Archivo de la etiqueta: Marxismo

Guillermo Lora: Tesis de Pulacayo (1946)

TESIS CENTRAL DE LA FEDERACION SINDICAL DE TRABAJADORES MINEROS DE BOLIVIA

(Aprobada por el congreso de trabajadores mineros sobre la base del proyecto presentado por la delegación minera de Llallagua)

Bolivia – Noviembre de 1946

1. FUNDAMENTOS

1.- El proletariado, aún en Bolivia, constituye la clase social revolucionaria por excelencia. Los trabajadores de las minas, el sector más avanzado y combativo del proletariado nacional, define el sentido de lucha de la FSTMB.

2.- Bolivia es país capitalista atrasado. Dentro de la amalgama de los más diversos estadios de evolución económica, predomina cualitativamente la explotación capitalista, y las otras formaciones económico-sociales constituyen herencia de nuestro pasado histórico. De esta evidencia arranca el predominio del proletariado en la política nacional. Seguir leyendo Guillermo Lora: Tesis de Pulacayo (1946)

Ética, Derecho y Enajenación. Esbozo del conflicto con la interpretación normativa en Marx

 

por Pablo Pulgar Moya //

 

“…con la economía política misma, en sus propias palabras, hemos demostrado que el trabajador desciende al nivel de mercancía y de una mercancía miserable; que la miseria del trabajador aumenta con la fuerza y el volumen de su producción”

Karl Marx. Manuscritos económico-filosóficos

El propósito general del presente documento será identificar la cardinalidad teórica de las contradicciones surgidas en el orden económico respecto a la apropiación del capital trabajo en el pensamiento del Marx joven y de si éste comporta una afirmación normativa de su teoría para el Marx maduro. Para el pensamiento político de Karl Marx que versa sobre la praxis en tanto acción transformadora de la realidad no se trata de “un problema teórico, sino un problema práctico.”[1] Seguir leyendo Ética, Derecho y Enajenación. Esbozo del conflicto con la interpretación normativa en Marx

Una defensa antiimperialista y una crítica marxista de Venezuela

por Pablo Pulgar Moya //

Escribir una columna así es siempre intrincado, por eso debemos formular algunos supuestos a fin de aclarar de forma general el panorama político en el cual se encuentra Venezuela– Se ha de reconocer, primero, la constante desinformación mediática que cierna sobre lo que sucede en Venezuela. El amplio espectro de la prensa (El Mercurio acá, entre otros, CNN, NYT, El Mundo, El País, etc.) sigue creando, ahora en contexto de elecciones, un clima propicio para una desestabilización económica general del país caribeño. No es algo nuevo el desvelamiento de intereses coordinados a fin de centrar el eje acusatorio sobre el gobierno de Venezuela desde los reiterados reparos de la administración de Rajoy, pasando ya por las propuestas sanciones de Macriy Luis Almagro– en su rol de secretario general de la OEA, las reiteradas peroratas de Trump y Pence, y últimamente las descalificaciones del Grupo de Lima. Hay que reconocer, segundo, el recrudecimiento del conflicto político en Venezuela se debe a la amalgama de factores exógenos y endógenos que ponen en jaque no solo la gobernabilidad del país que está ad portas de provocar un colapso del proyecto político bolivariano y, en este punto, se debe identificar qué errores en el proceso productivo son resarcibles desde la izquierda y cuáles factores externos. En este contexto, tercero, no se ha de minimizar la amenaza de una intervención imperialista por parte de Estados Unidos en el país, por lo tanto, toda crítica que se pueda elevar desde la izquierda tiene que rediseñar objetivos y prioridades. Junto a este último punto se debe mencionar la estrategia golpista de la derecha venezolana, la cual ha encontrado en la prensa y la derecha internacional un aliado confiable. Fuerzas contrarrevolucionarias, mayoría partidarios de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), han emprendido numerosas campañas golpistas y han sido presentados por el resto de la prensa como “demócratas”. Por último, cuarto, todo este contexto parece ideal para el come-back triunfante del neoliberalismo en la región, por lo que un análisis de las políticas económicas será crucial. Seguir leyendo Una defensa antiimperialista y una crítica marxista de Venezuela

Tony Cliff: el Capitalismo de Estado (1999)

¿Por qué sobrevivía el régimen estalinista?

¿Cuál era la naturaleza de las “Democracias Populares” de Europa oriental? ¿Qué decía sobre la naturaleza del régimen estalinista su creación? La teoría del capitalismo de Estado fue desarrollada intentando contestar a estas preguntas.

El primer documento en que definí a la Unión Soviética como capitalista de estado fue un largo escrito de 142 páginas, redactado en 1948 y titulado “La naturaleza de clase de la Rusia estalinista”. Sin embargo, para entender el génesis de la teoría es útil considerar a las “Democracias Populares”, esos países invadidos por el ejército ruso al final de la Segunda Guerra Mundial. Napoleón dijo, “Une armée dehors c’est l’état qui voyage” (Un ejército en el extranjero es el Estado en viaje), y esta máxima se aplica muy bien a lugares como Polonia y Hungría, cuyos gobiernos no eran más que extensiones del Estado ruso. Por esto, el estudio de los mismos daba una imagen del régimen de la “madre patria”. Seguir leyendo Tony Cliff: el Capitalismo de Estado (1999)

Breve historia del infinito. Una interpretación marxista [3ª y última parte]

por David  García Colín Carrillo  //

La topología, la dona y la taza

En buena parte de este texto hemos hablado del infinito relacionado con las matemáticas, pero el infinito real es mucho más complejo que su expresión abstracta. Para empezar, el infinito matemático puede referirse a cantidades infinitas implícitas en una magnitud finita –por ejemplo los infinitesimales contenidos entre el cero y el uno– o a los infinitos números naturales que comienzan por la unidad.

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Breve historia del infinito. Una interpretación marxista (2ª parte)

por David  García Colín Carrillo  //

El martirio de Giordano Bruno y los infinitos mundos

Las ideas materialistas de Lucrecio fueron recuperadas a inicios del siglo XV por  el cardenal alemán Nicolás de Cusa. Éste sostuvo que el universo es infinito y por tanto no tiene centro, que la tierra no ocupa el centro del cosmos y que es semejante a otros planetas; desarrolló una filosofía panteísta –la idea de que Dios y la naturaleza son lo mismo–precursora del materialismo moderno: “Dios está en todas las cosas, de la misma manera que todas ellas están en él”.1 La estafeta heredada por Lucrecio, Cusa y Copérnico fue retomada por el fraile dominico Giordano Bruno en el siglo XVI, más de mil años después de Lucrecio. Seguir leyendo Breve historia del infinito. Una interpretación marxista (2ª parte)

Breve Historia del Infinito. Una interpretación marxista (Parte 1)

por David  García Colín Carrillo  //

Introducción

Si preguntamos a cualquier persona por el significado del infinito encontraremos, normalmente, respuestas relacionadas con Dios, la religión y la metafísica. Sin embargo, desde que la filosofía materialista surgió en la antigua Grecia el infinito como problema filosófico fue arrebatado como monopolio de la religión; desde entonces, a través de los siglos, la ciencia ha estado tropezando con el infinito a pesar de los intentos por expurgarlo de su presencia. Seguir leyendo Breve Historia del Infinito. Una interpretación marxista (Parte 1)

Hacia una tasa de ganancia mundial, una vez más

por Michael Roberts //

Ya en 2012, me impresionó el trabajo de David Zachariah que calculó las tasas de ganancias nacionales de forma comparativa utilizando datos de las Extended Penn World Tables. Estas tablas fueron compiladas por Adalmir Marquetti que amplió los datos de la Tabla Mundial de Penn para permitir que los economistas marxistas pudieran hacer estimaciones más útiles del nivel y la evolución de la tasa de ganancia para muchos países en el período comprendido entre comienzos de la década de 1960 hasta la Gran Recesión de 2008-9. Seguir leyendo Hacia una tasa de ganancia mundial, una vez más

Ensayo sobre la melancolía de la izquierda: memoria del futuro

por Enzo Traverso //

 

El marxismo funcionó durante mucho tiempo como vehículo de una memoria de clase y de las luchas emancipatorias. Para ello periodizó la modernidad como una sucesión de revoluciones: una línea recta unía 1789 con 1917, pasando por 1848 y la Comuna de París. Pero se trataba en verdad de una memoria teleológica, una memoria para el futuro. Esa visión se plasmó en varias obras de arte analizadas en este artículo, que forma parte del libro Mélancolie de gauche(melancolía de izquierda), de Enzo Traverso. Se trata de producciones que transformaban la esperanza mesiánica en incitaciones a la acción revolucionaria Seguir leyendo Ensayo sobre la melancolía de la izquierda: memoria del futuro

La ruptura entre economía y política en el mundo del capital

por Jaime Osorio //

1

Llamamos capital a la unidad diferenciada de valor que articula relaciones sociales de explotación y dominio. En el mundo del capital toda relación de dominio de clases (para diferenciarlo de formas de opresión o de poder que no son constitutivamente de clases: padre/hijo; profesor/alumno; hombre/mujer, médico/paciente, etc.) es simultáneamente relación de explotación (directa, sobre trabajadores activos, o indirecta, sobre trabajadores inactivos) y toda relación de explotación es, a su vez, relación de dominio de clases.

2

El capital no puede revelarse en el mundo fenoménico como explotación y dominio, porque la burguesía es portadora de la promesa civilizatoria de conformar un mundo de hombres libres e iguales. A pesar de violentar esa promesa, sin embargo debe reconstituirla. Para ello debe conformar la ficción real de un mundo de hombres libres e iguales. Ficción, porque encubre y desvirtúa la esencia de su ser. Real, sin embargo, porque dicho trastocamiento actúa y alcanza consistencia. Opera de manera efectiva Seguir leyendo La ruptura entre economía y política en el mundo del capital

La despenalización bolchevique de la homosexualidad

por Fred Weston //

La Revolución de Octubre cambió radicalmente la situación de los homosexuales en Rusia, como lo hizo para las mujeres. En 1922, se aprobó el primer Código Penal de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Todas las viejas leyes zaristas fueron suspendidas hacia 1918 y cuando, finalmente, después de algunos años de debate, se adoptó la nueva constitución, la homosexualidad o “sodomía” como se la llamaba, fue despenalizada. Fue un avance enorme para los homosexuales, a quienes el régimen zarista podía arrestar, condenar a años de prisión o enviar a campos de trabajo forzado. Seguir leyendo La despenalización bolchevique de la homosexualidad

Guillermo Lora: el marxismo en Bolivia (1985)

1. El fantasma del comunismo

Los bolivianos llegaron a conocer la palabra comunismo por obra de los gobernantes y de los teóricos de la clase dominante, esto ya en el siglo XIX. Era evidente que el fantasma del comunismo recorría Europa y llenaba de terror a los potentados bolivianos que lograron bucear en la cultura. Las más de las veces era utilizado el término como espantapájaros por los gobernantes demagogos, buscando alertar a propios y extraños sobre un hipotético peligro de pérdida de la propiedad privada. Seguir leyendo Guillermo Lora: el marxismo en Bolivia (1985)

Lenin: Karl Marx (Breve esbozo biográfico, con una exposición del marxismo)

Carlos Marx nació el 5 de mayo (según el nuevo calendario) de 1818 en Tréveris (ciudad de la Prusia renana). Su padre era un abogado judío, convertido en 1824 al protestantismo. La familia de Marx era una familia acomodada, culta, pero no revolucionaria. Después de terminar en Tréveris sus estudios de bachillerato, Marx se inscribió en la universidad, primero en la de Bonn y luego en la de Berlín, estudiando jurisprudencia y, sobre todo, historia y filosofía. En 1841 terminó sus estudios universitarios, presentando una tesis sobre la filosofía de Epicuro. Por sus concepciones, Marx era entonces todavía un idealista hegeliano. En Berlín se adhirió al círculo de los “hegelianos de izquierda” (Bruno Bauer y otros), que se esforzaban por extraer de la filosofía de Hegel conclusiones ateas y revolucionarias. Seguir leyendo Lenin: Karl Marx (Breve esbozo biográfico, con una exposición del marxismo)

Terrorismo machista y capitalismo

por Carmen Máximo //

 

“Cambiar de raíz la situación de la mujer no será posible hasta que no cambien todas las condiciones de la vida social y doméstica”

Trotsky, Escritos sobre la cuestión femenina

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la violencia contra la mujer como todo acto que cause “un daño físico, sexual o psicológico a la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Seguir leyendo Terrorismo machista y capitalismo

Gramsci: democracia obrera

Hoy se impone un problema acuciante a todo socialista que tenga un sentido vivo de la responsabilidad histórica que recae sobre la clase trabajadora y sobre el partido que representa la conciencia crítica y activa de esa clase. 1

¿Cómo dominar las inmensas fuerzas desencadenadas por la guerra? ¿Cómo disciplinarlas y darles una forma política que contenga en sí la virtud de desarrollarse normalmente, de integrarse continuamente hasta convertirse en armazón del Estado socialista en el cual se encarnará la dictadura del proletariado? ¿Cómo soldar el presente con el porvenir, satisfaciendo las necesidades urgentes del presente y trabajando útilmente para crear y «anticipar» el porvenir? Seguir leyendo Gramsci: democracia obrera

Lenin se convierte en un marxista

por Tony Cliff //

En todas las religiones, no solo al hombre sagrado, sino también a sus ancestros se les otorga una piedad extraordinaria. De la misma manera, los artífices de la leyenda estalinista atribuyeron convicciones revolucionarias no solo a Lenin desde su primera infancia, sino también a sus padres. Una biografía oficial de Lenin, de 602 páginas, publicada bajo los auspicios del Instituto de Marxismo-Leninismo, en Moscú, en el año 1960 (Vladímir Ilich Lenin, Biografia), describía al padre de Lenin como un educador radical y progresista, y su casa en Simbirsk como una especie de club revolucionario. «Alexander (el hermano mayor de Lenin) establecía el tono», mientras que Vladímir «participaba con frecuencia en la discusión, y con mucho éxito». Seguir leyendo Lenin se convierte en un marxista

Las razones subyacentes de la Larga Depresión

por Michael Roberts  //

Hay dos nuevos papeles sustanciales que ofrecer un análisis interesante sobre las razones subyacentes de la Larga Depresión que las principales economías (o, al menos, los EEUU) han sufrido desde el final de la Gran Recesión en 2009 – en el crecimiento del PIB real, la productividad, la inversión y el empleo. Seguir leyendo Las razones subyacentes de la Larga Depresión

Althusser y el “objeto del conocimiento”

por Rolando Astarita //

Posiblemente Althusser haya sido el primer marxista que hizo todo un punto de la distinción entre objeto real y objeto del conocimiento. Al menos, no conozco otros marxistas anteriores que hayan desarrollado el punto. En cualquier caso, la influencia de Althusser ha perdurado en la izquierda (a veces de manera tácita) y la tesis de la “construcción del objeto de conocimiento” tiene implicancias para las investigaciones marxistas. Aunque no soy filósofo ni epistemólogo, mi interés por estas cuestiones deriva de problemas que se plantean en los estudios sociales y económicos, y en particular en la teoría de Marx. Debido a mi formación más focalizada en cuestiones referidas a la economía marxista, mi lectura de Hegel ha sido facilitada e influenciada por muchos especialistas, en particular de la tradición inglesa y alemana. Espero que estas notas sirvan como estímulo para profundizar en la crítica de una especie de marxismo que, con lenguaje crítpico, autovalida sus afirmaciones apelando a un infinito “concepto que se engendra a sí mismo”, y “olvidando” el “objeto real” que debería intentar explicar. Seguir leyendo Althusser y el “objeto del conocimiento”

David Harvey: la conquista del espacio

por Isidro López  //

La obra entera de David Harvey es una de las mayores contribuciones a la revitalización del marxismo de las últimas décadas. Una revitalización que, precisamente, por ser en buena parte de orden análitico ha devuelto al marxismo a su función como herramienta política práctica. Dos dimensiones que en el proyecto original de Marx eran inseparables. En realidad, el movimiento de desplazamiento original que opera Harvey con respecto al marxismo de anteriores décadas es tan sencillo cómo radical: se trata de asumir que la dinámica del capital y la de sus resistencias tienen lugar en el espacio. Los conceptos abstractos con los que los marxistas han analizado el mundo no se sitúan en algún punto intangible de eso que se llama la teoría sino que se despliegan en la geografía realmente existente y tienden a recomponerla a su imagen y semejanza, en la medida en que el conflicto social, la lucha de clases, lo permite. Desde luego, Harvey no ha sido el primer marxista en hablar del espacio y la geografía del capital, más bien ha recuperado y actualizado una tradición que viene desde el propio Marx y que llega hasta los años veinte o treinta del siglo XX, en la que la geografia del capital y de las luchas eran centrales. Una tradición que cerró el estalinismo decretando la renacionalización de las luchas obreras y que las corrientes marxistas de los cincuenta y sesenta enterraron entre toneladas de estructuralismo y de teoría; tan sólo las versiones poscoloniales del marxismo mantenían vivo, por motivos obvios, el estudio de los procesos geográficos desiguales en aquellos años. Seguir leyendo David Harvey: la conquista del espacio

Fuga de capitales y atraso económico

por Rolando Astarita //

En entradas anteriores señalé que uno de los principales problemas que dificulta el desarrollo en Argentina es que una parte sustancial del excedente (esto es, de la plusvalía) no se reinvierte productivamente en el país, y sale al exterior. Por ejemplo, en polémica con los K-economistas, escribí en septiembre de 2011: Seguir leyendo Fuga de capitales y atraso económico

El Partido de la Revolución

por Leo Pantich //

Una nueva explicación fresca y cautivadora de la Revolución Rusa para recordar su centenario, concluye con un tributo a los bolcheviques por actuar como los guardagujas de la historia, un término derivado de las pequeñas casetas que salpicaban el trazado ferroviario del Imperio Ruso en las cuales, desde hacía ya tiempo, los revolucionarios se reunían clandestinamente. Contra los llamados “marxistas legales”, que en 1917 usaron el término como epíteto para menospreciar a aquellos que tratarían de desviar la locomotora de la historia en su ruta desde la estación política feudal a la estación capitalista –a la cual estaba programada su llegada antes de que pudiera partir a su estación socialista final–, China Miéville pregunta en Octubre: “¿Qué podría ser más perjudicial para cualquier vestigio de teleología que aquellos que tenían en cuenta las vías alternativas de la historia?” Lo que hace que octubre de 1917 no sea solo “en última instancia trágico” pero aun “en última instancia inspirador” es que mostró que era posible actuar de forma decisiva como para acoplar, dicho con Miéville, “los cambios de aguja hacia las vías ocultas, a través de la historia más salvaje”

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El gobierno derechista de Hungría intenta destruir el archivo de Georg Lukács y su legado.

por Róbert Nárai //

Acababa de ponerse el sol el viernes por la noche cuando sonó el teléfono. Miklós Mesterházi del Lukács Archívum en Budapest se enteró de que la Academia Húngara de Ciencias (MTA) confiscaría toda la colección de manuscritos y correspondencia que se encontraban allí Seguir leyendo El gobierno derechista de Hungría intenta destruir el archivo de Georg Lukács y su legado.

Theotonio dos Santos: El surgimiento de las teorías del desarrollo

 

Con el final de la II Guerra Mundial comienza la decadencia definitiva de las potencias imperialistas que habían dominado el mundo desde finales del siglo  XIX hasta la I Guerra Mundial. El dominio colonial, cuestionado a partir de los años 20 por el surgimiento de la hegemonía norteamericana continuó, sin embargo, siendo practicado e incluso se exacerbaron las tentativas de volver a dividir el mundo. Fueron estas luchas por el dominio económico y territorial del planeta las que llevaron finalmente a la II Guerra Mundial. Seguir leyendo Theotonio dos Santos: El surgimiento de las teorías del desarrollo

Trotsky y el arte proletario

por Francisco Lugo //

“Todas las artes: el arte de la palabra, el teatro, la pintura, la música y la arquitectura, darán a este proceso una forma bella. […] Para decirlo mejor: el proceso de la edificación de la cultura y la autoeducación del hombre comunista también desarrollarán hasta el máximo todos los elementos vitales de las artes actuales […] y sobre estas cumbres se elevarán otras nuevas.” León Trotsky, Literatura y Revolución

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Van Heijenoort: el secretario tenaz, el alter ego, el editor.

por Juan Forn //

Jan Van Heijenoort tenía un don para la matemática: podía resolver de un golpe de vista ecuaciones con tres incógnitas. Por esa razón recibió beca completa para el Lycée St-Louis de París, pero no fue por eso que se convirtió en secretario, traductor y guardaespaldas de León Trotsky cuando acababa de cumplir veinte años, aunque la situación que enfrentaba Trotsky en su exilio era una suma de incógnitas casi imposible de resolver para una cabeza normal. Como bien se sabe, Stalin expulsó de la URSS a su archienemigo y casi enseguida decidió enmendar el error a su manera habitual: haciéndolo matar. La tarea le demandó casi diez años y buena parte de esa demora se debió a la silenciosa y fiel presencia de Van Heijenoort junto a Trotsky. Seguir leyendo Van Heijenoort: el secretario tenaz, el alter ego, el editor.

Una semana negra para los mercados financieros en el mundo

por Patricio Guzmán //

Los mercados, a pesar de su experiencia colectiva, aparentemente están destinados a repetir la historia en la que la exuberancia irracional  es seguida por la desesperación igualmente irracional. Periodos de caos son el resultado inevitable.”  Spencer Anderson.

 

Los resultados de la bolsa arrojaron pérdidas generalizadas en el mundo la semana pasada. Empezando por Wall Street en los Estados Unidos, en solo cinco días grandes empresas perdieron el 20% de su valor en bolsa. El efecto contagio hacia las otras bolsas importantes en el mundo fue rápido. Entre las empresas más perjudicadas por la “semana negra” estuvieron las acciones de empresas tecnlogicas cuyo valor bursátil se mide con el índice S&P 500. Google perdió el 15%, facebook retrocedió 11%. Microsoft 10%, IBM cayó 9%. Los bancos de inversiones gigantes también fueron duramente afectados, Wells Fargo tuvo una caída del 15%, JP Morgan perdió 8% y Bank of America cayò 7%. Seguir leyendo Una semana negra para los mercados financieros en el mundo

Darwin, Marx y las dedicatorias de “El Capital”

por Salvador López Arnal //

Aquel que entienda al babuino contribuirá a la metafísica más queJohn Locke”.

Charles Darwin, cuaderno D, agosto de 1838.

Maestro, periodista, compañero y amigo de Marx, miembro del comité de correspondencia comunista de Bruselas entre 1846 y 1847 y de la oficina central de la Liga de los Comunistas, redactor de la Nueva Gaceta Renana entre 1848 y 1849, emigrado a Suiza en 1849 y a Inglaterra en 1851, Wilhelm Friedrich Wolf falleció en 1864. Tres años más tarde, su amigo le dedicaba el libro I de El Capital, la única parte que llegó a publicar en vida, con las siguientes palabras1: Seguir leyendo Darwin, Marx y las dedicatorias de “El Capital”

Ted Grant: democracia o bonapartismo en Europa (respuesta a Pierre Frank)

El aforismo de Lenin de que vivimos en una época de guerras y revoluciones, a lo que Trotsky añadió, “y contrarrevoluciones”, se ha visto ampliamente demostrado por la historia de las últimas tres décadas. Pocos períodos en la historia han estado llenos de convulsiones y enfrentamientos tan fantásticos entre las naciones y las clases, de cambios tan calidoscópicos y manipulaciones de regímenes políticos mediante los cuales el capital financiero mantiene su dominio sobre los pueblos. Así, es doblemente importante para aquellos que siguen las enseñanzas científicas del marxismo, que pretenden hacer un análisis teórico de los acontecimientos, hacer un examen cuidadoso y escrupuloso de los cambios que se están produciendo si quieren orientarse correctamente hacia la vanguardia y proporcionar una dirección a las masas. Seguir leyendo Ted Grant: democracia o bonapartismo en Europa (respuesta a Pierre Frank)

Ruy Mauro Marini: similitudes y diferencias

por Claudio Katz

En los últimos trabajos de su intensa trayectoria el principal teórico de la dependencia indagó la dinámica de la mundialización. Observó el inicio de un nuevo periodo asentado en el funcionamiento internacionalizado del capitalismo (Marini, 1996: 231-252). Algunos intérpretes estiman que esa investigación coronó su obra previa e inauguró el estudio de la economía política de la globalización (Martins, 2013: 31-54).

Ese desplazamiento analítico confirmó la enorme capacidad de Marini para abordar los procesos más relevantes de cada coyuntura. Sus señalamientos anticiparon varias características de la etapa que sucedió a su fallecimiento. Evaluar esas observaciones a la luz de lo ocurrido es un buen camino para actualizar su teoría.

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Simone Weil: lucidez y delirio

por Antonio García Vila //

Como a menudo se ha afirmado Simone Weil es una mística del siglo XX. Algo aparentemente contradictorio, pues el pasado siglo ya no parecía una época propicia para tales devaneos con el más allá –o el más acá, según se mire–, pero lo cierto es que Simone Weil tampoco es un personaje “normal”. Seguir leyendo Simone Weil: lucidez y delirio

Muertes luminosas, vidas en la oscuridad. Heroísmo y traición en la militancia revolucionaria de los setenta en la Argentina y Chile

por María Olga Ruiz*

Introducción

Este artículo se aproxima a la experiencia de tres organizaciones políticas que en la década de los sesenta y setenta de la segunda mitad del siglo XX adoptaron la lucha armada como principal estrategia para conquistar el socialismo: Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile (en adelante MIR) y el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (en adelante PRT-ERP) y Montoneros de la Argentina. Seguir leyendo Muertes luminosas, vidas en la oscuridad. Heroísmo y traición en la militancia revolucionaria de los setenta en la Argentina y Chile

Gramsci: Dante y Maquiavelo

Hay que limpiar la doctrina política de Dante de todas las construcciones posteriores, reduciéndola a su precisa significación histórica. Una cosa es el que, por la importancia de Dante como elemento de la cultura italiana, sus ideas y sus doctrinas hayan tenido una eficacia sugestiva para estimular y solicitar el pensamiento político nacional; pero hay que excluir que esas doctrinas hayan tenido un valor genético propio, en sentido orgánico. Las soluciones pasadas de determinados problemas ayudan a encontrar la solución de problemas actuales análogos, por la costumbre crítica cultural que se crea en la disciplina del estudio, pero no se puede nunca decir que la solución actual dependa genéticamente de las soluciones pasadas: la génesis de aquélla se encuentra en la situación actual y sólo en ella. Este criterio no es absoluto, o sea, no tiene que llevarse al absurdo: entonces se caería en el empirismo, porque máximo actualismo es empirismo máximo. Seguir leyendo Gramsci: Dante y Maquiavelo

Lenin: Acerca del problema de las nacionalidades o sobre la “autonomización”

En mis obras acerca del problema nacional he escrito ya que el planteamiento abstracto del problema del nacionalismo en general no sirve para nada. Es necesario distinguir entre el nacionalismo de la nación opresora y el nacionalismo de la nación oprimida, entre el nacionalismo de la nación grande y el nacionalismo de la nación pequeña. Seguir leyendo Lenin: Acerca del problema de las nacionalidades o sobre la “autonomización”

Los problemas de la izquierda revolucionaria

por Gustavo Burgos //

El día de ayer los fiscales Gajardo y Norambuena renunciaron al Ministerio Público, en protesta por la política de impunidad que ha caracterizado a su institución respecto de los casos r de corrupción y financiamiento ilegal de la política. El Fiscal Nacional Abbott, en una pobre defensa de su proceder, indicó que su institución era “más que dos fiscales”. Seguir leyendo Los problemas de la izquierda revolucionaria

La derecha chilena gana las elecciones mientras el Frente Amplio de “izquierda” se incorpora a la élite política

por Andrea Lobo //

Desde que el expresidente multimillonario de Chile, Sebastián Piñera (2010-2014) , consiguió su segundo mandato el 17 de diciembre, la prensa burguesa internacional ha aplaudido su victoria contra Alejandro Guillier de la coalición socialdemócrata y estalinista, Nueva Mayoría, como si fuese una necesaria señal de estabilidad del dominio burgués. Seguir leyendo La derecha chilena gana las elecciones mientras el Frente Amplio de “izquierda” se incorpora a la élite política

Theodor Adorno: televisión y cultura de masas

El efecto de la televisión no puede enunciarse debidamente en términos de éxito o fracaso, gusto o rechazo, aprobación o desaprobación. Más bien se debería hacer una tentativa, con ayuda de categorías de la psicología profunda y de un conocimiento previo de los medios para las masas, por concretar cierto número de conceptos teóricos mediante los cuales podría estudiarse el efecto potencial de la televisión, su influencia en diversas capas de la personalidad del espectador. Parece oportuno indagar sistemáticamente los estímulos socio-psicológicos que son típicos del material televisado tanto en un nivel descriptivo como en un nivel psicodinámico, analizar sus supuestos previos así como su pauta total y evaluar el efecto que es posible que produzcan. Cabe esperar que, en última instancia, este procedimiento traiga a luz una serie de recomendaciones sobre el modo de tratar estos estímulos a fin de producir el efecto más conveniente de la televisión. Al revelar las implicaciones socio-psicológicas y los mecanismos de la televisión, que a menudo actúan con el disfraz de un falso realismo, no sólo podrán mejorarse los programas sino que también -y esto es tal vez más importante- podrá sensibilizarse al público en cuanto el efecto inicuo de algunos de estos mecanismos. Seguir leyendo Theodor Adorno: televisión y cultura de masas

El silencio de una generación (tras las huellas de la corriente trotskista de Nahuel Moreno en Chile, 1979-1993)

por Mariano Vega Jara //

Tal como en  la novela de Laura Restrepo, Demasiados Héroes, la investigación-memoria sobre el pasado de una ex militante trotskista colombiana en la última dictadura militar de Argentina –su historia personal—, los orígenes de la tradición fundada por Nahuel Moreno (Hugo Bressano) en Chile han permanecidos velados por los años de la transición pactada con la dictadura militar de Pinochet, mas, fundamentalmente, por la crisis y posterior ruptura con el el trotskismo como una corriente marxista revolucionaria luego de la caída de los Estados obreros y la URSS. El silencio de una generación sobre su experiencia militante se disolvió hacia una fase de subsidencia en sus vidas personales, cotidianas. El pasado militante quedó en ello. Pasado. Seguir leyendo El silencio de una generación (tras las huellas de la corriente trotskista de Nahuel Moreno en Chile, 1979-1993)

Del trotskismo peruano: contribución a un balance del Morenismo

por Sergio Bravo // 
El morenismo es una de las principales corrientes centristas tradicionales que se reivindican trotskistas. Aparecida durante los años ‘50, se sumó a la creación oportunista del llamado Secretariado Unificado de la IV Internacional en 1963. Este es un texto acerca del morenismo en los años ’80 Seguir leyendo Del trotskismo peruano: contribución a un balance del Morenismo

2018: el mundo al revés

por Alan Woods //

Donald Trump dio la bienvenida al Año Nuevo a su manera inimitable: rodeado por su clan social y político en los alrededores opulentos de su exclusivo club Mar-a-Lago en Florida, acompañado por un grupo representativo de todos los segmentos de la sociedad estadounidense, desde estrellas de cine a multimillonarios. Seguir leyendo 2018: el mundo al revés

Simone de Beauvoir: la mujer y el materialismo histórico

La teoría del materialismo histórico ha sacado a la luz verdades importantísimas. La humanidad no es una especie animal: es una realidad histórica. La sociedad humana es una anti-physis: no sufre pasivamente la presencia de la naturaleza, la toma por su cuenta. Esta recuperación no es una operación interior y subjetiva, sino que se efectúa objetivamente en la praxis. De este modo, no podría ser considerada la mujer, simplemente, como un organismo sexuado; entre los datos biológicos, tienen importancia sólo los que adquieren en la acción un valor concreto; la conciencia que la mujer adquiere de sí misma no está definida por su sola sexualidad: refleja una situación dependiente de la estructura económica de la sociedad, estructura que traduce el grado de evolución técnica alcanzado por la humanidad. Hemos visto que, biológicamente, los dos rasgos esenciales que caracterizan a la mujer son los siguientes: su aprehensión del mundo es menos amplia que la del hombre; está más estrechamente esclavizada a la especie. Pero estos hechos adquieren un valor del todo distinto según el contexto económico y social. En la historia humana, la aprehensión del mundo no se define jamás por el cuerpo desnudo: la mano, con su pulgar aprehensor, ya se supera hacia el instrumento que multiplica su poder; desde los más antiguos documentos de la historia, el hombre siempre se nos presenta armado. En los tiempos en que se trataba de blandir pesadas clavas, la debilidad física de la mujer constituía una flagrante inferioridad: basta que el instrumento exija una fuerza ligeramente superior a la de la que ella dispone para que aparezca radicalmente impotente. Mas puede suceder, por el contrario, que la técnica anule la diferencia muscular que separa al hombre de la mujer: la abundancia no crea superioridad más que ante la perspectiva de una necesidad; no es preferible tener demasiado a tener suficiente.  Así, el manejo de un gran número de máquinas modernas no exige más que una parte de los recursos viriles: si el mínimo necesario no es superior a la capacidad de la mujer, ésta se iguala en el trabajo con el hombre. En realidad, hoy pueden desencadenarse inmensos despliegues de energía simplemente oprimiendo un botón. En cuanto a las servidumbres de la maternidad, según las costumbres, adquieren una importancia sumamente variable: son abrumadoras si se imponen a la mujer numerosos partos y si tiene que alimentar sin ayuda a los hijos; si procrea libremente, si la sociedad acude en su ayuda durante el embarazo y se ocupa del niño, las cargas maternales son ligeras y pueden compensarse con facilidad en el dominio del trabajo. Seguir leyendo Simone de Beauvoir: la mujer y el materialismo histórico

Tony Cliff: la clase trabajadora y los oprimidos

¿Por qué Carlos Marx daba tanta importancia al papel de la clase trabajadora? No fue por la cantidad de personas que la componían. De hecho, cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista, los únicos dos países donde se había completado la Revolución Industrial eran Inglaterra y Bélgica. Seguir leyendo Tony Cliff: la clase trabajadora y los oprimidos

¿Qué es el anti neoliberalismo?

por Ibán de Rementería //

El neoliberalismo es una doctrina económica y política promovida por el capital financiero internacional, que surge y se hace relevante ante la crisis de reproducción ampliada del capital que  se manifiesta a inicios de la década de los años setenta del siglo pasado, esta crisis fue atribuida al alza vertiginosa de los precios del petróleo y al fin del patrón dólar-oro dictaminada por el Presidente Nixon. No obstante, las recurrentes crisis del capitalismo se hacen manifiestas por la imposibilidad del capital de reinvertir en la misma actividad que le permitió obtener sus ganancias y utilidades, esto se conoce como la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, por lo tanto el capital siempre deben de buscar nueva actividades económicas, sociales y culturales donde invertir para así asegurar su reproducción ampliada. Seguir leyendo ¿Qué es el anti neoliberalismo?

Emma Goldmann recuerda Kropotkin

por Emma Goldman //

Entre los que yo deseaba ver cuando llegué a Rusia en enero de 1920, estaba Piotr Alekséyevich Kropotkin. Inmediatamente averigüé la manera de encontrarlo. Me informaron que el único medio sería cuando fuese a Moscú, debido al hecho de que Kropotkin vivía en Dmítrov, una pequeña aldea a unas 60 verstas de distancia de la ciudad. Debido al país estar tan devastado por la guerra, no me quedó otro recurso que esperar a una oportunidad de ir a Moscú, pero afortunadamente pronto se me presentó la oportunidad. Seguir leyendo Emma Goldmann recuerda Kropotkin

Entrevista a Ervand Abrahamian: Irán, pasado y presente

por Eskandar Sadeghi-Boroujerdi //

En esta entrevista, Ervand Abrahamian, uno de los historiadores iraníes más destacados de su generación, conversa con Eskandar Sadeghi-Boroujerdi sobre sus 50 años de carrera profesional y las ideas que han determinado la comprensión tanto popular como académica de los acontecimientos, las organizaciones políticas y los movimientos que han influido en la evolución de Irán y su política en el siglo XX. Los escritos de Abrahamian sobre cuestiones tan diversas como el Partido Comunista Tudeh, el movimiento obrero iraní, el golpe de Estado de 1953 orquestado por la CIA y el MI6, el ayatolá Jomeini y el populismo, han marcado el tono de los debates tanto en Irán como en Occidente. Seguir leyendo Entrevista a Ervand Abrahamian: Irán, pasado y presente

La potencia de la crisis (o cómo politizar de nuevo la locura tras el final de la antipsiquiatría).

por Alfredo Aracil //

¿Qué fue de la antipsiquiatría? ¿Qué sucedió con aquel popular fenómeno literario y mediático que, del mundo cerrado de los manicomios y de las discusiones técnicas entre profesionales, irrumpe en la opinión pública a finales de los años setenta? ¿Qué queda de la lucha por los derechos de los locos, que la oposición democrática incorpora a su agenda política, en parte, debido al boom de la filosofía posestructuralista, aunque sobre todo a causa de una cadena de reportajes sobre las miserables condiciones de vida de los manicomios españoles que aparecen tanto en la prensa underground como en los medios generalistas? Seguir leyendo La potencia de la crisis (o cómo politizar de nuevo la locura tras el final de la antipsiquiatría).

La Iglesia en la guerra civil española: memoria histórica, asesinatos y beatificación

por Jaume Botey //

La beatificación masiva de religiosos, religiosas y sacerdotes fusilados durante la Guerra Civil en la zona republicana constituye, objetivamente, una nueva humillación a los fusilados por los franquistas, que durante más de 70 años han sido silenciados. Franco los castigó con la condena y la muerte y la Transición los castigó con el olvido. El pretexto era no reabrir heridas. Quienes gestionaron la Transición temieron que poner a la luz pública lo que ocurrió podía poner en cuestión el alzamiento, la guerra, el franquismo y la misma Transición, es decir, los cimientos de la España actual. Porque todo el mundo desea que los “suyos” desempeñen el papel de víctimas y no el de victimarios. Seguir leyendo La Iglesia en la guerra civil española: memoria histórica, asesinatos y beatificación

Beneficios sin inversión en el capitalismo financiero. Una explicación marxista de las apariencias.

 

por Facund Fora Alcalde //

A pesar de las distintas consideraciones respecto a la dirección de la causalidad, todas las corrientes de la economía heterodoxa explican la existencia de una relación positiva entre ganancias e inversión (Stockhammer, 2006). Siguiendo esta corriente de pensamiento, el descenso en las tasas de acumulación experimentado desde los años ochenta en las economías desarrolladas debería haberse visto acompañado por un descenso de la tasa de ganancia. Sin embargo, las tasas de beneficio han aumentado al mismo tiempo que la acumulación de capital ha disminuido, un hecho que “no tiene precedentes en la historia del capitalismo” (Husson, 2009, p.1) y que ha supuesto la aparición de un rompecabezas macroeconómico (Stockhammer, 2006; véase también Stockhammer, 2004; Bakir y Campbell, 2009 y Duménil y Lévy, 2004a). Seguir leyendo Beneficios sin inversión en el capitalismo financiero. Una explicación marxista de las apariencias.

Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo

por François Chesnais //

En febrero publiqué en la web de A L’Encontre un artículo 1/en el que avanzaba la hipótesis de un modo de producción que se encuentra en una situación histórica en la que ya no consigue superar sus límites «inmanentes», tal como fueron explícitamente definidos por Marx 2/, ni los correspondientes a las relaciones del capitalismo con el entorno, de los que se ha tenido conciencia sólo mucho más tarde. En el artículo de febrero no se abordaban las dimensiones financieras del impasse del capitalismo. El objeto de este artículo es llenar esta laguna y continuar un trabajo que es también de clarificación personal. Sólo se abordan las dimensiones económicas de la financiarización y no las de carácter social que son al menos igual de importantes. Seguir leyendo Las dimensiones financieras del impasse del capitalismo

Capital financiero, especulación e “inversión pasiva”

por Rolando Astarita //

Desde los años 1990 la tesis de la finaciarización ha gozado de una importante aceptación en los medios progresistas y de izquierda, incluido el marxismo. Entre los principales exponentes de la financiarización encontramos a Chesnais y sus colaboradores. Chesnais ha tenido una fuerte influencia en Argentina y en otros países de América Latina. Seguir leyendo Capital financiero, especulación e “inversión pasiva”

Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

por Joaquín Miras Albarrán // 

Prólogo a Democracia y lucha de clases en la Antigüedad

El autor de la presente obra, que se traduce por primera vez al castellano, es uno de los pocos, verdaderos, grandes pensadores políticos del siglo XX, y un revolucionario. El lector puede quedar sorprendido ante este juicio, e incluso abrigar sospechas  por cuanto Arthur Rosenberg, que falleció hace seis decenios, es un perfecto desconocido. Seguir leyendo Arthur Rosenberg, un pensador proscrito

Argentina: se abre un debate en la izquierda revolucionaria.

TEXTO DE DISCUSION SOBRE SITUACION NACIONAL

  • Este texto trata de recoger una discusión con un amplio grupo de compañeros de nuestro grupo y no cuyo disparador del mismo fue el resultado electoral del pasado 22 de octubre (elecciones parlamentarias, de medio término, en la Argentina). El grupo SOCIALISMO REVOLUCIONARIO aportó al mismo su declaración política previa a dicho evento electoral (ver anexo). Lo que sigue son apuntes tomados con el objetivo de aportar a la continuidad del debate y de la acción política. Tienen la posibilidad del error o la omisión de quizás no poder recoger a fondo muchas intervenciones. Pero el valor creemos de sin intentar ser “un documento nacional” ni mucho menos, de un texto que permita desarrollar la discusión. Es en este sentido que nos proponemos (y proponemos) encarar en los próximos meses un estudio y debate sobre distintos temas como ser un análisis de la realidad económica de argentina ligada a la mundial y la no menos importante discusión sobre la organización de los revolucionarios, a la cal podríamos definir como la discusión del “partido”. Queremos hacerlo colectivamente y a esta discusión como las venideras te invitamos abiertamente

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Piñera, la bancarrota del reformismo burgués y las tareas de la izquierda

por Gustavo Burgos //

El triunfo de Piñera en la pasada elección presidencial debe ser considerado una derrota transitoria para los trabajadores. La burguesía ha logrado pasar a la ofensiva, ha retomado la iniciativa política y movilizado a todas las fuerzas de la reacción en defensa de su posición dentro del régimen. Seguir leyendo Piñera, la bancarrota del reformismo burgués y las tareas de la izquierda

Economía mundial: todo muy bien… Sra. Marquesa

por Eric Toussaint //

“Todo va muy bien, señora marquesa” (Tout va très bien, madame la marquise) 1/ es una canción de 1935 que conoció en Francia un gran éxito en plena crisis. Traducida a numerosas lenguas, esta frase se ha convertido en una expresión proverbial para designar una actitud de ceguera ante una situación desesperada Seguir leyendo Economía mundial: todo muy bien… Sra. Marquesa

Los bolcheviques y las reivindicaciones feministas: una relación tumultuosa

Marijke Colle //

Fue una manifestación de mujeres la chispa que, en febrero de 1917, hizo estallar la revolución rusa. No obstante, las reivindicaciones feministas estaban lejos de ser una de las principales preocupaciones de los dirigentes revolucionarios de la época. El torbellino de la revolución trajo la emancipación de las mujeres rusas… antes de un rápido retorno al modelo tradicional de la familia Seguir leyendo Los bolcheviques y las reivindicaciones feministas: una relación tumultuosa

Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

por Santiago Mayor //

Aunque sus líderes más conocidos fueron Lenin, Trotsky y Stalin, hubo una mujer que sobresalió en un mundo hegemonizado por los hombres: Alexandra Kolontái, la primera mujer que formó parte de un Gobierno en la historia, al frente del Comisariado del Pueblo [Ministerio] para el Bienestar Social. Seguir leyendo Alexandra Kolontái: la feminista bolchevique que se convirtió en la primera mujer en un Gobierno

Ernest Mandel: por qué Keynes no es la respuesta y el ocaso del monetarismo (1992)*

Al volverse aparentes las desastrosas consecuencias de las políticas de libre mercado, se levantan voces en círculos capitalistas y socialdemócratas pidiendo la intervención del estado para revivir la economía. Pero, ¿es realmente una alternativa? ¿Tendría una nueva ronda de intervención estatal en la economía y crecimiento financiado por deuda efectos beneficiosos para los trabajadores? Aquí ERNEST MANDEL argumenta que las políticas reflacionarias del keynesianismo tradicional deben ser distinguidas de las políticas de déficit presupuestario de Thatcher y Reagan; y que la reflación capitalista trae solo ventajas a corto plazo para la clase trabajadora, e inevitablemente desemboca en una nueva recesión Seguir leyendo Ernest Mandel: por qué Keynes no es la respuesta y el ocaso del monetarismo (1992)*

Cómo la Revolución Bolchevique salvó el arte vanguardista

por Paul Mitchell // 

La exposición “Rusia Radical” en Norwich es un asunto pequeño en comparación con algunos shows exitosos que marcan el centenario de la Revolución de octubre de 1917 que se han organizado en Londres y mundialmente. Pero eso no debería desalentar a nadie que quiera ir. Seguir leyendo Cómo la Revolución Bolchevique salvó el arte vanguardista

Entrevista a Juan Dal Maso: “Gramsci es un autor que es de todo el mundo”

 

por Brais Fernández y Victor de la Fuente

Juan Dal Maso es autor de un libro titulado El marxismo de Gramsci, públicado originalmente en Argentina y recién publicado en España. Lo entrevistamos a raíz de la presentación de su libro en Madrid Seguir leyendo Entrevista a Juan Dal Maso: “Gramsci es un autor que es de todo el mundo”

La identidad de clase del Frente Amplio y las tareas de la izquierda

por Gustavo Burgos //

Raúl Zurita, uno de los más grandes poetas chilenos vivos e insigne figura de la izquierda criolla, ha difundido una carta en la que emplaza dramáticamente al Frente Amplio a votar por Guillier el próximo 17 de diciembre: “No son sólo cuatro años, son los próximos cien años, y la lucha de ahora es decisiva, si la partida la ganan ellos, los que no queremos, no serán cuatro años, no se equivoquen. No crean que pasado este “retroceso” serán ustedes los que estarán allí para remediarlo. No repitamos el error histórico de menospreciar al verdadero enemigo. No dejen que ellos les roben a ustedes el porvenir, no permitan que nosotros, sus padres, muramos en un país gobernado por los mismos que nos diezmaron, que nos exiliaron, que nos mataron”. Conmueve Zurita, se trata de los próximos cien años y de dejar morir a los padres. Seguir leyendo La identidad de clase del Frente Amplio y las tareas de la izquierda

Fulgor y muerte de la revolución

por Manuel Gari //

Pocas veces un triunfo político tan deslumbrante y esperanzador como la toma del poder por los soviets en la Rusia zarista tuvo un desenlace tan dramático y devastador para la conciencia del movimiento popular en todo el mundo. Este es el meollo de la cuestión que intentan explicar buena parte de los artículos de Espacio Público del debate titulado “Hablemos de la Revolución de Octubre”. Pero es pertinente hacerse algunas preguntas. ¿Tiene algún interés reflexionar sobre acontecimientos ocurridos en Rusia hace un siglo? ¿Por qué se han publicado más de 11.000 artículos en el mundo durante los meses de setiembre y octubre de 2017 y se han realizado centenares de seminarios y conferencias sobre la “revolución bolchevique”? ¿Podemos rescatar algo de aquel legado? ¿Acaso cabe aprender algo de la experiencia Seguir leyendo Fulgor y muerte de la revolución

La Revolución de Octubre y la guerra de las interpretaciones

por Pepe Gutiérrez-Álvarez //

1. Introducción

Estas notas se inscriben en el espacio de la “gran derrota” del “desafío soviético”, pero también en el inicio de una nueva coyuntura en la que el “pensamiento único” sobre Octubre del 17 está siendo contestado, de una réplica que se está manifestando en la propia amplitud que el centenario está logrando en muchas partes. De alguna manera, este combate por la historia está resultando como una reedición de otras “resurrecciones”, solamente que esta vez el pozo de la derrota ha sido infinitamente mayor. También sucede que después de todo lo que ha caído, la explicación del siglo ha perdido en homogeneidad y ha ganado, si acaso, en matiz, ahora ya no solamente hay debate entre las escuelas, es que cada escuela representa puntos de mira bastante diversificados Seguir leyendo La Revolución de Octubre y la guerra de las interpretaciones

Segunda vuelta electoral: Chile en la hora de la Izquierda

por Gustavo Burgos //

Pocas veces -no ocurría desde el Plebiscito de 1988- un acto electoral acompaña con tanta claridad el desarrollo de la lucha de clases, actuando como un catalizador de las fuerzas en pugna. En efecto, el proceso electoral en el que nos encontramos inmersos da cuenta de este hecho: un simple cambio en el sistema electoral originó un cambio en la composición del Congreso el cual comienza a reflejar de forma menos distorsionada que antes, la fuerza electoral de los partidos políticos legales. Así, cualquiera sea el resultado de la segunda vuelta el próximo 17 de diciembre, la derecha –oficialmente- es minoría en el parlamento. Seguir leyendo Segunda vuelta electoral: Chile en la hora de la Izquierda

Lenin: cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial

Informe pronunciado ante el IV Congreso de la Internacional Comunista el 13 de noviembre de 1922

Camaradas: En la lista de oradores figuro como el informante principal, pero comprenderéis que, después de mi larga enfermedad, no estoy en condiciones de pronunciar un informe amplio. No podré hacer más que una introducción a los problemas de más importancia. Mi tema será muy limitado. El tema Cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial es demasiado amplio y grandioso para que pueda agotarlo un solo orador y en un solo discurso. Seguir leyendo Lenin: cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial

Stalinismo y burocratización, la enfermedad de la Revolución de Octubre

por Francisco Louça //

 

En sus Notas de Prisión, Rosa Luxemburgo, que acompañaba en la distancia, pero con fervor, la revolución en Petrogrado y Moscú, consciente de los riesgos y de los peligros – tal vez con más clarividencia que cualquier dirigente revolucionario de esa segunda generación del marxismo-, apeló a la solidaridad sin abdicar de su espíritu crítico. Escribió que “Concretamente, lo que nos puede traer luz a los tesoros de la experiencia y las enseñanzas no es una apología ciega, sino una crítica penetrante y reflexiva. Porque una revolución proletaria modelo en un país aislado, agotado por la guerra mundial, estrangulado por el imperialismo, traicionado por el proletariado internacional, sería un milagro. Lo que importa es distinguir, en la política bolchevique, lo esencial de lo accesorio, lo sustancial de lo fortuito.”

Si distinguir lo esencial de lo accesorio y de lo fortuito es siempre difícil, lo es más cuando existe una distancia histórica que difumina las dificultades de las decisiones inmediatas y oculta las contradicciones y los dramas de una revolución en curso, rechazar la “apología ciega” y mantener una “crítica penetrante y reflexiva” es por lo menos indispensable.

En los siete puntos siguientes, sitúo y discuto brevemente algunos de los impactos y consecuencias de la revolución de Octubre de 1917, refiriéndome al recorrido de algunos de sus protagonistas, con la misma preocupación por evitar la apología y repensar críticamente, como se merece, el gran acontecimiento que alteró el curso del siglo XX.

Tariq Ali, en el New York Times de 3 de abril de 2017, escribió la cita de Winston Churchill sobre Lenin: “Su mente era un instrumento notable”, escribió el estadista británico, poco dado a alabanzas de los enemigos. Churchill agregó, en un tono aún más grandilocuente: “Cuando brillaba, su luz iluminaba el mundo entero, su historia, sus dificultades, sus farsas y, sobre todo, sus injusticias.”

¿Sería eso? ¿Una “luz que iluminaba las injusticias” del mundo? Lo era sin duda para Churchill, que por aquel entonces ya era un político con carrera en el Reino Unido (fue ministro de Marina durante la Guerra Mundial), uno de los líderes conservadores que después de la revolución se convertiría en el principal promotor de la invasión de Rusia por las tropas de su país. Sin embargo, lo que revela la frase es el impacto simbólico, político y social de la revolución rusa, así como la figura de Lenin.

Esa revolución fue consecuencia de la Primera Guerra Mundial, pero también por las circunstancias del imperio zarista, que desencadenó un movimiento de pánico entre las clases dominantes (que respondieron con grandes concesiones desde inicios de los años 20, pero también con la movilización de las primeras milicias fascistas). La revolución sorprendió y asustó, pues en Europa solo había pasado algo similar en las décadas anteriores y, en menor escala, con la Comuna de París.

Sin embargo, la revolución estaba anunciada. En 1905 se fundaron los soviets en las principales ciudades rusas, en 1910 comenzaba la revolución mexicana y, al año siguiente, la china. Durante los años de represión, y después durante la matanza que fue la Gran Guerra, el debate político y la recomposición del movimiento que entonces se llamaba socialdemocracia (y que hasta 1914 incluía todas las principales corrientes socialistas y revolucionarias) fue creciendo, demostrando que los pilares del viejo mundo se estaban destruyendo. De hecho, al contrario de los grandes procesos revolucionarios del pasado (Inglaterra en 1648, Estados Unidos en 1776 y después, Francia en 1789, incluso en el caso de la Comuna en 1871), la revolución rusa fue concebida estratégicamente, fue discutida y planeada, en el contexto de precipitación provocado por la caída del Zar y por los meses de transición desde la revolución de febrero de 1917. Fue la primera revolución subjetivamente preparada en la historia de la humanidad.

Cambiando los ejes de la política europea y mundial, la revolución de Octubre desencadenó o acentuó otras alteraciones sísmicas en los años 20 (Alemania, Hungría, Bulgaria, Italia) influyó después en la victoria electoral de la izquierda francesa y la revolución republicana en España, así como la transformación del mapa político de izquierdas en todo el mundo. La respuesta de las clases dominantes fue el fascismo y el nazismo, y, por tanto, la Segunda Guerra Mundial.

¿Es posible una revolución socialista en un país atrasado?

Una de las grandes discusiones entre la izquierda rusa era nada menos que la posibilidad de una revolución socialista en el país – y la mayoría de las opiniones favorecían una visión escéptica.

Los teóricos del populismo ruso (Danielson, Vorontsoy) adoptaban la postura aparentemente más a la izquierda: considerando los límites de la industria rusa y de su mercado interno, así como la debilidad de la burguesía moderna en el Estado zarista, los populistas defendían la posibilidad de una revolución que instaurase el socialismo, pero se referían a un socialismo basado en comunidades agrarias , asociaciones campesinas y pequeños propietarios, de ahí también su insistencia en las reivindicaciones de redistribución de la tierra

Los llamados “marxistas legales” (Tugan, Bulgakov) esperaban que las promesas de las reformas liberales de la monarquía hiciesen posible un crecimiento de la industria moderna y de la clase obrera, y que la lucha sindical y electoral consiguiese un nuevo espacio en el imperio zarista.

Las dos alas de la socialdemocracia rusa, tanto los mencheviques(Plekanov) como los bolcheviques (Lenin, Bukarin, Zinoviev) consideraban que habría necesariamente una fase de desarrollo capitalista después de la caída del Zar, y que la democratización permitiría una alianza con sectores de la burguesía para alcanzar una etapa de crecimiento de las fuerzas productivas. Sin embargo, Lenin concebía ese proceso como un movimiento de conflicto y de revolución agraria, con una expropiación de la aristocracia latifundista, y, por tanto, con la nacionalización de la tierra, abandonando después esta última idea, a consecuencia de su cambio de postura y de las exigencias tácticas de la revolución de 1917 y de las alianzas inmediatamente posteriores, cuando pasó a defender la redistribución de la tierra (“la tierra para quien la trabaja”).

Trotsky fue el único dirigente revolucionario que, quedándose aislado después de varias rupturas entre mencheviques y bolcheviques a lo largo de los años siguientes a la revolución de 1905, defendió el carácter socialista de la revolución que conduciría a la caída del Zar. Los acontecimientos de 1917 acabaron por dejar solo a Lenin con su punto de vista.

La Comuna como modelo de nuevo Estado

A lo largo de 1917, los revolucionarios rusos se enfrentaron a un contexto para el que estaban mal preparados desde un punto de vista técnico e incluso conceptual: la toma del poder del Estado por los soviets, contra un gobierno provisional que incluía a los partidos de la derecha, populistas y mencheviques. Entre otros aspectos, en los que no voy a entrar en estas breves notas, estaban mal preparados porque no tenían ni la experiencia, ni siquiera una idea de cómo debería ser el funcionamiento del Estado después de llegar al poder.

Lenin había dedicado su “Estado y Revolución” a criticar a Kautsky, el filósofo marxista más destacado tras la muerte de Engels, pero que había entrado en guerra, desde 1914, con los dirigentes bolcheviques (en 1917, Kautsky había roto con el partido social demócrata alemán y se había adherido al partido socialdemócrata independiente, que se oponía a la guerra). Kautsky difería de Lenin sobre el carácter de la revolución rusa y su programa, y en 1917 esta diferencia ya era muy acusada. La obra, sin embargo, al presentar la alternativa de Lenin, se limita a esbozar lo que sería un nuevo aparato de Estado y el funcionamiento político del nuevo poder, mostrando alguna simplificación sobre lo que serían las dificultades concretas de dirigir la máquina del Estado. Los bolcheviques, simplemente, nunca se plantearon cómo gestionar, transformar, adaptar y modernizar las funciones del Estado.

El punto de partida de Lenin, como repite en el libro, y después en varios artículos y más claramente en uno de sus últimos escritos: “Marzo de 1923” en el Pravda, era la referencia de la Comuna de París. La Comuna es “la forma política por fin encontrada, por la revolución proletaria, mediante la cual se puede conseguir la emancipación económica del trabajo”, y sería un modelo para la nueva administración, para la destrucción de la máquina burocrática tradicional y para construir las nuevas fuerzas militares a través de la movilización miliciana. Igualdad de salarios, revocabilidad de cargos electos, carácter democrático y asambleario de los procesos deliberativos, esa sería la “forma política al fin encontrada”.

Era mucho, pues se trataba de la evocación de una experiencia social de movilización heroica del pueblo de París contra los ejércitos francés y alemán, pero también era muy poco, porque se trataba de una derrota y no de una victoria, de una ciudad y no un país, de clases populares muy movilizadas y no de la diversidad social como la que definía a Rusia, del corto plazo y no del largo. A pesar de eso, Lenin no podía comparar la revolución rusa con el marco político de la Comuna. Por eso, la Comuna podría ser una inspiración, pero nunca un modelo.

En ese mismo artículo de 1923, Lenin entendía como normal la superposición entre la institución soviética y el partido bolchevique, aunque en eso no pudiese aludir al ejemplo de la Comuna. Esa confusión entre la soberanía popular y la institución partidaria era el anuncio de muchas de las dificultades posteriores y la demostración de que no había un concepto de Estado y de soberanía popular que definiese claramente la estrategia de los bolcheviques.

Incluso en la preparación de la revolución de octubre, al mismo tiempo que Trotsky insistía en la necesidad de respetar la legalidad soviética – era el presidente del Soviet de Petrogrado, en el que había sido creado un Comité Militar Revolucionario, al que obedecían los soviets de soldados- Lenin prefería una simple decisión partidaria. Acabo perdiendo en este tema, siendo el Comité Militar Revolucionario, y no el partido directamente, el encargado de organizar la insurrección en la noche del 25 al 26 de octubre (o del 6 al 7 de noviembre en el calendario occidental).

Poder soviético y voto universal

A pocas semanas de la victoria de la revolución y de la caída de Kerensky, el nuevo gobierno realizó elecciones para una Asamblea Constituyente, cumpliendo su promesa.

La composición de la Asamblea Constituyente revela la dislocación de la relación de fuerzas en comparación con las elecciones del mismo año, pero también el hecho de que los bolcheviques sean minoritarios en el conjunto de Rusia: los partidarios de Lenin obtuvieron cerca de un cuarto de los votos, una notable subida, los mencheviques cayeron al 3%, los cadetes (el principal partido de la derecha) solo el 10%, los diversos partidos nacionalistas y musulmanes sumarían el 22% de los votos y el partido populista, o socialista revolucionario, alcanzó el 41% y representaba a la mayoría de las masas campesinas. La Asamblea se reunió durante dos días, en enero de 1918, y fue disuelta por el congreso de los soviets, que reclamó la única soberanía nacional.

Rosa Luxemburgo, en sus “Notas sobre la Revolución Rusa” criticó esta decisión (ella fue asesinada en enero de 1919 por lo que no vivió la evolución posterior): “Si la Asamblea ya hubiese estado elegida antes de la revolución de Octubre, y en su composición reflejase la imagen de un pasado superado y no la de una nueva situación, la conclusión evidente sería eliminar esa Asamblea caduca y convocar sin demora nuevas elecciones para una Constituyente. Los bolcheviques no querían y no debían condicionar el futuro de la revolución en una Asamblea que reflejase la Rusia de ayer, el período de las debilidades y de la alianza con la burguesía; lo único que podrían entonces hacer era convocar otra Asamblea que representase a la Rusia más avanzada y renovada”.

Y continuaba: “En vez de llegar a esta conclusión, Trotsky se centra en las deficiencias específicas de la Asamblea Constituyente reunida en noviembre y llega a generalizar sobre la inutilidad de cualquier representación popular nacida del sufragio universal durante el período de la revolución. Pero ¿qué sobraría en realidad si todo esto desapareciese? Lenin y Trotsky sustituirían las instituciones representativas, surgidas del sufragio popular universal, por los soviets, como única representación auténtica de las masas trabajadoras. Pero, al impedir la vida política en todo el país, también la vida en los soviets quedará paralizada.”

Concluía; “Sin sufragio universal, libertad ilimitada de prensa y de reunión, y sin confrontación libre de opiniones, se extingue la vida en todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente, en la que la burocracia pasa a ser el único elemento activo. Esta es una ley suprema y objetiva, que no puede hurtar ningún partido. La vida pública se apaga poco a poco. Un error básico de la teoría de Lenin y la de Trotsky es que, exactamente, como Kautsky, contraponen dictadura a la democracia. ’Dictadura o democracia’ es como colocan la cuestión tanto los bolcheviques como Kautsky; el último defiende lógicamente a la democracia, y concretamente a la democracia burguesa, que considera como una opción frente a la revolución socialista; Lenin y Trotsky, se pronuncian, en contraposición, por la dictadura en oposición a la democracia, es decir, por una dictadura de un puñado de personas, por la dictadura según un modelo burgués. Son dos polos opuestos, equidistantes de la verdadera política socialista.”

El tema de la soberanía y del voto popular y de la articulación entre diversas formas de democracia, de la “verdadera política socialista”, en términos de Rosa, sólo sería discutido en Rusia, a partir de finales de los años 20, y sobre todo en la década siguiente. El primer texto que trata profundamente el peligro de la burocratización solo aparece en 1928, cuando Rakovsky, que había dirigido un gobierno soviético en Ucrania, publica “Los peligros Profesionales del Poder”- ya era demasiado tarde.

El desastre de 1918

Los resultados de las elecciones para la Asamblea Constituyente prueban, entre otras cosas, que la decisión de constituir una coalición entre los bolcheviques y fracciones de los partidos mencheviques (los mencheviques internacionalistas) y socialistas- revolucionarios (los socialistas revolucionarios de izquierdas) era necesaria y adecuada. Así, ese gobierno representaba a la mayoría popular.

Los y las lectoras de “Diez días que sacudieron al Mundo”, el extraordinario reportaje de John Reed acerca de la revolución en Petrogrado, habrá notado que el libro no termina con la toma del Palacio de Invierno, por otra parte, un acontecimiento relativamente menor en el desarrollo de los acontecimientos, pero que concluye con la votación del congreso de los soviets campesinos, que aprueban la constitución del nuevo gobierno soviético. Reed nos explica cómo, después de que los dirigentes bolcheviques intentaron hacerse oír, inútilmente, por el congreso, María Spiridonova, la principal dirigente de los socialistas revolucionarios de izquierdas, sube a la tribuna para explicar la alianza que había establecido Lenin. La mayoría del congreso se reconoce en ella y apoya su decisión. La revolución había triunfado.

Esta coalición, después de formalizarse, fue aprobada por una mayoría en el Comité Central bolchevique, contra la voluntad de Lenin. Los comisarios del pueblo de los otros partidos dispusieron de margen de decisión (es famoso como Isaac Steinberg, un Comisario del Pueblo para la Justicia, socialista revolucionario, se opuso frontalmente al desahogo de Lenin cuando los bienes esenciales escaseaban en las ciudades: “Como no usemos el terror contra los especuladores, fusilándolos de inmediato, nada cambiará”. A lo que el comisario respondió que, si así fuese, su lugar no tendría sentido). Pero el acuerdo de coalición solo duró hasta Marzo de 1918.

En Marzo, el gobierno se vio obligado, a pesar de las grandes diferencias sobre ese escollo, a aceptar un acuerdo de paz con Alemania, cuyas tropas tenían invadida a Rusia y sin encontrar resistencia, dado que el ejército ruso estaba descompuesto y los soldados no querían más combates. Este acuerdo, firmado en Brest Litovsk, implicó la pérdida de un cuarto del territorio de Rusia, un tercio de la población, el 90% de las minas de carbón, la mitad de la industria, incluyendo a Ucrania que representaba el 90% de los cereales exportables y tres cuartas partes de la producción del carbón.

Esa concesión forzosa hizo reaparecer las diferencias dentro de la coalición de gobierno y provocó la salida de los mencheviques internacionalistas y socialistas revolucionarios de izquierdas ( y algunos de estos escogieron entonces volver a practicar actos terroristas como los que habían organizado contra el zarismo, pero esta vez contra los bolcheviques, como el asesinato de Volodarski, un dirigente bolchevique que también se había opuesto al tratado de Brest Litovsk, en junio de ese año en Petrogrado). Sedes abiertas y diferentes publicaciones mantuvieron la actividad de los partidos que se habían opuesto al campo de los blancos en la guerra civil, pero a partir del inicio de los años 20 esa vida pública democrática desapareció.

La guerra civil e la invasión franco-británica

En julio de 1918, el gobierno procede a la nacionalización de las industrias. Ya habían deliberado sobre el monopolio público del comercio exterior (para controlar las divisas) y el rechazo de la deuda externa contraída por los zares, pero ante la desorganización de la producción se decidió tomar el control de las fábricas.

La invasión franco-británica, a partir del otoño de 1918, alteró profundamente el marco de la guerra civil, que provocaría más muertes que la participación de Rusia en la Gran Guerra. Dos de las mayores potencias militares europeas juntaron sus ejércitos a los de las fuerzas zaristas y, como respuesta, el gobierno tomó medidas de excepción, incluyendo lo que se llamaría posteriormente “comunismo de guerra”, la movilización de todos los escasos recursos que fueran necesarios para ganar la guerra -en 1920 el ejército absorbía la mitad de la producción industrial, gran parte de los alimentos, todo el tabaco y el 60% del azúcar (y los efectos destructivos de la guerra fueron violentos: en 1920 la producción industrial era el 18% de la de 1913).

La guerra transformó igualmente la organización social. Si el proletariado industrial era de cerca de tres millones de personas en 1917 (para 25 millones de campesinos), en 1921-1922 se había reducido a la mitad, mientras el ejército movilizaba 5,5 millones de soldados. Al mismo tiempo, el aparato del Estado crecía exponencialmente: en 1920 los funcionarios públicos era casi 6 millones, cuatro veces el número de obreros.

Fue en este contexto en el que se desarrolló un intenso debate sobre el movimiento sindical en el 9º congreso del partido bolchevique (marzo-abril de 1920). Trotsky, entonces en una posición de poder, fue elegido, a propuesta de Lenin, para acumular la función del Comisario de Guerra junto con la de Comisario de los Transportes. Pero fue derrotado en su propuesta de militarización de los sindicatos de producción, que incluía la sustitución de las direcciones a favor de la sumisión de la estructura sindical al esfuerzo de guerra. Lenin criticó esta propuesta a partir de diciembre de 1920 y fue derrotada en el congreso, a pesar de ser apoyada por Bukarine, Preobajensky, Smirnov y Rakovsky. La propuesta derrotada, que representaba una solución represiva, demostraba una vez más la incomprensión de algunos dirigentes bolcheviques sobre la necesidad de un movimiento social autónomo y expresivo y también su desesperación.

A partir de 1921, llegando la guerra civil a su fin con la victoria de las fuerzas soviéticas, se decidió una nueva estrategia, la Nueva Política Económica, que procuraba crear una forma de “capitalismo de Estado” (fue el término ambiguo utilizado entonces) con apertura al mercado y a inversiones del capital, pero con control público, para reanimar la economía. La NEP fue formalmente abolida en 1928.

Democracia en el partido y en la sociedad

El debate sobre la militarización de los sindicatos no fue el primer momento de reflexión sobre la democracia social pues, como subrayé antes, no existía entonces, entre los gobernantes y dirigentes soviéticos, ni una teoría, ni una experiencia, ni una conciencia de la importancia de la autonomía de las organizaciones sociales en relación al partido y al gobierno.

Después de ser derrotada la propuesta sobre los sindicatos, las dificultades impuestas por la guerra civil serían el pretexto para otras decisiones que se demostrarían desastrosas a corto plazo. En el 10º congreso del partido bolchevique, en Marzo de 1921, fue aprobada, por iniciativa de Lenin y con el acuerdo del resto de miembros de la dirección del partido, la prohibición de tendencias y fracciones dentro del partido.

En ese congreso se expresaban dos tendencias minoritarias, la Oposición Obrera (de Kollontai, con 60 delegados de 690), y la Tendencia del Centralismo Democrático, menos representativa. La moción de Lenin prohibiendo las tendencias solo tuvo una oposición de 30 votos, a pesar de cerrar el terreno del debate interno, determinaba que los dirigentes de estas tendencias podían ser elegidos para el Comité Central (Kollontai continuaría teniendo un papel importante en el Estado Soviético, siendo después embajadora en México y Noruega). Un congreso que apoyó también la trágica represión de la revuelta de los marineros de Kronstadt.

Muchos años después, Trotsky cambió de postura y vio como estos momentos fueron giros peligrosos en la vida soviética. En su “Revolución Traicionada” de 1936, criticó las decisiones del congreso de 1921: “La prohibición de los partidos de oposición produjo la de las facciones; la prohibición de las facciones llevó a prohibir otra forma de pensar que no fuese la del jefe infalible. El monolitismo policial del partido tuvo por consecuencia la impunidad burocrática que a su vez se transformó en causa de todas las variantes de desmoralización y de corrupción”. En 1938, en su texto programático esencial al final de su vida, “Programa de Transición”, Trotsky concluía que era esencial el establecimiento de una soberanía popular y una democracia electoral que definiese el lugar de los partidos en los soviets: “Es imposible una democracia de los soviets sin la legalización de los partidos soviéticos. Los obreros y campesinos deben elegir con su voto que partidos reconocen como soviéticos”.

Pero, en los años 20, la guerra, la miseria, la represión, la burocratización, la omnipotencia del partido, el control de Stalin sobre el aparato y otros factores acabarán con las últimas y tardías tentativas de democratización. Al darse cuenta, en los últimos días de 1922 y los primeros de 1923, Lenin, ya encamado, dictó a sus secretarias lo que vino a ser conocido como su “Testamento”, recomendando alejar a Stalin de todo poder partidario y elogiando a Trotsky “el hombre más capaz del Comité Central” aunque tendría una inclinación hacia procedimientos “demasiado administrativos”. En Marzo de 1923, en su artículo en el Pravda, “Antes menos, pero mejor”, ya al borde la muerte, Lenin escribía angustiado: “Nuestro aparato del Estado es tan deplorable que lo más perjudicial será creer que sabemos algo (…) No, somos ridículamente deficientes”. El problema estaba, por lo tanto, en la cabeza del partido, pero también en la organización del poder del Estado, “ridículamente deficiente”.

Ese mismo año tuvo lugar un último debate que fue publicado en la prensa del partido. Un grupo de 46 dirigentes históricos del partido bolchevique publicó en el Pravda una carta con propuestas para la reforma del partido y del poder soviético. Pelearon por sus propuestas y formaron una oposición interna, que consiguió el apoyo de dos tercios de las células del ejército y, en Moscú, 67 de las 346 células, o del 36% de los votos, siendo representativa, de apoyos importantes en otras organizaciones del partido. Pero se quedó en minoría y fueron derrotados por la troika constituida por Stalin, Bukarin y Zinoviev. Stalin llegaría después para mandar asesinar a sus dos aliados en los procesos de Moscú, a partir de 1936, y cientos de miles de comunistas y de opositores fueron encarcelados en el Gulag. La revolución había sido traicionada.

(Imagen: Bolchevique, de Borís Kustódiev, ícoon del realismo socialista)