial por dicho partido en representación de la Izquierda Socialista, hizo presentación de su propuesta programática. Las ideas centrales planteadas fuero: destacar que nos encontramos en una encrucijada nacional entre profundizar o revocar las reformas propuestas por el actual gobierno de la Nueva Mayoría,  marcando el carácter anti neoliberal que estas deben tener, para lo cual se propone  la redistribución del poder político mediante una Asamblea Constituyente, también es necesario  pasar de la igualdad política a la equidad económica y social de todas y todos los chilenos, además, para esto se debe  terminar con el modelo  de desarrollo nacional extractivista y rentista e instaurar la industrialización del país.  A continuación se entrega una edición de textos seleccionados de esa exposición a la cual solo se le han antepuesto  algunos sub títulos de referencia.

[La  coyuntura histórica]

“Para el presente más inmediato, la primera cuestión es asumir sin ambigüedades una posición en la disyuntiva fundamental que enfrentará el país en la próxima elección. Ella se refiere a la significación política [de] lo que ya se vislumbra como el legado de este gobierno. ¿Ha sido un modo imperfecto de iniciar un camino correcto de transformaciones estructurales, o ha sido un camino errado, un paréntesis que debe ser cerrado para volver a formas de gobierno y de gobernabilidad propias del periodo transicional?”

“El Partido Socialista no puede ignorar la decisiva coyuntura histórica de 2017. Tiene que hacerlo con una precandidatura propia, con un Programa y con un mecanismo que abra nuevamente sus puertas a la sociedad chilena y al pueblo socialista”.

[El carácter del Programa Socialista]

“El programa del Partido Socialista debe ser inequívocamente antineoliberal. Sin complejos. No debemos inhibirnos ni temer a una confrontación ideológica con el neoliberalismo. Lo que la sociedad y el pueblo espera del partido no es contemporizar ni hacer las paces con el neoliberalismo sino confrontarlo con decisión. No saldremos fácil ni rápidamente del neoliberalismo, de sus lógicas e instituciones, pero los próximos 4 años deben ser claves en la construcción progresiva de un modelo económico, social y cultural alternativo. Esa debe ser la orientación estratégica de los y las socialistas chilenos en la próxima etapa histórica”.

[Los Ejes Programáticos]

“En primer lugar, Chile necesita una Nueva Constitución Política, elaborada por una Asamblea Constituyente”.

 

 

[La nueva constitución tiene que redistribuir el poder no concentrarlo]

“La nueva constitución no es solo un nuevo conjunto de reglas constitucionales: es una nueva política, una política legitimada porque supone una genuina transferencia de poder hacia la ciudadanía, hacia el pueblo de Chile. Esta transferencia de poder debe manifestarse en el mecanismo mismo de cambio constitucional pero también en una institucionalidad diseñada para dar poder, y no neutralizar, la política democrática. Parte ineludible de esta nueva política habrá de ser el reconocimiento de nuestra realidad multicultural y diversa. Este reconocimiento no puede ser solo una cuestión de palabras: implica una regionalización profunda y efectiva, una regionalización que sea asumida no como una cuestión administrativa sino como una cuestión de descentralizar el poder político”.

[De la igualdad política a la equidad económica y social]

“En segundo lugar, debemos continuar la instalación de una noción de derechos sociales universales que dé contenido a la ciudadanía, de modo que la igualdad que nos caracteriza en tanto ciudadanos sea algo más que el igual derecho formal a votar y ser elegido y se proyecte a la educación, a la salud, a la seguridad social, a la distribución del poder en la empresa, a las relaciones entre hombres y mujeres”.

[Del modelo extractivista a la industrialización nacional]

“El tercer eje es la superación del actual modelo extractivista y rentista por un modelo en que el Estado asume una función de guía y orientación, mediante una política industrial moderna y vigorosa. Sabemos que este, por lo demás, ha sido el camino de todos los países que han llegado al desarrollo sin recurrir a la explotación colonial”.

 

Edición: Ibán de Rementería, diciembre 2016/ Fotografía: Sergio Larrain

Editorial: Forjar la izquierda en la lucha obrera

Vivimos, desde hace un par de meses, una explosión de candidatos presidenciales. A este ritmo, de verificarse efectivamente estas candidaturas, las próximas elecciones presidenciales podrían llegar a realizarse a diez bandas. Inédito y expresivo de la decadencia y crisis del régimen en nuestro país.

Sin embargo, estas candidaturas son –además- un intento de la burguesía de conducir todo el proceso de movilizaciones a la arena electoral, que es donde ellos pueden ejercer su control, institucionalizando los conflictos, sometiéndolos a la legalidad y jurisdicción de los patrones.

La izquierda no puede equivocarse. Es imprescindible poner en el centro del debate la actividad de las masas. Vivimos una situación de ascenso desde más de cinco años y aunque los trabajadores hemos sufrido derrotas (como la reciente de la ANEF), el movimiento no ha sido aplastado y en su desarrollo se está gestando un amplio campo de organizaciones y referentes de las cuales estamos seguros, habrá de surgir una nueva dirección política de izquierda que sepulte a las tradicionales entregadas, como están, al régimen burgués.

En esta línea, la derrota del PC en el Colegio de Profesores nada tiene que ver con el anticomunismo, porque no significa un avance de la derecha en el gremio. Por el contrario, lo que esta derrota histórica revela es que al PC le está ocurriendo lo mismo que la DC y al PS en los 90: pagan el precio de integrar un gobierno patronal, así de simple. Y lo que ocurre en profesores se replica en amplios sectores y de seguro en las próximas de la ANEF, 23 años encabezada por el socialista de la Puente, tendremos resultados similares.

Se atribuye a Brecht la frase de que “la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. Esto es lo que ocurre hoy día en el seno de la izquierda. Un sector importante de militantes siguen atrapados en las redes del PC y el PS, de seguro muchos de ellos –críticos de sus direcciones amarillas- tienen la expectativa de que la crisis por sí sola resuelva el problema, lleguen los trabajadores en masa a tocar su puerta, se revitalicen sus organizaciones y se abra la oportunidad para recuperar a sus organizaciones para lucha revolucionaria. Pero esto no va a ocurrir, por el contrario, la dinámica social indica que la marea pasará por sobre lo viejo, lo barrerá –como lo está haciendo- y en un campo renovado se dirimirá la reconfiguración de la izquierda.

Hoy cumplen 19 días de huelga los compañeros de Homecenter-Sodimac, una huelga heroica, de alcance nacional que enfrenta al grupo económico Falabella. La fuerza de este movimiento a llegado a convocar el apoyo de Boric, Jackson, la Vallejo e inclusive al senador Navarro. Los piratas de la SOFOFA y la CPC han puesto el grito en el cielo advirtiendo la inconstitucionalidad de tal apoyo. Los antagonismos de clase se agudizan, la patronal endurece su posición y los trabajadores hacen lo propio ocupando las calles y garantizando el cierre de los locales incluso cuando éstos integran centros comerciales mayores.

Esta es la arena en que se debe forjar la nueva izquierda que el momento político nos reclama: la de la lucha de clases, la de la movilización y la acción directa.

Los trabajadores en distintos sectores están saliendo a la lucha y están –generalizadamente- superando a sus viejas direcciones burocráticas, de este proceso resultará la recuperación de la CUT o la formación de una nueva central clasista y de lucha. El movimiento No+AFP se desarrolla y afirma su programa. En Valparaíso el Pacto La Matriz comienza a desarrollarse como un vasto movimiento asambleario. Debemos dar respuesta a estos problemas, los verdaderos problemas de los trabajadores, desde este terreno debe desarrollarse la izquierda. No nos vengan con candidatos, no van a embolinarnos la perdiz.

Movilización de los trabajadores públicos, el gobierno se saca la careta

Pese a haber recibido una serie de derrotas en la arena electoral (el peor desempeño de la concertación en una elección municipal), en el Congreso (votación histórica contra una propuesta gubernamental 97 en contra 0 a favor) y una derrota en las calles con las movilizaciones más masivas que se han visto en los últimos años. El gobierno de la “socialista” Michelle Bachelet, continúa empeñado en una lucha a muerte con los trabajadores públicos. Siguiendo con su política de que sean los trabajadores quienes carguen con todo el peso del ajuste económico producto de la gestión del modelo neoliberal. Finalmente es el presidente de la Cámara, el también socialista Osvaldo Andrade quien determinó reprimir a los dirigentes de los trabajadores que protestaban por la contumacia del gobierno.

Por Dionisio Escobar

Partido Socialista de los Trabajadores

Cuando el gobierno atraviesa uno de sus peores momentos, en un contexto de derrota electoral, con la Nueva Mayoría (NM) fragilizada y escindida de sus parlamentarios, con la DC chantajeando descaradamente al gobierno y bajo la presión de la maciza movilización de los trabajadores del sector público, y del movimiento No + AFP. La socialista Bachelet muestra sus cartas, está dispuesta a sacrificarlo todo en aras de preservar los intereses de sus representados, la gran burguesía nacional.

El itinerario de la movilización de los trabajadores del sector público, era auspicioso. El gobierno se encontraba debilitado luego de la derrota electoral de las municipales, la Nueva Mayoría estaba fracturada con la DC congelando su relación con el gobierno, los diputados oficialistas mostraban su distanciamiento rechazando con una votación histórica de 0 votos a favor, 97 en contra, la propuesta de reajuste del ejecutivo.

Hasta ahí parecía que se abría la puerta del triunfo para los trabajadores, pero el gobierno empeñado en su política de que sean los trabajadores quienes carguen con todo el peso del ajuste económico producto de la gestión del modelo neoliberal, se resiste a perder la partida, y usando el poder del veto, repone el proyecto rechazado, agregándole un artículo donde se propone un cambio en los bonos, pero manteniendo el controvertido 3,2% de reajuste. Como era previsible, el gobierno recibió un nuevo rechazo. Pero el resultado es negativo para los trabajadores, se vuelve al proyecto original que fue despachado por la cámara con 0% de reajuste.

Esta orientación desesperada, pero enteramente en línea con lo que ha sido la política neoliberal del gobierno de Bachelet, es posible porque dado que el gobierno tiene una aprobación de un 15%, es impermeable a la presión de las masas, ya no tiene prácticamente nada que perder.

Los costos políticos de esta maniobra destinada a derrotar a los trabajadores impacta directamente a la Nueva Mayoría. Primero significa perder un caudal electoral significativo, porque aunque la memoria de las masas es frágil, resultará difícil para los trabajadores estatales y su entorno social, olvidar quién fue el que les congeló el salario. En segundo lugar se profundiza la grieta en el conglomerado oficialista, las diferencias tácticas entre el PC y la DC comienzan a ser incompatibles. Mientras el PS debe cumplir el papel de gendarme del modelo, así, el presidente de la cámara –el socialista Andrade- es quien ordena reprimir a los dirigentes de los trabajadores.

En este contexto, la movilización de los trabajadores estatales continúa, es el comienzo de una lucha que será ardua, porque ahora el gobierno ha tirado su careta de “progresista” y comienza a mostrar su verdadero rostro, el de un gobierno que está dispuesto a sacrificarlo todo para mantener aplastados a los trabajadores y defender su modelo.

Las cartas están echadas, solo la movilización puede empujar al gobierno retroceder. La única vía viable es avanzar a un paro nacional efectivo que afecte al funcionamiento económico de la nación. Está por verse si los dirigentes están a la altura de las necesidades de los trabajadores.

Una conclusión comienza a hacerse patente para el conjunto de los explotados, los partidos agrupados bajo las banderas de la Nueva Mayoría, no son sus representantes, representan al gran capital. Se requiere con verdadera urgencia una orgánica genuinamente democrática, que represente los intereses de los trabajadores, el embrión de dirección política de los trabajadores puede ser el Frente Amplio conformado entre otros por el Movimiento Autonomista, pero para que esto sea así, el FA debe ponerse decididamente al frente de las movilizaciones de los trabajadores.

Los resultados políticos de las Elecciones Municipales 2016

Los principales resultados electorales y las consecuencias políticas de las recientes elecciones municipales son: una gran abstención –el 65%- que expresa el profundo rechazo de la ciudadanía a los partidos políticos, la grave derrota política de la Nueva Mayoría y el Gobierno –no al revés-, la constatación de la consistente mayoría electoral de la Nueva Mayoría, la exitosa sobrevivencia de la UDI y, esto es lo importante, los primeros “brotes verdes” de la tercera fuerza política, los atisbos de los tres tercios.

Por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista IS

 

La abstención es una manifestación electoral de gran impacto político ya que es el indicador efectivo de la desafección de la ciudadanía –individual y colectivamente expresada- con los partidos políticos primero, luego con el sistema y el régimen político. La abstención no es una anomia política, aunque puede haber individuos y grupos marginados y auto marginados, asimismo hay sectores históricamente marginados y auto marginados, por ejemplo las comunidades originarias o inmigrantes, o simplemente “los pobres de la ciudad y el campo”, lo cual es también una expresión política.

La abstención en estas elecciones muestra dos caras, mientras ella castiga a la Nueva Mayoría (NM) con la pérdida de importantes municipios y el número de ellas, porque su clientela es crítica y deliberativa, “díscola”, –uso aquí clientela en el sentido originario de perteneciente a una casa, no de un comprador habitual-, en cambio, Chile Vamos (CV) logra notables éxitos electorales en municipios emblemáticos como Santiago, Providencia, Maipú o Punta Arenas, donde lo más notable es el buen desempeño de la UDI, pese a las lúgubres predicciones que la afectaban debido a su alto compromiso en el contubernio entre la política y la empresa privada, debido esto a que su clientela es más acrítica, disciplinada y leal –el voto duro. Gran Bretaña es mayoritariamente laborista pero malos liderazgos y convocatorias mediocres han hecho posible el triunfo conservador. Estados Unidos de América es demócrata, pero los republicanos han gobernado varias veces el país, en estos días el mediocre liderazgo de Hillary Clinton desmoviliza a los sectores progresistas y educados del país y su partido Demócrata hasta convertirlos en una minoría electoral, en cambio el reaccionario y atrabiliario discurso de Trump está movilizando a los blancos racistas, machistas y xenófobos hasta convertirlos en una mayoría electoral

En breve, aquí en Chile la abstención afectó más a la NM que a CV. Pero, en el recuento electoral efectivo que es la votación por concejales la NM obtuvo el 47% de las preferencias y CV sólo el 39%, diferencia sustancial que muestra como el país es mayoritariamente de centro izquierda y minoritariamente de centro derecha. Entonces, para las próximas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, no olvidar que estas últimas son a la vez las “elecciones constitucionales”, la CV tiene la difícil tarea de movilizar al máximo su clientela hasta convertirla en una mayoría electoral, mientras que la NM tiene la compleja tarea de movilizar a un amplio arco político para conservar su mayoría que va desde la izquierda dura, pasando por una social democracia amorfa hasta unos liberal demócratas que siguen ensoñados con las promesas del neoliberalismo: mucho consumo y mucho trabajo, cuando hay. Hasta ahora, lo que tienen que resolver la NM es si es más movilizador de su clientela Lagos o Guillier. En cambio, CV si bien tiene la conciencia clara que su hombre es Piñera –él también-, igualmente sabe que su límite de crecimiento electoral –su profundidad estratégica- es mucho menor que el de la NM. Ya bien sabemos que en el 2.000 Lagos perdió en la primera vuelta ante Lavín pero lo derrotó en la segunda.

Hay dos elecciones municipales emblemáticas de los “brotes verdes” que anuncian y convocan a la tercera fuerza, la elección de Jorge Sharp en Valparaíso y de Juan Rozas en Pedro Aguirre Cerda, el primero perteneciente al Movimiento Autonomista –escisión pro electoral de la Izquierda Autónoma- encabezando un movimiento social y ciudadano, el Pacto Urbano la Matriz, surgido en medio de la descomposición económica, social, política y administrativa de la ciudad puerto, quien derrota tanto a la NM como a CV doblándolas en votación, con el 54% de las preferencias. En la Municipalidad de Pedro Aguirre Cerda un médico de izquierda, Juan Rozas Romero–“el doctor de los pobres”- hijo de vecinos, derrota a Claudina Núñez la dos veces Alcaldesa comunista de unos de los municipios más emblemáticos de lo popular y por su buena gestión política, que aparentemente no lo era tanto en lo municipal.  

La amenaza de una tercera fuerza, de una izquierda alternativa, hace aflorar nítidamente la lucha de clases, que en los hechos es la lucha por la apropiación más individual o social de la riqueza que es producida colectivamente, a partir de los recursos naturales disponibles en un territorio sobre la cual esa población ejerce su soberanía. En el caso de Valparaíso la lucha de clases se hace manifiesta cuando la localización geoestratégica de su borde costero es disputada entre su uso público o privado de tal manera de asegurar a uno u otro sector, a uno u otro actor económico, al capital o al trabajo,  el excedente que genera. De igual manera la “patrimonialización” de un territorio urbano, la declaratoria de sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, genera la expectativa de una renta urbana para la inversión inmobiliaria que empleará todos los recursos que sean necesarios para hacerse de ella.

Por eso al momento que el Alcalde electo, Jorge Sharp, declara que se opondrá a la construcción del Mall Barón y del Terminal dos, así como a las autorizaciones de construcciones en altura y del Plan Regulador que las norma –el actual y el que está en proyecto-, reaccionan rápida y contundentemente en contra de aquello la Asociación de Industriales de Valparaíso (ASIVA) y la Cámara Chilena de la Construcción, asimismo la Empresa Portuaria de Valparaíso y la Intendencia de la Región, que muestran como el estado nacional y su delegación regional representan los intereses de los concesionarios y las inmobiliarias que hacen apropiación privada de la renta portuaria y la renta urbana asociada a aquella.

Lo que se está planteando aquí es una confrontación entre el Estado nacional, encarnado por el Gobierno Nacional y su Intendente, en representación de los intereses de las concesionarias portuarias (OHL) y comerciales (Falabella), así como de las inmobiliarias, en contra de la nueva Alcaldía de la Ciudad Puerto conducida por Jorge Sharp que representa los intereses de las vecinas y vecinos de Valparaíso y sus visitantes, que se pueden beneficiar mejor y más amigablemente de sus recursos geoestratégicos y de su patrimonio urbanístico.

Importantes sectores de la Nueva Mayoría, en particular del Partido Socialista, acompañaron y respaldaron la propuesta del Movimiento Valparaíso Ciudadano liderado por Jorge Sharp, otros más, después de las elecciones han manifestado su apoyo a la realización de ese proyecto de ciudad puerto para sus vecinas y vecinos. Mayoritariamente la clientela de la Nueva Mayoría, sobre todo del Partido Socialista, abandonó la propuesta del DJ Méndez y respaldó la de Jorge Sharp, por eso el Partido Socialista de Valparaíso pasó de haber obtenido 10.050 votos en las municipales en 2012 a solamente 2.433 en estas, perdiendo el único asiento de concejal que tenía en un candidato independiente del Partido Radical. Entretanto, la clientela porteña de CV se constituyó en la mayoría de la abstención que llevó a la apabullante derrota de Jorge Castro.

Los partidos de Nueva Mayoría en Valparaíso, en particular el Partido Socialista, se verán desgarrados por su compromiso, por una parte, con la nueva Alcaldía que representa los intereses mayoritarios de las y los vecinos de Valparaíso, así como, por otra parte, por su lealtad con la representación regional del Gobierno nacional, la Intendencia, que representa los interese minoritarios de las concesionarias y las inmobiliarias. De la decisión de estos partidos en Valparaíso, en particular del Partido Socialista, en sus políticas de alianzas dependerá la construcción de una tercera fuerza política, de otra izquierda, que termine con el duopolio.

Del triunfo de Sharp a la encrucijada

La sorpresiva noche del 23 de octubre, en TVN, en medio de la derrota electoral de la Nueva Mayoría, Francisco Vidal, el ex Ministro, analista y operador político de la Concertación, comparaba el triunfo electoral de Jorge Sharp con el “naranjazo” protagonizado por el socialista Oscar Naranjo en la elección complementaria de marzo de 1964, en la circunscripción de Curicó. El hecho es recordado por cuanto el éxito socialista en esa elección contribuyó a anticipar la idea de que la izquierda había crecido por sobre el tercio, lo que obligaba a la Derecha a declinar su propia opción electoral a favor de Eduardo Frei Montalva en las elecciones generales de septiembre de ese año, con la única finalidad impedir el triunfo de las “fuerzas marxistas”. El “naranjazo” fue un anticipo del triunfo de la Unidad Popular en 1970.

 por Gustavo Burgos

Aludir al “naranjazo” es, entonces, caracterizar el triunfo electoral de Sharp como la expresión subterránea de un movimiento mayor que hasta hora se nos presenta invisible. A diferencia de 1964, con un movimiento obrero y campesino en alza y un proceso de radicalización que cuestionaba al orden capitalista, en el 2016 este triunfo electoral, con un movimiento de masas iniciando un lento reagrupamiento, constituye una inflexión excepcional pero de un signo diverso.

Interpretar el triunfo de Sharp correctamente supone –en efecto- ubicar este hecho en el contexto general de enfrentamiento y agudización de los antagonismos de clase. Pretender simplificarlo y reducirlo al resultado de la unidad de los movimientos sociales o a la juventud del candidato, nos  conduce a observar el fenómeno, sus manifestaciones externas y no a su contenido de clase, que es lo que debe dominar nuestro análisis si queremos contribuir al desarrollo de los rasgos revolucionarios que evidencia el triunfo sharpista.

Lo primero que debemos subrayar es que Sharp logra un triunfo electoral en un contexto de derrumbe de las ilusiones democráticas, descalabro de los partidos del régimen y tendencias de movilización contra los símbolos del poder las AFP y el llamado TPP. En este contexto general, el comportamiento del electorado es una muestra más del proceso de desfonde de la transición, de quiebra del pinochetismo y de ruptura con la idea de que la defensa de la democracia pasa por la unidad contra la Derecha.

Este último elemento, que podríamos llamar antipinochetismo, pareciera haberse roto. De hecho en las principales ciudades se repitió la constante de que el oficialismo fue derrotado porque un importante sector del electorado prefirió votar en protesta por una tercera opción antes que votar por el oficialismo para impedir el triunfo de la derecha. Esto parece ser la tendencia, no la muerte del duopolio ya que la Derecha y la Nueva Mayoría siguen siendo abrumadoramente la mayor fuerza electoral, sino que importantes sectores ven la opción de organizarse, protestar y votar por quienes expresen la necesidad de romper con el régimen, sin importar la utilidad del voto, aun cuando ello importe el triunfo de la Derecha, porque se ha asimilado que Derecha y Nueva Mayoría representan lo mismo.

Aun así lo determinante en el triunfo de Sharp fueron circunstancias  particulares que hicieron remecer el escenario político. Jorge Castro, el candidato de la UDI, llega a las elecciones con su frente interno quebrado (el ex Diputado Ibáñez, UDI, llamó a votar por Méndez) y asediado por denuncias de corrupción y abandono de sus deberes. Por el otro lado, DJ Méndez de la Nueva Mayoría -impuesto por el aparato de Ricardo Lagos en una pulseada con los partidos de Gobierno- nunca logró concitar el apoyo de sus parciales y ya avanzada la campaña dirigentes del PS como Viñambres y de la DC como Gianini llamaron abiertamente a votar por Sharp. Se dice que al DJ Méndez lo dejaron caer al final de la campaña. En esa línea, la deserción de la histórica Paula Quintana vino a ser en este marco un tiro de gracia, al presentarse públicamente en apoyo al candidato del Pacto La Matriz.

El conjunto de estos elementos confluyeron para expresarse en la caída de la votación de los candidatos de la Derecha y la Nueva Mayoría y el vuelco de una parte importante del electorado de centro izquierda a favor de Sharp, en este sentido creemos que el apoyo de sectores de izquierda del Partido Socialista resultaron determinantes.

Hasta ese punto podemos observar la fortaleza del proceso que terminó con Sharp como Alcalde de la tercera ciudad del país. Pero estos rasgos son contenidos, atemperados, por sus limitaciones. La primera y la más evidente: dos tercios del padrón electoral no concurrieron a las urnas, siendo este el rasgo más poderoso de la jornada de elecciones municipales: la derecha alcanza una victoria a lo pirro y desplaza al oficialismo, en un contexto en que el descrédito de la institucionalidad y la protesta se toma el primer lugar. La principal protesta se expresó como abstención, no tras los “independientes”, ni tras el moribundo PRO, ni tras el Movimiento Autonomista. La protesta fue no votar, así de simple.

Agudizados los antagonismos sociales, deformados los intereses de clase en la arena electoral, el triunfo de Sharp es una manifestación –quizá la más nítida- de cómo las masas comienzan a superar sus ilusiones democráticas: dejando de votar por los partidos burgueses que condujeron la transición y dando la espalda a las elecciones a las que nos convocan las clases dominantes. Por lo expuesto, sostenemos que Sharp y su movimiento, el Pacto La Matriz, enfrenta una encrucijada, la misma que enfrentan aquellos que han accedido al poder proponiendo reformas: cede a las presiones de la burguesía y su institucionalidad (tribunales, Intendencia, la Armada, grandes grupos económicos tras TPS y el Mall Barón) o se apoya en la movilización de masas para viabilizar su programa.

Sharp tiene un programa con 200 medidas. Al igual que quienes votaron masivamente por él el pasado 23 de octubre, las desconocemos en detalle pero entendemos que ellas se refieren a un especial compromiso democrático con la participación popular, con la transparencia, lucha en contra de la corrupción y una apuesta por el desarrollo armónico e integral de la ciudad. Estamos seguros que esas medidas no podrán aplicarse sin enfrentar al poder central y al poder económico responsable de la miseria, la corrupción y la decadencia de la otrora Perla del Pacífico. La más mínima de las tareas democráticas como las enunciadas, si se aplican consecuentemente, harán chocar a Sharp con el régimen. En este choque será necesaria la intervención de las masas, porque sólo apoyado en la movilización podrán materializarse las aspiraciones de los explotados del puerto.

Convocar esa movilización supone la formación de un frente amplio, como diversos sectores aparecen reclamando. Pero ese frente amplio nada puede tener que ver con la burguesía ni con el imperialismo ni con sus partidos y referentes electorales. De nada nos servirá construir un frente amplio que reedite a la Nueva Mayoría, al Frente Amplio uruguayo, PODEMOS español o el SYRIZA griego, todas estas expresiones políticas, algunas fenecidas y otras en ascenso, han desarrollado políticas liberales socialdemócratas que han concluido en derrota y en la apertura del camino a la Derecha.

El frente amplio que resulta necesario estructurar ha de convocar a los luchadores, al activismo, ha de extender su influencia más allá de las fronteras del Pacto La Matriz llegando al conjunto de los explotados, a los obreros sindicalizados o no, a los pescadores, a las organizaciones poblacionales y a todos aquellos que se han puesto en pie en defensa de sus derechos, desde mucho antes que el acto electoral pasado y que seguirán luchando después de él.

De lo que se trata compañeros, es de batallar por la unidad de la izquierda en torno a la movilización, a la lucha en contra del Gobierno de los explotadores y corruptos, una amplia unidad que se plantee acabar con el régimen de explotación y avanzar al poder obrero y al socialismo. En esta lucha estamos comprometidos, es la lucha de la encrucijada.

El fin de la transición va desde Valparaíso a todo el país

La irrupción de una consistente tercera candidatura a Alcalde por Valparaíso surgida desde el movimiento social conducida por Jorge Sharp y ahora reforzada por la concejal Paula Quintana renunciada al Partido Socialista, es la primera anunciación del inicio del fin de la transición de la Dictadura Militar a la Democracia, esto abre una época.

Al igual como aquí en Valparaíso para las elecciones municipales el Partido Por la Democracia y el Partido Socialista impusieron al DJ Méndez, ahora para las presidenciales quieren imponer a Ricardo Lagos Escobar. Es decir a falta de propuestas y liderazgos políticos la “farandulización” permite salir del paso o un magnate bien puede salvar la situación –magnate es una persona importante no necesariamente de mucho dinero. No obstante sabemos que en el 2000 Lagos Escobar perdió en primera vuelta ante Lavín y logró superarlo en la segunda vuelta gracias al apoyo del Partido Comunista y de la izquierda alternativa.

En el PS su Presidenta Isabel Allende presta inclina la cabeza ante el magnate, las candidaturas de Insulza y Atria son consideradas hechos anecdóticos, como la candidatura de Tarud en el PPD, pese a que a Atria representa a la Izquierda Socialista el sector más ascendente dentro del PS. En la Democracia Cristiana los laguistas son pocos pero poderosos y el resto del PDC no se pone de acuerdo si llevar candidato en las primarias o de ir a la primera vuelta para mejor negociar ante la segunda.

Lo cierto es que las encuestas favorecen a Alejandro Guillier como el político mejor calificado por la población, eso sí por detrás de Boric y Jackson quienes por edad no pueden ser candidatos, no obstante en las encuestas electorales Guillier está mejor posicionado que Lagos para enfrentar a Piñera quien tienen la mayor preferencia nacional. Entonces ¿por qué no llevar a Guillier como el candidato presidencial de la Nueva Mayoría? Pues, porque con Guillier no se sabe que puede pasar, le puede dar por profundizar las reformas que ha instalado la Presidenta Bachelet, incluso se puede tentar con la retro excavadora. El dilema de la NM es que con Lagos pierde y con Guillier no se sabe

Por otra parte, lo que está aconteciendo es el surgimiento de una tercera fuerza política que va articulando a Revolución Democrática, Movimiento Autonomista y toda la otra izquierda, con un PC desgarrado in pectore, constituyendo un “Frente Amplio”, que bien puede pactar con Guillier para hacer un frente tan amplio como el uruguayo. Aquí el problema de la NM será una fuerte pérdida de su respaldo social y del electorado.

Por ahora lo que busca la NM es imponer a Lagos a como dé lugar, ya que en una primaria ante Guillier y algún eventual candidato de la DC quien se impondrá según tendencias será Guillier. Tanto el Vocero del Gobierno como su Ministro del Interior se fueron de lengua para poner como lo natural político a la candidatura de Lagos Escobar para la NM.

Otro escenario sería impedirle a Guillier que vaya a la primaria o pactar con él una nueva oportunidad en cinco años más, pero lo primero sería impresentable para la NM y lo segundo para él.

Un escenario posible sería sentir y mostrar a la candidatura de Guillier como una amenaza tal para el orden duopólico que tendríamos una primera vuelta entre Lagos, Guillier y Piñera, en la que luego no se podría descartar una segunda vuelta entre Guillier y Lagos donde el piñerismo deberá respaldar a Lagos para “salvar a la democracia” como la derecha apoyó a Eduardo Frei Montalva en 1964 para derrotar a Salvador Allende.

Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista IS

Valparaíso, octubre 2016