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Editorial: Las Lecciones del 2016

El año que termina resultó siendo decisivo. La crisis de los partidos patronales, especialmente aquellos agrupados en la Nueva Mayoría, terminaron por quebrar su capacidad electoral y se abrió una grieta en el régimen por donde comienza a expresarse el descontento de las masas. Son las masas y no los actos electorales, los verdaderos protagonistas de este año.

Lo dijimos en nuestra primera editorial, un día antes del triunfo de Sharp en Valparaíso: no vamos a hacer análisis electoral ni mucho menos a hacer pronósticos. Para eso están los grandes consorcios periodísticos y las multinacionales de las encuestas. Resulta penoso observar cómo la prensa del régimen obsesivamente esconde la cabeza en la arena electoral, cuando lo que se derrumba son las ilusiones en la democracia, la legitimidad institucional y la capacidad de los partidos burgueses para controlar la crisis permanente en que se hunde el capitalismo.

Los medios oficiales nos presentan la realidad política –no pueden hacer otra cosa- como todo aquello que circunda las elecciones y están empeñados, a muerte, en hacernos creer que los grandes problemas nacionales pasan por Piñera, Lagos, Guillier u Ossandón. En la izquierda aparecen los nombres de Atria (IS), Claude (TALM) y otros de aún menor visibilidad, pensamos en Artés (UP), cuyas candidaturas responden a la necesidad de agrupar militancia, de diferenciarse y de hacer este proceso en referencia, también, a las elecciones. Los grandes candidatos de la burguesía están condenados al mismo fracaso del régimen al que expresan; los pequeños candidatos de la izquierda, han tomado el camino de la intrascendencia.

Si hay un rasgo distintivo en lo que nos deja el 2016, es el protagonismo que recuperan las masas y que desde el 2011, caracterizan la emergencia de un soterrado, sostenido e incontenible ascenso. Si el 2011 fueron los estudiantes, en un ascenso con muchas similitudes al de los últimos 5 años de la Dictadura, el 2016 fueron ya los trabajadores. Movilizados en la calle contra las AFP, en centenares de huelgas dispersas (ayer Sodimac, hoy Banco del Estado) y dando cuerpo y continuidad a levantamientos populares como los de Aysén, Punta Arenas, Freirina y este año, la Marea Roja de Chiloé.

Pero aún más, lo verdaderamente significativo de este ascenso lo conforman el proceso de cambio de las direcciones obreras. La CUT se encuentra paralizada por la descomposición de la burocracia oficialista y amarilla que usurpa su dirección desde 1990; la ANEF puso término al reinado oficialista de De la Puente; el Colegio de Profesores renueva su directiva, más que por contenido, en rechazo a la conducción oficialista de Gajardo.

En todos estos casos, hay más pero son lo más representativo, la dirección tradicional colapsa y se abre espacio a una nueva dirección que no se presenta acabada, pero que expresa el descontento de las bases. Con los mismos fraudes electorales con que se mantuvieron todos estos años, ahora ya no es suficiente porque las bases reclaman intervención directa y el proceso de asambleas resolutivas viene estrangulando a una burocracia acostumbrada a liquidar los movimientos “por arriba”.

Esta es la conclusión más nítida que nos deja el 2016. Nos deja la alcaldía de Sharp en Valparaíso que nos parece defendible porque expresa un movimiento de las bases como el Pacto Urbano la Matriz; nos deja la nueva dirección del Colegio de Profesores; nos deja el campo abierto para pelear por una nueva dirección en la ANEF y en la CUT.

No nos equivoquemos. Estas nuevas direcciones son importantes porque expresan un fenómeno popular de bases movilizadas (es lo que aterra a los fascistas de la UDI), pero son direcciones en formación. Lo saben los autonomistas que realizan su Congreso en este mes, lo saben en general los que aparecen disponibles para un frente amplio, lo saben los militantes revolucionarios que hay en la Izquierda Socialista del PS, lo sabe la directiva de No+AFP: lo sabemos todos, es necesaria la formación de una nueva dirección política que exprese el poderoso movimiento de masas que tiene en jaque al orden establecido.

Por lo mismo, la formación de esta nueva dirección política de lo menos que necesita es de candidatos presidenciales. Lo que necesitamos es un programa, una teoría y una estrategia. La proa en dirección a la revolución socialista y los remos sobre las aguas en las que hoy navegamos, dando respuesta a los problemas desde dentro de este movimiento sin estridencias ni autoproclamaciones, pero sin oportunismo. La respuesta es confiar en el ímpetu de combate de las bases de trabajadores, la respuesta es la unidad en la movilización y la lucha implacable en contra de los patrones y su régimen.

En el Comité Editorial de este periódico -sin ir más lejos- tenemos profundas diferencias programáticas, teóricas, sobre la caracterización del período, el tipo de revolución que propugnamos, la valorización de la democracia, la dictadura del proletariado, pero tenemos un acuerdo mínimo que nos permite existir: se caen la direcciones tradicionales, implosionan, y se presenta un extenso espacio político que es necesario expresar en concreto en términos de lucha y darle una perspectiva de clase, revolucionaria. Somos una expresión más de esta transitoria bolsa de gatos que está siendo la izquierda chilena en el día de hoy.

Nos acercamos al centenario de la primera revolución obrera triunfante de la historia –la primera, no la última como desean nuestros enemigos-, la gloriosa Revolución Rusa. Qué mejor que citar a Trotsky, junto a Lenin, uno de los máximos exponentes de este proceso revolucionario, que en 1932 hacía referencia a las tareas de los revolucionarios en un proceso convulsivo en los EE.UU. que tenía muchas similitudes con lo que vivimos hoy: “Considerar al partido laborista como una serie integrada de frentes únicos significa no comprender el concepto del frente único ni el del partido. El frente único está determinado por circunstancias y objetivos concretos. El partido es permanente. En un frente único mantenemos las manos libres para romper con nuestros aliados circunstanciales. Estar en un mismo partido con estos aliados implica atarse a la disciplina e incluso al hecho mismo del partido. Hay que comprender bien la experiencia del Kuomintang y la del Comité Anglo-Ruso. La línea estratégica determinada por la falta de independencia del Partido Comunista y el deseo de entrar al partido “grande” (Kuomintang, Partido Laborista) produjeron inevitablemente todas las consecuencias propias de la adaptación oportunista a la voluntad de los aliados y, por intermedio de éstos, a la del enemigo. Tenemos que educar a nuestros cuadros en la certeza de que la idea comunista es invencible y en la fe en el futuro del partido revolucionario. La lucha paralela por otro partido provoca inevitablemente una dualidad en sus mentes y los vuelca hacia el oportunismo”.

 

(Fotografía, Peña de la CUT, Valdivia, 1965)

Los mandones están contra Jorge Sharp

Por Patricio Herman

 

La prensa decía que la pelea electoral por la alcaldía de Valparaíso era entre Jorge Castro (UDI), apoyado en pleno por los seguidores de Piñera, y Leopoldo (DJ) Méndez, apuntalado por la desperfilada Nueva Mayoría, hoy conocida como Nueva Minoría. Al candidato de la ciudadanía organizada bajo el alero de la iglesia La Matriz, nadie le daba posibilidades hasta que se produjo el debate televisivo en CNN Chile en donde Jorge Sharp demostró en cámara sus conocimientos y potencialidades para ejercer el cargo.

En ese programa, visto por cientos de miles de telespectadores de todas las edades, no solo porteños, en el cual sus contendores revelaron sus debilidades, se catapultó su ascenso gracias también a un esforzado trabajo de base.

El triunfo de Sharp fue arrollador, pues obtuvo el 54% de los sufragios válidamente emitidos, y lo interesante es que también salieron electos, como concejales, dos arquitectos afines al alcalde, quienes conocen muy bien lo que sucede en esa ciudad puerto declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El presidente regional de la Cámara de la Construcción, el presidente de la estatal Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), el intendente de la V Región de Valparaíso pusieron en duda la capacidad del joven abogado, quien deberá implementar una reingeniería total en el municipio que asumirá como máxima autoridad en diciembre próximo. Ello, para fijar políticas urbanas sustentables acorde al mandato de sus votantes y de su propio deseo.

Un diario impreso en papel, a raíz de los proyectos Terminal Nº 2 y mall Barón, tituló con insolencia desmedida la crónica “Intendente advierte a Jorge Sharp sobre las funciones del alcalde”, en la cual el funcionario de confianza de Bachelet, creyéndose su superior jerárquico, le trasmitió que esas dos iniciativas eran legales y que las normas jurídicas se deben respetar. Es decir, asegurando que todo estaba en orden (sic), lo cual es una falacia.

El mismo medio, un día anterior, reprodujo los dichos del presidente de la EPV en un reportaje titulado “Puerto Valparaíso pide a alcalde electo apegarse a la institucionalidad vigente”, con lo cual compitió con el intendente regional en ser osados, ya que con sus dichos audazmente le advierte a Sharp que su empresa pública no aceptará la necesaria revisión de ambos proyectos de inversión.

Los tres personajes antes nombrados están al tanto, aunque no lo reconocen públicamente, del sinnúmero de ilegalidades de todo orden (ambiental, vivienda y urbanismo y patrimonio) que tiene el proyecto de estructura comercial de la empresa Plaza Valparaíso S.A., filial de la influyente y poderosa Falabella S.A. Esa empresa del retail desea edificar sobre un terreno costero de 12 hectáreas, de propiedad de EPV, en cuyo subsuelo se encuentran antiquísimos y diversos restos arqueológicos, asunto que está analizando el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).

A modo de ejemplo, le recordamos al presidente de la EPV que la Contraloría, mediante un dictamen, declaró contrario a derecho una modificación al permiso del centro comercial, mediante el cual se agregó una nueva edificación consistente en un terminal de pasajeros VTP. Aparentemente ese señor tampoco sabe que la solicitud de reconsideración planteada por su empresa pública fue desestimada por el ente fiscalizador el 13 de junio de 2016.

Recordemos que la estatal concesionó “a lo compadre” su terreno a la empresa aludida. Es decir, con privilegios económicos, entre otras cosas, vulnerándose la propia Ley de Puertos, estatuto vinculante para la EPV. Por lo anterior, dado que estábamos ante un escenario verdaderamente fantasmagórico, como fundación Defendamos la Ciudad, nos vimos en la obligación de expresárselo personalmente el 6 de octubre pasado a la presidenta del Sistema de Empresas Públicas (SEP), ente superior de la EPV, lo que ratificamos por escrito en completa presentación descriptiva del reciente 20 de octubre.

La alianza público-privada en comento tuvo el descaro, en una modificación del contrato de concesión, de mentir explícitamente sobre el catastro de los restos arqueológicos, pues en ese documento oficial aseguraron, como buenos actores de comedias, que ambas partes no sabían de su existencia a pesar de que los mismos estaban declarados en el instrumento normativo local y en la propia Resolución de Calificación Ambiental Nº 23 cursada por las autoridades de la V Región. Con esa farsa se liberó al privado titular del proyecto a asumir los costos inherentes a sus protecciones y la dadivosa EPV se obligó a pagar esa obligación monetaria impuesta por el CMN.

Desmintiendo a las autoridades promotoras del mall de la discordia, debemos señalar que el permiso de edificación Nº 79 del 14 de febrero de 2013 cursado por la otrora Directora de Obras de la Municipalidad de Valparaíso cometió errores, muchos insubsanables, como por ejemplo que el proyecto no enfrenta vías idóneas, que el terreno es inundable en un eventual tsunami, los cuales, más otros tantos, se aprecian en columna publicada por mí y los porteños Jorge Bustos y Manuel Millones en el año 2014 en Ciperver link.

El mismo Jorge Bustos, con otros ciudadanos informados, interpusieron un recurso en la Corte de Apelaciones de Valparaíso en contra del invasivo mall, calificado como equipamiento mayor en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC) y como esa instancia judicial regional manifestó que ellos no tenían legitimación para recurrir ante la justicia, apelaron ante la Corte Suprema, la que ordenó perentoriamente a la Corte de inferior rango a estudiar y resolver en derecho sobre la materia de fondo planteada. A esta fecha no hay sentencia, la que posiblemente se conocerá en los días previos a la asunción de Sharp al cargo.

Independientemente de lo que suceda con el Terminal 2 y con el mall Barón, proyectos que tanto patrocinan los que tienen el poder político y sus tutores privados, lo que sí está claro es que con el nuevo alcalde se acabarán las pillerías y los arreglines, porque a partir de diciembre próximo quien ejercerá el mando en el municipio será la ciudadanía organizada, y por ello esperamos que el contumaz moroso Congreso Nacional, donde se tramitan las leyes, le pague a la brevedad la deuda de más de mil millones de pesos que tiene con la Municipalidad de Valparaíso y que regularice las construcciones truchas existentes en ese edificio clandestino, pues a la fecha no cuenta con el certificado de recepción final de obras. Constatándose este despropósito, estimamos que Chile es el único país del mundo en donde las leyes se aprueban en un edificio ilegal: es un record Guinness.

Y ya que estamos hablando de edificaciones ilegales, estamos seguros que nunca más en Valparaíso se otorgarán permisos con violaciones al marco regulatorio, trampas que siempre han favorecido a los apitutados titulares de ciertos proyectos, tal como lo hemos acreditado en distintas oportunidades, materia conocida por todos los incumbentes de alto y bajo rango, pero jamás divulgada porque en el Chile de las elites que observan desde la estratósfera, es de mal gusto afirmar que estas lacras están insertas en la institucionalidad.

Desde la contaminada y congestionada Región Metropolitana de Santiago saludamos a Sharp y al Pacto Urbano La Matriz, quienes están decididos a hacer política con mayúscula, luego de verdad, para así iniciar democráticamente, escuchando a los porteños, la necesaria transformación de Valparaíso, que será muy bien vista por la Unesco y por todos aquellos que promovemos la inversión privada sustentable y enmarcada en la ley.

 

Tomado de radio U. de Chile

Los resultados políticos de las Elecciones Municipales 2016

Los principales resultados electorales y las consecuencias políticas de las recientes elecciones municipales son: una gran abstención –el 65%- que expresa el profundo rechazo de la ciudadanía a los partidos políticos, la grave derrota política de la Nueva Mayoría y el Gobierno –no al revés-, la constatación de la consistente mayoría electoral de la Nueva Mayoría, la exitosa sobrevivencia de la UDI y, esto es lo importante, los primeros “brotes verdes” de la tercera fuerza política, los atisbos de los tres tercios.

Por Ibán de Rementería

Núcleo Valparaíso Socialista

Partido Socialista IS

 

La abstención es una manifestación electoral de gran impacto político ya que es el indicador efectivo de la desafección de la ciudadanía –individual y colectivamente expresada- con los partidos políticos primero, luego con el sistema y el régimen político. La abstención no es una anomia política, aunque puede haber individuos y grupos marginados y auto marginados, asimismo hay sectores históricamente marginados y auto marginados, por ejemplo las comunidades originarias o inmigrantes, o simplemente “los pobres de la ciudad y el campo”, lo cual es también una expresión política.

La abstención en estas elecciones muestra dos caras, mientras ella castiga a la Nueva Mayoría (NM) con la pérdida de importantes municipios y el número de ellas, porque su clientela es crítica y deliberativa, “díscola”, –uso aquí clientela en el sentido originario de perteneciente a una casa, no de un comprador habitual-, en cambio, Chile Vamos (CV) logra notables éxitos electorales en municipios emblemáticos como Santiago, Providencia, Maipú o Punta Arenas, donde lo más notable es el buen desempeño de la UDI, pese a las lúgubres predicciones que la afectaban debido a su alto compromiso en el contubernio entre la política y la empresa privada, debido esto a que su clientela es más acrítica, disciplinada y leal –el voto duro. Gran Bretaña es mayoritariamente laborista pero malos liderazgos y convocatorias mediocres han hecho posible el triunfo conservador. Estados Unidos de América es demócrata, pero los republicanos han gobernado varias veces el país, en estos días el mediocre liderazgo de Hillary Clinton desmoviliza a los sectores progresistas y educados del país y su partido Demócrata hasta convertirlos en una minoría electoral, en cambio el reaccionario y atrabiliario discurso de Trump está movilizando a los blancos racistas, machistas y xenófobos hasta convertirlos en una mayoría electoral

En breve, aquí en Chile la abstención afectó más a la NM que a CV. Pero, en el recuento electoral efectivo que es la votación por concejales la NM obtuvo el 47% de las preferencias y CV sólo el 39%, diferencia sustancial que muestra como el país es mayoritariamente de centro izquierda y minoritariamente de centro derecha. Entonces, para las próximas elecciones generales, presidenciales y parlamentarias, no olvidar que estas últimas son a la vez las “elecciones constitucionales”, la CV tiene la difícil tarea de movilizar al máximo su clientela hasta convertirla en una mayoría electoral, mientras que la NM tiene la compleja tarea de movilizar a un amplio arco político para conservar su mayoría que va desde la izquierda dura, pasando por una social democracia amorfa hasta unos liberal demócratas que siguen ensoñados con las promesas del neoliberalismo: mucho consumo y mucho trabajo, cuando hay. Hasta ahora, lo que tienen que resolver la NM es si es más movilizador de su clientela Lagos o Guillier. En cambio, CV si bien tiene la conciencia clara que su hombre es Piñera –él también-, igualmente sabe que su límite de crecimiento electoral –su profundidad estratégica- es mucho menor que el de la NM. Ya bien sabemos que en el 2.000 Lagos perdió en la primera vuelta ante Lavín pero lo derrotó en la segunda.

Hay dos elecciones municipales emblemáticas de los “brotes verdes” que anuncian y convocan a la tercera fuerza, la elección de Jorge Sharp en Valparaíso y de Juan Rozas en Pedro Aguirre Cerda, el primero perteneciente al Movimiento Autonomista –escisión pro electoral de la Izquierda Autónoma- encabezando un movimiento social y ciudadano, el Pacto Urbano la Matriz, surgido en medio de la descomposición económica, social, política y administrativa de la ciudad puerto, quien derrota tanto a la NM como a CV doblándolas en votación, con el 54% de las preferencias. En la Municipalidad de Pedro Aguirre Cerda un médico de izquierda, Juan Rozas Romero–“el doctor de los pobres”- hijo de vecinos, derrota a Claudina Núñez la dos veces Alcaldesa comunista de unos de los municipios más emblemáticos de lo popular y por su buena gestión política, que aparentemente no lo era tanto en lo municipal.  

La amenaza de una tercera fuerza, de una izquierda alternativa, hace aflorar nítidamente la lucha de clases, que en los hechos es la lucha por la apropiación más individual o social de la riqueza que es producida colectivamente, a partir de los recursos naturales disponibles en un territorio sobre la cual esa población ejerce su soberanía. En el caso de Valparaíso la lucha de clases se hace manifiesta cuando la localización geoestratégica de su borde costero es disputada entre su uso público o privado de tal manera de asegurar a uno u otro sector, a uno u otro actor económico, al capital o al trabajo,  el excedente que genera. De igual manera la “patrimonialización” de un territorio urbano, la declaratoria de sitio patrimonial de la humanidad por la UNESCO, genera la expectativa de una renta urbana para la inversión inmobiliaria que empleará todos los recursos que sean necesarios para hacerse de ella.

Por eso al momento que el Alcalde electo, Jorge Sharp, declara que se opondrá a la construcción del Mall Barón y del Terminal dos, así como a las autorizaciones de construcciones en altura y del Plan Regulador que las norma –el actual y el que está en proyecto-, reaccionan rápida y contundentemente en contra de aquello la Asociación de Industriales de Valparaíso (ASIVA) y la Cámara Chilena de la Construcción, asimismo la Empresa Portuaria de Valparaíso y la Intendencia de la Región, que muestran como el estado nacional y su delegación regional representan los intereses de los concesionarios y las inmobiliarias que hacen apropiación privada de la renta portuaria y la renta urbana asociada a aquella.

Lo que se está planteando aquí es una confrontación entre el Estado nacional, encarnado por el Gobierno Nacional y su Intendente, en representación de los intereses de las concesionarias portuarias (OHL) y comerciales (Falabella), así como de las inmobiliarias, en contra de la nueva Alcaldía de la Ciudad Puerto conducida por Jorge Sharp que representa los intereses de las vecinas y vecinos de Valparaíso y sus visitantes, que se pueden beneficiar mejor y más amigablemente de sus recursos geoestratégicos y de su patrimonio urbanístico.

Importantes sectores de la Nueva Mayoría, en particular del Partido Socialista, acompañaron y respaldaron la propuesta del Movimiento Valparaíso Ciudadano liderado por Jorge Sharp, otros más, después de las elecciones han manifestado su apoyo a la realización de ese proyecto de ciudad puerto para sus vecinas y vecinos. Mayoritariamente la clientela de la Nueva Mayoría, sobre todo del Partido Socialista, abandonó la propuesta del DJ Méndez y respaldó la de Jorge Sharp, por eso el Partido Socialista de Valparaíso pasó de haber obtenido 10.050 votos en las municipales en 2012 a solamente 2.433 en estas, perdiendo el único asiento de concejal que tenía en un candidato independiente del Partido Radical. Entretanto, la clientela porteña de CV se constituyó en la mayoría de la abstención que llevó a la apabullante derrota de Jorge Castro.

Los partidos de Nueva Mayoría en Valparaíso, en particular el Partido Socialista, se verán desgarrados por su compromiso, por una parte, con la nueva Alcaldía que representa los intereses mayoritarios de las y los vecinos de Valparaíso, así como, por otra parte, por su lealtad con la representación regional del Gobierno nacional, la Intendencia, que representa los interese minoritarios de las concesionarias y las inmobiliarias. De la decisión de estos partidos en Valparaíso, en particular del Partido Socialista, en sus políticas de alianzas dependerá la construcción de una tercera fuerza política, de otra izquierda, que termine con el duopolio.